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    El trino soterrado. Paraguay : aproximación al itinerario de su poesía social. Tomo I
     Luis María Martínez
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  -293-  
ArribaAbajo
Jesús Amado Recalde

(Papotin)





ArribaAbajo
¡Lucha!


ArribaAbajo¡Lucha!
¡Lucha siempre!
¡Lucha más!
¡Lucha aún!
Y aunque todo se derrumbe y aunque todo se te acabe,  5
lucha, lucha, lucha siempre,
con tus últimas reservas, con tus últimos alientos,
con el cuerpo, con el alma, con los dientes, con las uñas,
y si mueres,
muere un poco más allá de tu fracaso.  10

Compañero,
vence el hambre, vence al frío,
a la angustia, a la tristeza, al cansancio o al desdén.
Ríe o llora,
canta, reza, grita o gime,  15
¡pero lucha, lucha, siempre!

Compañero,
persevera en tu creencia y defiéndela de todo;
cae y vuelve a levantarte con la proa enhiesta y firme,
y aunque todo se derrumbe y aunque todo se te acabe,  20
¡adelante!
lucha, lucha, lucha siempre,
con el cuerpo, con el alma, con los dientes, con las uñas,
con tus últimas reservas, con tus últimos alientos.

Y si mueres,  25
muere un poco más allá de tu fracaso,
que otras vidas brotarán sobre tu tumba,
y otras voces se alzarán en tu silencio.




ArribaAbajo
Aguerito


ArribaAbajoYo no vengo a llorar aquí tu muerte,
sino a gritar tu nombre con violencia.
Y como un desafío lo hago vibrar en el espacio.
-294-
¡Aguerito...!
Y lo grito con rabia,  5
como si se quemara sangre
sobre las cuatro sílabas de tu diminutivo.

Paraguayo
-que por ser paraguayo te mataron las bestias-
yo no encuentro gemidos, ni lágrimas, ni requiems,  10
para bordar el frío silencio de tu tumba;
porque tu muerte, hermano, es la muerte del mártir;
es un mojón de gloria y el reventar sublime
de la primera luz del horizonte.

No he de llorar tu muerte, porque eriges  15
tu figura de prócer
en la recia vanguardia de un Paraguay glorioso.

Aguerito,
apenas sé esculpir tu nombre y arrojarlo
como una bofetada  20
a los puñales que mataron tu cuerpo.

Y al hacerlo, temblando de coraje y de rabia,
un fuerte gusto a macho me acaricia la boca.

¡Aguerito!




ArribaAbajo
Versos para el hermano mayor


«¿Dónde fueron la espada y el clavel y la música
que lleva consigo con tan precisa urgencia?».




ArribaAbajoVoy a decir: era mi amigo
este profeta duro y transparente,
este padre encendido y taciturno,
este soldado triste y victorioso.

¡Dios mío!, no tengo más palabras  5
para rezar que mis palabras cortas.
Quiero tener una plegaria dulce,
una oración serena, prístina e infinita,
-295-
-desde mi soledad hasta tus plantas-
para pedir la paz que necesita  10
ese su corazón nervioso y redimido.

Él nos quiso y ponía un beso en sus poemas.
Porque tenía el alma de flor amanecida,
porque era bueno y torturado,
por eso recordamos su existencia,  15
sentimos su distancia,
y abrazamos su cálido recuerdo.

Quiero decir: este poeta
con su nombre sonoro y con su talla,
ha trillado luceros en la noche,  20
y el alba demorada no lo ha visto
de pie con su bandera desplegada.

No lo ha visto. No lo escuchó la aurora
-vida y destino de profeta ungido-
enhebrar las palabras con el oro  25
de su talento intacto.
Vivió de pie y cayó por el camino
urgido por el tiempo y sollozante.

¡Dios mío!, no tengo nada más que su recuerdo,
para pedir la paz que necesita  30
este mi corazón que sufre su partida.
No tengo nada más que su recuerdo
para alumbrar la oscuridad que cierne
este día sin sol que no lo encuentra.

Después será otro día y otro y otro  35
que no brille en sus manos y en sus ojos.
Oh, ese barco de sangre que se aleja
y se pierde en el mar inalterable.

Voy a decir: poeta transparente,
avezado geómetra de ensueños,  40
una lágrima dura te despide,
y hoy, por última vez, beso tu nombre.

Hoy, por última vez, Hérib Campos Cervera.

  -296-  

Jesús Amado Recalde (1921-1979): Poeta de innegables condiciones, tuvo la poca suerte, prisionero de circunstancias adversas y del ambiente desapacible para la real labor literaria, de no exhibir todas sus grandes virtudes. La lucha por la subsistencia diaria hizo que no consumiera su rescatable tiempo libre en un gaytrinar de ecos dilatados y memorables... Obras: Siembra sonora, Versos a mi a...



  -297-  
ArribaAbajo
Óscar Ferreiro




ArribaAbajo
Fuga a las tres


ArribaAbajoLos carceleros se beben
tranquilos su tereré
y Humberto nervioso espera
su libertad a las tres.
En el sucio moridero  5
de una mazmorra cruel
cuenta los fríos barrotes
por la centésima vez.
De la cárcel de Asunción
exactamente a las tres  10
saldría Humberto Garcete
por gracia de un coronel.

-No te fíes de esos perros
porque te van a vender.
-Es palabra de un amigo,  15
palabra de un coronel.
-No te fíes, compañero,
que el polvo te harán morder.
-Es palabra de un soldado,
palabra de un coronel.  20
-Deciles que no, Garcete,
porque te van a vender.
-De un soldado, de un amigo,
promesa de un coronel...
-¡La promesa de un esbirro  25
no corre ni en un burdel!

Giró en la torre el reloj,
sonó la una, las dos;
pero tenía que ser
exactamente a las tres.  30
Sangrienta rueda de horror
la Catedral dio las dos;
pero tenía que ser
exactamente a las tres.
Seca la media sonó,  35
dura y escueta golpeó
contra la alta pared,
-298-
tan tensa para las tres.
El viento libre de Dios
cuando sonara el reloj  40
al fin saldría a beber
exactamente a las tres.

-Carcelero, tengo sed...
-Ya en su casa ha de beber.
(Con vil sonrisa y de usted  45
disimula su doblez).
-¿Y eso que gime?
-Es el tren.
-¿Y afuera hay luna?
-Así es.
-¡Dichosos los que la ven!
-Sólo un minuto y la ve...  50
(Y siempre atento al reloj
Humberto le sonrió).
-Si todo saldrá tan bien...
-Alta luna del laurel,
¡hermosa estará en su tez!  55
(La sonrisa del furriel
lo confirma a su vez).
-La cama le han de tender
con sábanas de satén...

Sobre el yunque de la noche  60
Vulcano oscuro golpeó
y nunca tan dura fue
aquella hora postrer.
A la noche en la garganta
los grillos le remachó,  65
como tenía que ser
exactamente a las tres.
Tres martillazos de muerte
Vulcano oscuro golpeó,
tres golpes de muerte,  70
tres, ni más ni menos que tres.

Sobre goznes de silencio
la puerta muda se abrió,
como tenía que ser
exactamente a las tres.  75
-299-
Se abrió la puerta y la noche
siniestramente cerró,
como tenía que ser
exactamente a las tres.

Una ráfaga de plomo  80
su salida rubricó
como tenía que ser
exactamente a las tres.
En la bahía temblando
largo el silencio quedó,  85
[como] tenía que ser
exactamente a las tres.
Cuatro livianas troncharon
aquella palmera en flor,
como tenía que ser  90
exactamente a las tres.

Por la espalda asesinado
de boca Humberto cayó,
como tenía que ser
exactamente a las tres.  95
Y aquel lucero de ensueños
para siempre se apagó,
como tenía que ser
exactamente a las tres.




ArribaAbajo
La guardia urbana


ArribaAbajo-Por vos, mi pobre inocente,
vendrá un día la montada...
-La montada ya no existe;
no empieces con tus macanas.
-Da lo mismo, ya me acuerdo,  5
le dicen la guardia urbana
pero igual, a garrotazos,
harán charque de tu espalda.
A arrancarte de este rancho
un día vendrá, sin falta.  10
-Y yo les daré un buendía
con este cabo de nácar.
-No te hagas ilusiones.
-300-
¡No te servirán de nada,
hijo mío, esas sonseras  15
que en la cabeza te bailan!
-No es cierto, mamá, en el mundo
la nueva idea está en marcha.
-Soy una pobre burrera
con mi burro y mi burjaca.  20
La banda es para los ricos,
para los pobres la guacha.
¡Soy una triste burrera
bebiendo en jarro de lata
las lágrimas de mi gente  25
y las mías más amargas!

Desde Ysaty hasta Asunción
es larga la caminata
y a punta de bayoneta
resulta mucho más larga.  30
Maniatado con alambre
y a empellones de culatas
desde Ysaty, por Dos Bocas,
lo repunta la canalla.

-Un rojo pañuelo al cuello  35
será el premio a tus pureadas,
pero no será de trapo
sino de sangre barata.

Sobre el óleo de los charcos
patinan las carcajadas  40
y un pipuu alcohólico y largo
se clava en La Salamanca.
Un degüello de yuyales
asustado el viento ensaya
y ganan los albañales  45
rápidamente las ratas.
Como un cíclope mareado
un tuerto el ojo se palpa
y los horrores del mundo
tan increíbles repasa.  50
Asunción, sucia y artera,
sin azahares, sin nada
que no sea la insolencia
de tus cobardes mesnadas.
-301-

-¡Suéltenme las manos, perros,  55
y así sabrán quién les habla!
¡Ese trapo colorado
les meteré en la garganta!

-Emboty nde picha’í
re ñemboayura pytáta.  60

-Dios te salve y tu abogado,
ápente ya reikopáma...

Óscar Ferreiro (1922): Destacado representante de la poesía [de] vanguardia, tuvo una permanente presencia en los círculos literarios con los escritores surgidos en la década del 40. De un lenguaje poco común, las poesías referidas en este volumen parecieran ser escenas de algún moderno mural mexicano, donde se anudan lo dramático con lo trágico...



  -302-  


Elvio Romero, el más firme representante de la poesía social de nuestros días. Su acento, que pareciera emerger de la propia tierra, se anuda al viento para evocar a los «innombrables» y preteridos de su país.



  -303-  
ArribaAbajo
Elvio Romero




ArribaAbajo
Todos aquí llegamos


ArribaAbajoTodos y cada uno,
todos aquí llegamos
con un aire de sol y viento con paisajes,
mordiendo un odio largo, largamente callado,
y poco acostumbrados a este oficio de horror,  5
de turbio fango.

Pecho al calor abierto.
Con cabellos hirsutos, puños, arterias, manos,
trajinamos senderos de osamentas
y uniformes amargos.  10

Con un anochecer en las pupilas,
y un tanto fatigados
de estampidas y muertes y tensiones,
caminamos, vibramos y matamos.

Rudo dolor de pueblo, ruda angustia  15
de pueblo asesinado.
Por eso vamos todos, cada uno,
para poder vengarlo.

Con un aire de sol y viento con paisajes,
soñadores, osados, temerarios;  20
con un sacudimiento de tierra descuajada
y arada a fogonazos.




ArribaAbajo
Vértigo


ArribaAbajoNo toquéis esta tierra si no tenéis la sangre
dispuesta a ser después antorcha viva,
quemazón de parte a parte.

Mapa descolorido (sol, paisaje),
entre golpes arado por terribles  5
y secas soledades.
-304-

De Norte a Sur, resolanas que salen
por la epidermis como un tufo denso
que al viento se deshace.

El Sur, callado, una corona que abre  10
como una mano antigua su silencio,
su dolor, por el aire.

Un hedor calcinado de yerbales.
Un verano que acecha entre las ramas
y en el sudor se expande.  15

El Norte, duro, un combatiente sable
de abierto cortezón y de tanino;
furor de quebrachales.

Lúbricos mediodías que se esparcen
por las grietas escuálidas, sedientas,  20
que encandilan la sangre.

Y el Centro un corazón quemante,
latido potencial, alforja verde,
crisol de mandiocales.

Encendidos terraplenes, hondos valles,  25
paren niños con ojos dilatados
y estómagos con hambre.

Desde antiguo esta tierra tiene arranques
de furor que le arañan los raigones
como rayos brutales.  30

A martillazos forja este linaje
de hombres que tienen la corteza dura,
y en las cortezas laten.

Bordado a lento fuego, su ropaje
nos cubre con su seca virulencia  35
de calor sofocante.

No lo toquéis si no queréis que os claven
su espina roja, su ademán terroso,
su vértigo implacable.
-305-

Callada es esta tierra. ¡No la toquéis!  40
Sus polvaredas arden.




ArribaAbajo
Castigo


ArribaAbajoA esta pobre comarca
le han cruzado la piel a latigazos,
le inflamaron los pozos
negros del llanto,
la cicatriz de la ira,  5
le abrieron los muñones a golpazos,
a insoportables ramalazos secos.

Le han rajado la cara
con estampidos de odio.

Y ayer, ¡qué bien sonaba! ¡Qué bien  10
su mandiocal sonoro,
sus cabellos que andaban enloqueciendo el belfo
por el nivel lluvioso del paisaje,
su juvenil coraje de muchacho,
su música de troncos,  15
su quebracho!

Aquí,
aquí han puesto la mano,
aquí desbarataron las centellas,
aquí las Iniciales de los jóvenes muertos  20
van del bucle del aire a los claveles,
aquí el puñal del odio,
aquí mataron.

Severa era la vida, como el ceño
ilustre del anciano que con barba de maíces  25
trajinaba sus pies por la comarca;
severa la intemperie, severo el infalible
recuento de los astros. ¡Y qué bien alumbraba
la lumbre sobre el leño!

Pero aquí han puesto fuego,  30
hambre,
polvo, desaliñado,
-306-
cenizas y mortajas;
le han sorbido los huesos, le han labrado
la cara con hachazos.  35

Aquí han puesto la mano.

Y además, golpes,
golpes rabiosos,
golpes en la cara,
¡feroces puñetazos extranjeros!  40




ArribaAbajo
Guardamontes y botas


ArribaAbajoEl pueblo es éste, cardo y escopeta,
que enciende en ira su campana rota,
cuando siente pisar sus territorios
guardamontes y botas.

Guardamontes de oscuros capataces  5
en rigurosa formación de tropas,
resbalando al llevar sus salteadores
guardamontes y botas.

La gente ve pasar la polvareda
del incendio que llevan en la alforja,  10