Apócrifo machadiano
Felipe Benítez Reyes
Estos días azules y este sol de la infancia
vienen de un sueño mago que me lleva a Sevilla.
En el patio empedrado cantaba sola el agua.
En la plaza cercana, un son de golondrinas.
Por la calleja en sombra, una sombra cansada,
camino del casino de tertulias cansinas.
Las niñas que bordaban su inicial en las sábanas.
El eco del pregón de las mercadurías.
Mi padre entre papeles, de la noche hasta el alba.
Mi madre, en su silencio, absorta en la cocina.
Mis hermanos jugaban con el mundo en el atlas.
Yo miraba las horas pasar hacia otra orilla.
La penumbra fingida refrescaba la casa.
Era todo real y a la vez fantasía.
Niñez mía en el sueño de la ciudad más clara.
Qué rápido va el tiempo y qué lenta la vida.