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La primera edición salió en 1825 y la segunda al año siguiente.
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He aquí un extracto del prefacio a la primera edición: «Le voy a decir quién soy yo, porque mi intención al escribir este libro es tener una larga conversación con usted, si no tiene inconveniente. Ante todo permítame que le hable de este librito. Hace unos meses escribí una obra sobre la religión católico-romana, que según me dice el librero ha tenido mucho éxito entre los ricos. Me hubiera sentido muy halagado por este éxito de no ser porque cuando estaba trabajando con mi pluma una voz interior me dijo: ¿Estás seguro de que la verdadera causa de tu trabajo no es la idea de ganar dinero o fama? Contesté: Sé muy bien que el corazón se deja engañar fácilmente y por eso, a pesar de que estoy convencido de la limpieza de mis motivos, pudiera haber también algo equivocado en ellos. Por lo tanto si este libro que estoy escribiendo ahora es bien recibido estoy dispuesto a escribir con el favor de Dios otro para los pobres. Lo regalaré para que pueda imprimirse al menor costo posible, y hago el propósito de no sacar de él ninguna ganancia personal. Tendré especial cuidado de que contenga en menos páginas más que mi obra para las clases altas, y lo escribiré de manera que para entenderlo no haya necesidad de haber seguido ninguna clase de estudios...»
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Privado del uso de mis piernas durante estos tres últimos años y atormentado severamente ahora por un cruel reumatismo, he hecho un esfuerzo para leer el anterior manuscrito por última vez, con el fin de asegurarme que no se contiene en él nada incorrecto en cuanto a lo que realmente ha sucedido, ni nada que pueda resultar doloroso a mis amigos. Me temo que mi narración pueda parecer poco o nada interesante, pero no me importa la acusación de aburrido con tal de verme libre de la menor sombra de malicia o de haber quebrantado cualquier confidencia. He vivido con familias de las que hubiera podido hacer muy interesantes descripciones, pero no he querido aprovecharme de ventajas de esta clase. Incluso al alabar a mis amigos he tenido buen cuidado de no permitirles a los extraños el acceso a su vida privada. Ahora entrego estos papeles al cuidado de mi querido amigo el reverendo John Hamilton Thom, que se ha dignado aceptar con toda amabilidad este encargo de mi propia mano. -Joseph Blanco White.