El bosque emprende su marcha [Fragmento]
Fernando Santiván
Pellines en el río
Sobre el Allipén, afluente del Toltén -Frente Destrozada-, hay un puente robusto cuyos pilotes son otros tantos robles arrancados de la montaña vecina, y que en el esfuerzo del hombre ha puesto allí como una montura sobre el lomo de un caballo indómito. El río, profundo, correntoso, y el puente, tosco e inmóvil, parecen mirarse en perpetuo desafío, firme el uno con su maderamen complicado, tesonero el otro al herir con sus aguas turbulentas el flanco de aquel obstáculo impuesto a su libertad. Cerca del puente, en una de las riberas, se levanta un caserío miserable, una decena de pequeñas construcciones de tablas, agrupadas por obra de la suerte o la necesidad.