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ArribaAbajoJornada II

 

Salen la REINA y LISARDO.

 
REINA
Ya de tu parte no ofenden,
Lisardo, tu voluntad,
si el principio es la amistad
de los hechos que se emprenden.
Lo más tienes hecho en fin,5
bien te puedes prometer
del principio, que ha de ser
alegre y dichoso fin;
muéstrame el retrato.
LISARDO
Aquí
viene, señora, el retrato.10
REINA
No ha sido el pincel ingrato.
LISARDO
Ni yo al dueño.
REINA
¿Cómo ansí?
LISARDO
De burlas pensé querer,
de veras la quiero ya.
REINA
¿Búrlaste?
LISARDO
Presente está
15
quien lo debe de saber;
pregunta aqueste retrato
si merece esta belleza amor.
REINA
La mayor tibieza
enciende, Lisardo, el trato.20
LISARDO
No hay cosa más de temer.
REINA
Si solo de ser tratada
una hermosura pintada,
tal efecto puede hacer,
tema, Lisardo, la viva,25
el que comienza burlando,
que el amor más dulce y blando
tiene el alma vengativa.
Pero a ti te está muy bien,
pues agradecen tu amor,30
y a mí, Lisardo, mejor.
Para entretener, también,
tan cansada enfermedad,
rindamos [aq]ueste necio,
que ha puesto en tanto desprecio35
nuestro ingenio y libertad.
Conozca que la mujer
es un vaso de cristal,
para el bien y para el mal.
LISARDO
Sí, porque puede tener40
-150-
licor precioso y veneno.
RAMÓN

 (A REINA.) 

Mire qué mal la guardo.
No, Lisardo, porque yo
darte el retrato condeno;
mas, porque sepa Roberto45
que es guardar, si tiene amor
una mujer, el mayor
imposible.
LISARDO
Este concierto
que habemos hecho, adivina,
y aunque he comenzado bien50
a pagar mi amor, se inclina.
Temo que adelante sea
más cuidadoso que agora,
que en el aviso, señora,
mal el engaño se emplea.55
Si bien de aqueste criado,
gran confianza he tenido,
pues sobre ser atrevido,
tiene un ingenio estremado.
Con este norte navego.60
REINA
¿Tanto sabe?
LISARDO
Es de manera
que, en Troya, otra vez pudiera
meter el caballo griego.
REINA
¿Podrele ver?
LISARDO
No es persona
digna de tus ojos.
REINA
Quiero
65
verle, y hablarle.
LISARDO
¡Rugero!
 

(Sale un PAJE.)

 
PAJE
¿Señor?
LISARDO
Advierte, y perdona,
que es hombre vil.
REINA
Ya lo entiendo.
LISARDO
Llama a Ramón.
PAJE
Voy por él.
REINA
Tratemos los dos con él70
el engaño que pretendo,
que no puede resultar
daño de mi información.
Y mientras viene Ramón,
Lisardo, te quiero dar75
esta carta de mi esposo,
si es que mi esposo ha de ser
Alfonso.
LISARDO
No hay que temer
en concierto tan dichoso
más de aquella dilación80
que causa tu enfermedad,
mas mira la brevedad
con que ha venido Ramón.
REINA
Pues allá podrás, despacio,
leer la carta mejor.85
 

(RAMÓN y el PAJE.)

 
RAMÓN
¡A mí la Reina!
PAJE
Tu humor
corre hasta el mar de palacio,
mas ya con su Alteza estás.
LISARDO
Aguarda, Rugero, afuera.
REINA
¿Sois vós Ramón?
RAMÓN
¿Quién pudiera
90
ser, sino yo?
REINA
Llegaos más,
mucho me huelgo de veros.
RAMÓN
¿Qué jardín, o qué edificio
soy yo?
REINA
El mayor artificio,
desde los siglos primeros95
de la gran naturaleza,
fue el ingenio, y el más digno
de estimación.
RAMÓN
Soy indigno
del favor de Vuestra Alteza,
mas tal vez Isopo fue,100
al filósofo su dueño,
de provecho; y un pequeño
ramo levantar se ve,
sobre un muro, si él le ayuda.
REINA
Grande artificio tuviste.105
Notable principio diste
-151-
a empresa de tanta duda.
Lisardo me lo ha contado;
el retrato tengo aquí.
RAMÓN
Principio a esta empresa di,110
con pecho determinado;
lo demás haga, señora,
la fortuna.
REINA
Tú has de ser
la fortuna.
RAMÓN
Si he de hacer
algo en tu servicio7 agora,115
adviérteme, que aquí estoy.
REINA
Rendir aquesta mujer,
hasta que lo venga a ser
de Lisardo.
RAMÓN
Yo te doy
palabra, que si estuviera120
en su casa...
REINA
Y no podrías
entrar por algunos días
en ella.
RAMÓN
Yo bien pudiera,
con una cierta invención,
donde no solo la hablara;125
mas para Lisardo hallara
puerta, lugar y ocasión,
mas es muy dificultoso.
REINA
Dila, a ver.
RAMÓN
Este Roberto
está tan desvanecido130
de que tiene parentesco
con el famoso Almirante
de Aragón, el casamiento
que tratas con don Alonso,
ya de Castilla heredero,135
ha hecho comunicarse
con mas amor estos reinos,
Si me diesen seis caballos
de España, a fingir me atrevo,
con otros tantos crïados140
que los llevasen del diestro,
que de España los envía
el Almirante a Roberto.
Haré que digan las cartas
que, porque noticia tengo145
del modo de su crianza,
me manda quedar con ellos.
Si quedo en casa, señora,
como lo tengo por cierto,
yo daré puerta a Lisardo.150
REINA
¡Qué notable fingimiento!
Haz prevenir seis caballos.
RAMÓN
Manda que vengan cubiertos
de ricas mantas.
LISARDO
La firma
del Almirante, que tengo155
en cartas suyas,
será fácil, a lo que yo creo
de contrahacer.
RAMÓN
¿Eso dudas?
Con lo poco que yo entiendo,
te la pintaré de molde.160
REINA
Si sales con este enredo,
seis mil escudos te mando.
RAMÓN
Seis mil años el gobierno
de Nápoles y Aragón
tengas, y de Alfonso el bueno,165
tantos hijos de los hijos,
tantos nietos de los nietos,
tantos biznietos, que lleguen
tus choznos al Sacro Imperio
de Roma y Constantinopla.170
REINA
De médico, darte quiero
salario, que mis cuartanas
no tienen remedio en ellos,
y de ti esperan salud,
pues contigo me entretengo.175
RAMÓN
Si yo soy médico tuyo,
dos higas para Galeno,
seis para Avicena y diez
para Hipócrates.
 

(Vase la REINA.)

 
  -152-  
LISARDO
Yo pienso,
Ramón, que también mi amor180
tendrá remedio en tu ingenio.
RAMÓN
Dame el pulso.
LISARDO
Estoy perdido.
RAMÓN
Sangrarte mañana quiero,
de aquestas desconfianzas;
que en purgándote de celos,185
quedarás como un halcón.
LISARDO
Muero de amor.
RAMÓN
Y yo, muero
de amor, de seis mil ducados.
LISARDO
¡Ay!, que burlando y riendo,
suele amor salir llorando.190
RAMÓN
Yo quemaré mis enredos,
si se escapare mujer
de los tiros del dinero.
 

(Vanse.)

 
 

(Sale[n] CELIA y DIANA.)

 
CELIA
¿Que te halló el retrato?
DIANA
Sí,
de que estoy perdiendo el seso.195
CELIA
Que ha destruido, confieso,
tus intentos.
DIANA
¡Ay de mí!
Pero no piense mi hermano,
tan fácilmente, vencer
un ingenio de mujer,200
porque es pensamiento vano.
Que antes el número incierto
dirá de su arena el mar,
y al cielo podrá contar
todas sus luces Roberto,205
a los árboles, las ramas,
y a las ramas, verdes hojas,
a quien ama, las congojas,
y al fuego sus vivas llamas,
que impida el aventurarme210
a ser mujer de Lisardo,
porque si yo no me guardo,
¿quién puede, Celia, guardarme?
CELIA
¿Pues qué remedio ha de haber,
si su retrato te halló?215
DIANA
¿Y para qué quiero yo
el ingenio de mujer?
CELIA
Si le halló en la almohada
de tu cama, ¿le podrás
negar, señora, que estás220
de Lisardo enamorada?
DIANA
Sí, que al instante escribí
a un criado de Lisardo,
el remedio que ya aguardo.
CELIA
¿Remedio?
DIANA
Digo que sí,
225
y que ha de quedar mi hermano,
desengañado y contento.
CELIA
Sin duda, tu entendimiento
excede al límite humano.
Él viene.
DIANA
Y con él, Fulgencio.
230
 

(Vanse.)

 
 

(Sale[n] ROBERTO y FULGENCIO.)

 
ROBERTO
Mi daño se declaró.
FULGENCIO
Nunca el honor se perdió
a la sombra del silencio.
ROBERTO
En la cama de mi hermana,
un retrato de Lisardo;235
¡cómo en matar me acobardo,
mujer tan loca y liviana!
FULGENCIO
¿Qué más pudieras decir,
si al mismo Lisardo hallaras?
ROBERTO
Pues Fulgencio, ¡en qué reparas,240
siendo tan justo inferir
el deshonor que recibo!,
pues si en su cama he hallado
hoy a Lisardo pintado,
mañana le hallaré vivo.245
FULGENCIO
No fue la dificultad,
donde el honor se asegura,
guardarle de una pintura.
ROBERTO
¿Pues de quién?
FULGENCIO
De la verdad.
ROBERTO
Todo es justo que me asombre,250
y advierte en su falso trato
-153-
que por donde entró un retrato,
podrá entrar después un hombre.
¡Qué bien mi casa guardaste,
qué bien la fié de ti!255
FULGENCIO
Échame la culpa a mí
de lo que no me mandaste.
Tu casa es cosa muy llana,
que cuidadoso guardé,
pero no te asegures260
la voluntad de tu hermana.
¿Cómo puedo yo guardar
una tan libre potencia,
ni a un alma hacer resistencia,
para que no pueda amar?265
¿Qué hombre has hallado aquí?
ROBERTO
Si mi casa se guardara,
ni aun este retrato entrara,
y más a donde hoy le vi.
¿Por dónde entro?
FULGENCIO
Yo que sé.
270
En las ciudades cercadas
de almenas, lanzas y espadas,
entrar un pliego se ve,
tirado con una flecha.
Con flecha le tirarían275
ese retrato.
ROBERTO
Sí harían,
pues fue a la cama derecha.
Pues vive Dios, que a tener
sangre.
FULGENCIO
Di alguna quimera.
ROBERTO
Que el retrato, la vertiera.280
FULGENCIO
¿Es tu hermana tu mujer?
ROBERTO
Vilísimos hombres son
hermanos, padres, parientes
que sufren.
FULGENCIO
No los afrentes
con tu mala condición.285
ROBERTO
Que sufren tales agravios
porque en llegando a marido...
Me taparé los oídos
y me tapare los labios.
 

(Sale DIANA a escuchar.)

 
DIANA
¿Has dicho ya cuanto sabes?290
ROBERTO
¿Tú estás aquí?
DIANA
Y estoy aquí.
ROBERTO
Desdichado soy.
DIANA
No suelen los hombres graves
hablar de su honor ansí.
ROBERTO
¿Pues cómo?295
DIANA
Con más cordura,
porque es vidrio y se aventura,
ya entiendes.
ROBERTO
Si es vidrio en ti,
yo le doy por ya quebrado.
DIANA
Yo no, que Celia me dio300
este retrato que halló,
y que en mi cama es hallado,
que si sospechoso fuera,
claro está que le guardara
después que me levantara.305
ROBERTO
¿Pues cómo, o de qué manera
Celia, se le pudo hallar?
CELIA
Viniendo de misa ayer,
mirando al suelo, por ser
más recatada en mirar.310
FULGENCIO
Espera, que por la calle
suena un pregón.
DIANA
El retrato
pregonan.
CELIA
Y no es ingrato
su dueño, que quien le halle8
promete cuarenta escudos.315
FULGENCIO
Roberto, cosas de honor,
por señas es lo mejor
tratallas, como los mudos;
dame el retrato, que quiero
certificarme de todo.320

 (Vase y lleva el retrato.) 

ROBERTO
Ve, Fulgencio, y haz de modo
que te asegures primero.
CELIA
Manda que me den a mí
-154-
los cuarenta escudos.
ROBERTO
Fuera
bajeza.
CELIA
Yo la tuviera9
325
por grandeza para mí.
ROBERTO
En hallazgo de mi honor
quiero darte esta cadena.
CELIA
Ya me has quitado la pena
con darme hallazgo mejor.330
ROBERTO
Hoy a mi hermana traeré
una joya de diamantes
y de celos semejantes.
El perdón le pidiré;
que si supieses, Dïana,335
lo que me importa guardarte,
disculparías en parte
mis celos.
DIANA
Yo soy tu hermana,
¿para qué guardas me pones?,
porque si has de ser casado,340
quedarás mal enseñado
en mayores ocasiones.
Nunca enseñes a querer,
con despertar los dormidos,
que es en celos mal pedidos345
la mejor mujer, mujer.
Que si al paso les allana
el aviso y la tercera,
la más diamante es de cera,
y la mas cuerda, de lana.350
Los femeniles antojos,
nos destruyen advertidos,
que vemos por los oídos
mas veces que por los ojos.
Que algún necio que profana355
la virtud de nuestro pecho,
a puros celos ha hecho
la más honesta liviana.
¿Qué pueden celos hacer,
no siendo ocasión forzosa,360
loca la más virtuosa,
y la de más ser, sin ser.
ROBERTO
Dïana, perdón te pido,
y de tu honor satisfecho,
del agravio que te hecho,365
mil veces perdón te pido.
Tomaré enmienda bastante
en la vergüenza que tengo.
 

(Sale FULGENCIO.)

 
FULGENCIO
Satisfecho, señor, vengo,
cuanto me ha sido importante,370
las señas todas me dio
de la pintura un hidalgo,
sin que discrepase en algo,
y el hallazgo me ofreció,
mas dije que en esta casa375
no se toma por hallar
retratos.
ROBERTO
Puédole dar,
Fulgencio, de lo que pasa.
FULGENCIO
Y tú a mí mucho mejor.
ROBERTO
¿Cómo?
FULGENCIO
A la puerta te aguarda,
380
del gallardo aragonés,
un presente y una carta.
ROBERTO
¿Del Almirante?
FULGENCIO
Del mismo.
ROBERTO
¿Presente?
FULGENCIO
El mejor de España.
ROBERTO
¿De qué suerte?
FULGENCIO
Seis caballos,
385
que cualquiera dellos basta
a dar a Córdoba honor.
Bien puedes mandar mañana
que te empiedren el azaguán,
que al son de los frenos tascan,390
llevan el compás los pies.
Con tanto concierto danzan
las armas del Almirante.
Las aragonesas barras
traen bordadas de tela,395
sobre cubiertas de grana.
Trae un bayo cabos negros,
-155-
la clin en cintas de nácar,
que aunque es encarecimiento,
puede invidialle una dama.400
Corto de cuello, un rosillo,
fuego por los ojos lanza,
y un castaño con bufidos,
parece que al toro llama.
Dos rucios; son tan iguales405
que no harán en una entrada
en España diferencia.
Digo en sus juegos de cañas.
Bizarro, muerde un overo
el bocado con tal gala,410
que me obligó a descubrille
por las cubiertas las ancas.
Todos, en fin, son de suerte
que en el carro de la fama,
perdieron de ir solamente415
por ser de colores varias.
Da licencia al que los trae
para que te dé las cartas.
ROBERTO
Entre mil veces, Fulgencio.
 

(Entra RAMÓN, galán.)

 
RAMÓN
Dadme esos pies.
ROBERTO
Mucho errará
420
a quien los brazos merece,
que son las puertas del alma.
¿Venís bueno?
RAMÓN
Y muy honrado
de serviros.
ROBERTO
¿Cómo os llaman?
RAMÓN
Don Pedro.
ROBERTO
Señor don Pedro,
425
esta es vuestra propia casa.
RAMÓN
Esta es del Almirante,
mi señor.
ROBERTO
Quiero besarla.
RAMÓN
Leed mientras voy a dar
un recado a vuestra hermana,430
dadme señora los pies.
DIANA
Seáis bien venido.
RAMÓN
Madama,
yo no sé las cortesías,
ni desta tierra la usanza.
El Almirante me dio435
en esta pequeña caja
cierta joya.
DIANA
Celia, escucha;
escucha, Celia.
CELIA
¿Qué mandas?
DIANA
¿No es este el francés que trujo
los retratos?
CELIA
Calla,
440
que te engañan los deseos.
ROBERTO
Oí desta carta, Diana:

 (Lee la carta.) 

Mientras nos vemos en Nápoles, primo y señor mío (que ya se queda aprestando el Príncipe, mi señor), envío a V[uestra] Señoría esos caballos, suplicándole no tenga a servicio el enviárselos, sino el llevárselos don Pedro, mi caballerizo, para que se los gobierne, a quien suplico honre en su casa; que es hidalgo, que lo merece. Dios guarde a V[uestra] Señoría.

El almirante de Nápoles

mucha razón ha tenido
mi primo, de encarecer
al que los viene a traer.445
DIANA
La mayor merced ha sido.
RAMÓN
Soy muy vuestro servidor.
ROBERTO
Con tu licencia,
los quiero ver.
DIANA
Yo, aunque mujer, espero450
el verlos después mejor.
ROBERTO
¿Cómo?
  -156-  
DIANA
Porque irás en ellos.
ROBERTO
Favor como tuyo.
RAMÓN
Voy delante.
ROBERTO
A fe de quien soy,455
que he de estar loco con ellos.
 

(Vanse RAMÓN y ROBERTO.)

 
DIANA
Mientras los caballos mira
Roberto, al fin caballero,
mirar mis diamantes quiero.
¡Ay!, ¿qué es esto?
CELIA
¿Qué te admira?
460
DIANA
Solo aquí viene un papel.
CELIA
¿Papel solo?
DIANA
Abrirle quiero,
que si no me engaño, espero
mayores joyas en él.

 (Lee el papel.) 

Diana hermosa, las asperezas de tu celoso hermano (más dirigidas a sustentar su opinión, que procurar tu remedio), me obligan a solicitar con industria lo que fuera imposible de otra suerte; a tu retrato di lugar en el alma, y para hablarte hice que ese astuto criado mío, fingiese venir de España con ese presente; dale la orden que te parezca más a proposito, que yo para ser tuyo pondré mi vida a tantos peligros como la fortuna quisiere, hasta que seas mía.

Lisardo.

¡Ay, Celia!, bien sospeché465
cuando el hombre conocí.
CELIA
Mucho aventura por ti.
DIANA
Amor el primero fue
que dio principio al engaño.
Turbada estoy.
CELIA
Con razón.
470
DIANA
No nace mi confusión,
Celia, de tener mi daño.
CELIA
¿Pues de qué?
DIANA
De no saber
si es cierta la voluntad
de Lisardo.
CELIA
El ser verdad,
475
lo da el peligro a entender.
DIANA
Si nace de una porfía,
este amor, no será amor.
CELIA
Mucho ofende tu valor
tal desconfianza.
DIANA
Es mía.
480
CELIA
¿Tú quiéresle bien?
DIANA
Le adoro.
CELIA
Pues cual tan necia mujer,
no sabe hacerse querer,
sin perder de su decoro,
¿no has visto un esgrimidor,485
que una herida imaginada
tienta la contraria espada
para acertarla mejor?
¿Y no has visto al que torea,
o acometer sin mirar490
por dónde podrá sacar
el caballo que desea
que salga libre del toro?
Pues tal, señora, ha de ser
con el hombre la mujer,495
para guardar su decoro.
Tiéntale la voluntad,
antes de entregarle el alma,
que más llana que la palma,
conocerás la verdad.500
DIANA
Luego los hombres, ¿no saben
fingir?
CELIA
La mujer discreta
-157-
no da lugar a esa treta,
para que después se alaben
quien no sabe enamorar.505
Tuviera yo tu hermosura,
que yo hiciera a la más dura
piedra en cera transformar.
Que muchos hombres llegaron
con ánimo de fingir510
que no aciertan a salir
de donde burlando entraron.
 

(Sale RAMÓN.)

 
RAMÓN
¿Puédote seguro hablar?
DIANA
La carta, Ramón, lei.
Lisardo me pide aquí,515
por esta invención, lugar
para verme con secreto;
pero yo confusa estoy.
RAMÓN
Si yo el remedio te doy,
¿tendrá su esperanza efeto?520
DIANA
¿Qué remedio puedes darme?
RAMÓN
¿Ya no estoy en casa?
DIANA
Sí.
RAMÓN
Yo hallaré puerta.
DIANA
Es ansí,
mas será para matarme,
que está mi hermano advertido,525
y apenas entra criado
sin ser mil veces mirado
y otras mil reconocido.
RAMÓN
Pues esa ha de ser la gala,
y esta noche te ha de ver.530
DIANA
Como si al anochecer,
desde la cuadra a la sala,
está hecho centinela,
hasta que me acueste yo.
RAMÓN
¿Es tu hermano lince?
DIANA
No,
535
pero está avisado, y vela.
RAMÓN
¿No hay jardín en esta casa?
DIANA
Y con una hermosa fuente.
RAMÓN
Pues haz que en ese jardín,
contigo esta noche cene,540
que yo después de cenar,
haré que conmigo juegue,
o se entretenga algún rato;
mientras, levantarte puedes
a hablar con Lisardo.
DIANA
¿Estás
545
loco?
RAMÓN
Lo que digo entiende,
que yo te pondré a Lisardo
entre yedras o laureles.
DIANA
La fuente tiene unos arcos
de arrayán en las paredes,550
pero es imposible entrar.
Lisardo, que él mismo tiene
las llaves, o aquel Fulgencio,
que es su alcaide, o su tiniente.
RAMÓN
Vestido de ganapán,555
haré que Lisardo entre,
con licencia de Fulgencio,
si la noche lo concede,
con un arca de mi ropa.
DIANA
Sí, ¿pero no ves que tiene560
de salir luego?
RAMÓN
Es verdad,
pero el mismo engaño es ese;
porque dentro de un vestido
han de venir dos, de suerte
que un cuerpo solo parezca,565
que el arca forzosamente
los cubrirá desde alto,
y luego que me la dejen
en mi aposento, saldrá
el nombre que con él fuere,570
y quedarase Lisardo
para que después le lleve
al jardín donde te hable,
antes que Roberto llegue.
DIANA
¿Dos hombres en uno?
RAMÓN
Sí.
575
DIANA
¿Y si sacan luz cuando entren?
  -158-  
RAMÓN
Haré yo que con el paje,
quien trae el arca tropiece
porque le mate la luz.
DIANA
Qué temor.
RAMÓN
No ama quien teme.
580
DIANA
Ahora bien, esto es amor,
el de noche se entretiene
con dos crïados que cantan.
RAMÓN
Pues haz que al jardín los lleve,
que será linda ocasión.585
DIANA
Habla a mi Lisardo.
RAMÓN
Tenme
por hombre, que has de ser suya,
y él tu esclavo eternamente,
o no ha de haber en el mundo
noche encubridora siempre,590
transformaciones de Ovidio,
jardines, yedras y fuentes,
arcas, ganapanes, llaves,
celos, necios y alcahuetes.
DIANA
Llévale esta banda.
RAMÓN
Muestra.
595
DIANA
Di que del color se acuerde.
RAMÓN
Plega a Dios que a posesión
tales esperanzas lleguen.
 

(Vanse.)

 
 

(Salen LISARDO y ALBANO.)

 
LISARDO
Agravio hiciera a la amistad, Albano,
que los dos profesamos tan estrecha,600
si no os dijera la verdad.
ALBANO
En vano
vuestro silencio me causó sospecha,
bien sé que amor, dulcísimo tirano,
pasó vuestra alma con dorada flecha,
que siempre esta pasión es conocida605
en la nueva mudanza de la vida.
De los amigos, y aun de sí, pretende
quien ama retirarse y, apartado,
de quien más se fiaba se defiende;
consejo solo trata su cuidado,610
la compañía y la amistad le ofende,
hasta el punto que sabe que es amado,
que entonces el placer mismo le obliga
a que le aumente, comunique y diga.
LISARDO
Albano, yo no amé por accidente,615
a Diana amé por elección, Albano;
la Reina, melancólica y doliente,
autora fue de lo que pierdo o gano.
Por dalla gusto amé, mas nadie intente
amar, que tiene la ocasión en vano;620
la puerta abierta, amor para la entrada,
y los sucesos al salir cerrada.
Tal vez, al parecer la blanca aurora,
sale serena, y llueve al medio día.
Tal vez que parda y descontenta llora,625
-159-
con más rayos el sol después envía;
y así, tal vez, de burlas se enamora
quien de su engaño y libertad confía,
y así mi engaño, Albano, me parece
sale con sol, con agua, me anochece.630
ALBANO
De la correspondencia, el amor nace.
LISARDO
Ansí lo dijo a Venus cierta diosa.
ALBANO
Luego si os ama a quien amáis, no os hace
agravio amor.
LISARDO
La condición celosa
de Roberto me mata.
ALBANO
Aunque me trace
635
guardar su hermana, es imposible cosa,
que del principio que me habéis contado,
ya he visto su locura en su cuidado;
mirad si con la vida y con la hacienda
os puedo yo servir.
LISARDO
Beso os las manos.
640
La Reina, que me manda que esto emprenda,
hará los pasos al camino llanos,
por lo demás, cuando el peligro entienda
amenazar mis pensamientos vanos,
mi vida fiaré de vuestra espada.645
ALBANO
No os doy la mía, que os la tengo dada.
 

(Sale RAMÓN.)

 
RAMÓN
¿Habíate de hallar?
LISARDO
¿Dónde vas necio?
RAMÓN
¿Podrete hablar?
LISARDO
El alma misma fío
de Albano.
RAMÓN
Y con razón.
LISARDO
No tiene precio
un leal amigo.
RAMÓN
Y un señor tan mío.
650
Los caballos llevé, que harán desprecio
a los del sol, por el invierno frío,
que es cuando sacan para el tiempo iguales
paramentos de granas orientales.
La carta recibió, diome aposento,655
di la tuya a Diana, y quiere hablarte.
LISARDO
¿Habla[r]me?
RAMÓN
Aquesta noche.
  -160-  
LISARDO
Tal contento
a peso de oro intentaré pagarte,
mas paréceme loco atrevimiento
a tan grande peligro aventurarme.660
RAMÓN
Más te parecerá después de visto.
LISARDO
¿Qué manzanas hespéridas conquisto?,
¿qué reservado Vellocino de oro?,
¿qué nuevo mar, que nunca sufrió nave?,
¿qué dragón fiero?, ¿qué encantado toro?665
RAMÓN
Artes de Medea; vencellos sabe.
Mientras guarda el avaro su tesoro,
forja el ladrón la cautelosa llave.
Los dos habéis de entrar.
LISARDO
¿Los dos?
RAMÓN
De todo
sabréis, despacio, en nuestra casa el modo.670
Lisardo ha de quedar, y saldrá Albano,
pero no os detengáis, que ya la frente
inclina el Sol al húmedo occeano,
y oro y púrpura baña el occidente.
LISARDO
Albano amigo, no hay peligro humano675
que si me ayudas tú, mi amor no intente.
ALBANO
Mil vidas perderé.
RAMÓN
Seguidme.
LISARDO
¿Dónde?
RAMÓN
La noche calla, y el callar responde.

 (Vase.) 

 

(Salen ROBERTO, DIANA, FENISO y músicos.)

 
ROBERTO
Pues mi hermana me convida,
bien os puedo convidar,680
y porque os pueda obligar,
quiero que lo mismo os pida.
FENISO
Si de honrar me sois servida,
la cena, señora, aceto.
DIANA
Convidado tan discreto685
reciba la voluntad,
que siempre la brevedad
fue causa de algún defeto.
FENISO
Hallaréis tantos en mí,
que solos se echan de ver690
que no tengáis que temer.
DIANA
No me respondáis ansí,
sino entretened aquí
la conversación un rato,
mientras de serviros trato.695
FENISO
Hacerme merced diréis,
a que nunca me hallaréis
desobligado, ni ingrato.
DIANA
Yo voy con vuestra licencia.

 (Vase.) 

FENISO
Volved, hermosa Dïana,700
que luna tan soberana
suplirá del sol la ausencia,
y mirad que es la presencia
daba tal vida a las flores
que esforzaban sus colores,705
y esta fuente natural,
-161-
sobre jaspes de cristal,
cantaba versos de amores.
No será, amigo Roberto,
lisonja aquesta alabanza,710
si a los méritos alcanza
de su valor claro y cierto,
y del que os tiene hoy, advierto
que os ha de hacer muy dichoso.
ROBERTO
Antes estoy temeroso715
de mi fortuna en tenella;
que cuanto es dichosa y bella,
estoy yo necio y dichoso.
Y pues que llega ocasión,
y sois mi mayor amigo,720
sabed que son mi castigo
su hermosura y discreción.
Aquella proposición
que hice en la junta pasada,
me tiene el alma turbada,725
pues dije que puede ser
el guardar una mujer,
aunque esté determinada.
Y no sé si es mi temor,
que cuidado semejante730
no hay sombra que no me espante,
que es muy medroso el honor.
Pienso que la tiene amor
Lisardo, pero no puedo
hacer más que tener miedo735
y guardarla neciamente,
pues hasta la vulgar gente
sabe que obligado quedo.
FENISO
Tenéis razón de tener
pena de lo prometido,740
que ya la fama ha corrido,
y os han de intentar vencer.
El guardar una mujer
tiene mil peligros claros,
pero quiero aconsejaros745
que la caséis; con que cesa
toda la propuesta empresa,
y nadie podrá culparos.
ROBERTO
¿Con quién os parece a vós
de los que en la corte están?750
FENISO
Si no muy rico y galán,
yo soy muy noble, por Dios,
y siendo amigos los dos,
me daréis vuestro cuidado.
ROBERTO
Yo lo doy por concertado,755
y vós os la guardaréis.
FENISO
La mano.
ROBERTO
Aquí la tenéis,
que es más que quedar firmado.
 

(Sale FULGENCIO.)

 
FULGENCIO
Don Pedro llama a la puerta
con un hombre, que cargado760
viene de un cofre.
ROBERTO
¿No ha estado
la puerta hasta agora abierta?
FULGENCIO
No, señor, ni se abrirá
sin tu licencia.
ROBERTO
Abrir puedes,
con que asegurado quedes,765
y salga el hombre,
FULGENCIO
Sí hará,
que hasta que vuelva a salir,
me pienso a la puerta estar.
ROBERTO
Pues acabad de cerrar,
que no ha de volverse a abrir.770
FULGENCIO
Yo voy.
ROBERTO
Cuidado, Fulgencio.
FULGENCIO
Ya está todo prevenido.
ROBERTO
Aun es temprano.
 

(Sale DIANA.)

 
DIANA
He querido
que en este mudo silencio,
las voces de dos crïados775
ayuden a los cristales
desta fuente.
FENISO
Y serán tales,
que puedan ser envidiados
de las aves que estarán
-162-
entre esas ramas oyendo780
lo que mañana diciendo
por esas selvas irán.
¿Hay algo nuevo?
MÚSICO
Una historia
famosa.
FENISO
¿Es de buena mano?
MÚSICO
Cierto poeta temprano785
que escribe por vanagloria
nos la dio por fruta nueva.
DIANA
Celia.
CELIA
Señora.
DIANA
Ni un punto
te muevas de aquí.
FENISO
Pregunto:
¿Hay amante que se eleva790
en alta contemplación?,
¿hay ojos negros o verdes?
MÚSICO
Tiempo en preguntarlo pierdes;
cena y oirás la canción,
ROBERTO
Dïana.
DIANA
Señor.
ROBERTO
Escucha.
795
DIANA
¿Qué quieres?
ROBERTO
Que estés con gusto;
que darle a Feniso es justo.
DIANA
¿Por qué razón?
ROBERTO
Porque es mucha,
habiendo de ser...
DIANA
¿Qué más?
ROBERTO
¿Diré tu marido?
DIANA
No.
800
ROBERTO
Pues palabra he dado yo
de que su mujer serás.
DIANA
¿Tan apriesa?
ROBERTO
Esto ha de ser.
DIANA
Entra, Roberto, a cenar,
que te debes de cansar805
de guardar una mujer.
 

(Vanse los dos.)

 
CELIA
Lisardo tarda, no creo
que ha de ser posible entrar,
que suele amor mal lograr
de un alma el justo deseo,810
mas Fulgencio viene aquí.
 

(Sale[n] FULGENCIO y ALBANO, en hábito de ganapán.)

 
FULGENCIO
¿Dejastes el arca ya?
ALBANO
Ya a donde ha de estar está,
que no fue poco.
FULGENCIO
Es ansí.
ALBANO
¿Cómo andáis con tal cuidado?815
FULGENCIO
Tiene Roberto enemigos.
ALBANO
¿Hombre de tantos amigos,
se encierra tan recatado?
A la fe debe de ser
la hermosura de su hermana,820
y teme, como es Diana,
que salga al anochecer.
Pues advertidle por mí
de que os dijo un ganapán,
de los que en la plaza están,825
y que un arca trujo aquí,
que no se canse en tener
un cuidado tan terrible,
porque el mayor imposible
es guardar una mujer.830
FULGENCIO
Salid nora mala allá.
Ved cuál anda nuestro honor.
 

(Vanse los dos, y salen LISARDO y RAMÓN.)

 
LISARDO
¿Fuese?
RAMÓN
Ya se fue, señor.
LISARDO
¿Está aquí Celia?
RAMÓN
Aquí está.
CELIA
Cansada estoy de esperarte.835
LISARDO
De milagro, entrado habemos
Albano y yo.
CELIA
Ya le lleva
con gran cuidado Fulgencio.
LISARDO
¿Cenan ya?
CELIA
Cenando están.
-163-
y para entretenimiento,840
o para mayor rüido,
Dïana venir ha hecho
dos músicos.
LISARDO
¿Dónde dice
que he de estar?10
CELIA
En este hueco
de los arcos de esta fuente.845
LISARDO
Celia, desnudarme quiero,
que no me ha de ver Diana
en el hábito que vengo.
Toma, Ramón, este sayo.
CELIA
¿Qué traes debajo?
LISARDO
Un peto
850
de armas, y en un tahalí11
dos pistolas.
CELIA
Como cuerdo.
LISARDO
Dame, Ramón, esa espada,
que pues prevenido vengo
y enamorado, en tus manos855
dejo, fortuna, el suceso.
Aquí me escondo.
RAMÓN
Y yo me entretengo
contigo.
CELIA
Temo quererte.
RAMÓN
Y yo que me quieras temo.860
CELIA
¿Por qué?
RAMÓN
Porque soy amando
favorecido tan tierno,
que no hay nieve al sol, que forme
tantos puros arroyuelos;
persona soy que una noche865
dije a un gato mil requiebros,
porque en un balcón movía
la cola sobre unos tiestos.
Para mí, cualquier mujer,
como me diga: «yo os quiero»,870
acabose, muerto soy.
CELIA
Pues no es bueno amar tan presto.
RAMÓN
Yo no puedo más.
CELIA
Pues yo,
loco hombre quiero, y los puercos,
gruñidores y bellacos.875
RAMÓN
Pues a una artesa por ellos.
 

(Sale[n] ROBERTO, DIANA, FENISO y músicos.)

 
ROBERTO
Sacadnos sillas aquí.
FENISO
Corre aquí más fresco el viento,
porque estas fuentes le dan
las perlas que va esparciendo.880
DIANA
Cantad algo.
MÚSICO
Una letrilla,
aunque no es nueva, diremos.
ROBERTO
¿Quién está aquí?
RAMÓN
Yo, señor.
ROBERTO
¿Don Pedro?
RAMÓN
El mismo.
ROBERTO
¡Oh, don Pedro!,
¿trujistes vuestros vestidos?885
RAMÓN
En mi aposento los tengo;
que me ha costado, señor,
trabajo, y mucho, el traellos.
ROBERTO
¿Habéis cenado?
RAMÓN
A eso voy.
ROBERTO
¿Los caballos están buenos?890
RAMÓN
Todos están boca abajo.
ROBERTO
Créolo.
RAMÓN
Es caso muy cierto.
ROBERTO
¿Tiene humor?
RAMÓN
Y hartos humores.
ROBERTO
Va de letra.
MÚSICO
Estad atento:
«Madre, la mi madre,895
guardas me ponéis,
que si yo no me guardo
mal me guardaréis».
ROBERTO
Necia letra.
DIANA
Antes discreta.
ROBERTO
¿Por qué?
DIANA
Porque la mujer
900
no puede guarda tener
más conforme y más discreta.
ROBERTO
¿Pues no la puede guardar
un hombre?
DIANA
Roberto, sí;905
-164-
mas si ella se guarda así,
¿quién la puede conquistar?
ROBERTO
Yo sé que a cierta mujer
pretenden, y que aunque quiera,
no podrá hacer de manera910
que llegue a más de querer.
DIANA
Pues yo sé de otra guardada
que está gozando su amante,
y está el celoso delante.
ROBERTO
Toda esta cifra me agrada,915
Feniso, porque es por ti.
FENISO
¿Por mí?
ROBERTO
Sí.
FENISO
Dichoso yo.
DIANA
Fuentes, decildes que no,
ya vuestra sombra que sí.
FENISO
¿Que merezco tanto bien?920
DIANA
Tanto, que no hay bien mayor.
FENISO
Fuentes, cantadme favor
en vuestras aguas también.
DIANA
Fuentes que bañáis la cara
con vuestro blando rocío,925
de aquel amado bien mío,
mi fe corre a vós más clara.
Estas nuevas le llevad.
FENISO
Árboles deste jardín,
decid que aquí puso fin930
la mayor felicidad,
porque aquí como Medoro,
podré escribir mi ventura,
si en esta corteza dura
es digna de tal tesoro.935
Con esto y vuestra licencia
me voy, que parece tarde.
ROBERTO
Yo os acompaño a la puerta,
que es fuerza tomar las llaves.
FENISO
Por eso os daré lugar.940
El cielo, señor, os guarde.
 

(Vanse, y queda[n] CELIA y DIANA.)

 
DIANA
Y a vós os haga dichoso.
¡Hola!, dejadme un instante.
Cierra la puerta al jardín,
Celia, que quiero bañarme.945
CELIA
Ya, señora, está cerrada.
DIANA
Mármoles, pórfidos, jaspes,
que al cristal de aquesta fuente
le servís de eterno engaste,
dadme el bien que me tenéis.950
 

(Sale LISARDO.)

 
LISARDO
No pidas, señora, que hablen
las piedras, sino las almas,
que escuchan palabras tales.
Quien te ha dicho que es porfía
el venir a enamorarte,955
miente, que no es sino amor,
que de tu hermosura nace.
No eres tú para elecciones,
ni para burlas diamantes,
sino la cosa más bella,960
más regalada y suave
que dio la naturaleza
con milagro semejante,
dando a un cuerpo cristalino
por alma dichosa un ángel.965
Verdad es, Diana hermosa,
como la Reina lo sabe,
que tu hermano dio en decir
que tiene por cosa fácil
el guardar una mujer;970
mas que no pudo obligarme
aquesto solo a quererte,
porque muchos años antes
eras tú dueño del alma
que agora ha venido a darte.975
La Reina quiere, Dïana,
que te sirva, y esto baste
para saber que no puedo,
cuando quisiera burlarme.
De veras te adoro y quiero,980
no dudes de que te cases
conmigo y de que la Reina
ha de abonar12 mis verdades,
-165-
haciéndonos mil mercedes.
¿Qué respondes?
DIANA
Que me pagues
985
tan grande amor, señor mío,
pues siendo el alma tan grande
como sujeto infinito,
apenas en ella cabe.
Que de burlas o de veras990
hables en mi amor,
en que yo tenga otro dueño,
aunque mil vidas me falten.
A grande peligro estás,
puesto que he visto que traes995
armas, en defensa tuya.
LISARDO
Por ser tú Venus, soy Marte.
¿Qué hará tu hermano?
DIANA
No sé,
pienso que querrá encerrarme
luego que cierre las puertas,1000
y que aguarda que me lave.
LISARDO
Pues ¿dónde podré yo estar
para que esta noche pase
larga y pesada sin ti?
DIANA
Si tú quisieses jurarme1005
que estarás donde yo puedo
ponerte, y donde descanses,
sin dar por dicha ocasión
a que mi hermano nos mate,
bien sé yo dónde estarás.1010
LISARDO
¿Dónde?
DIANA
Un oratorio cae
junto a mi cama, y en él
serás esta noche imagen.
LISARDO
A lo menos, bien podré
decir que de amor soy mártir.1015
DIANA
Pero no te has de mover,
que sus celos desiguales
han hecho que, junto a mí,
tenga su cama.
LISARDO
Si hablarte
puedo, cuando esté durmiendo,1020
pues como en efeto baje
la voz, no hay de qué temer
que podamos despertalle.
Mi bien, el partido acepto.
DIANA
Podrás y podré fïarme,1025
pues te ha de obligar el miedo
a que hables quedo, o que calles.
LISARDO
Tú, en efeto, ya eres mía.
DIANA
No será la muerte parte
para apartarme de ti.1030
¿Tú, mi bien, podrás dejarme?
LISARDO
Primero, el mayor amigo
con una traición me mate,
o del enojado cielo,
rayos el pecho me pasen,1035
cuando de sus altos polos,
en confusas tempestades,
del lazo eterno parece
que procuran desatarse.
DIANA
Celia.
CELIA
Señora.
DIANA
Detrás
1040
de esos verdes arrayanes
te desnuda, que Lisardo
quiero que seguro pase,
porque es el mejor remedio,
con tus vestidos, delante1045
de Roberto.
LISARDO
Hablas de veras.
DIANA
Como esos enredos hace
una mujer a un celoso.
LISARDO
Al fin no podrá guardarse
si ella no quiere guardarse.1050
DIANA
Si ella no quiere guardarse,
no hay imposible mayor;
y al que de guardalla trate,
sobre la puerta le escribe:
«Necedad de necedades».1055