1
HERVÁS Y PANDURO, Lorenzo, Escuela Española de Sordomudos, Madrid, 1795, 2 volúmenes. Ver ALONSO CORTÉS, Ángel, Lorenzo Hervás y el lenguaje de los sordos, http://www.ucm.es/info/circulo/no4/alonsocortes.htm; CORTS GINER, María Isabel y GARCÍA JIMÉNEZ, Eduardo, La enseñanza de los sordomudos en España en el siglo XVIII a través de la obra de Hervás y Panduro, http://www.cervantesvirtual.com/FichaObra.html?Ref=28530, y de los mismos autores, La enseñanza de los sordomudos en España en los siglos XVII y XVIII. Análisis comparativo de las obras de J. P. Bonet y L. Hervás y Panduro, http://www.cervantesvirtual.com/FichaObra.html?Ref=28402.
2
Sobre el mismo tema, ver LÓPEZ TORRIJO, Manuel, La educación de las personas con sordera. La escuela oralista española, Valencia, 2005, pp. 86 y ss.
3
HERVÁS Y PANDURO, L., op. cit., vol. I, p. 3.
4
HERRERO BLANCO, Ángel, Mudo, sordomudo, sordo: viejas pócimas y nuevas denominaciones. Lingüística clínica y neuropsicología. Actas del Primer Congreso Nacional de Lingüística Clínica. Vol. I: Investigación e intervención en la patología del lenguaje, Valencia, 2006. Ver íntegro en http://www.uv.es/perla/1%5B17%5D%20HerreroBlanco.pdf.
5
Hecho curioso resulta que en los actuales catálogos alemanes figure, como fechas de nacimiento y muerte de Pedro de Castro: «1603-1657», pero sin que figure la correspondiente fuente de referencia.
6
GASCÓN RICAO, Antonio y STORCH DE GRACIA Y ASENSIO, José Gabriel, Historia de la educación de los sordos en España, y su influencia en Europa y América, Madrid, 2004.
7
Un detalle que
sorprende es que Hervás y Panduro afirma que algunos autores
confundidos nombraban por equivocación a Ramírez de
Carrión citándolo con el nombre de Ramírez de
Cortona (ciudad italiana situada en la provincia de Arezzo),
«Manuel Ramírez de Carrión
que algunos por equivocación llaman Ramírez de
Cortona...»
. Pero de hecho aquel error, como el mismo
Hervás y Panduro explicará al final de su obra,
provenía del autor de una nota enciclopédica
aparecida en la primera edición francesa de L'Encyclopédie o Dictionnaire
raisonne (1751-1772), y de su artículo
«muet», lugar donde por
primera vez apareció aquella extraña referencia. L.
Hervás y Panduro, op. cit.,
vol. I, pp. 310 y 335. Mala referencia que en
España se dio por buena en otro Diccionario posterior,
añadiendo dos nuevos errores, al afirmar, además, que
Ramírez de Carrión había ejercido como maestro
de sordos «en» Cortona, detalle que a posteriori
dará lugar a la leyenda italiana de su estancia en aquel
país, y Pedro de Castro «en» Mantua,
añadiendo que Ramírez de Carrión y Pedro de
Castro eran «dos antiguos ex jesuitas
españoles»
(sic). Diccionario Histórico o
Biografía universal compendiada, t. VII, Barcelona, 1832, p. 201.
8
De creer las fuentes, Ramírez de Carrión había participado, en mayor o menor medida, en la educación de los siguientes personajes sordos: Alonso Fernández de Córdoba, Marqués del Prieto; de Luis Fernández de Velasco, Marqués del Fresno y hermano del Condestable de Castilla; del Príncipe de la Casa de Saboya, Emmanuel Filiberto de Saboya; de Juan Alonso de Medina, hijo de Juan Antonio de Medina, Veinticuatro de Sevilla, de Antonio Docampo y Benavides, Caballero del Hábito de Alcántara, y de Josefa Pérez de Guzmán el Bueno, hija de los Duques de Medina Sidonia.
9
Prueba de ello es que el director del Real Colegio de Sordomudos de San Fernando de Madrid en Avapiés, abierto en 1795 y cerrado en 1802, a causa de su gran fracaso, el escolapio José Fernández de Navarrete, era discípulo del italiano Tommaso Silvestri, antiguo discípulo en París del abate francés L'Epée, al igual que lo fue su sucesor Camilo Mariani. Del mismo modo que el personaje que debería haber sido director del Real Colegio de Sordomudos en su segunda época (1803-1804), el francés Antonio José Rouyer, fue enviado para su formación a la escuela de sordos de París, en aquel tiempo a cargo del abate Sicart, sucesor del abate L'Epée. Similar situación acaeció en la Escuela Municipal de Sordomudos de Barcelona, puesto que salvo el primer maestro, el francés José Ricart (1800-1802), al cual ayudó temporalmente Hervás y Panduro, el resto de los sucesivos maestros barceloneses impartieron métodos propios y personales, aduciendo en la mayoría de los casos que habían sido «inventados» por ellos mismos.
10
HERVÁS Y PANDURO, L., op. cit., vol. I, p. 32.