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1

¿Mal grado puro italianismo que no sufre nuestra lengua? A su pesar decimos. Otra salva importante que hace necesaria la crítica que me vino de España sobre el mal grado. Sin duda ignoraba el que me hizo que Hernández de Velasco, Herrera y Garcilaso usan más de una vez a su mal grado, mal su grado, mal grado suyo.

 

2

Entre otros, es digno de eterna memoria el marqués de la Romana, cuya muerte ocupa lugar entre las desgracias de nuestra nación, y cuyo esfuerzo, talento y nobleza se lo da entre nuestros héroes. Sus obras de carpintería y de otros oficios humildes, ¿no merecerían ser colocadas en un templo dedicado a la industria y al trabajo a expensas de la ociosa hidalguía?

 

3

Una secta de hombres reducidos a comunidad separada de los cuáqueros en un terreno de la Pensilvania. Su vestido es una túnica de lana con un capucho que le sirve de sombrero.

 

4

Ut sis felix, et te alicui stultum videri sine.

 

5

Si Ciro hubiese de juzgar de este trueque como de aquél de sus condiscípulos, no creo que tendría por qué azotarlo su maestro, como lo hizo entonces, según refiere Jenofonte. Esto se trae para que aquellos que tengan que tachar el trueque de Eusebio; pues ya en tiempo de los persas tenían educación semejante los muchachos.

 

6

Es cosa digna de compasión ver hombres que emplean veinte o treinta años en el ejercicio de las lenguas griega y latina para darnos después una historia escrita con frases y centones de Plauto y Terencio, o bien poemas en el estilo mezclado de Juvenal, Virgilio, Horacio y Lucano, y así de otras obras. Si los antiguos echaban de ver que el estilo de Tito Livio sabía a patavinidad, ¿a qué dirían que saben nuestras composiciones latinas? ¿Qué dirían de la linda lengua latina con que enseñamos la filosofía? ¿Cómo? ¿Esto también tenemos de nuevo? ¿Dejar de enseñar la filosofía en lengua latina? Yo no veo necesidad, antes mucho daño enseñándose en una lengua tan bárbara como ella. Este es un error de opinión de siglo, que otro siglo llegará a destruir. Tanto cuesta el buen criterio a los hombres.

 

7

Malo me fortuna in castris suis, quam in deficiis teneat. La razón de esto la da Tácito: Miseriae tolerantur, felicitate corrumpimur.

 

8

El gitano erraba a campanas dobles: Rabicán y no Rubicán, era el caballo de Astolfo, que antes fue de Argalía.

 

9

Difficile est virtutem revereri, qui semper secunda fortuna sit usus; decía Cicerón a Herennio.

 

10

Hardyl trataba aBridway de sir en atención a su nacimiento; el hombre no se despoja tan presto de la estimación de su nobleza a pesar de la miseria en que se halla. Esto servía a Bridway de consuelo.

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