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Mérida

A 171 ascienden las inscripciones romanas de esta ciudad, que enumera, dilucida y sabiamente expone el Dr. D. Emilio Hübner en su obra monumental28. Celoso como el que más de nuestras glorias patrias, lamentábase Hübner29, hace dos años, de la postración,   —66→   abandono y menosprecio de que han sido víctimas objetos de tan grande interés. Movida por estas quejas que han resonado en toda Europa, me delegó la Academia y confió sn representación cerca de la Subcomisión de monumentos Emeritense; la cual, por boca de su Vicepresidente D. Pedro María Plano, en sesión pública, que celebró el día 17 del mes actual, me dirigió breve y nutrida alocución, de la que traigo copia oficial, y es la siguiente:

«Subcomisión de monumentos históricos y artísticos de Mérida.

En virtud del acuerdo que contiene el acta que acaba de leerse, tengo la honra de dar cuenta á V. S. de todos los trabajos realizados por esta Subcomisión, desde que se reorganizó en 10 de Junio de 1890.

Fué su primer cuidado procurar la devolución del local ex-convento de Santa Clara, cedido por el Estado en el año de 1838, y que un espacio de medio siglo vino utilizando el Municipio para escuela pública. El Ayuntamiento, bien impuesto del derecho con que se reclamaba, asintió desde luego á la entrega del edificio, facilitando además recursos para repararlo, por encontrarse en no buen estado.

Arreglóse con la mayor actividad, y seguidamente se trasladaron todos los restos, que andaban diseminados en diferentes sitios, y los que después han podido adquirirse, clasificándolos provisionalmente por orden de épocas en epigrafía, arte y numismática. Y digo provisionalmente, porque habiendo de tomar   —67→   gran incremento el Museo, se hará la clasificación definitiva luego que pueda formarse y publicarse el correspondiente catálogo.

Las piedras y objetos comprados lo fueron con fondos del Municipio, presupuestados á instancia de la Subcomisión; la que también ha conseguido instalaciones de muchos particulares.

Fijóse luego la Subcomisión en la necesidad de que los edificios públicos de la época romana se descombrasen y conservaran, librándolos de la traba de que sus respectivas superficies se considerasen de propiedad particular; y las Reales Academias, secundando la propuesta por esta Junta, acordaron, hace un año, solicitar del Gobierno de S. M. que sean declarados monumentos nacionales el teatro, el circo y el receptáculo, que se cree estuvo destinado á naumaquias.

Amenazaba ruina el célebre obelisco de Santa Eulalia; y con ocasión de ejercer el cargo de Alcalde de esta ciudad, propuse la reforma del sitio, donde se encuentra, y su restauración que era difícil; y aprobado aquel proyecto tuvimos la suerte de que se llevara á cabo bajo nuestra vigilancia con toda facilidad.

El histórico templo de Santa Eulalia ha sido objeto constante de nuestra preocupación; y más, desde que opinión tan autorizada como la del eminente arquitecto y académico de Bellas Artes de San Fernando, D. Ricardo Velázquez Bosco, nos dió á conocer su valor. Las Reales Academias tienen nuestra petición para que tan preciada joya sea restaurada antes que la veamos convertida en ruinas, como ya quizás lo estaría á no ser por el celo de nuestro ilustre compañero Sr. Villarroya, que en su cualidad de cura vicario de la Iglesia hace esfuerzos inauditos para conservarla.

He de hacer constar con sunna complacencia que las Reales Academias vienen dispensando protección decidida á esta Subcomisión, como lo demuestra el hecho de haberla creado expresamente por la importancia histórica de Mérida con facultades propias y con dependencia directa de su superior autoridad, y ahora, la señalada merced de dar comisión especial á V. S. para venir á inspeccionar nuestros monumentos y vestigios, síntoma de que Emérita renace y volverá á recobrar poco á poco su perdida importancia. Mucho nos prometemos de la visita de V. S.

Particularmente, y en mi gran deseo de que su historia no   —68→   llegara á oscurecerse, me lancé á la ardua tarea de reconstituirla, lográndolo con la publicación de la obra de Bernabé Moreno de Vargas, de la que quedaban rarísimos ejemplares; del manuscrito de D. Agustín Francisco Forner, que averigüé poseía D. Luís Villanueva; de la de D. Gregorio Fernández y Pérez, que imprimió en 1857 la Comisión provincial de monumentos históricos y artísticos; y de las Ampliaciones hasta nuestros días, que he tenido el atrevimiento de escribir, contando con la venia de mis compañeros.

Hasta aquí los trabajos realizados. Las aspiraciones de la Subcomisión, más urgentes, se reducen por de pronto á dos: que acabe de ser un hecho la antedicha y solicitada declaración de monumentos nacionales, y se nos faciliten los medios de descombrar aquellos restos gloriosísimos de nuestra pasada grandeza, reproduciendo al efecto el expediente instruído en 1868 y aprobado por las Reales Academias; y que se restaure la iglesia de Santa Eulalia.

Las esperanzas que habíamos concebido con la llegada de V. S. han superado con mucho á lo que presentíamos. Con sus rápidas investigaciones y notoria competencia ha encontrado V. S. nuevas y ricas fuentes en datos de las épocas romana y visigoda que vendrán á complementar las ampliaciones de los trabajos arqueológicos hasta nuestros días. Por ello felicito con toda efusión á los Emeritenses; y espero que así como los vecinos, á quienes hemos recurrido, nos han facilitado con suma complacencia los vestigios de antigua historia y bellas artes que poseían, el Excelentísimo Ayuntamiento continuará prestándonos su apoyo para que la fama de la ciudad, que hoy se realza, jamás vuelva á decaer.»




La sesión que, conforme al acta de la anterior, debía celebrarse con el objeto expresado por la bella y digna frase del Sr. Vicepresidente de la Subcomisión, tuvo lugar, no en privado ni en la reducida sala del Museo, sino en público y en el principal salón del Ayuntamiento, por deferencia á la espontánea voluntad y generoso ruego del Sr. Alcalde primero, D. Miguel Calderón, y   —69→   de otras autoridades, que con lo más granado é ilustre de la ciudad honraron el acto.

Rara vez en mi ya no corta carrera de aficionado á la Arqueología, madre fecunda de la Ciencia histórica, he disfrutado tanto como en aquellas horas de avidez y asentimiento, proporcionadas á la expectación de un pueblo nobilísimo que, inconsciente de la reprobación de que ha sido blanco fuera de España por su aparente indolencia, mostraba al descubierto el corazón, lleno de amor patriótico, que ni un momento cesó de latir y arder, aunque haya estado como el ascua oculta bajo la dormida ceniza. Las conclusiones prácticas que senté, como propias del fin é instituto de esta Real Academia, tan dignamente representada en Mérida por la Subcomisión, fueron acogidas de muy buen grado; y lo que no es menos de agradecer, así la prensa local como la de Badajoz30, Sevilla31 y Villafranca de los Barros32, han coadyuvado al intento.

Gran servicio han prestado á la Ciencia los Sres. D. Pedro María Plano y D. Francisco Corchero con la reciente edición de cuatro libros, que pueden estimarse fundamentales de una Biblioteca histórica Emeritense, y no poco me han facilitado la excursión epigráfica de que daré luego cuenta.

1.) Bernabé Moreno de Vargas. Historia de la ciudad de Mérida, publicada en el año 1633 por cuenta de los fondos del Concejo de la misma ciudad. Reimpresa en Mérida. Imprenta, estereotipia y encuadernación de Plano y Corchero, travesía de Santa Eulalia. 1892.-En 4.º, páginas 516.

2.) Antigüedades de Mérida, metrópoli primitiva de la Lusitania desde su fundación en razón de colonia hasta el reinado de los Árabes, por el Doctor D. Agustín Francisco Forner y Segarra, médico de dicha ciudad. Mérida. Imprenta, estereotipia y encuadernación   —70→   de Plano y Corchero, travesía de Santa Eulalia. 1893.-En 4.º, páginas 202.

3.) Historia de las antigüedades de Mérida, escrita por el presbítero D. Gregorio Fernández y Pérez, doctor en Sagrada Teología, individuo de la Academia de la Historia Matritense, Canónigo penitenciario de la santa Iglesia catedral de Badajoz, etc. Mérida. Imprenta y encuadernación de Plano y Corchero, travesía de Santa Eulalia. 1893.-En 4.º, páginas 112.

4.) Ampliaciones á la historia de Mérida de Moreno de Vargas, Forner y Fernández, por D. Pedro María Plano, Vicepresidente de la Subcomisión de monumentos de esta ciudad. Mérida. Imprenta y encuadernación de Plano y Corchero, travesía de Santa Eulalia. 1894.-En 4.º, páginas 128. Ilustradas con un plano de la ciudad y numerosas fototipias.

Aspiran los editores á completar su colección arqueológica-bibliográfica con las demás obras y monografías referentes á Mérida, que enumera Hübner, á quien se ocultó el texto de la de Forner33. ¿Lo lograrán? Así lo deseo.

Loable empeño puso Forner en crear un Museo histórico y artístico. Para este fin se le facilitó la huerta ó jardín del hospital de Jesús, hoy cárcel. Tratando de la memoria fúnebre de Vettia Rufina (Hübner, 598), escribe34: «La piedra, partida por el medio, está colocada por mi cuidado en la pared que se va levantando para el jardín expresado de los Hermanos de Jesús, en donde se colocaron otras cosas curiosas de antigüedades, que he ido juntando de algunas casas de esta ciudad, y entre ellas una grande y hermosa cabeza que me cedieron los Sres. Blascos, de esta ciudad. Me ayudó mucho á esta buena obra y para su colocación el Hermano Domingo de Nuestra Señora, actual presidente,   —71→   sujeto curioso y aplicado á esta y otras materias.» Semejante aviso repite con frecuencia en el capítulo35 que intituló de las inscripciones Emeritenses que se han descubierto de nuevo y no se hallan en los autores. Así, hablando atinadamente de la inscripción geográfica de Sittio Fido (Hübner, 594), nos dice36: «Por la mitad salió quebrada esta piedra, y en lo que resta había de expresar los nombres de los que hicieron el entierro. Descubrióse el año 1756 echando un pedazo de muro en tierra en la tenería de D. Blas Carvallo, donde se hallaron las medallas de Adriano, que de ellas hemos tratado arriba. La guardo en mi casa para trasladarla al hospital de Jesús y colocarla en el jardín de las antigüedades.» Sobre la inscripción funeral de Octavia Briseis (Hübner, 581) añade37: «La presente inscripción es una tabla cuadrada, con su ribete del tamaño de una cuarta. La tengo en mi estudio por ser tan manejable, y la llevo donde mudo la casa. La M de Diis manibus sacrum está puesta al revés, lo cual pudo nacer de la impericia del artífice. Á las espaldas de esta piedra se hallan estas letras ANN. MXVIV EMERTA, y es cosa muy regular que en dicho año38 se descubriese la inscripción, y el que la encontró quiso expresar el año en su parte posterior.» Posteriormente la vieron Bayer, Cornide y Ponz en el hospital de Jesús, donde inútilmente la buscó Hübner.

No se contentó Forner de buscar un sitio de refugio á las numerosas lápidas que caían bajo su mano protectora. Aquellas cuya destrucción temía ó presentía, dejaban en los apuntes del diligente arqueólogo rastros luminosísimos que nunca podrá bastante agradecer la historia. Básteme citar dos ejemplos.

Acerca del ara, ó quizá miliario conmemorativo del emperador Domiciano (Hübner, 471), apuntó Forner39: «En la escavación que hicieron en la plazuela de Santiago los Hermanos de Jesús el año 1758 para sacar piedras para la obra que están haciendo   —72→   para su hospital, se descubrió un pedazo de columna, pequeño y quebrado. Permanece en dicho hospital para colocarse en el jardín de las antigüedades, que para este fin se ha de formar por medio del Hermano Domingo de Nuestra Señora.»

El epitafio de Cayo Julio Mod(erato?), quien por estar afiliado a la tribu Papiria descubre su vecindad ó nacimiento en Mérida, arrancaba al Dr. Forner sentidas querellas. «Este grande y hermoso cipo -escribe40- ha corrido en mis días la misma fortuna que los demás que han sido destrozados por la desidia y poco aprecio de estos ciudadanos. En el mes de Marzo del año 1759 le sacaron de la ermita de la Santísima Trinidad, donde hacía algunos años que estaba guardado, y fué transportado á la villa de Miajadas, siete leguas distante de esta ciudad, y hecho pedazos por los artífices; han esculpido en él las armas del obispo titular del orden de Santiago, el Sr. D. Alonso de Solís y Gragera, para colocarlas en el frontispicio de la nueva casa que está fabricando, en donde le ví, pasando camino de Madrid, todo desbastado. ¡Desgraciado cipo! Pues habiendo en esta ciudad infinitas piedras primorosas y proporcionadas para este fin, solamente echaron mano de aquellas que nos conservaban la memoria de algunas familias romanas que murieron en esta ciudad. No omito ninguna diligencia para estorbar semejantes ruinas; pero de nada sirven, debiéndome al menos el conservar su memoria en este escrito. Parte del tercer renglón se halla borrado, pero se conoce que contenía los años del difunto Cayo Julio Moderato. También falta en la penúltima línea una letra (P) para formar el nombre de Probus, hijo del difunto, que hizo á su padre este entierro. Á los dos lados se manifestaban la pátera y el pichel; y á la posterior, la corona cívica tendidos sus lazos por los dos lados.»

En este precioso capítulo, que consagró á las inscripciones Emeritenses que se han descubierto de nuevo y no se hallan en los autores, enumera y describe Forner nada menos que 39, de las cuales faltan 8 á la obra de Hübner. Son las siguientes:

  —73→  

33. Forner, páginas 144 y 145.

TIB · CAESARI
DIVI · AVGVSTI · F

«Esta dedicación, hecha en honor de Tiberio César, estaba en una piedra de líos blanco, de cinco palmos de cuadro y un pie de grueso. Apareció esta inscripción bastante picada y al parecer con puntero, y se descubría en una de las cuatro partes del grueso con letras de bastante magnitud. Aunque aparece picada, no fué tanto que no se leyesen las letras con toda claridad. No pude estorbar el que se rompiese esta lápida, porque los Hermanos del hospital de Jesús, donde se descubrió el año 1758, la necesitaban para hacer el brocal de la cisterna, como en efecto fué hecha pedazos para este fin.»

34. Forner, páginas 135 y 136.

Inscripción

«Memoria dedicada á los dioses de las almas. Quinto Julio Avito, de la tribu Papiria, Emeritense, murió de edad de 48 años. La tierra no le haga peso.-Existe esta inscripción en la calle de San Salvador, en una casa que pertenece á D. Isidro Leal de Cáceres, y es la misma que en ella se halla la bella inscripción de Glancio Juliano41 y está puesta en la pared que da tránsito á la caballeriza. Se conoce que fué cipo bastantemente labrado, pero ahora permanece tan quebrado, que no podemos dar razón de la última línea.»

  —74→  

Importa buscar la piedra en el lugar indicado. El sobrenombre griego Synerus, ó Syneros, aparece en otras inscripciones.

35. Forner, pág. 134.

L · ANNIVS
RVFVS
ANNIA · L · F
SABINA
H · S · S
T · IVLIVS · T · F
MODES
D · S · P

«En lo último de la calle Nueva, saliendo hacia los cortinales, hay una casa pajar que es de D. Francisco Bote, y en uno de los muchos postes que hay para sostener el tejado se halla esculpida la presente inscripción en una piedra de grano.»

Forner, para dar cabida al error de su interpretación, trocó en D la primera S del renglón quinto. Interpreta: «Lucio annio Rufo y Annia Sabina, hijos de Lucio, dieron este lugar de la sepultura»; pero el verdadero sentido es claro:

L(ucius) Annius Rufus, Annia L(ucii) f(ilia) Sabina h(ic) s(iti) s(unt). T(itus) Iulius T(iti) f(ilius) Modes(tus) d(e) s(uo) p(osuit).

Aquí yacen Lucio Annio Rufo y su hija Annia Sabina. Hizo los gastos de este monumento Tito Julio Modesto, hijo de Tito.

36. Forner, pág. 133.

L · IVLIVS
RVFVS
IVLIA · L · F
SABINA
H · S · S
T · IVLIVS · T · F
D · S · P

  —75→  

«En uno de los postes del pajar de D. Francisco Bote existe esta inscripción.»

37. Forner, pag. 129.

DOB · SAV
LCI · F
H · S
E

«Dobina, ó Dobiania, hija ó mujer de Saulco, está aquí enterrada. Esta inscripción se halló años pasados cuando se manifestó un pozo que está situado casi en medio de la Plaza Mayor, y hoy día dicha piedra sirve de tapadera á la boca de dicho pozo.»

De mucho precio era esta lápida por su tipo indígena ó vettónico, que se aparta del romano. En Coria (Hübner, 782) ocurre un Dobiter, nombre céltico. Quizá deba leerse: Dob[nu]s Aulci f(ilius) h(ic) s(itus) e(st).

38. Forner, 136.

H · S · E · S · T · T · L
VITALIS · F
DE S · P
PROCVLA
SOROR · F · C

«Sirve esta piedra de arquitrave ó losa en una puerta de un pajar de los que están entre el convento de Nuestra Señora de la Antigua y el río Guadiana.»

Á esta piedra sepulcral falta la mitad superior de todo el letrero. El convento ó ermita de la Antigua, más allá de la de San Lázaro, se trocó en tenería.

39. Forner, pág. 141.

Inscripción

  —76→  

«En esta inscripción faltan dos líneas, las cuales contenían la memoria de quien hizo la dedicación á Crescencio. Persevera en una ermita arruinada que está junto al río Aljucén.»

Seguramente estaba gastada ó empañada la piedra, y por esto Forner la copió mal. Acaso diría:

Ceraecius Clem[en]s E[me]r(itensis) v(ixit) ann(is) VII. H(ic) s(itus) e(st). S(it) t(ibi) t(erra) l(evis).

Cerecio Clemente, natural de Mérida, vivió siete años. Aquí yace. Séate la tierra ligera.

Inédita hasta cierto punto se puede estimar la siguiente (Hübner, 549), que sólo en parte registró Torres Amat y con vaga indicación entre las de Mérida.

40. Forner, pág. 147.

A · MANLIV
CORNVT
PHILEN
IN FRONTE · P · X
IN · AGR · P · IX

«Esta inscripción conserva la memoria de la sepultura de Aulo Manlio Cornuto Fileno. El sitio de la sepultura por la parte del camino tiene 10 pies de sagrado, y por la del campo 9.-Esta piedra permanece en el convento de Santo Domingo, en el pedazo de pared que se levantó el año 1756 para hacer el lugar común, y se descubrió haciendo los cimientos para la expresada obra.»

Las inscripciones griegas y visigóticas fueron asimismo para Forner objeto de singular atención. Sobre la griega notabilísima, cuyo tosco diseño estampó Flórez en el tomo XIII de la España Sagrada42, conocida es la docta explicación de Hübner43. Tuvo por cierto Flórez que en 1752 se descubrió en Mérida esta «porción de columna, de dos pies ó tres cuartas de largo, y de ancho ó diámetro una cuarta, en la cual se ve grabada una inscripción   —77→   que copió y me remitió el Doctor D. Joseph Alsinet, médico titular de la ciudad de Mérida, hoy (1756) del Real Sitio de Aranjuez, Académico de la Real de la Historia; la cual inscripción tiene hoy (1756) el señor vizconde de Sierrabrava , marqués de Peñafuente, que se sirvió mostrármela original, trayendo la piedra desde Mérida á esta Corte en el año pasado de 1755. Tiene una R latina; lo que se halla también en otras inscripciones griegas, como se ve en Muratori, pág. CDLVIII, 3. No está perfectamente íntegra su conservación; pero no discrepa de la copia, que recibí en el año de 54.»

Flórez no estuvo bien informado. Forner en su obra44 inserta la nota exacta que recabó del Hermano Domingo de Nuestra Señora, su aliado y digno consocio en la fundación del Museo. La nota dice así:

«Esta inscripción está en una porción de columna como de dos pies ó tres cuartas de largo, y de ancho ó diámetro una cuarta, que se halló en la escavación que para cimentar la obra hizo el Hermano Andrés de Jesús por los años de 1720, para principio de este santo hospital de Jesús Nazareno, de esta ciudad, que hoy sirve de oratorio hasta que se complete y acabe la nueva iglesia que al presente se está fabricando; y habiendo dicha piedra estado sin hacer caso de ella, como cosa inútil, por muchos años, entre otras piedras de ninguna estimación por no contener el más mínimo carácter, habiéndose ofrecido empedrar la cocina que por los años de 40 servía, tomó un Hermano dicha porción de columna por estar por el lado, contrario llano sin pulimentar, y la puso en el pavimento con la inscripción oculta. Así estuvo hasta el año de 1750, poco más ó menos, que pasando el dicho Hermano por esta ciudad para la de Lisboa, me reveló este secreto que en mí guardé hasta el año 1752, que por grande amistad que con el doctor D. Joseph Alsinet tenía por ser médico titular de esta ciudad y que asistía á este santo hospital siempre que se ofrecía, le manifesté la piedra y le saqué una copia, la que confirió con don Luís Velázquez, que á la sazón se hallaba en esta ciudad de orden   —78→   de la Real Academia de la Historia para noticiar de todas las antigüedades que se pudiesen descubrir. Y visto ser monumento de consideración por su mucha antigüedad, volvió á verse conmigo dicho Alsinet, suplicándome le entregase la piedra para mejor ver en su origen el contenido; y al dársela le dije que si me prometía devolvérmela se la entregaba bajo de nuestra amistad y su promesa; á que me respondió que sí. Viendo que se tardaba, repetí muchas veces por mi piedra, hasta que últimamente me dijo que se había perdido, que fué cuando el señor vizconde de Sierra Brava la llevó á Madrid, como refiere el muy reverendo padre Fr. Enrique Flórez, de la orden de San Agustín, en su obra España Sagrada (tomo 13, cap. 9 del tratado 41, al número 3), y dice sea dedicación votiva hecha en deprecación por voto, felicidad y salud de los magistrados y de todos los ciudadanos. No es nuevo valerse de los sudores laboriosos de otros para engrandecerse con descanso y usurpar glorias ajenas para entronizarse.»

Si el Sr. Alsinet, algo casquivano, hubiese tenido en más un monumento tan apreciable, y si hubiese llegado á tiempo el doctor Forner para colocarlo en el jardín de antigüedades del hospital de Jesús, no se haría tan difícil averiguar ahora su paradero, así como el de otros de la misma época visigoda que allí se refugiaron45, y han pasado últimamente al Museo de la Subcomisión, recogidos por el Sr. Plano. El cual, en sus Ampliaciones á la Historia de Mérida, señala dos lápidas visigóticas, que habrán de juntarse á las ya conocidas por Hübner.

41. «En el paso que hay entre la sacristía y el altar mayor de la iglesia de Santa Eulalia. El cura vicario Sr. Villarroya, vocal de la Subcomisión de Monumentos, la mandó al Museo, juntamente con unos cuantos azulejos de la torre del templo.» Plano, Ampliaciones, pág. 39.-Alta, 0,39 m.; ancha, 0,45 m. La inscripción se abre dentro de una orla elíptica de laurel, como acontece en la de Valeria46, fechada un año después. El monograma   —79→   de Cristo es muy parecido, por su figura y colocación, al que se grabó siete años antes en Talavera de la Reina47.

Inscripción

Cantonus, famulus Dei, vixit annos LXXXVII; requievit in pace die XI k(a)len(das) Ianuarias era DL quinque. Christus a w.

Cantono, siervo de Dios, vivió 87 años; descansó en paz á 22 de Diciembre del año 517. Cristo (es) alfa y omega (principio y fin de todas las cosas).

El nombre Cantonus sale por vez primera en lápidas españolas. Formóse naturalmente de Canto (genitivo Cantonis), que se ha dado á conocer por una inscripción romana del Museo Británico48. La numeración exótica del cardinal quinque, en lugar de quinta, tiene su parecido en el epígrafe sepulcral de Valeria, dibujado por Flórez49 y Hübner50, sobre cuya fecha (die IX kalendas Februarias era DL sex Símbolo = 24 Enero del año 518) es lástima no podamos consultar el monumento original, que se hallaba sobre la puerta del refectorio en el convento de San Francisco. Otro ejemplo del año 661 se presenta en la inscripción (Hübner, 143) que puso el rey Recesvinto en la iglesia de San Juan de Baños, cerca de la villa de Dueñas.

42. «Perteneciente al Sr. D. José Pi y Caner, habiéndose encontrado la piedra en una excavación de la calle de Forner, que está á espaldas del Calvario y fuera del circuito de la muralla.»   —80→   Plano, pág. 40.-Letras bellísimas de la segunda mitad del siglo VI. Al fin del renglón sexto, la l está dentro del bucle inferior de la B. El propietario de la piedra insigne, cediendo á los ruegos del Sr. Plano, ha tenido por bien depositarla en el Museo.

Inscripción

Símbolo Hanc domum iuris tui placata posside, martir Eulalia; ut cognoscens inimicus confusus abscedat; ut domus hec cum habitatoribus, te propitiante, florescant. Amen.

Esta casa de tu dominio posee apacible ¡oh mártir Eulalia!, para que el enemigo, sabedor de tu protección, confundido se vaya; para que esta casa y sus habitadores, bajo tu patrocinio, florezcan. Amén.

¿Era esta casa la del grande hospital y hospicio de enfermos y pobres? Fácilmente lo creeré. El ínclito Masona, antes de ser promovido á la Silla metropolitana de Mérida, había vivido cerca de la basílica de Santa Eulalia51; bien fuese como adscrito á un   —81→   monasterio de religiosos, de cuya existencia todavía nada sabemos, ó bien dentro del palacio paterno. Lo cierto es que Paulo diácono visiblemente alude al texto de nuestra lápida, cuando describe la ocasión del hambre y de la peste, aplacadas por la intercesión de Santa Eulalia que tuvo el noble Masona para fundar y dotar el hospicio y hospital general de toda la provincia Lusitana52: «Huius itaque temporibus morborum pestem inediaeque inopiam ab omni urbe Emeritensi vel omni Lusitania, eius precibus Dominus procul abegit meritisque sacrosanctae Eulaliae virginis longius pepulit, tantamque salutem et omnium copiam deliciarum cuncto populo impertire dignatus est ut... instar coelestis gaudii universus populus in terris tanti pontificis merito congauderet. Omnibus inerat gaudium cunctisque aderat pax, nulli aberat felicitas, in omnium cordibus florebat perfecta charitas, in omnium sensibus pollebat tranquilla iucunditas, ita ut, devicto antiquissimo hoste ac superato veternoso dracone, nemo moerore consternatus, nemo angustia afflictus, nemo quolibet terrore perculsus, vel quolibet zelo aut invidia tactus, callidi anguis virulentis stimulis quateretur, sed perfecta charitate repleti, cuncti, Deo adnitente, pii patris gratia iucundantes, imperterriti, sine metu vel formidine omnium in Dei laudibus persistebant constanter. Non solum autem in omnium fidelium arcanis eius flagrabat immensa charitas, sed etiam omnium iudaeorum vel gentilium mentes miro dulcedinis suae affectu ad Christi gratiam pertrahebat.»

El Calvario y el sitio de la calle de Forner, donde fué excavada la piedra monumental, del que opino fué hospicio labrado por Masona hacia el año 572, están hacia el Noroeste de la basílica de Santa Eulalia.

Los textos de Paulo diácono, que acabo de citar, descubren á toda luz la existencia de una aljama, ó comunidad hebrea, arraigada   —82→   y floreciente en Mérida á mediados del siglo VI. Varias actas del martirio de Santa Eulalia53 dan á entender que la judería Emeritense se hallaba ya establecida, á fines del siglo IV, cerca de una de las puertas de la ciudad. El fragmento del epitafio eximio, consagrado á la memoria de un sabio hebreo del siglo VII ú VIII, que Hübner diseñó y le mostró en su casa D. Juan Fernández, ha desaparecido. Créese que al morir el Sr. Fernández el monumento, de inmenso valor, fué enajenado; y que vendido con otros á precio vil tomó la ruta del extranjero.

Para resarcir tamaña pérdida la Subcomisión se propone hacer objeto de entendidas exploraciones así el cementerio hebreo como la sinagoga, cuyos emplazamientos indicó Moreno de Vargas54:

«Luego que en el año de 1492, cuando los Reyes Católicos hicieron la expulsión de los judíos, pasaron á Portugal los que había en Mérida, su sinagoga se convirtió en iglesia dedicada á Santa Catalina, virgen y mártir, cuyo edificio es antiguo y la traza cuadrada, muy propia de semejantes sinagogas. Tenían los judíos su entierro y osario fuera de la ciudad, en el sitio que ahora55 llaman el Cortinal del osario, que está por cima del molino llamado Pancaliente. Consta de unas escrituras que están en el archivo de la ciudad, por donde parece que Juan Martín, vecino de la Puebla de Sancho Pérez, aldea, dice, de Mérida, vende á Mahomad, hijo de Hamet Thauthau, moro, vecino de Mérida, un pedazo de tierra que linda con el osario de los judíos y el río Albarregas y tierras de Martín López Almaraz y de Diego González Medellín y el camino que va al Alguijuela, por 130 maravedís. La escritura se otorgó en Mérida, á 6 de Agosto de 1434 años, ante Rui González de Guadalcanal, escribano, siendo testigos Juan Martín Parrales, Alfón Macías y Pablos Martín.»

Acompañado asiduamente por los individuos de la Subcomisión56 he sacado 20 improntas de inscripciones árabes, que presento,   —83→   para los efectos del estudio que confió la Academia á los Sres. Saavedra y Vives; y ni un momento de reposo nos hemos dado para preparar la estadística de las inscripciones visigóticas y romanas, que en estos momentos se hallan esparcidas por la ciudad ó reunidas en el Museo.

43. Inédita. Laja de piedra cuadrangular, ancha, 0,68 m.; alta, 0,29 m.; gruesa, 0,04 m. Se descubrió, hace pocos años, en el subsuelo de una casa, fronteriza de la entrada de la iglesia parroquial de Santa Eulalia. Está arrimada á un ángulo de la huerta debajo de una reja en la casa de D. Joaquín Rodríguez Márquez, calle de Cardero, núm. 1. El Sr. Rodríguez, apoderado de un rico negociante extranjero, compró esta lápida y otras tres (63, 71, 83), para transportarlas en breve plazo á Inglaterra.

Hay ligaturas: en la línea 2.ª, de NST, RV, AN, VE, OR, AM; en la 3.ª de NE, RI; en la 4.ª, de TA: en la 5.ª, de TR, HE, MA, TE; en la 6.ª, de NT y TE.

Inscripción


Felix Eugenia, Christi famula, novam construxit ianue portam;
Cuius dedicatio claustri continet virginum vota;
Patebunt liminum adita creature fideli.
Atria Domini hec virgo, virginum mater,
Sacro complevit opere sub Horontio vate, era DCLXXXVIIII.

Feliz Eugenia, sierva de Cristo, construyó una nueva puerta á la entrada (del cielo). Este es el claustro cuya dedicación encierra los votos de piadosas vírgenes. Patente quedará lo íntimo del santuario á la veneración de todos los fieles. Atrios del Señor son estos que la virgen (Eugenia) madre de vírgenes, llevó á cumplida perfección, habiéndolos consagrado el pontífice Horoncio en el año 651.

  —84→  

Al estilo de esta composición poética, obscuro y enrevesado, dan alguna luz varios textos de la divina escritura57. En la sobredicha lápida hebrea de Mérida se mencionaba la puerta del paraíso, y en otra visigótica de Osuna58 la entrada (ianua) al mismo. Eugenia hizo construir á sus expensas el monasterio de religiosas vírgenes, émulas de la virtud de Santa Eulalia; y acabada felizmente la obra del claustro y del nuevo templo cerca de la basílica de la gloriosa mártir, solicitó del metropolitano Horoncio la dedicación y consagración ritual, que le fué concedida. Hija de nobles y ricos padres, acaso del duque Claudio, la fundadora quiso también profesar la vida monástica, y fué elegida por sus compañeras en abadesa ó virgen, madre espiritual de vírgenes. En la inscripción Horoncio es llamado vates, por razón de su oficio pontifical, y quizá también de instructor é instaurador de la regla59. Sabido es60 cómo sucedió al metropolitano Esteban, poco antes del año 638; presidió los concilios VII y VIII nacionales de Toledo61; devolvió á su provincia toda la extensión de territorio que habían amenguado y alterado los Suevos; y cómo, en fin, lleno de días y de gloria falleció hacia el año 666.

¡Coincidencia notable! Poco después que en Mérida tenía lugar el hecho que esta inscripción nos ha descubierto, otro muy semejante y casi idéntico se verificaba en la ciudad de Barcelona, conforme lo declaró al pie de su hermoso cantar62 el obispo Quirico, amigo y corresponsal de Horoncio y de San Ildefonso:


«Inter haec, admissus ipse
   Conquiescat Quiricus,
Qui tui locum sepulcri
Regulis monasticis
—85→
Ad honorem consecravit
   Sempiterni Numinis;
Ut mei, post vincla carnis,
   Sis memor in aethere,
Et minus quod hic peregi
   Tu valenter impleas
Haec tibi perlata vota,
   Vel Camoena, consecrans.»

44. Inédita. Fragmento de lápida sepulcral, truncada por ambos lados. Se halló en el mismo paraje y tiempo que la 42. Es propiedad del Sr. Plano. Ancho, 0,12 m.; alto, 0,25. Letras del siglo VI.

Inscripción

[........]s, fam[ulus Dei, vixit a]nnos [.......], req[uievit in pace, die....] kal(lendas) D[ecembres e]ra D[......].

......., siervo de Dios, vivió... años, descansó en paz el día... de Noviembre del año quinientos y........

Las seis siguientes, ya reseñadas por Hübner, están colocadas en el Museo.

45. Estuvo en el lado izquierdo de la fachada que tiene la casa del duque de la Roca, mirando al monasterio de Santa Clara. Los grandes caracteres de este crismón parecen indicar que perteneció al epistilio, ó ático, de un edificio sagrado. Hübner, 23.-Tipo del siglo V?

Inscripción

46. Estuvo en el jardín de antigüedades del hospital de Jesús. Hübner, 29.

  —86→  

+ Iohannes peni | tens famulus Dei | vixit annos XXXII | plus minus; requievit | in pace sub die X kalendas | Augustas era DCLXXXV. Pax | quicumque huius sepul[cri | non violaverit locum].

Juan penitente, siervo de Dios, vivió 32 años poco más ó menos. Descansó en paz el día 23 de Julio del año 647. La paz sea con quien no violare el lugar de esta sepultura.

47. Encima de la inscripción se lee: «Esta piedra se halló año de 1718 por D. Francisco Antonio de Atienza.» Enjalbegada de cal, estuvo en casa de D. José Moreno, conde de Fuenteblanca. Hübner, 31.

+ Domine Ihesu Christe | famule tuae | Quinigiae in hoc | loco quiescentis | omnia peccata | dimitte. | Vixit annos XXX; | requievit in pace | sub die VI idus | Martias era DCC.

Señor, Jesucristo, perdona todos los pecados de tu sierva Quinigia, que yace en este lugar. Vivió 30 años; descansó en paz el día 10 de Marzo del año 662.

48. Estuvo en la casa de D. Juan Pérez Bozago, en la calle de Mirabeles. Hübner, 33.-Rescatada por D. Manuel Gutiérrez.

Símbolo + Saturninus penitens, | famulus Dei, qui in hoc | seculo mundam tran | segit vitam, vixit ann(os) plus minus LXVIII; accep | ta poenitentia requi | evit in pace sub die XVI | kal(endas) ianuarias era DCXXVI.

Saturnino penitente, siervo de Dios, que en este siglo pasó pura su vida. Vivió 68 años poco más ó menos; y recibida la penitencia, descansó en paz el día 17 de Diciembre del año 588.

49. Se hallaba en el jardín de antigüedades del hospital de Jesús. Hübner, 36.-Fragmento: ancho, 0,22 m.; alto, 0,23. Tipo del siglo VII, cuyo facsímile ha dado Hübner sin explicar el texto. Las últimas letras de cada renglón están recortadas, pero se reconocen bien. Los suplementos que ofrezco son en parte conjeturales.

  —87→  

Inscripción

[...... penitens, famulus Dei, qui in hoc] seculo mu[ndam transegit vitam, dignum Deo] suum conmen[davit spiritum. Vixit annos.... Re]ceptus in [pace sub die IIII] non(as) ianuari[as, era DC..... In celo regna]nti sancti o[ccurrite angeli. Amen.]

...... penitente, siervo de Dios, que en este siglo pasó pura su vida, encomendó, muriendo, al Creador su digno espíritu. Vivió... años. Fué recibido á la sepultura en paz y comunión de la iglesia á 2 de Enero del año seiscientos y.... Salid, ¡oh santos ángeles! al encuentro del que va á reinar en el cielo. Amén.

La fórmula receptus in pace, que ocurre en lápidas del siglo V (Hübner, 46, 47) reaparece (124) ya muy entrado el VII. Acerca del postrer suplemento véase lo que anoté en nuestro Boletín63 sobre el sepulcro de Amador († 9 Febrero, 614), obispo de Oreto en la provincia de Ciudad-Real. En Fregenal de la Sierra, la antigua Nertóbriga betúrica, se halló también64 la sepultura visigótica del abad Honorio celestia regna tenentis.

50. Estuvo en el jardín de antigüedades del hospital de Jesús. La copia de sus letras griegas difiere en los apuntes de los Sres. Bayer y Cornide, que allí la vieron. Dicen que pereció. Hübner, 41.-No pereció, sino pareció con las demás que en aquel paraje recogió el Sr. Plano y ha instalado en el Museo. Las copias de Bayer y de Cornide son á cual peor. La inscripción, truncada por ambos lados, deja ver parte de la corona de laurel que la orlaba, ajustándose esta clase de ornamento al carácter paleográfico de las letras, propio del siglo VI. En la 2.ª línea hay ligatura de KA, en la 3.ª de AN. Mide este fragmento 0,38 m. de   —88→   alto por 0,19 m. de ancho. Al fin del renglón 4.º parece que hubo de grabarse una hoja de hiedra.

Inscripción

+ 'Enqa xata/[xi]th Sanb[a/tioj] o\ta/xon[oj eu/se] bi/j ino\(ixti/wnoj) E, [m(hni\)...?], zh/(aj) et(h) M...

Aquí bajo esta losa yace Sanbatio, diácono piadosísimo. Murió en la indicción quinta y en el mes de... habiendo cumplido de su edad cuarenta y... años.

El suplemento del segundo vocablo xata/xeitxi está justificado por la inscripción griega del Rocadillo, cerca de Tarifa, donde estuvo Carteya65. Allí, como en Mérida, la escritura se amoldaba á la pronunciación vulgar, si bien la norma del cambio no era constante, como se ve en ch/saj y eu\sebi/j (=eu\sebh/j).

La grande afluencia de griegos ú orientales que vinieron á España en el siglo VI se explica á toda luz por la extensión que cobró en Occidente hasta las columnas de Hércules el imperio de Justiniano. Los griegos en Mérida se aclimataron á la sazón, hasta el punto de dar á la jerarquía católica diáconos, sacerdotes y arzobispos tan eminentes como el sabio médico Paulo y su sobrino Fidelis. Dos monedas de oro de Justiniano, recogidas en las inmediaciones de la ciudad, abrillantan la riquísima colección numismática del Sr. Plano.

51. En un pavimento de mosáico que se halló junto al arco del acueducto que pasa á corta distancia de la ermita de San Lázaro hay dos inscripciones griegas con letras romanas. En 1869 el mosáico se hallaba en poder y en la casa de D. Juan Crespo. Hübner, 39.

  —89→  

ERYTHRI ZESAES
ZESAES META TES
  CYRIASSV
\/Eruri Zhsa/hj mita\ thj
Zhsa/hj xuri/aj sou\
Eritrio vivas! Vivas con tu señora!

La situación de la ermita de San Lázaro, según el plano topográfico y pintoresco de la ciudad de Mérida, que en 1878 sacó á luz D. Rafael Pulido, está junto á la vía férrea, medio kilómetro al Oriente del templo de Santa Eulalia. Imagino que el mosáico sirvió de pavimento á la basílica de Santa Lucrecia mártir, que describe Paulo diácono66, apartada 1 km. más de la ciudad sobre la vía de Cáceres, que baja por el puente del Albarregas67. Eritrio fué por ventura quien hizo pavimentar de mosáico el templo de Santa Lucrecia: y ésta, la señora68, de quien deseaba ser copartícipe en la morada terrenal y celeste.

De mosáico inapreciable, figurando graciosas flores, estuvo pavimentado, á fines del siglo IV, el templo de Santa Eulalia, como lo canta Prudencio al pie de su himno:


   Hic ubi mamore perspicuo
Atria luminat alma nitor
Et peregrinus et indigena,
Relliquias cineresque sacros
Servat humus veneranda sinu;
   Tecta corusca super rutilant
—90→
De laquearibus aureolis;
Saxaque caesa solum variant,
Floribus ut rosulenta putes
Prata rubescere multimodis.

Permítaseme recordar la traducción que hizo de ambas estrofas D. Francisco Antonio Suárez de Castro y estampó Moreno de Vargas69:


   «Aquí donde la tierra
Estas cenizas en su seno encierra,
Que por divino indulto
Se le debe afición, respeto y culto,
Los mármoles de Paro
De nuevo resplandor, de lustre raro,
Con luces poco avaras
El que erigen á Eulalia templo y aras
Tan ricamente adornan
Que su grandeza y majestad informan;
Y en techos levantados
Artesones dorados,
Á varios contrapuestos pavimentos
De piedras divididas en fragmentos,
Con diversos colores
Parecen prados ya llenos de flores.»

A los cuales algo se parecería el mosáico que he visto y describe en sus Ampliaciones70 el Sr. Plano: «Está en la casa número 1 de la calle de San Salvador71, cuyo dueño, D. Baldomero Díaz de Entresoros y Goicoechea, lo cubrió en la parte que pudo con una bóveda. Aunque bastante deteriorado, tiene trozos completos que permiten apreciar la composición y dibujo; consiste en cuadros de unos dos metros, rodeados por hermosísima   —91→   cenefa, y en cada ángulo un medallón representando ramas de arbustos, en las que se posa un pavo real ó papagayo. El centro lo ocupa otro medallón, mayor que los de los ángulos, formado por un pavo real de tamaño natural con la rueda hecha. No cabe imitación más exacta de estas aves, tanto por la propiedad con que se las copia, cuanto por la belleza de los colores de las piedras empleadas en el dibujo, cuyos matices se conservan hoy con toda su pureza.»

Los papagayos (psittaci) y pavos reales alternan en los cuadros angulares. La svástica Símbolo también es de notar en los entrelazos de ornamentación; y todo el mosáico puede atribuirse á una basílica del siglo IV. El pavo real no desdice de los monumentos cristianos, como emblema de la Resurrección de Cristo y de los fieles.

Á corta distancia, ó muy pocos pasos de la parte trasera de la casa del Sr. Díaz, donde ví el mosáico, se halla la iglesia arciprestal de Santa María, hacia el centro de la antigua ciudad. Esta ocupa el asiento de la que fué catedral metropolitana, y que llamándose desde su origen Santa Jerusalén, celebraba todos los años con extraordinaria pompa la fiesta de la Resurrección del señor72.

52. Hübner, 492.

Con los mosáicos cristianos que acabo de reseñar hace singular contraste el que representa al dios Apolo entre el coro de las Musas, Genios alados y varios emblemas de la navegación y pintorescas orillas del Guadiana. En su tarjetón se leyó:

Inscripción

C(olonia) A(ugusta) E(merita). F(ecerunt) Seleucus et Anthus.

Colonia Augusta Mérida. Lo hicieron Seleuco y Antho.

Fernández y Pérez lo describe así:

«Por el mes de Noviembre de 1834, estando cavando tierra un   —92→   mozo en el corral de una casa de la calle del Portillo que va á salir á la altura, donde estaba la Naumaquia y no lejos de ésta, advirtió que entre la tierra que excavaba salían unas piedrecillas pequeñas de diferentes colores que parecían brillantes; y llamando esto la atención de las gentes, se trató de profundizar la excavación con cuidado, hasta que se descubrió un pavimento hermosísimo y de un mérito particular. Este pavimento se internaba por debajo de una tapia á otro corral inmediato de la casa de Francisco Sánchez; y destruyendo la tapia se continuó la excavación hasta la pared de la misma casa, que impidió poder seguirla. La parte descubierta es un cuadrilongo de siete varas de ancho y como catorce de largo73, que forma todo el pavimento, trabajado con mucho primor y orden simétrico, con piedras muy pequeñas de diferentes colores, tan vivos y permanentes que parece color natural, y como si estuviese recién dado el tinte, sin que los muchos siglos que han estado bajo de tierra hayan podido hacer perder nada de su viveza. Á los costados de este pavimento se descubren los cimientos de la pared maestra que cercaba el edificio, y el centro es un todo empedrado muy fino de dichas piedrecillas puestas con mucha simetría, formando cuadros y figuras muy originales de personas y símbolos mitológicos, barcos tirados por genios, peces, aves y animales de agua. El testero de este pavimento termina y se cierra con un semicírculo de tres varas de fondo, y en su centro se ve figurada una hermosa maceta, de donde sale una planta, cuyas ramas y flores llenan todo el ámbito y pavimento del semicírculo, formado todo con empedrado de la misma clase de piedras.»

Al diseño que trazó D. Mariano de Albó, citado por Hübner, hay que agregar el que posee y me ha mostrado D. José Pí, quien lo adquirió de los herederos del difunto arcipreste D. Francisco Crespo. Es copia iluminada, hecha por D. Antonio María Carril á raíz del descubrimiento, como lo muestra su firma74, y dedicación   —93→   á D. Ramón Montero, arzobispo titular que había sido de Hierápolis y era entonces obispo de Coria75. No dudo que el Sr. Pí querrá depositar en el Museo este cromo, así como lo ha hecho con la piedra visigótica (42) de Santa Eulalia. En vista de este cromo, la inscripción del mosáico, mal copiada por el señor Albó é insegura bajo la pluma del Sr. Fernández y Pérez, no es dudosa. No bien se descubrió el monumento, se resintieron, ó quizá se deformaron de intento, las letras Th del postrer vocablo, que quisieron interpretar ANITIVS, cercenando las cabezas de la T y de la H. Con todo eso, la copia que recibió en Badajoz el Sr. Fernández Pérez muestra, aunque dislocado, el trazo horizontal de la T. No comprendían que el nombre que imaginaban debe escribirse ANICIVS, ni atendían á la condición de los artífices, siervos de la Colonia Augusta, que labraron el monumento, á los cuales no pudo cuadrar aquel nombre ingenuo. Ambos eran orientales, de estirpe griega ó siríaca, como lo descubren sus nombres76.

El edificio, así pavimentado, era suntuoso y público. Colocado enfrente y á poca distancia del teatro, contuvo quizá un templo de Apolo, no desprovisto de Museo, á semejanza del que descollaba en Roma sobre el monte Palatino.

Por lo que hace al mosáico, nos dice el Sr. Plano77 «que volvió á ser cubierto con tierra por los dueños de la casa donde se encuentra, para evitarse las molestias que les causaban las continuas visitas de aficionados á numismática. Tal determinación, aunque resulta algo egoísta, ha sido la mejor que se podía tomar; pues así esta obra de arte antiguo se conservará en buen estado, hasta que la Subcomisión de Monumentos disponga de recursos78 y adquiera el predio -que vale bien poco- para descubrirla y cuidarla como se merece.»

  —94→  

Tócame ahora, para dar fin á mi rápida excursión, clasificar por orden científico las lápidas romanas que he visto en Mérida.

53. Inédita. Lápida de mármol blanco, partida en dos trozos verticalmente: alta, 0,21 m.; ancha, 1,2 m. La conserva en su poder D. José Pí, habiéndola descubierto hace ocho años en el subsuelo de su fábrica, calle de Alfonso IX, cerca de la iglesia de Santa Eulalia y á pocos pasos de la carretera general de Madrid. Es votiva. Con ella se encontró revuelta la sepulcral de Quinto Emilio Nigrino.

Inscripción

[Nerone] Claudio Caesare III co(n)s(ule), Vitulus et Proculus Valeri(i) fratres Tarmest(ini) Lacipaea, votum solver(unt) l(ibentes) m(erito).

Siendo cónsul por tercera vez el César Claudio Nerón, cumplieron gustosa y merecidamente el voto que habían hecho los dos hermanos Valerio Vítulo y Valerio Próculo, Tarmestinos de Lacipea.

Es del año 58. El nombre de Nerón, cuando cayó este tirano diez años más tarde, fué picado adrede.

Lacipea distaba 20 millas de Mérida sobre la vía directa de esta ciudad á Toledo; y persisto en creer79 que ha de buscarse hacia el despoblado de Navalvillar de Pela, no lejos de Madrigalejo. La tribu ó gente arraigada en Lacipea eran los Tarmestinos, acaso celtíberos, procedentes de Termes ó Termancia (entre Osma y Sigüenza), que se corrieron hacia el Guadiana, y lo rebasaron, como los de Nertóbriga (Calatorao) y otras ciudades, para poblar ó domeñar la Beturia.

  —95→  

Presumo que la divinidad á quien se puso este exvoto fuese Netón, ó el Marte céltico.

54. «Piedra blanca, que ahora sirve de toza en el Hornito de Santa Eulalia.» Moreno de Vargas, pág. 73. Hübner, núm. 468.-Allí permanece. El tipo de sus letras, semiunciales, corresponde, según Hübner, a la época Neroniana. Publiqué su diseño80.

Inscripción

Consagrado á Marte. Vettila (mujer) de Páculo.

El nombre de la dedicante proviene de Vettia, alusivo á la vasta región, en cuyo territorio Mérida se irguió, ceñida de hermosos muros, y mirándose en el Guadiana, como canta Prudencio:


    «Nunc locus Emerita est tumulo,
Clara colonia Vettoniae;
Quam memorabilis amnis Anas
Praeterit, et viridante rapax
Gurgite moenia pulchra lavat.»

55. Laja cuadrilonga de mármol. Estuvo en poder de D. Juan Fernández. Hübner, 471.-Fué adquirida por D. Manuel Gutiérrez y se ve en el Museo. Alta, 0,16 m.; ancha, 0,48. Letras del siglo Augusteo, altas 0,06 m.

Inscripción

Aug(usto) sac(rum).

Consagrado á Augusto.

El Sr. Fernández no acertó á decir en qué paraje de la ciudad se descubrió esta inscripción.

  —96→  

56. Ara votiva, que sustenta el famoso obelisco de Santa Eulalia, cerca de la basílica. Sus letras son del siglo II adelantado, ó de la época de los Antoninos. Hübner. 464.

Inscripción

Á la Concordia del Augusto (Antonino Pío?).

Las letras inclinadas (IAE) han desaparecido, pero las vieron enteras y bien conservadas en el monumento Alsinet, Forner81, Pérez Bayer, Ponz y Laborde. El golpe que debió sufrir para abrir entrada á una abrazadera de hierro hizo saltar el fragmento que las contenía, y arrastró la parte superior de la I de AVGVSTI. De este menoscabo se resiente la errónea interpretación que hizo Fernández y Pérez. Es, dice82, «una piedra de mármol rojo que tiene vara en cuadro y tres cuartas de grueso; y en el frente que mira al Norte, se lee en letras grandes esta inscripción: CONCORDIA AVGVSTI; y á la parte opuesta y en el frente que mira al Sudoeste se esculpió en la misma piedra esta otra: Esta piedra con las letras de la Concordia de Augusto se halló en la plaza de Santiago, cavando una ruina de romanos, año de 1646. El convento de Jesús que se fundó en aquella plazuela (de Santiago) se adornó con los mármoles que se encontraron en estas ruinas. Sus portadas principales son de finísimo mármol jaspeado y piezas que se serraron de trozos que allí se hallaron. Las doce hermosas columnas que forman el claustro y otras que hay en la cocina, todas con sus capiteles arabescos, se extrajeron de la excavación que se hizo en la misma plazuela; y se conoce que estas columnas sirvieron también en alguna mezquita de los moros, pues en las más se ven grabados renglones de letras árabes.»

  —97→  

El obelisco, merced al patriótico celo del Sr. Plano y de sus dignos compañeros de la Subcomisión, ha sido colocado en mejor luz y fué objeto de una restauración duradera. El Sr. Plano escribe83:

«En malísimo estado se encontraba esta preciosa columna, á causa del modo de colocarla, pues embutieron en las diferentes piedras que la forman enormes machones de hierro, con objeto de darlas seguridad, sin prever que las dilataciones del metal concluirían por romperlas. Y así fué; el hierro produjo sus naturales efectos, y casi desmoronándose estaban hace pocos años los grandes bloques de mármol que constituyen el obelisco, á pesar de haberlos rodeado de unos cinchos también del indicado metal.

Pero el Ayuntamiento, que tuve la honra de presidir durante el bienio de 1887 á 89, aceptó el proyecto de arreglo de la Rambla donde se levanta el obelisco, y acordó desmontarlo y colocarlo en el centro sobre una base ad hoc, restaurándolo al propio tiempo. Esta obra se ha llevado á cabo por el actual municipio, bajo la vigilancia de la Subcomisión de monumentos, con toda felicidad; y eso que la empresa resultó más ardua de lo que parecía.

La estatua que corona el monumento es una escultura romana de dos metros de alto, que debía representar algún personaje de gran valía, porque así lo indica su ropaje magistralmente tallado en el mármol. La cabeza es de otra estatua de mujer, y vale bien poco.

La restauración de todo el obelisco se ha hecho con mortero de mármol, limpiando las piezas escrupulosamente; y se puede asegurar que en el estado actual durará siglos sin deteriorarse. La estatua se ha colocado dando cara á la población, como dicen que estuvo al principio. El obelisco se halla rodeado de una elegante verja de hierro.»

57. En la peana de una estatua colosal. Letras cursivas de tipo Augusteo. Ancha, 0,21 m.; alta, 0,07 m.

M · AGRIPPA

M(arcus) Agrippa.

Marco Agrippa.

  —98→  

Del reciente hallazgo é instalación de este monumento Notabilísimo ha dado cuenta el Sr. Plano84:

«La casa núm. 13 de la calle del Portillo, esquina á la de San José, propia de D. Vicente Zambrano, amenazaba ruina por la fachada; y hace siete años85 tuve que ordenarle, como alcalde, que la derribara para evitar alguna desgracia en caso de desplome. Así lo hizo el interesado sin cuidarse de la reedificación, hasta que el actual alcalde86, atendiendo las quejas de los vecinos, mandó construir so pena de declarar el local yermo. Apresuróse Zambrano á cumplir el mandato de la autoridad, y abriendo un cimiento de unos 75 centímetros de ancho para fundar la pared, á los dos metros de profundidad se encontró una piedra suelta que tomaron por un escudo de mármol; pero al avisarme y verla, observé que era un precioso capitel de orden corintio. Al extraer esta piedra aparecieron otras también de mármol, formando soberbias cornisas de orden jónico; é inmediatamente presentóse una estatua, partida por la base, que por su magnitud se sacó con gran dificultad, si bien estos trabajos fueron recompensados con la admiración que causó lo bellísimo de su escultura. Unidos los trozos, forman un cuerpo de dos metros de altura, labrado en una sola pieza, y como á todas las estatuas encontradas, le falta la cabeza y los brazos. Los pliegues del ropaje son modelo de perfección, é igualmente las formas, hasta el punto de que los pies, calzados con una especie de borceguí, imitación de tela ó piel ligera, señalan perfectamente los dedos. En un lado de la peana ó base se lee esculpido este nombre AGRIPPA, que revela ser del célebre general de Augusto.

La socavación practicada para extraer estas piedras hubo necesidad de ampliarla por debajo de la calle, y tras nuevos trozos de cornisas salieron otras dos estatuas; una entera también sin cabeza ni brazos, si cabe, de más mérito aún que la anterior y de la misma magnitud. En la pierna derecha por encima de la rodilla tiene grabada una inscripción en letra pequeña que dice:   —99→   EX OFICINA C · AIAVLI. La estatua restante sólo tiene el cuerpo; fáltanle la cabeza, brazos y piernas; y aunque también es muy buena escultura, no llega á las relacionadas.

Entre la tierra aparecieron algunos pedazos de mármol jaspe, como de pavimento, y huesos humanos calcinados, que denotan el incendio y bárbaro ataque que sufriría el edificio.

El Ayuntamiento ordenó excavar en el centro de la calle para sacar todo lo que hubiera en aquel sitio y trasladarlo al Museo, aumentando de este modo las instalaciones.

Hace una docena de años que, reedificando la casa inmediata por bajo un hermano del Sr. Zambrano, extrajo otra estatua por el estilo de las reseñadas, y la vendió á D. Antonio Martínez Pinillos, vecino de Almendralejo -quien la conserva- dejando enterrados grandes pedazos de cornisa que dice son iguales á los ahora encontrados.»

Advierte además el Sr. Plano «que en otras tres obras efectuadas en la misma manzana, calle de Berzocana, frente al templo» romano hexástilo de orden corintio, «han parecido las dos cabezas de estatuas de mujer mejor conservadas que se han visto, piedras de mármol con diferentes adornos, y todo esto en el pequeño espacio de las zanjas abiertas par a los cimientos; y que si pudiera descombrarse el terreno en el área que cogen las calles de Berzocana, San José y Portillo, y en las calles adyacentes que hoy se denominan Parejos y Naumaquia, se hallarían preciosidades sin cuento.

En mi concepto, el templo al que se refiere el Sr. Plano es el de Roma y de los Augustos divinizados, centro del culto y sumisión que la provincia Lusitana, desde que fué constituída, rindió al numen y á la majestad del imperio. Prueba de mi opinión es el mismo templo, bocelado en un disco de plata, hallado en Mérida y propiedad de D. Pascual de Gayangos, en cuyo epistilio se lee (Hübner, 480):

Inscripción

Las excavaciones que proyecta el Sr. Plano sacarán á luz, así lo espero, mayor número de estatuas é inscripciones de flámines   —100→   y magistrados, quizá tan considerables como las que ostenta el Museo de Tarragona. El monumento, que posee el Sr. Gayangos, no demuestra que la fábrica del templo comenzase al mediar del siglo II, sino que en él entró para ser adorada la efigie de Antonino Pío tan pronto como su apoteosis fué decretada por el Senado é intimada oficialmente en Mérida.

Plano

a, templo de Roma y de los Augustos.-ab, calle de Berzocana.-bc, calle de San José.-cd, calle del Portillo.

58. «Por los años de 1794 al 1795 estuvo en Mérida, comisionado por el Gobierno, el anticuario D. Manuel Villena, de nación portugués, el cual descubrió por un costado en el lado del semicírculo (del teatro), cavando hasta el pavimento. Entonces se vió una magnífica portada, y sobre ella una soberbia piedra berroqueña en forma de lintel, como de cinco varas de largo y de una una en cuadro de grueso, en cuya piedra se halla grabada en letras de gran tamaño y hondas, que sin duda estuvieron embutidas en bronce, una inscripción, que copiaron algunos curiosos.» Fernández y Pérez, pág. 44.-La inscripción, que volvió á descubrirse algunos años más tarde, en presencia de Laborde (Hübner, 474), decía:

Inscripción

La obra del teatro se acabó, como lo marca esta inscripción, en el año 16 antes de Jesucristo, ó un trienio después que el mismo Agrippa, terminada la guerra Cantábrica, confiaba á los veteranos de las legiones V y X, que habían militado bajo sus órdenes, la fundación de Mérida.

  —101→  

La soberbia piedra berroqueña pasó á poder y se cita por Hübner como existente en la casa de D. José Cervantes, calle de Santa Olalla, y es de esperar se adquiera para el Museo.

En cambio, cuando visité el teatro, reparé que al lado del hueco que dejó al extraerse la piedra, queda otra en el dintel, marcada con aquel mismo linaje de agujeros epigráficos, que caracterizan la construcción del acueducto de Segovia. Los Sres. Plano, Gutiérrez y Rodríguez de Morales, que me acompañaban, tomaron sobre sí el grato encargo de proporcionarme impronta y fotografía de tan interesante monumento.

59. «Trozo de piedra de grano, que se halla en el primer descendedero que hay en el puente para penetrar en la isla, sirviendo de cintería, á la mano izquierda según se entra.» Fernández y Pérez, pág. 68.-Hübner, 475.-Allí permanece. La parte visible mide 0,32 de alto por 0,37 de ancho. Lo restante de la inscripción se mete dentro del muro, y no es fácil descubrirla.

IVLIAE ...............
CAESAR ...............

Modelando el giro de esta inscripción por otra de Aroche (Hübner, 963), resultaría ser una dedicación hecha por la ciudad á la madre de Nerón, Agrippina, entre los años 54 y 59.

Convendría sacar al aire libre esta piedra histórica y llevarla al museo.

60. En el grueso canto del basamento de una estatua de mujer que hay en el Museo. Plano, pág. 36.-Ancha, 0,64 m.; alta, 0,12 m. Sus letras, del tiempo de Nerón, miden 0,07 m. de altura.

Inscripción

Al lado de esta estatua de Agrippina debió alzarse la de Nerón; pero sin duda tanto ésta como el nombre del tirano fueron objeto de destrucción por parte del legado propretor Otón, que secundó   —102→   desde Mérida el levantamiento de Galba87, y se creyó allí predestinado para ocupar el solio de los Césares88.

61. La cita Cornide en el hospital de Jesús. Hübner, 481.-La citó antes Forner, indicando (páginas 134 y 138) que ésta y la 62 se habían puesto «en el jardín de los Hermanos de Jesús.» No refiere en qué sitio se encontraron, que sería uno mismo; porque una y otra tienen el mismo tipo y tamaño de letra, y fueron dedicadas al emperador Constantino el Magno. Ahora están en el Museo. Fragmento, alto, 0,49 m.; ancho, 0,32. En la primera línea sólo quedan los trazos inferiores de las cinco letras visibles, habiendo sucumbido á la fractura los superiores. Los suplementos son de Hübner.

Inscripción

[Imp(eratori) Caes(ari) Fla(vio) Val(erio) Constantino pio felici semper] aug(usto) po[nt(ifici) max(imo) Sarm(atico,)] max(imo) Ger(manico) max(imo) [Got(hico)] max(imo) trib(uniciae) pot(estatis) [X co(n)s(uli)] IIII p(atri) p(atriae) pro[co(n)s(uli)] G(aius) Sulpicius [Ruf?]us v(ir) p(erfectissimus) p(raeses) p(rovinciae) L(usitaniae) [mai]estati eius [dica]tissimus.

  —103→  

Al emperador César Flavio Valerio Constantino, pío, feliz, siempre augusto, pontífice máximo, Sarmático máximo, Germánico máximo, Gótico máximo, revestido por décima vez de la potestad tribunicia, cónsul la cuarta vez, padre de la patria, procónsul, ha erigido este monumento Gayo Sulpicio Rufo, presidente de la provincia Lusitana, adictísimo á su Majestad.

Es del año 315, y naturalmente se erigió para perpetuar el recuerdo de la victoria que Constantino reportó de Licinio su competidor en Cibales de la Pannonia (Hungría) á 8 de Octubre del año anterior.

62. «Este pedazo de piedra de líos, que contiene la memoria del grande Constantino el Justo, es desgracia no haya salido entera.» Forner, pág. 138.-Hübner (481) la buscó en el hospital de Jesús, mas no la encontró, y hubo de resignarse á producir las copias inexactas que tuvo á mano. Mide 0,39 m. de ancho por 0,29 m. de alto. Está en el Museo.

Inscripción

[Devictori gentiu]m barbarum | [d(omino) n(ostro) Fl(avio) Val(erio) Con]stantino | [pio felici semper aug]usto [Senat]us et | [populus.....?]

Al vencedor de las naciones bárbaras, á nuestro señor Flavio Valerio Constantino, pío, feliz, siempre augusto, lo dedicó el Senado y pueblo de Mérida.

Esta lápida y la precedente me inducen á conjeturar si por ventura el famoso arco que llaman de Trajano lo fué de Constantino.

Otro monumento de la misma edad, llevado al Museo de Badajoz, cita el Sr. Plano (pág. 41): «Sepulcro de mármol, cuya losa de la cubierta tiene el monograma de Cristo con el alfa á un lado y la omega á otro, todo dentro de una corona de laurel. Fué encontrado al abrir los cimientos de una casa en el Arrabal, muy cerca de la ermita conocida con el nombre de Hornito de Santa   —104→   Eulalia. Contenía dos cadáveres colocados de modo que la cabeza del uno correspondía con los pies del otro. Dentro se encontró una moneda de cobre, pequeño módulo del emperador Maxencio.»

63. Inédita. Laja de mármol blanco, quebrada por la mitad en sentido vertical. El fragmento mide 0,65 m. de alto, 0,52 m. de ancho y 0,05 m. de espesor. Las letras, bellísimas, son del tiempo de Augusto: altas 0,1 m. en los renglones 1.º y 3.º, 0,08 m. en el 2.º, y 0,06 m. en el 4.º Está en compañía de la inscripción 43 en poder de D. Joaquín Rodríguez, calle de Cardero, núm. 1. Procede, según informes de D. Manuel Gutiérrez, de las cercanías del templo que llaman de Diana, en la calle de Berzocana.

Inscripción

P(ublio) Atten[nio C(aii) f(ilio) Gal[(eria)] Afro [flamini] Augu[sti] C(aius) Attenniu[s...........]

Á Publio Atennio Afro, hijo de Cayo, de la tribu Galeria, flamen de Augusto, este monumento erigió Cayo Atennio.........

Los suplementos están asegurados por la inscripción de Montero (Hübner, 2159) que consagró al mismo personaje uno de sus libertos.

En vista de este monumento y del paraje de Mérida, donde apareció, se afianza considerablemente la opinión que emití sobre la construcción y destino que tuvo desde el imperio de Augusto el mal llamado templo de Diana. Probablemente una de las estatuas, á las cuales ha dado asilo el Museo, es la de Publio Attenio Afro. El nombre del dedicante sale en otra inscripción (Hübner, 2167) de Montoro, pero también incompleto. Otra inscripción (Hübner, 473) fué dedicada en Mérida al divo Augusto por su flamen de la provincia Lusitana Albino hijo de Albino.

64. «He visto este cipo muy despacio en casa del conde de la   —105→   Roca, D. Vicente de Vera, mariscal de campo y gobernador de Badajoz, que está colocado en un patio, que fué jardín en otro tiempo, adornado de estatuas é inscripciones.» Forner, pág. 107.-Hübner, 491.-Está en el Museo. Mide el neto de la inscripción 0,34 m. de ancho por 0,39 m. de alto. Se descubrió en el año 1609, como refiere Valenzuela. Algunas letras están gastadas, pero por sus trazos remanentes, examinados en la impronta, justifican la exactitud de la copia que sacó Forner en la línea 3.ª y la inexactitud en la 7.ª

Inscripción

D(is) M(anibus) s(acrum). L(ucius) Maelonius Aper, vet(eranus) leg(ionis) VI vic(tricis) p(iae) f(elicis), an(norum) LXIX militavit b(eneficiarius) co(n)s(ularis). L(ucius) Maelonius Primitivos et Maelonia Caesiola et Maelonia Maelia lib(erti) patrono piissimo, d(e) s(uo), f(aciendum) c(uraverunt). H(ic) s(itus) e(st). S(it) t(ibi) t(erra) l(evis).

Consagrado á los dioses Manes. Lucio Melonio Aper, soldado veterano de la legión VI vencedora piadosa feliz, beneficiario de varón consular, murió de edad de 69 años. Patrono piadosísimo, costeáronle este monumento sus libertos, Lucio Melonio Primitivo y Melonia Cesíola y Melonia Melia. Aquí yace. Séate la tierra ligera.

65. Fragmento inédito, de fines del primer siglo. Tiene ahora el primer lugar en la instalación de las lápidas del Museo. Ancho, 0,17 m.; alto, 0,19 m.

  —106→  

Inscripción

[.... trib(unus) mil(itum) le]g(ionis) VII [gem(inae) fel(icis).... ite]m le[g(ionis)....

.... tribuno de los soldados de la legión VII gémina feliz, item de la legión....

Unida esta inscripción á la precedente y á seis más (Hübner, 488, 489, 490, 5212, 5265, 5266) sube de punto la fuerza del argumento que ha hecho Mommsen para explicar un pasaje de Tácito referente á la población de Mérida. No pocos veteranos eméritos de la legión que alistó Galba en España (VII Hispanorum), y que regresó de Italia en el año 70 para fundar la ciudad de León con el nombre de VII gemina felix, serían, después de haber ostentado en Roma laureles triunfales, dignamente recompensados y heredados de pingües posesiones en la capital de la Lusitania.

66. Inédita. En el Museo, traída del palacio del duque de la Roca. La inscripción está algo recortada por el lado izquierdo é inferior, y mide 0,18 m. de ancho por 0,24 m. de alto. Encima se destaca el busto del difunto Febo.

Inscripción

[P]hoebus Vibiorum Abilicorum, Hymen[eu]s et Procula ser(vi) [h(ic) s(iti) s(unt). S(it) v(obis) t(erra) l(evis)].

Febo, Himeneo y Prócula, siervos de los Vibios Abílicos, aquí yacen. Séaos la tierra ligera.

  —107→  

Coloco en este lugar la inscripción porque es geográfica. De la gente celtibérica de los Abílicos, quizá fundadores de Avila, se han hallado memorias (Hübner, 2698, 2817, 5783) que señalan su establecimiento en tierras de Osma y de Segovia, y su difusión por el Norte de España hasta Oviedo. Por la presente lápida se indica que bajaron á Mérida y se derramaron probablemente al otro lado del Guadiana por la Beturia.

Digno es de notarse el tipo del personaje esculpido en la piedra: nariz prominente, labios y ojos rasgadísimos, rostro oval y expresión vigorosa, que distingue á la legua el puro extremeño.

67. Hübner, 505.-Del palacio de los duques de la Roca ha pasado al Museo. El neto, que contiene la inscripción, debajo de la fórmula ritual, mide 0,48 m. de alto por 0,36 m. de ancho. Letras de época Antoniniana. Las del último renglón tienen 7 cm. de altura.

Inscripción

D(is) M(anibus) s(acrum). Ianuaris Venusti Emeritensis ann(orum) LXXXV h(ic) s(itus) e(st). S(it) t(ibi) t(erra) l(evis). T(itus) Flavius Sexticius patri optime merito fecit.

Consagrado á los dioses Manes. Januario, hijo de Venusto, natural de Mérida, de edad de 85 años, aquí yace. Séate la tierra ligera. Hizo este monumento Tito Flavio Sexticio á su padre muy benemérito.

El nombre sencillo del difunto parece indicar la condición de indígena, ó quizá de siervo.

63. Inédita. Corre al pie del busto esculpido, ó del retrato del personaje que en ella habla. Alta, 0,11 m.; ancha, 0,65 m.   —108→   Letras del siglo II, lindísimas como la escultura. La piedra permanece en la calle del Duque de Salas y en el mismo patio donde la encontró el dueño de la casa, D. Bartolomé Mayo.

En la cuarta palabra del último renglón el grabador, infiel á su modelo, se olvidó de trazar el segundo palo vertical de la M.

Inscripción

Ulpia Iuniana et Antonius Saturninus Madaurensis ann(orum) LXXI. Me vivo f(aciendum) c(uravi). Si quid e meis super eos annos manserit, post obitum meum tamquam.

Ulpia Juniana y con ella Antonio Saturnino, natural de Madaura, de edad de 71 años, aquí yace. En vida mía, yo (Saturnino), hice labrar este monumento. Si algo me queda por vivir sobre dichos años, cuéntese como si ahora hubiese yo fallecido.

Las ansias del mortal sentimiento que experimentó el anciano Antonio Saturnino con la muerte de su mujer, Ulpia Juniana, excusan el estilo férreo ó elíptico de su frase, parecida á la de Tertuliano. Madaura, ciudad africana, donde nació también el clásico novelista Apuleyo y estudió San Agustín, distaba poco de Hipona. El comercio y relaciones de Mérida con aquella parte del África, fronteriza de las islas de Sicilia y Cerdeña, se deja mucho más entender por la respuesta que San Cipriano y su concilio de Cartago dieron á la consulta que les dirigió la Iglesia Emeritense sobre la deposición del obispo Marcial y elección de Félix á mediados del siglo III.

En el plano topográfico de Mérida por el Sr. Pulido (año 1878) la calle del Duque de Salas, yerma entonces de población, se designa por el camino que baja directamente extramuros y al Norte de la ciudad desde la ermita del Calvario al molino de la Presa, poco distante de la confluencia del Albarregas con el Guadiana.

Recuérdese que á espaldas del Calvario se halló la inscripción (42) visigótica, y á mi parecer conmemorativa del hospital que fundó en el cruce de dos vías el ilustre metropolitano Masona.   —109→   En todos aquellos parajes, si fueren objeto de atentas exploraciones, no podrán menos de aparecer infinitas lápidas sepulcrales.

69. Ara funeral en casa de D. Antonio Clemente Pacheco. Hübner, 516.-Allí persevera, calle de Alvarado. Alta, 0,66 m.; ancha, 1,15 m.; gruesa, 0,70 m. El neto de la inscripción mide 0,61 m. de alto por 0,47 m. de ancho. Letras altas 0,06 m.; en la primera línea 0,07. Siglo II,

Inscripción

D(is) M(anibus) s(acrum). Q(uintus) Baebius Florus Gal(eria) Pacensis, ann(orum) XX h(ic) s(itus) e(st). S(it) t(ibi) t(erra) l(evis). T(itus) Iul(ius) Hermetion pater et Iul(ia) Daphne mater filio piissimo et optimo facer(unt).

Consagrado á los dioses Manes. Quinto Bebio Floro, natural de Beja, de edad de 20 años, aquí yace. Séate la tierra ligera. Sus padres Tito Julio Hermeción y Julia Dafne hicieron este monumento al hijo muy piadoso y óptimo.

Hübner, en la 5.ª línea, suprime el prenombre T(ito); y en la siguiente reemplaza por Pitne el verdadero cognombre de la madre, que fué realmente Daphne, tomado del griego o\a/rnh (laurel); el cual ocurre también en una lápida de Córdoba y en otra de Tarragona89.

70. En el mismo sitio que la anterior. Hübner, 522.-Allí queda. La inscripción mide 0,24 m. de ancho por 0,43 m. de alto. La altura del ara es 1,8 m. y la anchura 0,45 m.

  —110→  

Inscripción

D(is) M(anibus), s(acrum). C(aius) Rubrius Flaccus Tuccitanus ann(orum) XXXIII h(ic) s(itus) e(st). S(it) t(ibi) t(erra) l(evis). Rubria Nais mater filio pientissimo fecit.

Consagrado á los dioses Manes. Cayo Rubrio Flacco, natural de Tucci, de edad de 33 años, aquí yace. Rubria Nais, su madre, hizo este monumento al hijo piadosísimo.

Observa justamente Hübner que la patria de Rubrio Flacco sería la población que figura entre Niebla é Itálica sobre la vía de Ayamonte á Mérida90 que reduce el Sr. Blázquez á Escacena del Campo. La 3.ª estación de esta gran vía militar se decía Ad Rubras, y de ella quizá tomaron el nombre el dicho Rubrio y su madre.

El cognomen poético Nais (náyade, ninfa de las aguas) trae á la imaginación la más deliciosa escena de la segunda égloga de Virgilio91:


«Huc ades, o formose puer; tibi lilia plenis
Ecce ferunt Nymphae calathis; tibi candida Nais,
Pallentes violas et summa papavera carpens,
Narcissum et florem iungit bene olentis anethi;
Tum, casia atque aliis intexens suavibus herbis
Mollia luteola pingit vaccinia caltha.»



  —111→  

La forma nai;, equivalente de naia/j, es épica y jónica. Casi todas las inscripciones romanas de Mérida, sepulcrales, como ha podido ya notarse y se notará, descubren la suma influencia que tenían en la masa de la población, por su sangre y lenguaje, las familias griegas.

¿Qué se han hecho las demás lápidas geográficas, diecinueve nada menos, halladas en Mérida y reseñadas por Hübner, (500-504, 507-515, 517-521, 523? Á la Subcomisión toca buscarlas y reunirlas en el Museo, como piedras fundamentales del adelanto científico.

71. Inédita. Lápida de mármol blanco, en poder de D. José Pí. Se halló en el mismo sitio que la 63. Alta, 0,67 m.; ancha, 1,18 m.; gruesa, 0,40 m. Las enjutas del arco superior están adornadas de rosetas.

Inscripción

Dis Man(ibus). Q(uinto) Aemilio Nigrino, pio in suis an(norum) XV. H(ic) s(itus) e(st). S(it) t(ibi) t(erra) l(evis). Quieti aeternae sine cura.

Á los dioses Manes. Á Quinto Emilio Negrino, piadoso hacia sus deudos y allegados, fallecido en edad de 15 años. Al descanso eterno sin cuidado.

  —112→  

La deprecación final alude á un dístico de Virgilio92:


«Olli dura quies oculos et ferreus urget
Somnus; in aeternam clauduntur lumina noctem



Con ella me explico la fórmula ritual, rara y singular de otro cipo (Hübner, 3382) hallado en la villa de La Guardia (Mentesa Bastitanorum), cerca de la ciudad de Jaén:

D(eorum) M(anium) q(uieti) s(acrum). | Iulia | an(norum) XX | pia in s(uis) | h(ic) s(ita) est.

El giro, aunque extraño á la lengua epigráfica, es de castiza latinidad, como lo muestra no solamente el habla de Virgilio93, sino también la de Horacio94.

72. Inédita. En un fragmento de lápida, que ha pasado al Museo. Se ignora el sitio de procedencia. Ancho, 0,36 m.; alto, 0,22 m.

Inscripción

Aemilia L(ucii) f(ilia) Luculla.....

Amilia Lucula, hija de Lucio...... (aquí yace).

  —113→  

73. Inédita, en el Museo. Mide 0,22 m. en cuadro. Sobre la inscripción están esculpidas dos efigies: la del difunto con su bulla ó corazoncito, y la del padre, que erigió el monumento á su cara prenda.

Inscripción

Q(uintus) Articuleius Q(uinti) f(ilius) Avitus vixit an(nos) V. H(ic) s(itus) e(st). S(it) t(ibi) t(erra) l(evis).

Quinto Articuleyo Avito, hijo de Quinto, vivió cinco años. Aquí yace. Séate la tierra ligera.

74. Inédita, en el Museo. Mide 0,27 m. de ancho por 0,38 m. de alto. Tipo caligráfico del siglo II.

Inscripción

[........ Placid]us [ux]ori d(e) s(uo) f(aciendum) c(uravit). [B]arbatia T(iti) f(ilia) Placida ann(orum) IIII m(ensium) III h(ic) s(ita) e(st). S(it) t(ibi) t(erra) l(evis). Barbatia Placidi lib(erta) Quarta an(norum) XXXVII h(ic) s(ita) e(st). S(it) t(ibi) t(erra) l(evis).

  —114→  

.....Plácido á su mujer hizo labrar de su propio caudal este sepulcro. Barbacia Plácida, niña de 3 años y cuatro meses, aquí yace. Séate la tierra ligera. Barbacia Cuarta, liberta de Plácido, de edad de 37 años, aquí yace. Séate la tierra ligera.

En Peñaflor, ribera del Guadalquivir (Hübner, 2332), ocurre el nombre Barbatus, propio de un siervo allí sepultado.

75. Inédita, en el Museo. Mide 0,45 m. en cuadro.

Inscripción

Caecilia Moschis ann(orum) XXX h(ic) s(ita) e(st). S(it) t(erra) l(evis). L(ucius) Valerius Daphnus uxori optimae et L(ucius) Valerius Caecilianus matri pientissimae f(aciendum) curaver(unt).

Cecilia Becerra, de edad de 30 años, aquí yace. Hicieron este monumento á su óptima esposa Lucio Valerio Dafno, y á su madre piadosísima Lucio Valerio Ceciliano.

El sobrenombre griego Moschis (mosxij = becerra) de la difunta Cecilia encuentra su paralelo en el ara votiva de la Fortuna (Hübner, 2773) que puso en Clunia C. Tautio, sobrenombrado Becerro (mosxiaj). La traducción latina (Vitulus) campea en varias lápidas españolas.

El sobrenombre Daphnus, también de origen griego, reaparece en otra inscripción (Hübner, 512) de Mérida.

76. Inédita. Lindísima ara sepulcral, que mide 0,13 m. en cuadro. Se halló en Caminillos, extramuros de Mérida, algo más allá y al Oriente del teatro romano. Es propiedad de los herederos de D. José Yustas, que la tienen depositada en el Museo.

  —115→  

D · M · S
CALLIRHŒ
AN · XL · H · S · E · S · T · T · L
HELIVS · VXORI
MERENTISSIME
F · C

D(is) M(anibus) s(acrum). Callirhoe an(norum) XL h(ic) s(ita) e(st). S(it) t(ibi) t(erra) l(evis). Helius uxori merentissime f(aciendum) c(uravit).

Consagrado á los dioses Manes. Calírroe, de edad de 40 años, aquí yace. Séate la tierra ligera. Helio hizo este monumento á su esposa benemérita.

Calírroe, de Kallir\r/o/h (corriente hermosa) y su marido Helius, de h+ltoj (sol), serían esclavos griegos.

77. Inédito. Fragmento de lápida, partida longitudinalmente. Alto, 0,35 m.; ancho, 0,21 m. Está en el Museo. Letras del siglo III ó IV. Los suplementos que doy son conjeturales.

Inscripción

Clau[dia Se]cund[ina an]n(orum) L h(ic) [s(ita) e(st). S(it) t(ibi) t(erra) l(evis). A]mmon[icus matri pi]ent(issimae) et C[laudia] Mod[estina sorori f(aciendum) c(uraverunt)].

Claudia Secundina, de edad de 50 años, aquí yace. Séate la tierra ligera. Hicieron este monumento Ammónico á su madre piadosísima, y Claudia Modestina á su hermana.

78. En el Museo. Ara inédita, desprovista de la mitad superior de la inscripción. Mide 0,15 m. de ancho por 0,13 m. de alto.

  —116→  

Inscripción

..... an(norum) LXVII h(ic) s(itus) e(st). S(it) t(erra) l(evis). Cordia Pompeiana patri f(aciendum) c(uravit).

..... de edad de 67 años, aquí yace. Séate la tierra ligera. Hizo este monumento á su padre Cordia Pompeyana.

En Teba del Condado, la antigua Attubi, cerca de Ronda, se halló el sepulcro de Cordia Sergiana (Hübner, 1428).

79. Inédita, en el Museo. Cortada por el lado inferior mide 0,20 m. de ancho por 0,14 m. de alto.

D · M · S
P · EGNATIVS
FLORENTINVS
ANN · LXXIIII

D(is) M(anibus) s(acrum). P(ublius) Egnatius Florentinus ann(orum) LXXVIIII [(h(ic) s(itus) e(st). S(it) t(ibi) t(erra) l(evis)].

Consagrado á los dioses Manes. Publio Egnacio Florentino, de edad de 79 años, aquí yace. Séate la tierra ligera.

Probablemente es el mismo personaje que perdió en Córdoba á su hija Egnacia Florentina y le consagró esta exclamación sentidísima (Hübner, 2274):

Quod parenti facere debuit filia, id immature filiae fecit pater.

80. Inédita, midiendo 0,13 m. en cuadro. Está en el Museo. Las letras son altas 0,015 m., y en el último renglón 0,007 m.

  —117→  

M · FL · PRI
MVS · MEM
S · ET · PATRO
NO · SVO · M · FL
RVFO · HONO
RIFICO · FE

M(arcus) Fl(avius) Primus mem(oriam) s(ibi) et patrono suo M(arco) Fl(avio) Rufo honorifico fe(cit).

Marco Flavio Primo se hizo esta memoria sepulcral, como también á su patrono Marco Flavio Rufo, á quien debe esta honra.

El penúltimo vocablo (honorifico) equivale á la expresión in honorem de otras lápidas sepulcrales, en las cuales no es rara la invocación de alguna divinidad protectora de la familia.

81. Inédita, en el Museo. Mide 0,22 m. en cuadro.

FORTVNATAE · SER
FIDELISSIMAE · CON
SERVATRICI · ET · AMA
TRICI · DOMINI
H · S · E · S · T · T · L
SALVIANVS · B · M · F

Fortunatae ser(vae) fidelissimae, conservatrici et amatrici domini. H(ic) s(ita) e(st). S(it) t(ibi) t(erra) l(evis). Salvianus b(ene) m(erenti) f(ecit).

Á Fortunata, sierva fidelísima, conservatriz y amantísima de su amo. Salviano á una persona tan benemérita hizo este monumento.

El dedicante era también siervo, y probablemente marido de Fortunata.

82. Inédita. Alta, 0,35 m.; ancha; 0,22 m. En un bellísimo cipo, el cual afecta la forma de un templete, cuyo ático sustentan dos columnas corintias. La vi é impronté en el patio de la casa de D. Juan Vinagre, calle de la Marquesa de Pinares, donde   —118→   se descubrió. Me escribe el Sr. Plano que acaba de adquirir esta soberbia joya escultórica para el Museo.

Inscripción

D(is) M(anibus) s(acrum). L(ucio) Iulio Amoeno ann(orum) XXIIII h(ic) s(itus) e(st). S(it) t(ibi) t(erra) l(evis). Cassia Amoena filio piissimo fecit.

Consagrado á los dioses Manes. A Lucio Julio Ameno, de edad de 24 años. Aquí yace. Séate la tierra ligera. Casia Amena hizo este monumento á su hijo piadosísimo.

83. Estuvo en poder y en casa de D. Juan Fernández. Tabla marmórea con letras hermosísimas de época Antoniniana. Hübner, 567.-Ahora está con la 63, no menos preciosa, corriendo inminente riesgo de expatriarse en Inglaterra. Ancha, 0,58 m.; alta, 0,40 m. En los dos primeros renglones tienen las letras de altura 0,06 m.

Inscripción

C(aius) Iulius Lydus, C(aio) Iulio Novello, L(ucius) Vibius Geme[llus], Vibia Admata, h(ic) s(iti) s(unt). S(it) vobis [t(erra) l(evis)].

Cayo Julio Lido, Cayo Julio Novelo, Lucio Vibio Gemelo y Vibia Admata aquí yacen. Séaos la tierra ligera.

  —119→  

El sobrenombre de Vibia se lee claro; ni hay que suplir más letras, sino añadir á lo sumo para la simetría de los renglones una hoja de hiedra. Proviene del griego a/dmhth (novilla), é indudablemente se compagina con el de Cayo Julio. Véase lo que dejo apuntado sobre la inscripción 75 de Cecilia Becerra.

84. Inédita. Se halló juntamente con la 82 en casa de D. Juan Vinagre, calle de la Marquesa de Pinares. Mide 0,26 m. de ancho por 0,24 de alto. La fórmula funeral tiene sus tres letras distribuidas en el frontón del ara.

D · M · S
LVCCEIVS · DORI
ON · AN · XXXV
PROSODIA · SE
VERA · VXOR · MA
RITO · PI|SSIMO · F · C
H · S · E · S · T · T · L

D(is) M(anibus) s(acrum). Lucceius Dorion an(norum) XXXV Prosodia Severa uxor marito piissimo f(aciendum) c(uravit). H(ic) s(itus) e(st). S(it) t(ibi) t(erra) l(evis).

Consagrado á los dioses Manes. Lucceio Dorion, de edad de 35 años, aquí yace. Séate la tierra ligera. Al marido piadosísimo, su mujer Prosodia Severa hizo labrar este monumento.

El nombre de Prosodia (proswdi/a) sale por vez primera en nuestras lápidas. Dorion es el diminutivo de dwron (don), casi equivalente al latín Donatus, y quizá formado de Teodoro, como Natán de Natanael.

85. Inédita, en el Museo. Mide 0,18 m. de ancho por 0,12 m. de alto. La fórmula ritual está en el coronamiento del ara.

Inscripción

  —120→  

D(is) M(anibus) s(acrum). Magia Maxima [a]n(norum) XL h(ic) s(ita) e(st). S(it) t(ibi) t(erra) l(evis). [Co]r(nelia) Donata filia de suo f(aciendum) c(uravit).

Consagrado á los dioses Manes. Magia Máxima, de edad de 40 años, aqui yace. Séate la tierra ligera. Su hija Cornelia Donata costeó este monumento.

Los nombres, de origen céltico, Magius, Magia, Magilo, son conocidos por varias inscripciones del centro de España.

88. Se halló en 1608. Moreno de Vargas la tuvo en su casa; después se puso junto á la pila del agua bendita en la iglesia de San Francisco. Hübner, 580.-Ahora está en el Museo. Alta, 0,33 m.; ancha, 0,25 m.

D · M · S
MVNATIA
EMMIS · ANN
X · X · V
H · S · E · S · T · T · L
MAT · F · P · F

D(is) M(anibus) s(acrum). Munatia Emmis ann(orum) XXV h(ic) s(ita) e(st). S(it) t(ibi) t(erra) l(evis). Mat(er) f(iliae) pi(issimae) f(ecit).

Consagrado á los dioses Manes. Munacia Emmis, de edad de 25 años, aquí yace. Séate la tierra ligera. Á la hija piadosísima hizo su madre este monumento.

87. «Yace hoy (año 1758) tendida en el suelo, en el patio de la casa que expresa Bernabé Moreno (de Vargas) que era suya, en la calle de Santa Olalla, no muy lejos de la puerta de la villa.» Forner, pág. 91.-Gran cipo con letras grandes; en las caras laterales se ven esculpidos de relieve el prefericulo y el aspergilo. Ahora (1869) está en casa de D. Antonio Clemente Pacheco. Hübner, 589.-Hoy lo tiene en el patio de su casa, calle Obispo y Arco, núm. 5, donde me hospedé, D. Antonio Rodríguez de Morales, Correspondiente de nuestra Academia y Secretario de la Subcomisión. Toda el ara mide 1,2 m. de alto por 0,49 m. de ancho;   —121→   y la inscripción 0,48 m. de ancho por 0,40 m. de alto, siendo la altura de las letras en el primer renglón 0,06 m. Todas las ediciones que se han hecho de esta preciosa lápida adolecen de tres defectos: porque hacen desigual la dimensión de las líneas epigráficas, omiten la hoja de hiedra que da remate al renglón tercero y la palabra vix(it) al principio del renglón quinto.

Inscripción

D(is) M(anibus) s(acrum). T(itus) Pompeius Similis Titullus vix(it) ann(is) LXXIIII. Hic sit(us) est. S(it) t(ibi) t(erra) l(evis).

Tito Pompeyo Símilis Titulo vivió 74 años. Aquí yace. Séate la tierra ligera.

88. Debajo de un busto de mujer. La copia que se procuró Alsinet y ha publicado Hübner (583) es muy defectuosa95. Mide 0,11 m. de alto por 0,33 de ancho. Letras altas 0 ,011 m.

Inscripción

D(is) M(anibus) s(acrum). Pompeia Quintilia M(arci) lib(erta) et M(arcus) Pompeius [P]harm[acus] h(ic) s(iti) e(st). S(it) v(obis) t(erra) l(evis). M(arcus) Pompeius Firmanus [e]t Pompeia Bedia coheredes f(aciendum) c(uraverunt).

  —122→  

Consagrado á los dioses Manes. Pompeya Quintilia liberta de Marco y Marco Pompeyo Fármaco aquí yacen. Séaos la tierra ligera. Marco Pompeyo Firmano y Pompeya Bedia coherederos hicieron este monumento.

89. Inédita, en el Museo. Mide 0,34 m. de ancho por 0,32m. de alto. Letras altas 0,07 m., como en la inscripción 70.

Inscripción

Rubria [M(arci) f(ilia)] Quintili[ana] ann(orum) LV h(ic) s(ita) e)st). [S(it) t(ibi) t(erra) l(evis)]. M(arcus) Luc[ceius.....

Rubria Quintiliana, hija de Marco, de edad de 55 años, aquí yace. Séate la tierra ligera. Marco Luceyo..... le hizo este monumento.

90. Inédita. Debajo del busto de un varón togado que tiene un rollo en la mano izquierda y un dado en la derecha. La ví en el jardín de la casa de D. Joaquín Rodríguez, calle de Cardero, 1, y en el mismo sitio que la 83. Todo el monumento mide 0,60 m. de alto, 0,63 m. de ancho y 0,04 m. de espesor. La inscripción, gastada por el lado izquierdo, 0,35 m. de ancho por 0,7 m. de alto.

Inscripción

[D(is) M(anibus) s(acrum). V]al(eriae) Maxuminae ann(orum) XXXVIII m(ensium)[..., d(ierum)] XLIIII. Valerius Lupus uxori incomparabili [H(ic)] s(ita) e(st). S(it) t(ibi) t(erra) l(evis).

Consagrado á los dioses Manes. Á Valeria Maxumina, de edad de 38 años, ... meses y 14 días. Valerio Lupo á su esposa incomparable. Aquí yace. Séate la tierra ligera.

  —123→  

La difunta sería pariente de la niña Valeria Maximina, cuyo epitafio (Hübner, 585) se ha perdido.

91. En el hospital de Jesús, en la pared. Hübner, 598.-Actualmente en el Museo. Le falta la mitad del lado derecho.

Inscripción

D(is) M(anibus). Vettia Rufina.....; Alfia Marc[ella?]...

Á los dioses Manes. Vettia Rufina..... Alfia Marcela.

Este epitafio se relaciona con los de Alfio Vetón y de Alfia Jucunda (Hübner, 528 y 529) perdidos.

92. Inédita, en el Museo. Mide 0,20 m. en cuadro.

C · VIBIVS
CLYMIINVS
H|C · SITVS
EST
S · T · T · L

C(aius) Vibius Clymenus hic situs est. S(it) t(ibi) t(erra) l(evis).

Cayo Vibio Clímeno aquí yace. Séate la tierra ligera.

93. Inédita. Estuvo en la travesía de la Marquesa de Pinares y ha pasado al Museo. Alta, 0,34 m.; ancha, 0,18 m.

D · M · S
VICT · VICTVLLA
ANN · XXXV
TER · NOVELLI
SOBRINIS · SVIS
F · C

D(is) M(anibus) s(acrum). Vict(ori), Victulla ann(orum) XXXV. Ter(entia) Novelli sobrinis suis f(aciendum) c(uravit).

  —124→  

Consagrado á los dioses Manes. Víctor y Victula, de edad, uno y otra, de 35 años, aquí yacen. Terencia, mujer de Novelo, hizo este monumento á sus sobrinos.

El primer nombre podría ser Victus, del que ocurre un ejemplo (Hübner, 79) en la comarca de Beja.

94. Inédita, en el Museo.

Inscripción

...... Pat[ernus] .... ann(orum) .... h(ic) s(itus) [e(st). S(it) t(ibi) t(erra) l(evis)......

95. Inédita, en el Museo.

Inscripción

96. Inédita, en el Museo.

Inscripción

Metiu[s]......

97. Inédita, en el Museo.

Inscripción

  —125→  

98. Inédita, en el Museo.

Inscripción

99. Inédita, en el Museo.

Inscripción

100. Inédita, en el Museo. Dos fragmentos de una misma pieza.

Inscripción

101. En el muslo de una estatua colosal del Museo, descrita por el Sr. Plano96. Marca de fábrica del primer siglo, larga 0,14 m. Letras altas 0,07 m.

EXOFICINAC · ATAVLI

Ex of(f)icina C(ai) At(ei) Auli(ni?).

Del taller de Cayo Ateyo Aulino.

No sería diversa la inscripción de otra estatua, donde leyó Moreno de Vargas (pág. 101) EX OFICINA FRANCIAE.



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