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201

Estos frecuentes combates en los alrededores de Tucapel, están prolijamente contados en la crónica de Mariño de Lobera, lib. II, caps. 5 y 6. Este capitán asistió a la jomada de Paicaví al lado de Quiroga. Los cuenta también con menos incidentes y con algunas variaciones Góngora Marmolejo en el cap. 27, y los recuerda muy sumariamente el mismo don García en la carta citada. Suárez de Figueroa, en la narración de estos sucesos, sigue casi invariablemente la crónica de Mariño de Lobera.

 

202

La pequeña ciudad de Cañete en la provincia de Cuenca, célebre en la historia moderna de España por la resistencia que allí organizaron los carlistas durante la guerra civil en 1839 y 1840. El padre de don García, el virrey don Andrés Hurtado de Mendoza, fundó también la ciudad de Cañete en el Perú.

 

203

El cronista Góngora Marmolejo, cap. 27, fija la fecha de la tercera fundación de Concepción en 5 de enero de 1558. Los cronistas que conocieron el acta de la fundación, la fijan el 6; pero en Córdoba y Figueroa, lib. II, cap. 19, que tuvo a la vista esos antiguos documentos, se lee, tal vez por error de copia, 16 de enero.

 

204

Entre los favorecidos con los nuevos repartimientos había, sin embargo, algunos capitanes que servían desde el tiempo de Pedro de Valdivia; pero Hurtado de Mendoza no se proponía premiar otros servicios que los que se habían prestado bajo su gobierno. Uno de ellos, el capitán don Pedro Mariño de Lobera, aunque favorecido en esta ocasión, ha tenido la honradez de censurar la conducta de don García, de quien, por otra parte, era un ardiente admirador. Véase su Crónica, lib. II, cap. 9.

 

205

Carta de don García al Virrey su padre, Cañete, 24 de enero de 1558.

 

206

Ercilla, que formaba parte de la columna de Avendaño, ha contado esta expedición en las últimas estrofas del canto XXVII de La Araucana. Dice así una de ellas:


   «Aunque con riesgo, sin contraste alguno
los peligrosos términos pasamos,
y en tiempo aparejado y oportuno
a la Imperial ciudad salvos llegamos,
donde a los moradores de uno en uno
con palabras de amor los obligamos
no sólo a dar graciosa la comida,
pero a ofrecer también hacienda y vida».



 

207

Hablando de este río, sobre cuyas márgenes fue fundada la ciudad de Cañete, dice Ercilla, canto XXX, estrofa 25, «que muda de nombre en cada asiento». En efecto, era llamado alternativamente Cayucupil, Togol-Togol, Nuelas, y más adelante, cuando sus aguas son engrosadas considerablemente con las que salen del lago Nalalhue, toma el nombre de Paicaví. En este punto, como de ordinario, las indicaciones geográficas de Ercilla, por sumarias que sean, son de la más admirable precisión.

 

208

La batalla de la quebrada de Purén, como se la denomina ordinariamente, o del desfiladero de Cayucupil, como debiera llamársela, ha sido contada por Góngora Marmolejo, cap. 27, y por Mariño de Lobera, lib. II, cap. 7; pero es preferible a todas la descripción que hace Ercilla en el canto XXVIII. El poeta fue actor en esta jornada, y de los primeros que subieron a las alturas con el capitán Reinoso.

La fecha exacta de la jornada, 20 de enero de 1558, aparece de una antigua información de servicio de Nuño Hernández, uno de los militares españoles que mejor pelearon ese día. Don García Hurtado de Mendoza, en su carta al Virrey, de 24 de enero de ese año, habla de este suceso como recién ocurrido. Mariño de Lobera, en el capítulo citado, dice que tuvo lugar «el jueves 20 de marzo». Suárez de Figueroa, que en la relación de estos sucesos ha tenido por guía principal, y casi única, aquella crónica, repite esta misma fecha. Sin embargo, el 20 de marzo de 1558 fue domingo, mientras que el 20 de enero fue efectivamente jueves, lo que hace creer que en aquella equivocación hay sólo un error del copista.

Hablando del convoy que sacó de la Imperial el capitán Avendaño, Ercilla y Góngora Marmolejo dicen solamente que iba en él una cantidad considerable de ganado. La crónica de Mariño de Lobera especifica que eran más de dos mil vacas, lo que haría creer que en esos años ya se había propagado considerablemente el ganado vacuno, que, sin embargo, era todavía muy escaso en todo Chile. La relación citada del mismo Gobernador desvanece por completo este error. Dice allí que ese ganado era «obra de mil quinientas cabezas de puercos».

 

209

Carta de Hurtado de Mendoza al Rey, escrita en Cañete el 10 de enero de 1558. Esta carta, muy poco noticiosa sobre los sucesos de la conquista, se refiere principalmente a los proyectos que abrigaba don García. El original se encuentra, no en el Archivo de Indias de Sevilla, sino en el de Simancas, donde fue dejado en un legajo de papeles de estado, marcado con el número 130. En 1855 fue publicada en Madrid en el tomo XXVI, pp. 217-220, de la Colección de documentos inéditos para la historia de España.

 

210

Ercilla, canto XXX, estrofa 31.