91
De la invención, libro 1, 6.
92
Véase este pasaje en Cicerón, Del Orador, libro 2, 195, o en la séptima oración contra Verres, 31, 32.
93
Trae este pasaje Cicerón en el primer libro Del Orador, 227, 228.
94
Habiendo el Areópago de Atenas condenado injustamente a Sócrates, Lisias, orador consumado, o porque conocía su inocencia o porque, como dice Quintiliano, entonces era estilo el componer los oradores la defensa de los reos, para que éstos la dijesen en su abono, le presentó la defensa de su causa, para que la dijese delante de los jueces. Pero Sócrates, cuya constancia y fortaleza no podía sufrir que se difiriese más a las razones tal vez aparentes de la retórica que a la inocencia, quiso antes morir que defenderse.
95
Aristófanes en la comedia Las Nubes.
96
Es innegable que en virtud de la elocuencia todos los días se dan los mejores visos de acciones loables y buenas a las que son unas manifiestas injusticias y violencias; pero no pudiendo ser sólidas semejantes pruebas, el defecto está en quien no las examina bien, no en el arte.
97
Demades, orador ateniense, fue hijo de un marinero, a quien su padre, tan lejos de hacerle estudiar retórica, le destinó al remo. [Según noticia de] Turnebo.
98
Esquines, hijo de Atromero, maestro de escuela, primeramente se empleó en el oficio de representante, después fue notario o escribano, y últimamente retórico. [Según noticia de] Turnebo.
99
[«qué» en el original (N. del E.)]
100
En prueba de ello trae Cicerón una muy excelente comparación tomada de Zenón, diciendo que la retórica, respecto de la dialéctica, es lo que la mano abierta y extendida respecto de la misma cerrada.