1141
Hugh Rebeek? -Rebec o rebecquin (rabel), nombre de un instrumento músico pastoril, pequeño y de hechura como la del laúd, compuesto de tres cuerdas sólo, que se tocan con un arco y tienen un sonido muy alto y agudo. -DOS HERMANAS.
1142
¡Lindo también! -Pretty too! Las ediciones, siguiendo la concordancia del número 181.
1143
-Santiago Alma de Violín? -James Sound-post? Texto y ed. Camb. = Samuel Sound-board? Popey otros.
1144
-porque hombres de vuestra especie -because such fellows as you Texto con el C1, Pope, Johns., Capell y otros varios editores. = musicians Ed. Camb., conforme a los demás textos.
1145
-rara vez alcanzan oro -have seldom gold Texto con el C1, Capell y algunos más. = have no gold Ed. Camb. con otras.
1146
En dos líneas de verso el texto, según Johns. = Om. Pope, Han. = Prosa Cc. y Ff. = The music-sound Doth lend redress. Theob., Warb.
1147
(Vase cantando.) -(Exit, singing.) Texto con Theob., Warb., Johns., Capell, etc. -(Exit.) Cc., Ff., Dyce, White, ed. Camb. y otras.
1148
MÚSICO PRIMERO. -1 MUS. = MIN. Cc.
1149
¡Que lo cuelgue el verdugo! -Hang him, Jack! Texto y ed. Camb. con Han. = Los demás con diferencia de puntuación.
1150
El cuarto de 1597 difiere tanto de las ediciones posteriores en la presente escena, que, no obstante lo consignado en las notas respectivas, damos aquí su fiel dicción:
«(Entra la MADRE.)
MAD. ¡Qué! ¿Estáis afanada? ¿Necesitáis mi ayuda?
JUL. No, señora, deseo permanecer sola; pues tengo muchas cosas en qué pensar.
MAD. Pues entonces, buenas noches. Levántate temprano, Julieta; el conde estará aquí mañana a primera hora.
(Vase.)
JUL. Id en paz. ¡Dios sabe cuándo nos volveremos a ver! ¡Ah! Tengo un terrífico asunto entre manos. -Y si este veneno ningún efecto obra, ¿tendré a la fuerza que casarme con el conde? Esto lo impedirá. -Puñal, reposa ahí tú. -¿Mas si el monje me diera esta droga para envenenarme, temeroso de que descubra el matrimonio celebrado? ¡Ah! Soy bien injusta con él; es un santo y religioso varón. No quiero alimentar tan mal pensamiento. ¿Y si fuese sufocada en la tumba? Vuelta en mí una hora antes del tiempo señalado, sucediendo esto, recelo que me volvería loca y que, jugando con los huesos de mis muertos antepasados, me destrozaría el perturbado cerebro. -Paréceme que veo a mi primo Tybal, envuelto en su mortaja, persiguiendo a Romeo. -Detente, Tybal, detente. -Voy, Romeo; bebo esto por ti.
(Cae sobre el lecho, al interior de la cortina.)
(Entra la NODRIZA, con yerbas, la MADRE.)
MAD. Bien dicho está eso, nodriza; ponlo todo a punto. El conde llegará aquí ahora mismo.
(Entra el anciano.)
CAP. Daos prisa, daos prisa; pues casi es de día: ha sonado el toque matutino, son las cuatro. Cuidad de nuestra pastelería, buena Angélica.
NOD. Id, id, a la cama, maricón; de seguro os enfermaréis otra vez.
CAP. Créeme, nodriza, antes de ahora he pasado en vela noches enteras y no me ha resultado el menor daño.
MAD. Sí, habéis sido una comadreja en vuestra juventud.
(Entran criados, con leños y carbón.)
CAP. ¡Genio celoso, genio celoso! -¿Qué hay, tunante? ¿Qué traes ahí?
CRIAD. Leños, ciertamente.
CAP. Anda, anda; escógelos más secos. Voy, voy a decirte dónde los encontrarás.
CRIAD. No, a fe mis, dejadme solo; tengo cabeza para escoger un leño, creedme.
(Vase.)
CAP. Corriente, toma el camino; tú serás cabeza de leño. -Ea, ea, da prisa, levanta a Julieta. El conde no tardará en presentarse aquí con la música. -¡Mi Dios! Ha llegado. -Nodriza, levanta a mi hija.
NOD. Vaya, idos. -¡Eh, paloma! ¡Eh, pajarillo de Dios! Pronto, os digo. ¿Qué es eso, Julieta? Bien, dejad que el conde Paris os encuentre en la cama. Dormís ahora una semana, pero el conde está descansado en que bien poco descansaréis la noche próxima. ¡Eh, paloma! De prisa, os digo. ¡Eh, señora, amor mío! ¡Eh, señora novia! ¡Eh, Julieta! ¡Mi Dios, cuán profundo, es su sueño! Pues sí, veo claramente que es preciso despertaros. -¿Qué es esto? ¿En la cama, vestida con toda la ropa y caer? ¡Ay de mí! ¡Aciago día! -¡Hola! ¡Un poco de espíritu!
(Entra la MADRE.)
MAD. ¿Qué hay? ¿Qué ocurre?
NOD. ¡Infausto día! ¡Está muerta, está muerta, está muerta!
MAD. ¡Maldita, infeliz, miserable hora!
(Entra el anciano.)
CAP. Vamos, vamos, dad prisa. ¿Dónde está mi hija?
MAD. ¡Ah! ¡Está muerta, está muerta!
CAP. Tened, dejadme ver. -¡Toda lívida, sin color! -¡Maldito tiempo! ¡Desdichado anciano!
(Entran el MONJE y PARIS.)
PAR. ¡Eh! ¿Se halla lista la novia para ir a la iglesia?
CAP. Dispuesta para ir, mas para no volver nunca. ¡Oh, hijo mío! La noche, víspera de tus desposorios, la ha pasado la muerte con tu prometida; ella, la flor, en sus brazos desflorada, mira do yace. Mi yerno es el sepulcro. A él le doy cuanto tengo.
PAR. ¿He deseado tanto tiempo ver esta aurora para que ahora me presente semejantes sorpresas? ¡Maldito, desdichado, miserable hombre! Estoy abandonado, perdido, arruinado; he venido al mundo para ser en él un esclavo, lleno de angustia, sin recurso, infeliz. ¡Oh cielo! ¡Oh naturaleza! ¿Por qué me animaste para vivir tan abatido, tan desgraciado como vivo?
CAP. ¡Oh! Ahí yace la que fue nuestra esperanza, nuestra alegría; y pues muerta se halla, que el mortal pesar nos seque a todos.
(Todos prorrumpen en llanto y se tuercen las manos.)
TODOS. Pues toda nuestra alegría, nuestra esperanza, ha muerto; muertos, perdidos, arruinados, carentes, desaparezcamos por completo.
CAP. Cruel, injusto, inconsiderado* destino, ¿por qué me has hecho vivir hasta hoy para ver mi esperanza, mi apoyo, mi contento, mi vida, privada de alma, de sentimiento, de todo, por la muerte? ¡Cruel, injusto, inconsiderado destino!
CAP.** ¡Oh! Dolor de faz triste, mapa de miseria, ¿por qué me has dejado contemplar este penoso momento, este día, este injusto, este inconsiderado día, en que esperaba ver mi colmada satisfacción, si debía arrancármela un súbito acaecimiento?
MAD. ¡Oh desgracia! ¡Ay de mí! Llena de angustia, ¿para qué vivir? ¿Para ver este día, este miserable día? ¡Desdichada por siempre la hora en que nací, estando destinada a participar de esta suerte! ¡Infausto instante! ¡Ay, infausto instante!
MONJE. ¡Eh! Apaciguaos; si no por caridad, por decoro. Vuestra hija goza de paz y ventura, e inútil es desear que esté de otro modo. Acercaos, prended vuestro romero en ese insensible cadáver y, conforme al uso del país, con sus mejores y más suntuosos adornos, llevadlo a donde yacen enterrados sus ascendientes.
CAP. Que así sea. Ven, angustiada y triste consorte, apuremos juntos este amargo destino.
(Todos, menos la NODRIZA, se adelantan, esparcen romero sobre JULIETA y corren las cortinas.)
(Entran los MÚSICOS.)
NOD. Enfundad, enfundad; éste es un caso triste.
(Vase.)
1er. M. Sí, en verdad, señora, lo es; mejor tendría que ser.
(Entra un CRIADO.)
CRIAD. ¡Ay! ¡Ay! ¿Qué haré? Llegad, violinistas, tocadme alguna alegre letanía.
1er. M. Ah, señor, no es ocasión de tocar.
CRIAD. ¿No queréis, pues?
1er. M. Ciertamente, no queremos.
CRIAD. En tal caso, os la daré yo, y de ley.
1er. M. ¿Qué nos vais a dar?
CRIAD. El violinista. Os voy a hacer re, fa, sol.
1er. M. Si nos hacéis re,si nos hacéis fa, os notaremos.
CRIAD. Voy a envainar mi daga de hierro y a daros con mi imaginación de leño. -Llégate acá, Simón Alma de Violín, voy a dejarte parado.
1er. M. Déjanos aquí.
CRIAD. Cuando un dolor acerbo el pecho hiere,
Y aguda pena nuestra mente oprime,
La música de sones argentinos...-
¿Por qué son argentino? ¿Por qué son argentino?
1er. M. Según creo, porque la música tiene un sonido agradable.
CRIAD. ¡Lindo! -¿Qué opináis vos, Mateo Alfiler?
2º. M. En mi sentir, porque los músicos tocan por plata.
CRIAD. ¡Lindo también! -Venid; ¿qué decís vos?
3er. M. Yo nada digo.
CRIAD. Lo creo. Pues que sola el cantor, voy a responder en vuestro nombre. Digo son argentino, porque hombres de vuestra especie rara vez alcanzan oro por su tocar. Con Dios, violinistas, con Dios.
(Vase.)
1er. M. Con Dios, y que te cuelguen. -Ea, vamos.
(Se marchan.)»
*La voz textual es 'impartiall', usada seguramente en el sentido de no guardar parcialidad para ofrecer la pena o el dolor, esto es, de repartir la desgracia sin consideración.
**El original trae esta repetición.