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151

Para no multiplicar inútilmente testimonios de un hecho en que todos los contemporáneos y actores en aquellos sucesos se manifiestan de acuerdo, nos limitaremos a citar la declaración del mismo Reinoso, que expresa «oyó decir que cuando llegó a la Imperial, era ya partido el dicho Gobernador...»

 

152

Crónicas del Reino de Chile, p. 229.

 

153

Hechos de Don García, Madrid, 1613, 4.º, p. 91.

 

154

«Después de don García llegó a la ciudad Imperial, descansando cuatro días, partió a la ciudad de Villarrica», Historiadores de Chile, t. II, p. 84.

 

155

«Pasó adelante a esta ciudad Imperial... detúvose aquí quince días, reformando y dando lo que en ella había que dar a quien le pareció lo merecía mejor». Documentos inéditos, t. XXVIII, p. 341.

Ercilla habla de las tareas que ocuparon a don García en la Imperial en la siguiente estrofa:


Puso el Gobernador luego en llegando
en libertad las leyes oprimidas
La justicia y costumbres reformando
por los turbados tiempos corrompidas,
y el exceso y desórdenes quitando
de la nueva codicia introducidas,
en todo lo demás por buen camino
dio la traza y asiento que convino.



En esta parte, como se ve, el poeta da detalles más precisos que los cronistas y aun que los mismos documentos: pero no pudo, naturalmente, señalar los días que Hurtado de Mendoza gastase en esas ocupaciones, limitándose a decir que todo lo hizo «luego en llegando».

 

156

«...subí a la Imperial... Viendo la mucha gente que traía tras mí y el poco remedio que les podía dar en estas provincias, fui... a descubrir la tierra que dicen de los Coronados...» Carta al Consejo de Indias, 20 de abril de 1558. Documentos inéditos, t. XXVIII, p. 152.

Es lo mismo que asienta Mariño de Lobera: «Habiendo don García descansado algunos días en la Imperial, no quiso que fuesen muchos los de la quietud, habiendo tantas cosas a que acudir en el reino, y en particular la remuneración de muchas personas beneméritas que iban en su seguimiento por todos los lugares que visitaba, y teniendo noticias que en la costa del mar hacia el Estrecho de Magallanes había muchas provincias ricas de oro, ganados y pesquerías y otras cosas de mucha estima, acordó de ir a descubrirlas para satisfacer con su riqueza a los que al presente no podía por otro camino». Historiadores de Chile, t. VI, p. 229.

 

157

Carta del 15 de marzo de 1558, Documentos inéditos, t. XXXVIII, p. 152.

 

158

Historia de las Indias, t. IV, p. 275.

 

159

Con el regreso de Cortés Ojea y Ladrillero se tuvo, naturalmente, un conocimiento mucho más aproximado de la latitud en que estaba el Estrecho. Así, don García, aludiendo al cumplimiento que había tratado de dar a la cédula en que se le recomendaba aquella exploración, escribía al Rey después de verificada ésta: «envié con dos navíos e un capitán a descubrir el Estrecho de Magallanes y la costa de esta mar hasta el Estrecho, que son más de trescientas leguas». Relación, sin fecha, en Documentos, inéditos, t. XXVIII, p. 306.

 

160

Medina, Colección de documentos, t. IX, p. 448.