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Artículo que, con el título de El fin no justifica los medios, publiqué en el número 85 de la Voz de la Caridad, correspondiente al 15 de Septiembre de 1873.
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Llamo maestro a todo el que enseña algo útil, cualquiera que sea su categoría.
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Se exceptúan los matadores de los reyes y de su familia; excepción injusta, resto de una legislación caduca, hecho contra derecho, impuesto por la fuerza e insostenible ante la razón. Por poner a los reyes sobre la ley, se los ha puesto fuera de la ley; por haber querido hacer de ellos más, se han tenido por menos que hombres, hasta el punto de que el miserable que los mata alevosamente, no se llama asesino, sino regicida, y noes infame. La vida del rey es sagrada, no porque es rey, sino porque es hombre; ni más ni menos sagrada que la de cualquiera de sus súbditos.
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Recuérdese la advertencia hecha al principio, y que esta carta se escribió cuando era Presidente del Congreso de Ministros el Sr. Cánovas del Castillo.