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La limpieza no manchada

Lope de Vega




Dedicada a la Ilma. Sra. D.ª Francisca de Guzmán, Marquesa de Toral

Mandáronme las Escuelas de Salamanca escribir esta comedia, con título de La Limpieza no manchada, para el juramento que hicieron de defenderla: que fué la acción más heroica y de mayor majestad y grandeza que desde su fundación se ha visto, cuanto va de graduar la preservación de la Emperatriz del cielo la piadosa opinión de los mayores ingenios del mundo, a los demás actos, laureles de los méritos de los hombres.

Representóse en ellos con tanto aplauso de sus Doctores y Maestras, que pudiera desvanecer la humildad que no fuera mía. Pero confieso a V. S. ingenuamente que no tendré la honra que la hicieron por tan lucida como calificada de su raro, peregrino y milagroso entendimiento; verdad que favorecerán cuantos hubieren merecido comunicar las riquezas de su claro, juicio, de quien es su amable cortesía y real condición llave dorada. Bastantes causas para moverme a dedicarla a su nombre, cuyo apellido- tanta veces ha sido sujeto de mis versos, que pueda decir que le debo el alma que han tenido, si en la opinión de los que saben ha sido alguna. A este reconocimiento mío con tan suma afecto, espero que se ajustará la censura y aprobación de aquella insigne Universidad, a quien se debía; pues habiéndose de consagrar esta memoria a las Musas, previne su elección con ofrecerla a V. S., a quien guarde Dios muchos años, como deseo.

Capellán de V. S.
LOPE FÉLIX DE VEGA CARPIO.



FIGURAS DE LA COMEDIA
 

 
LA QUIETUD.
LA DUDA.
LA CONTEMPLACIÓN.
SANTA BRÍGIDA.
EL CUIDADO.
JOB.
EL REY DAVID.
EL PECADO ORIGINAL.
LA SOBERBIA.
EL GÉNERO HUMANO.
EL RIGOR.
JEREMÍAS.
UN PASTOR.
BELARDO,   otro pastor.
ZACARÍAS,   viejo.
SAN JUAN BAUTISTA.
LA INDIA.
ETIOPÍA.
LA PIEDAD.
LA FAMA.
ALEMANIA.
FRANCIA.
ESPAÑA.
LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA.
Cuatro estudiantes gorrones.
Músicos.
Bailarines.





ArribaAbajoActo I

 

Salen la QUIETUD y la DUDA.

 
QUIETUD
   Salid de casa, acabemos,
y dejaos de replicar.
DUDA
Ya que me queréis echar,
no me echéis haciendo extremos.
   ¿Qué os hice yo, que me echáis 5
de vuestra casa?
QUIETUD
¿Y es poco
traerme a preguntas loco?
DUDA
¡Si vos la ocasión me dais!
QUIETUD
    ¿Yo la ocasión?
DUDA
Vos, Quietud.
QUIETUD
Duda, acortemos razones; 10
que esto de andar en cuestiones
no lo sufre mi salud.
   Yo no te quiero en mi casa;
el mundo es largo.
DUDA
Ya en hombre
me he transformado; que el nombre, 15
seguro por todos pasa.
   Que mal pienso que pudiera
vivir mujer y desnuda
de defensa, aunque soy duda,
donde de mí no la hubiera. 20
QUIETUD
   Pues si en hombre transformada,
segura vas para todo,
déjame aquí.
DUDA
¿De ese modo
me enviáis sin darme nada?
   Los sabios que despreciaron 25
el mundo, cuanto tuvieron,
como caso dél no hicieron,
ninguna cosa llevaron.
   Tal, en el mar, de su mano,
echó su hacienda a los peces; 30
tal, despreció algunas veces
el oro de algún, tirano.
QUIETUD
   Tan desnudo como vienes,
algún sabio caminaba,
y en llevarse a sí llevaba 35
consigo todos sus bienes,
   Diógenes se reía
de Alejandro, y estimaba
más el desdén que mostraba,
que el favor que le hacía. 40
DUDA
   La Duda soy, transformada
en un hombre ya.
QUIETUD
Y no yerras.
DUDA
Andaré por esas tierras.
como mujer desdichada.
QUIETUD
   Ten cuenta de no volver 45
más a mi casa.

 (Vase.) 

DUDA
No soy
pertinaz: a todos doy
el lugar que han de tener:
   No dudo cosa ninguna
en la fe ni en la razón, 50
pero en cosas de opinión,
soy duda, que tengo alguna.
   Estas obras producidas
de la gran naturaleza,
tienen suprema belleza, 55
o juntas, o divididas.
   ¿Qué es ver de los celestiales
el circular movimiento,
y entre aquél y este elemento,
enemistades mortales? 60
   Fuego puro y rayo leve
la superficie semeja,
que con la luna empareja;
que esto mismo se le debe
   al aire en sus tres regiones, 65
y tras él al agua luego,
que es defensora del fuego.
 

(Sale la CONTEMPLACIÓN.)

 
CONTEMPLACIÓN
¿Quién eres tú, que te pones
   en esa transformación
de ti mismo?
DUDA
Soy la Duda;
70
y vos, ¿quién sois?
CONTEMPLACIÓN
Quien te muda,
que soy la Contemplación.
DUDA
   A la fe, que sois venida
a buen tiempo. ¿Cómo fue
esto del agua?
CONTEMPLACIÓN
¿Que esté
75
de la tierra dividida?
   Por los hombres la mandó
Dios al agua congregarse;
que era imposible juntarse
como luego se juntó. 80
   Y así preguntaba Dios
allá en la Sabiduría,
quién a las aguas vestía.
DUDA
Él me ha juntado con vos:
   soy un pobre labrador: 85
ya me véis; de mí algún día
nació la Filosofía,
y por mí se hizo mayor.
   Iba a la corte a servir,
y no con poco temor; 90
que vivir con un señor
no es vivir, sino morir.
   Están muy necesitados,
tienen mil obligaciones,
y han de andar en opiniones 95
si han de pagar sus criados.
   No sé dónde me leí,
que entrando en Jerusalén
Cristo, nuestro amado bien,
dijo a un Apóstol ansí: 100
   «Dile a aquel hombre, que tiene
el Señor necesidad;
que siendo Su Majestad
tan rico, a tenerla viene.»
   ¿Por qué se llamó Señor? 105
CONTEMPLACIÓN
El que es señor en la tierra,
padece continua guerra
entre el caudal y el temor:
   ¿Quieres tú servirme a mí,
que ando siempre por el cielo? 110
Pues cuando me humillo al suelo,
es para buscarle allí.
DUDA
   Haréisme notable bien.
CONTEMPLACIÓN
Ya eres mío.
DUDA
Vuestro soy,
porque si con vos estoy, 115
en el cielo estoy también.
CONTEMPLACIÓN
   Allá no hay duda ni fe.
DUDA
Digo, pues, Contemplación,
¿dónde vivís?
CONTEMPLACIÓN
Estas son
mis casas.
DUDA
Aquí, ¿por qué?
120
CONTEMPLACIÓN
   Este monasterio santo
tiene una divina Esposa
de Cristo, sabia y hermosa,
a quien por puntos levanto
   en alta contemplación 125
para que Dios la revele
misterios que dudar suele,
porque están en opinión.
    Vesla aquí.
 

(Salen SANTA BRÍGIDA y el CUIDADO.)

 
BRÍGIDA
Mira, Cuidado,
que me dejes descansar. 130
CUIDADO
Si vos no me dais lugar,
¿cómo he de estar descuidado?
BRÍGIDA
    Estas dudas me fatigan,
saber cómo comprehende
aquel pecado de Adán 135
a todos sus descendientes.
¿Cómo el niño que no tuvo
conocimiento, ni tiene
memoria que vido el árbol
de la vida y de la muerte, 140
ni escuchó en el Paraíso
por entre sus ramas verdes
a la primera mujer,
la que habló con la serpiente,
fue concebido con mancha, 145
y que sus padres le engendren
en pecado?
CUIDADO
Si vos, Brígida,
andáis siempre desa suerte,
¿por qué os quejáis del Cuidado
y no queréis que os apriete? 150
Mirad, los medios humanos,
de poca salud parecen;
acudir a los divinos
fue santo consejo siempre:
avisar quiero al Silencio 155
para que él mismo os revele
dónde preguntéis a Dios
las dudas que se os ofrecen.
BRÍGIDA
   Pues parte, Cuidado mío.
 

(Vase el CUIDADO.)

 
CONTEMPLACIÓN
Agora puedes llegar, 160
que en ella, Duda, has de hallar
dueño y maestro, confío.
BRÍGIDA
    ¿Quién es?
CONTEMPLACIÓN
Tu Contemplación.
BRÍGIDA
¿Quién en pena tan aguda
viene contigo?
DUDA
La Duda,
165
que en ti logra su afición.
   Hame echado la Quietud
de su casa: no te asombre;
que vengo a perder el nombre
en el mar de tu virtud. 170
   O para decir mejor,
en el mar de aquella ciencia
divina, cuya excelencia
tiembla el Serafín mayor.
BRÍGIDA
    A la alteza de riquezas 175
de aquella Sabiduría,
a quien Pablo encarecía,
bien tu ignorancia enderezas.
   Mas de Dios es más seguro
el creer que el entender. 180
DUDA
Eso que quieres saber
es lo que saber procuro.
   Demás, Brígida, que a mí
cuantos viven me han tenido;
dejo lo que es, sé que ha sido 185
lo que nunca merecí.
   Hasta que se satisfagan
al fin del todo entenderme,
no se excusan de tenerme
por diligencias que hagan. 190
   Duda y teme el pretendiente
si con el pleito saldrá;
el labrador, si tendrá
agua en mayo suficiente.
    Los letrados, que no son 195
de tan bárbaro consuelo
que traigan de cada pelo
colgada una provisión,
   dudan la plaza, victoria
el soldado, aunque valiente, 200
la cátedra el pretendiente,
y más si tiene memoria.
   El soberbio, de caer;
el caído, si ha de alzarse;
el malo, si ha de salvarse, 205
y el bueno, si lo ha de ser.
   Duda el puerto el que navega,
el fin el que va a reñir,
si el enfermo ha de vivir,
si ha de ganar el que juega. 210
   No dudar es, en efeto,
acción de necio engañado,
porque ningún confiado
se puede llamar discreto.
BRÍGIDA
   La que yo tengo, es saber 215
cómo fue a todos igual
el pecado original:
dispuesta siempre a creer
   lo que la Iglesia tuviere,
o enseñaren sus doctores. 220
CONTEMPLACIÓN
Bien dices, y los mejores
modos con que esto se adquiere
   son tu piedad y oración;
y tu piadoso deseo
levanta el alma, que creo 225
que voces del cielo son.
 

(Sale JOB viejo, muy lleno de llagas, como le pintan, y canten dentro:)

 
   No se hallará, Esposa mía,
quien sin pecado se vea,
aunque un tierno infante sea
cuya vida es solo un día. 230
JOB
   Perezca la memoria
de aquel amargo y lastimoso día,
principio de mi historia
y de la vida miserable mía;
pierda la noche el nombre 235
en que se dijo: «Concibióse el hombre.
   Pues fue tal su destino,
cubra aquel día un tenebroso velo,
y aquel Señor divino
no pregunte por él desde su cielo, 240
ni el claro sol le ilustre;
la sombra de la noche le deslustre.
   oscuridad le ocupe
y en fuego le convierta.
BRÍGIDA
Voy creyendo
las dudas que no supe. 245
CONTEMPLACIÓN
Aqueste es Job, que viene maldiciendo
el día en que ha nacido
y noche amarga en que engendrado ha sido.
BRÍGIDA
    Pues ¿qué piensas agora?
CONTEMPLACIÓN
Que del pecado original se queja. 250
JOB
No goce clara aurora
la oscura noche que sin luz me deja;
luna ni estrellas vea,
oscuro torbellino la posea.
   Ni en los días del año, 255
ni en los meses se muestre en importuna
soledad de mi daño,
ni sea digna de alabanza alguna.
¡Oh, noche infeliz mía!
Tu horror maldiga quien bendijo el día. 260
   Aquellos que viciosos
a Leviatán ofrecen, y aborrecen
los rayos luminosos,
y las oscuras sombras apetecen;
caliginoso velo 265
cubra les luces de que se honra el cielo;
   espere vencedora
la luz de su tiniebla, y no la vea
levantar el aurora
que los amenos campos hermosea, 270
pues no encerró y detuvo
aquel vientre infeliz en quien anduvo;
   pues por ella padezco
persecución, trabajos y miserias;
por ella, en fin, merezco 275
verme en tales desdichas y lacerías.
BRÍGIDA
¡Extrañas maldiciones!
CONTEMPLACIÓN
Está cercado Job de mil pasiones.
JOB
   ¿Por qué luego en naciendo
mi desdichada vida no acabada? 280
¿Por qué fui recibiendo
del regazo del ama que me daba,
en la miseria mía,
su pecho aquel amargo y triste día?
DUDA
   Señor Job, ¿tanta impaciencia? 285
Si todo el mundo os alaba
de sufrido, ¿qué es aquesto?
No dicen vuestras palabras
con lo que de vos se cuenta.
JOB
Las maldiciones que echaba, 290
fueron al pecado, Duda;
en aquella noche amarga
fui concebido.
DUDA
Tenéis
razón, y es bastante causa:
en grande miseria os veis, 295
siendo Rey, y de la casa
de Esaú, si no me engaño;
que Raquel engendró a Sara,
y él a vos, aunque Idumeo
alguna opinión os llama. 300
¡Qué de ganados tuvistes!
¡Qué de ovejas, qué de cabras!
¡Qué de hijos y pastores!
¡Qué de casas y labranzas!
Doscientos años vivistes, 305
y aún cuarenta y ocho os faltan;
ciento cuarenta gozastes
vuestra hacienda restaurada.
A fe que pagaron bien
la paciencia.
JOB
Es Dios quien paga.
310
DUDA
¿Cómo dijistes un día
a aquella gente non sancta
que disputaba con vos,
que ojalá fuera su alma
la que, en lugar de la vuestra, 315
padeciera penas tantas?
JOB
Quise decir que les diera
mayor consuelo que daban
a mis desdichas.
DUDA
Alabo
entre virtudes tan raras 320
sufrir a vuestra mujer,
necia, importuna y pesada;
porque en viendo, a un hombre pobre,
o le dejan, o le matan
a puro decirle afrentas; 325
y fuera desto, me espanta
la paciencia que tuvistes,
no sólo en que vuestra casa,
y la hacienda que teníais,
voraz el fuego abrasara, 330
sino en ver que vuestros hijos
alegres comiendo estaban.
cuando un viento del desierto
las columnas arrebata
con soplo horrible y furioso, 335
y de su centro las saca,
con que los sepulta juntos
entre piedras, tierra y tablas:
Jacob, por un hijo solo,
cuando tantos le quedaban, 340
no quiso admitir consuelo.

 (Vase.) 

Y vos... Él se va.
CONTEMPLACIÓN
Repara
en que, más que su mujer,
a Job la paciencia gastas.
DUDA
Olvidéme que esto era, 345
que Brígida contemplaba
en las lecciones de Job
con los éxtasis del alma.
BRÍGIDA
   En fin, que Job maldecía
la noche, por el pecado 350
original.
CONTEMPLACIÓN
Tu cuidado
en partes te divertía.
DUDA
   Sí, pero Brígida intenta
saber cómo el niño ha entrado,
con la parte en el pecado. 355
CONTEMPLACIÓN
Porque al padre representa,
   en la carne que le dan
Eva y Adán.
DUDA
Está bien;
Dios se lo perdone, amén,
y pague al segundo Adán. 360
CONTEMPLACIÓN
   De la forma del bautismo
es el ejemplo bastante;
al adulto y al infante
le dice el cura lo mismo.
   Yo te lavo es argumento 365
de mancha que no se vía,
y esto dice cada día
la forma del Sacramento
   con que el cristiano se alista
debajo de la bandera 370
de Cristo, y aún si naciera
libre el niño en la conquista
   del cielo, no hubiera Dios
muerto por él: luego ¿era
Cautivo?
BRÍGIDA
De esa manera,
375
de la culpa de los dos
   nacieron nuestros pecados,
enfermedades y penas;
la muerte, que en sus cadenas
nos trujo gran tiempo atados; 380
   la villana rebeldía
de la carne a la razón
y al espíritu, que son
partes de la duda mía.
DUDA
   Es así; pero, una duda 385
escuchad.
CONTEMPLACIÓN
Veamos cual es.
DUDA
¿No habéis visto que después
que el pintor la tabla muda,
   acabada una figura,
pone faciebat al pie, 390
por dar a entender que fue
imperfecta la pintura?
   Pues a Dios le sucedió
lo mismo pintando a Adán,
si en el bautismo le dan 395
lo que en el agua faltó.
BRÍGIDA
    Sí, mas la respuesta dió
Cristo, y la absolución,
de la regeneración
del santo bautismo vió. 400
   Nicodemus se espantaba
que el hombre otra vez naciese,
o cómo al vientre volviese
de su madre, preguntaba.
   Luego el fecit puso ya 405
el bautismo a la figura,
que lavada en agua pura,
limpia y acabada está.
CONTEMPLACIÓN
    Dios perfecta la acabó;
pero frescas las colores, 410
la culpa, con sus errores,
desde luego le quedó.
   Esta marca original
le quedaba desde entonces.
DUDA
No los hiciera en dos bronces, 415
y no, en polvo, ¡pesia tal!
   ¿Qué mucho que se borrara
la imagen en polvo hecha?
Más tarde fuera deshecha,
si en oro o plata labrara. 420
   ¿Queréis ver cuál fue el error
de esa mancha contagiosa?
Que otra vez pidió la esposa
manzanas, muerta de amor.
   Mirad si se pega bien 425
el gusto de la manzana.
CONTEMPLACIÓN
¡Qué alegoría tan vana,
y qué pesada también!
DUDA
   ¿Esta te parece vana?
CONTEMPLACIÓN
No es que manzanas quería. 430
DUDA
Pues ¿qué?
CONTEMPLACIÓN
Remedio pedía
de la primera manzana.
 

(Sale el REY DAVID con corona y ropa de levantar.)

 
DAVID
   Piedad, Señor divino,
según tu gran misericordia, canta
mi lengua; en el camino 435
de tanto error el ánimo levanta
en remediar mis males,
pues eres la salud de los mortales.
   Lávame más, Dios mío,
y borra mi pecado; 440
limpia mi mancha en el piadoso río
que nace de aquel mar de tu costado.
CONTEMPLACIÓN
David es éste; advierte
con qué arrepentimiento se convierte.
DAVID
   Pequé, Señor divino, 445
a ti solo pequé, y en tu presencia
hice tal desatino,
porque se justifique tu sentencia;
aunque también confío
que tu palabra cumplirás, Dios mío. 450
   Pero traeré en disculpa
la mancha original, pues que mi madre
me concibió en la culpa
que trajo al mundo mi primero padre.
CONTEMPLACIÓN
¿No ves que la confiesa? 455
BRÍGIDA
David lo dice con sentencia expresa.
   Voyme con tierno llanto,
Contemplación, desengañada y triste;
nunca lo estuve tanto,
aunque después sabrás en qué consiste; 460
que adonde el alma tira,
por más alto coral pone la mira.
   Virgen hermosa y pura,
corona de las Vírgenes, sospecho
que nunca sombra oscura, 465
trayendo vos al sol en vuestro pecho,
cubrió vuestra belleza,
honra de la mortal naturaleza.
   Esto saber deseo;
hacedme esta merced, Virgen piadosa; 470
en esto agora empleo
de mi contemplación la luz dichosa.
CONTEMPLACIÓN
-¿Voy contigo?
BRÍGIDA
Bien puedes.

 (Vase.) 

DUDA
-Tú ¿qué dices de mí?
CONTEMPLACIÓN
Que aquí te quedes.

 (Vase.) 

DUDA
   Señor David, tiernamente 475
vuestra canción escuché;
que cierto que me obligáis
a sentir y a padecer.
Aunque ofendistes a Dios,
bien lloráis si le ofendéis; 480
músico sois extremado,
y versos hacéis también;
ofréceseme una duda;
la Duda soy, ya me veis:
¿cómo siendo vos un hombre 485
bueno, pues Dios dijo dél
que era conforme a su gusto,
por gozar a Betsabé
hicistes matar a Urías,
dándole el mismo papel 490
en que firmastes su muerte?
¡Esta buena fue, a la fe!
Pero también el profeta
os hizo en la causa juez
con el cuento, de la oveja, 495
y vos, con decir pequé,
templáis el arpa, y templastes
a Dios, que también lo fue,
aunque sólo en tres clavijas
sus cuerdas mudas se ven: 500
quedad con Dios, y haced versos
pues que tan bien los hacéis,
que cantando a Dios, encantan,
que áspid de metal que fue,
pues tal la colgó de un palo 505
en su figura Moisés.
La sierpe del Paraíso
fue al principio una mujer;
Hércules puso en sus armas
las que mató en su niñez; 510
pero no cantéis pesares;
cantad, David, de placer;
que andamos de desengaño,
aunque de duda nos veis.

 (Vase.) 

DAVID
   Nació una fuente clara y deleitosa, 515
que, dividida en varios arroyuelos,
daba a las aguas de los cielos celos,
en cuyo manto su cristal reposa.
   El lirio azul y la encarnada rosa
le daba margen, matizando velos, 520
y él a sus plantas, en torcidos hielos,
humor por alma de su vida hermosa.
   Pisóla un animal, bebió engañado,
y como quedó turbia su corriente,
ninguno la bebió sin ser manchado. 525
   ¡Oh, gran desgracia! La primera fuente
enturbiaron las plantas del pecado,
por causa de mujer y de serpiente.

 (Vase.) 

 

(Salen el PECADO, la SOBERBIA y el RIGOR.)

 
PECADO
    Ninguno ha de pasar por este puente
sin que deje firmado que es mi esclavo. 530
SOBERBIA
Alabo tu soberbia justamente,
y en tus soldados el cuidado alabo.
PECADO
¡Que me persiga Dios eternamente!
¡Que hiciese una Iahel, que con un clavo
me pasase la frente, en que se atreve 535
sobre mi ardiente sol fijar su nieve!
¡Que digan que teniendo los despojos
de tanto rey y príncipes mortale,
me quiera dar con una niña enojos
derogando mis términos fatales! 540
Mas ¿qué mucho, si es niña de sus ojos,
a quien sirven los ojos celestiales,
el sol de manto de inmortal pureza,
y el alba siendo toca a su firmeza?
   ¡Viven los cielos, si los cielos viven 545
para mí, pues he sido indigno dellos,
que si todas sus fuerzas aperciben,
tengo de hacer segunda guerra en ellos!
Y pues mi marca original reciben
cuantos nacen. por míos he de vellos, 550
pues, que de mí también marcados salen;
corra el Jordán, de que después se valen.
SOBERBIA
   Eso no apruebo en ti, que no quisiera
que de aqueste Jordán te consolaras,
y que en vidas humanas se dijera, 555
sino que dél y cielo blasfemaras.
PECADO
Ir a mi imperio y cetro consideras,
que es el mayor si en mi poder reparas,
pues todos cuantos nacen me obedecen.
SOBERBIA
¿Qué honor después de que se van te ofrecen? 560
PECADO
   Dios, ¿no crió también de ángeles bellos
ejércitos inmensos, de los cuales
Él mismo se consuela de tenellos,
aunque no sean en méritos iguales?
Pues si Dios se consuela de perdellos, 565
téngalos yo para menores males;
que aunque los laven cristalinos ríos,
no me podrán negar que fueron míos.
   Esta niña que sola me atormenta,
es la que agora me condena a llanto, 570
que dicen que pasó libre y exenta;
pero ¿quién, si no Dios, pudiera tanto?
¡Ah, transgresora de mi ley, sangrienta!
¿Hasta cuándo tu pie divino y santo
quebrará mi cabeza?
SOBERBIA
¿Qué blasonas,
575
si humana vida a tu rigor pregonas?
PECADO
   Llama al Género humano, imprime el nombre
deste Pecado original con fuego,
que el agua misma del bautismo asombre.
SOBERBIA
¡Hola, ministros de mi centro ciego, 580
venga el Género humano!
 

(Dentro:)

 
Allá va un hombre.
 

(Salen el GÉNERO HUMANO y el RIGOR.)

 
SOBERBIA
Aquí al hombre, como pides, tienes.
PECADO
¡Con qué ignorancia y desvergüenza vienes!
GÉNERO
   Ya, Pecado original,
¿qué tengo yo que temerte, 585
si bien tan fiero y mortal,
si me libró de la muerte
aquella agua celestial?
   Esta y el divino amor
me lavó de aquella mancha 590
que me dio el primer error.
PECADO
¡Cómo el villano se ensancha!
¿Qué te parece, Rigor?
RIGOR
   Que le aflijas y maltrates,
y que en él tus fuerzas pruebes 595
hasta que a palos le mates;
que los hierros le renueves,
y que tu imperio dilates;
   haya un nuevo Faraón
que este Israel en prisión 600
mil siglos pueda tener,
ni plagas puedan hacer
que ablandes tu corazón.
GÉNERO
   ¿Qué importa, Rigor, si cría
un Moisés que me defienda 605
y al mar del bautismo guía,
donde la gracia se extienda
lavando la culpa mía?
   Pasará mi ser mortal
por canceles de cristal 610
en su arena a tus caballos;
carros, armas y vasallos
tendrán sepultura igual.
PECADO
   ¿Hay desvergüenza más fiera?
Herrad de nuevo su cara, 615
y a palos y a coces muera;
vengan los hierros.
GÉNERO
Repara
que más que ese hierro, espera
   un agua con que borrado
quedará tan fácilmente 620
mi error antiguo pasado,
que la blanca nieve afrente.
RIGOR
David le trae engañado.
PECADO
Vengan los hierros.
RIGOR
Ya acabo.
 

(Hiérranle la cara.)

 
PECADO
A ver qué dicen.
RIGOR
Esclavo
625
del pecado original.
PECADO
Con esta marca imperial
llevo mi potencia a cabo.
RIGOR
   Pecado, no importa nada;
de poco puede servir 630
tu letra y tu mano airada;
que bien sé que es escribir
sobre tabla barnizada.
   Vendrá el agua pura y viva,
y aquel soberano fuego 635
que borrará cuanto escriba;
que todo obedece luego
a la divina saliva.
   Oye el sordo y habla el mudo.
PECADO
Uno por uno herraré 640
mis esclavos.
GÉNERO
Yo no dudo
que los hierres, pero sé
lo que su palabra pudo:
   Que en oyendo el efetá,
se han de abrir lengua y oídos. 645
PECADO
En fin, ninguno podrá
alabarse, en los nacidos,
que sin mis hierros está.
   Después laven a placer;
que a fe que habrá que hacer: 650
ensanche Dios el Jordán.
GÉNERO
Algunos se escaparán,
Pecado, de tu poder.
PECADO
    ¿Quién en el mundo?
GÉNERO
Yo sé
uno que por pies se os fue. 655
PECADO
Ni aun el niño, Job decía,
cuya vida es sólo un día,
sin que en mi poder esté.
GÉNERO
   Mira en aquel monte santo
al profeta Jeremías. 660
PECADO
De ver su rostro me espanto.
 

(En medio de un monte, en lo alto, se volverá una tramoya a modo de peña, donde aparezca sentado el profeta JEREMÍAS, con su cabellera blanca y larga y barba larga, con baquero y ropa.)

 
GÉNERO
Ya se pasaron los días
de los trenos de su llanto:
   ¡Padre, sed testigo vos,
pues os santifica Dios 665
de vuestra madre en el vientre!
PECADO
Pues decidle que otro encuentre,
siquiera porque haya dos.
JEREMÍAS
   La poderosa mano
del inmenso Señor de cielo y tierra, 670
a quien resiste en vano
la bárbara torpeza que destierra
la carne que nos cubre,
en mí el poder de su valor descubre
   yo fui santificado 675
de mi madre en el vientre generoso,
y tres leguas criado
de la santa ciudad, centro dichoso
del mundo, aunque morada
de mis temores en la edad pasada. 680
   Principio di a mi llanto
desde muchacho tierno, en profecía
con sentimiento tanto
de su cautividad, que el alma mía,
con doblado martirio, 685
miraba opuesto del tirano Asirio.
   Después lloré a Judea,
benjamín desigual a su rüina,
para que el mundo crea
que la ira de Dios fuerte y divina, 690
aunque más se mitiga,
si no se enmienda, al que avisó castiga.

 (Desaparece.) 

GÉNERO
    ¿Estás contento agora
deste testigo ilustre?
PECADO
Ya te dije
que poco se mejora 695
esa probanza suya, aunque testigo
que apedreó el Egito
y en Dafnes yace muerto en su distrito.
GÉNERO
   Su santidad famosa
aprueba el ver que su sepulcro santo, 700
y el jaspe de su losa,
los áspides destierra con espanto
del sacro mausoleo
que enciende el aire con olor sabeo.
   Pero si te parece 705
que no hace fe un testigo, atento mira
adonde resplandece
la viva luz que aquella casa aspira
del Bautista divino.
PECADO
¿De dónde agora a tu memoria vino? 710
GÉNERO
   ¿No sabes que le dijo
que las gentes, el ángel a su madre,
harían regocijo
en su natividad? Pues hoy su padre
tiene su advertimiento, 715
de polo a polo el general contento.
   Mira a Isabel, su prima
de la niña que temes, y que el cielo
por sacra Reina estima,
y mira el niño, que pasando el velo 720
del vientre de su madre,
vió al Hijo eterno del eterno Padre.
   Advierte a Zacarías
cómo viene animando a los pastores,
para que en estos días 725
coronen de laureles y de flores
de su puerta las jambas,
por donde entraron las del cielo entrambas.
   Que María por ellas,
que fue en Ezequiel puerta divina, 730
entró pisando estrellas
como del sol la aurora cristalina.
y el Niño, sacra rosa
en el regazo de su Madre hermosa.
PECADO
   ¡Quién no tuviera ojos 735
por no mirar lo que mi pena ha sido!
RIGOR
¿Esto te cansa enojos?
PECADO
¿No es gran dolor que Juan haya nacido
también santificado?
GÉNERO
Oye la fiesta, original Pecado. 740
 

(Salen cantando y bailando, y pastores.)

 
 

(Cantan:)

 
   Y repiten las aves del verde bosque:
Si la gracia ha venido, Juan es su nombre.
BELARDO
   Publíquense aquestas fiestas.
PASTOR
Ea, pues, Belardo, ponte
encima de aqueste risco, 745
y las fiestas se pregonen.

 (Súbese a un monte.) 

BELARDO
Selvas y bosques del mundo,
sabed que vino esta noche
un hombre en forma de ángel
y un ángel en forma de hombre: 750
Un hombre que a Dios ha visto,
y le adoró, y se conocen
antes de nacer los dos,
y antes que nadie los goce.
Un privado de su Rey, 755
que es ya, para más favores,
antes que Dios hombre nazca,
de su casa gentilhombre.
Un amante que le acecha
por dos canceles de flores, 760
uno estéril y otro virgen.
y fértiles desde entonces.
 

(Cantan:)

 
GÉNERO
   Corred, corred, pastores,
que ha venido la gracia de los amores.
Y repiten las aves del verde bosque: 765
Si la gracia ha venido, Juan es su nombre.
BELARDO
   El profeta que esperaban
los siglos, viene conforme
a la esperanza divina.
dando a los desiertos voces. 770
El sobrescrito divino
de la carta de Dios hombre,
que por letra conocido,
cruz y forma reconoce.
El que ha de dar luz al sol, 775
y ser arcos de colores,
que sobre su frente misma,
dando luz al sol se opone.
 

(Cantan:)

 
   Y repiten las aves del verde bosque:
Si la gracia ha venido, Juan es su nombre. 780
 

(Salen pastores, y detrás ZACARÍAS, padre de SAN JUAN, vestido a lo judaico, traerá a SAN JUAN en brazos o de la mano, vestido con pieles, y su cruz con su bandera, y la encomienda de SAN JUAN, con alpargates y caballerica.)

 
ZACARÍAS
   Hijo por mi bien nacido,
luz de mis ojos, que entonces
no conocí lengua y voz,
que diste tan altas voces.
Voz de Dios que te cortó 785
por verdad tan cierta Herodes,
que al preguntar el jüez,
que era verdad no responde.
Hoy cumples dichosos años,
y hoy día te reconocen 790
los bosques y estas selvas,
recibiéndote con flores.
Ea, pastores amigos,
celebrad todos conformes
al varón santificado. 795

 (Vase.) 

GÉNERO
¡Di agora que no lo oyes!
PECADO
Desesperado me voy:
¡Que éstos el mundo alboroten
con que fue santificado!
GÉNERO
Allá vayas y no tornes. 800

 (Vase.) 

RIGOR
Herodes te venga dél:
Razón será que os enojen
bailes; Bautista, guardaos
de que la cabeza os corten.
ZACARÍAS
Hijo, ¿dónde vais agora? 805
SAN JUAN
Al desierto.
ZACARÍAS
¿A quién no rompe
las entrañas esta voz?
Porque esta voz es conforme
a la que ha de predicar
de penitencia a los hombres. 810
 

(Cantan y bailan lo siguiente, y vuélvese a entrar ZACARÍAS y SAN JUAN de la mano, y los pastores y pastoras bailando con mucho regocijo.)

 
 

(Cantan:)

 
   Pastorcico nuevo de color de Dios,
aunque sois estrella, precéis al sol

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