Leopoldo de Luis
José María Muñoz Quirós
Hoy la ciudad de Ávila ha designado como nuevo Premio de las Letras Teresa de Ávila al poeta Leopoldo de Luis. La palabra, en su más amplia extensión, adquiere en la obra de este poeta una dimensión que le sitúa en el panorama literario de la poesía española en un lugar de importancia singular.
La literatura confluye en este escritor desde tres aspectos que la hacen ser universal y que constituye una de las razones esenciales de dignificación de la escritura, el valor que el escritor tiene frente al mundo que le rodea, su papel de reflexión y de reflejo de lo que significa escribir en una realidad como la nuestra.
La primera característica de la obra de este poeta es el nivel de verdad que preside su quehacer literario: desde un mundo personal que conforma la manera de entender las cosas de Leopoldo de Luis emana toda una vivencia dolorosa y dolida que el poeta construye en verso. La autenticidad de su creación, aparte del valor intrínseco, constituye un referente obligado de vitalidad existencial, social, capaz de sostener todo lo que el ser humano siente como una fuerza que le aproxima hasta los campos de la memoria personal que la poesía hace palabra. Autenticidad que le ha costado al poeta, algunos malos y duros tragos en su vida, amargos momentos que ha vivido frente al poder censurador de su poesía.
Por otra parte, en segundo lugar, Leopoldo de Luis ha sabido asumir todas las etapas y todas las poéticas en las que se ha visto sumergido a lo largo del tiempo. Conocedor de la literatura española como pocos, hombre reflexivo que ha vinculado a su permanente hacer poético los distintos registros con los que la historia literaria ha ido vistiendo su verso. La diversidad, la dimensión compleja de su poesía, la belleza con que ha expresado sus sentimientos, todo ello desde la temporalidad verdadera del hombre actual.
En tercer lugar, su pasión por la poesía le ha acercado a los dominios del lenguaje de otros importantes poetas, destacando el conocimiento que tiene de la vida y de la obra de Miguel Hernández. Amigo personal del poeta de Orihuela, no es posible comprender el significado de este gran escritor sin el acercamiento teórico y vital que él nos muestra desde cualquiera de las laderas en las que la poesía del autor de El rayo que no cesa se mueve y nos emociona. Leopoldo de Luis, desde la amistad y desde la frecuencia con la que nos habla y nos comunica el sentido total del poeta, es el mejor intérprete de la profundidad de este hombre universal y mítico, posiblemente uno de los escritores que con mayor entusiasmo han expresado el amor y la vida.
Todas las facetas de Leopoldo de Luis se cierran en un mismo terreno, en una misma obsesión, por la identidad auténtica del hombre frente a la vida. Él es un hombre bueno, un escritor entregado, un poeta de alma que ahora está pasando momentos muy dolorosos tras la reciente muerte de su esposa. El premio Teresa de Ávila, en su quinta edición, une a nuestra ciudad la voz de un poeta estremecido y estremecedor. La grandeza de la figura de Teresa de Jesús y la intensidad humilde y pequeña pero universal de Leopoldo de Luis se abrazan para hacer, de nuevo, un himno de verdad y un canto a la palabra como manifestación del espíritu.