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Los embustes de Fabia

Lope de Vega



  -fol. 509-  
Las personas que hablan en ella.
 

 
CAMILA.
FABRICIO.
CATULO.
AURELIO.
ERITREO.
Criados.
FABIA,   dama1.
BELARDO.
Soldados.
MARANDRO.
Un PAJE.
LELIO.
VITELIO.
ALBERTO.
ATILIO.
NERÓN,   emperador.
BRISENA,   dama.
EVANDRO2,   paje.
BELARISO3.
[NIÑO.]
[DABO,   esclavo.]





ArribaAbajoActo I

 

Salen CAMILA y FABRICIO.

 
CAMILA
¡Bien te descuidas en verme,
Fabricio!
FABRICIO
¿Quieres dejarme?
CAMILA
Basta, que das en helarme
para de nuevo encenderme.
Pues ya me dejas, Fabricio,5
con la boca a la pared,
señal es que tu merced
se enfada de mi servicio.
Vete con Dios.
FABRICIO
Calla, loca.
CAMILA
¿Que calle? ¡Gentil razón!10
¿Tiene puerta el corazón
cuando le cierran la boca?
¿Podrá decir sus enojos
-fol. 510-
si aquesta puerta le vedan?
Sí podrá, pues que le quedan15
las ventanas de los ojos.
Lloren mis ojos, ¡ay, ay!,
pues solo hablar no me dejas.
FABRICIO
Tanto más siempre te quejas
cuanto menos razón hay:20
no me maltrates las4 niñas
donde tan niño me veo.
Cúmpleme aqueste deseo,
y sufriré que me riñas.
CAMILA
¡Que no los maltrates, dices,25
y que el triste llanto aplaquen!
¡Plega a Dios que me las5 saquen
cuervos, grajos y perdices!
FABRICIO
Así las aves le toman.
CAMILA
¿A cazar con ellas vienes?30
Pues como búho las tienes
para que otras me las coman.
Deja mis niñas, Fabricio,
que dellas será mejor
que llorando al niño Amor35
haga injusto sacrificio.
¡Ay, ay!
FABRICIO
Ireme, por Dios,
por no ver cómo padeces,
lo que más bien me pareces.
CAMILA
Vete, adiós.
FABRICIO
Adiós.
CAMILA
¿Adiós?
40
¿Adónde mueve la planta,
bracamana, helado, scita6,
abarimo, troglodita7,
indio, alarbe, garamanta?
Vuelve, no me hagas fieros.45
FABRICIO
No volveré.
CAMILA
Venga acá.
FABRICIO
¿Lloras?
CAMILA
No me quedan ya
sino tantitos pucheros.
FABRICIO
Pues es hacerme pedazos.
CAMILA
Pues llégate acá, león.50
Sosiégame el corazón.
FABRICIO
¿Con qué, tigre?
CAMILA
Con tus brazos.
FABRICIO
Agora me manda, y pisa
aqueste cuello cien veces,
pues tanta gloria me ofreces55
con esa boca de risa.
CAMILA
¿Hablará más a la tuerta?
FABRICIO
¡Vive Júpiter que ha un mes
que no han tocado mis pies
los umbrales de su puerta!60
CAMILA
¿Ni en casa de Teodoreta,
la quebrada de color?
FABRICIO
No, por tus ojos, amor,
que es ciega, y es alcagüeta,
y ya la he dado de mano.65
CAMILA
Perro, si quebradas quieres,
hallarás en mil mujeres
este barro zamorano.
FABRICIO
La comparación no entiendo,
que nunca en España estuve.70
CAMILA
Yo sí, que la flor que tuve
allí la gasté sirviendo,
que fui con el Senador
cuando le hicieron tribuno.
FABRICIO
¡Que siempre en nombrando alguno75
le llaman con atambor!
Toma ese papel, y adiós.
CAMILA
¿Cúyo?
FABRICIO
De Vitelio es.
Cobra respuesta, y después
nos hablaremos los dos.80
 

(Vase FABRICIO y entra[n] CATULO, viejo senador, y ERITREO, AURELIO y criados.)

 
CATULO
¡Por Júpiter, que se huyó
el mozalbillo Eritreo!
ERITREO
Que te has engañado creo,
que ni huye, ni te vio.
CATULO
¿Mis ojos engañarelos?85
  -fol. 511-  
ERITREO
Puedes engañar tus ojos,
pues los cubres con antojos.
CATULO
¿De qué antojos?
ERITREO
De tus celos,
que hacen la letra grande,
como se suele decir.90
CATULO
¿En qué entiendes?
CAMILA
En servir8.
¿Mandas algo?
CATULO
¡Que te mande!
¡Oh Camila!, ¿pudo ser
que contra aquella esperanza
hicieses tanta mudanza?95
Pudiste como mujer,
como materia imperfeta
más presto dispuesta al mal,
que esta regla general
pocas o ninguna excepta.100
ERITREO
¡Cómo!, ¿a todas las igualas?
CATULO
Necio, ¿por qué me condenas?
Digo que hay muchas muy buenas,
pero que hay muchas muy malas.
No siguen el medio igual,105
y claramente se ven:
la buena, estremo del bien,
la mala, estremo del mal.
ERITREO
Por cierto, en balde te quejas.
AURELIO
Señor, en balde te matas.110
CAMILA
Mal nos quieres, mal nos tratas;
debe de ser que nos dejas.
¿Mudaste la condición
como mudaste la edad?
CATULO
¡Mudela con la maldad115
de vuestra infame traición!
No estoy en la senetud,
que os tengo de aborrecer
porque no puedo tener
lo que da la juventud.120
Otra cosa me atormenta.
CAMILA
Esta, mi señor, te aqueja.
¿No has oído la aconseja
que de la zorra se cuenta?
En dos jarras enramada,125
vio sacudir de los vientos
los racimos y sarmientos
y las uvas sazonadas;
alcanzar las pretendía,
pero fue gran desatino,130
porque un alto antiguo espino
en sus brazos las tenía,
y viendo que era imposible
dicen que dijo a la gente:
«De aquesta fruta presente135
os guardaréis lo posible,
que es aceda, y venenosa,
y gran daño os puede hacer»;
como tú de la mujer
sabia, cuerda, honesta, hermosa,140
que ya que la edad te doma
y de sus gustos excedes,
cuando comella no puedes,
quieres que nadie la coma.
CATULO
¡Hasme indignado! ¡Hasme muerto!145
¡No pensé llegar a tal,
y aunque escarbe por mi mal,
se ha mi mal descubierto!
Aurelio, tenle estos brazos,
y tú también, Eritreo.150
CAMILA
¡Cielos!, ¿qué es esto que veo?
¿Queréis hacerme pedazos?
Si me quieres castigar,
dime primero el porqué.
CATULO
Tú lo sabrás, que bien sé155
que me queréis acabar.
CAMILA
¿Tal se sufre y se consiente?
Que no quieras, señor, no,
que carnes que Dios me dio
me las vea tanta gente.160
¿Qué me buscas en los pechos?
CATULO
La ponzoña injusta o suerte
donde me tratas la muerte.
CAMILA
¡Pedazos los tienes hechos!
-fol. 512-
¡Bien medro, ay pobre doncella!165
¡Y adónde las manos mete!
CATULO
Ya ha parecido el billete,
podéis dejar de tenella.
Agora veréis las pruebas
de mi verdad.
CAMILA9
¡No hay qué hablar!
170
Dime, ¿quién ha de pagar
la castidad que me llevas?
CATULO
Veréis si mis quejas fueron
tan solo para quejarme,
y veréis si puedo honrarme175
de la mujer que me dieron.
¡Ah papel, que en corte rabio,
escrito por mi deshonra
en el papel de mi honra
con la tinta de mi agravio!180
CAMILA

 [Aparte a AURELIO y ERITREO.] 

Mucho mejor es que sea
escrito discretamente
en el papel de su frente
con el cuerno de Amaltea.
AURELIO
¿Oíste tal desvergüenza?185
ERITREO
Calla, ¿no tienes temor?
CAMILA
No, porque su mucho amor
me ha quitado la vergüenza.
Quiere bien a mi señora,
sufrirá que le azotemos.190
AURELIO
¡Qué hace de hacer estremos!
¡Sin duda mueres agora!
CAMILA
¿De aquesto te maravillas?
Déjale, Aurelio, enojar,
que ella le sabe ablandar195
con dos falsas lagrimillas.
 

(Sale FABIA, dama.)

 
FABIA
¿Qué alboroto es este pues?
¿Qué estás leyendo, señor?
Dadme el papel, por mi amor,
que de alguna dama es.200
CATULO
¡Suelta, infamia de las buenas!
¡Suelta, no rompas! ¡Quisiera
que un dardo, un rayo rompiera
la ponzoña de tus venas!
Y ya que quiera rompellas,205
no rayo que las quemara,
mas yerro porque sacara
sangre que bebiera dellas.
Haslo rompido y deshecho,
y aunque le deshagas más,210
la traición no desharás
que en escribirle me has hecho.
Mira en aqueste pedazo
cómo dice desta suerte
que me deseas la muerte215
y que ya se llega el plazo.
¡Oh Fabia, al fin mal nacida10,
llena de infamia y deshonra!,
basta quitarme la honra,
porque me quitas la vida.220
Mas bien haces de esa suerte,
el yerro es fuego apercibe,
que aquel que sin honra vive
dichoso acaba en la muerte.
FABIA
¡Señor!
CATULO
¡No muevas la lengua!
225
¡Sierpe, víbora!
FABIA
¡Señor!
CATULO
¡Calla, que harás al dolor
que dé voces en tu mengua!
Mas, pues della y de su pena
la mayor parte me alcanza,230
yo tomaré la venganza
por propria, o por mano ajena.
Verteré tu sangre infame,
manchará el vestido en ella,
lavaré mi honor con ella235
al tiempo que se derrame.
Este es el medio mejor,
pues entre tu sangre, luego,
como el fénix en su fuego,
ha de renacer mi honor.240
Y ese Vitelio que adoras,
ese Vitelio, tu cielo,
-fol. 513-
ese lascivo mozuelo
por quien suspiras y lloras,
ese, ¡oh Fabia!... Pero basta.245
Venid conmigo los dos.
FABIA
¡Oh Senador, sabe Dios
que te sirvo humilde y casta!
 

(Vanse CATULO y los criados.)

 
CAMILA
¡Y cómo si le servimos!
¡Mal año para Lucrecia!250
Es tan casta, que es muy necia.
¡Dios sabe lo que sufrimos!
Mi señora, vuelve en ti,
que ya veo en su locura
abierta tu sepultura255
y una horca para mí,
que he de morir ahorcada.
FABIA
¿Haces donaire, medrosa?
CAMILA
¿Piensas que soy mentirosa?
Ahorcada o despernada,260
que un zahorí me lo dijo
por las rayas de una pierna.
FABIA
Por haber sido tan tierna,
agora, ¡oh cielos!, me aflijo.
Mil veces a este enemigo265
le hubiera dado la muerte
quien tuviera a buena suerte
poderse casar conmigo.
Detuve el cuchillo fiero
que agora habré de buscar,270
y si él me quiere matar,
adelantarme primero.
CAMILA
Eso sí, llega temprano,
pues tienes a quien lo pidas,
y pues que jugáis las vidas,275
gánale tú por la mano:
determina luego a quién.
FABIA
¿Quién, Vitelio?
CAMILA
Agora creo
que tienes solo un deseo;
en llegando a querer bien,280
ya debe de estar cumplido,
pues a Vitelio aborreces.
FABIA
¡Ay Dios, qué pena me ofreces!
¿Mi Vitelio aborrecido?
Imagina el monte Celio285
tan llano como la palma,
y no que pueda mi alma
aborrecer a Vitelio.
CAMILA
Pues, ¿por qué quieres hacer
que Vitelio haga este insulto?290
Pues, si acaso no es oculto,
por fuerza le has de perder.
Hágalo otro enemigo
que aborrezcas, y que pueda,
pues libre Vitelio queda295
para casarse contigo.
FABIA
Bien dices, razón te sobra;
adevínasme el deseo.
No sea Vitelio el reo,
Lelio lo ponga por obra,300
que es fanfarrón, y gallardo,
y se pica de valiente.
CAMILA
Has dicho discretamente.
FABIA
¿Qué me detengo? ¿Qué aguardo?
¡Muera el Senador! ¡No viva305
tal pestilencia en el suelo!
¡Rescate el piadoso cielo
esta su hechura cautiva,
dadas de Lelio!
CAMILA
¡Oh, qué bien
de un joven fuerte y soldado,310
y muerto de enamorado
a manos de tu desdén,
el negocio se le pinta!
Que ansí desea agradarte,
que no está Segenio Marte315
dentro de su esfera quinta.
¡Bonito es el hablador!
FABIA
Paso, Camila, que viene.
 

(LELIO, capitán, y dos soldados, MARANDRO y BELARDO.)

 
LELIO
¡Grande es la fuerza que tiene
en mis entrañas amor!320
-fol. 514-
¿Fabia?
FABIA
¿Capitán?
LELIO
¿Qué hace
esa divina aspereza?
FABIA
Miro aquesa gentileza
que tanto me satisface.
¡Bueno vienes, y galán!325
LELIO
¿Hay bien que con este venga?
Soldados, nadie me tenga.
BELARDO
¿Adónde vas, capitán?
LELIO
Voyme, los sentidos llenos
de dulcísimo furor,330
que tan divino favor
no se ha de tener en menos,
a volverme loco voy.
MARANDRO
Sospecho que fueras tarde.
LELIO
Con el fuego que me arde,335
tan cerca de vós estoy.
Fabia, tan supremo bien
besar vuestros pies provoca;
hacedme digna la boca
llegar a el alma también.340
¿Qué queréis que por vós haga,
oh Fabia, vuestro cautivo,
que del favor excesivo
sea humildísima paga?
Mandadme entrar en batalla345
con un Hércules famoso,
haced que este brazo ocioso
a Héctor siente la malla,
hacer una hazaña sólo
que os pueda agradar con ella,350
mandad que alcance una estrella,
mandad que detenga a Apolo,
pedid de aquella agua un vaso
que corre el nervio Aqueronte,
pedid que en un alto monte355
os haga anchuroso paso,
y pedid, si se os antoja,
aquel rayo tan furioso
que Júpiter poderoso
desde las nubes arroja,360
que no hay estraño imposible
que no facilite amor.
CAMILA11
¡Bueno viene el hablador!
FABIA
Al amor todo es posible;
eso tengo por donaire365
de que me puedo reír,
aunque he oído decir
que un rayo rompe en el aire,
pero, mi Lelio, bien puedes
contentarme con bien poco.370
LELIO
Andan por volverme loco,
Fabia, tan grandes mercedes.
¿En qué te sirvo?
FABIA
Podrás,
Lelio, por una encomienda,
sacándome de una tienda375
tres o cuatro niñerías.
Mira qué fácil ensayo
de aquesas promesas bellas,
sin Hércules, sin estrellas,
agua, sol, montes y rayo.380
LELIO
¿Burlas, señora?
FABIA
¿Te espantas?
LELIO
Me espanto. Esa mano toma,
que no tiene erario Roma
que yo no vierta a tus plantas,
y lo tengo a suma gloria.385
FABIA
¡Hola!, dame tinta y pluma,
que quiero hacer una suma
que lleve para memoria.
LELIO
Di lo que piensas a bulto,
y traerase en mayor copia.390
FABIA
Escribirelo yo propia,
porque lo lleves oculto.
CAMILA
Ya está aquí el recado.
FABIA
Muestra.
LELIO
Escribe cosas muy grandes,
que en ver que tú me lo mandes395
lo tengo a fortuna diestra;
escribe un sumo tesoro
con la púrpura de Tiro;
pon el diamante, el zafiro,
-fol. 515-
el rubí, la perla, el oro;400
para todo me apercibe,
ya que a servir me señalo,
y si es cosa de regalo,
la misma fénix escribe.
Haré lo que nadie pueda,405
y a las obras me remito.
FABIA
Capitán, ya queda escrito.
Toma, y con Júpiter queda.
LELIO
Id en buen hora, y veréis
que a serviros voy dispuesto.410
FABIA
Si vós, mi Lelio, hacéis esto,
veré lo que me queréis.
 

(Vanse las dos.)

 
LELIO
Este dichoso papel,
que como en obligación
va firmado el galardón,415
¿qué se me ofrece por él?
¡Qué dulce cosa es el dar,
que en llegando a recibir,
puedo a mi dama pedir
lo que no puede negar!420
Aqueste papel me esfuerza
con que será secutada,
que al fin mujer obligada
paga de grado o por fuerza.

 (Lea.) 

«Mi Lelio (¡ah dichosa palma!),425
si tú quieres ser mi dueño
(¡desde aquí mi dueño, o sueño),
vós sois dueño de mi alma.
Mataréis a mi marido,
y seré vuestra mujer.»430
¡Cielos!, ¿puede aquesto ser?
¿Tengo perfeto sentido?
Sí tengo, ya entiendo el caso.
¡Venciste, Lelio, venciste,
que al monte de amor subiste435
con seguro y cierto paso!
¡Cuál tiene a Fabia mi honor!
Pues, por casarse conmigo,
manda que aqueste enemigo
muera, ¡oh supremo favor!440
¡Hola! ¡Marandro!, ¡Belardo!
BELARDO
¿Qué mandas?
LELIO
¿Habéis sabido
lo que Fabia me mandó?
MARANDRO
Que te declares aguardo.
BELARDO
¿Habemo[s] de ir a robar?445
Ya conoces los aceros.
LELIO
No, mas a buscar dineros
para poderlo pagar,
que gran riqueza atropella.
BELARDO
¿Con qué dineros se paga?450
LELIO
Con la punta de esa daga,
y un poco de sangre en ella.
MARANDRO
¿Quieres abrir algún techo
de alguna tienda famosa,
meno, pared, o otra cosa?455
LELIO
No, sino de un pecho.
Luego le quiero mostrar,
amigos, que ha de ser hoy,
y en viendo que yo le doy,
los dos le habéis de acabar.460
MARANDRO
Haz cuenta que ya la dio.
BELARDO
¡Júpiter se duela dél!
MARANDRO
Capitán, ponme con él,
que ha tres días que murió.
 

(Entra[n] VITELIO y FABRICIO.)

 
LELIO
Gente suena. Pairo12, amigos.465
FABRICIO
Del modo que te lo cuento.
VITELIO
Es estraño pensamiento,
los cielos me son testigos.
El capitán es aquel.
¡Oh señor Lelio!
LELIO
¿Oh señor?
470
VITELIO
Creo que este mirador
os hace guerra crüel.
LELIO
Antes procuro la paz.
VITELIO
Con amor es escusado,
siendo vós tan gran soldado475
y él tan pequeño rapaz.
LELIO
Verdad es que en esta tierra
poco su guerra me daña,
mas me ofende la de España,
-fol. 516-
de Marte espantosa guerra.480
VITELIO
Pues, ¿cómo? ¿Hase rebelado?
LELIO
Es indomable furor:
no quiere estraño señor,
ni obedecen al Senado.
Allá envían dos tribunos,485
yo pienso que voy con ellos.
VITELIO
Y mejor que todos ellos.
LELIO
También, señor, como algunos.
VITELIO
¡Plega a Dios que con más gloria,
Lelio, de España volváis!490
LELIO
Porque vós de mí tengáis
gran parte de la vitoria.
Quedad con Dios.
VITELIO
Él os guarde.
 

(Vanse LELIO y los soldados.)

 
VITELIO
¡Bravato es el fanfarrón!
¿Quién duda que en la ocasión495
el primero se acobarde?
Fabricio, dime, ¿es posible
que Fabia ha perdido el seso?
FABRICIO
Colígelo del exceso
de su amor incomprehensible.500
Matar quiere a su marido
porque con ella te cases.
VITELIO
Paso, adelante no pases;
las piedras tienen oído.
¡Oh Fabia, y cuánto te debo!505
Mi solo bien, ¿quién te agravia,
que prueba lo que yo pruebo?
Quien dice que no hay firmeza
en el pecho de mujer
aquí puede conocer510
su reprobada torpeza.
Divina y fuerte constancia,
es bien que de hoy más te nombres,
por tu hazaña, su inconstancia.
Dime, ¿qué parecería515
ya con mi Fabia casado?
FABRICIO
Sol que después del nublado
muestra la luz que encubría.
VITELIO
¿Quién es aqueste que hace
niebla, que mi luz agravia?520
FABRICIO
El Senador, a quien Fabia
con viva lumbre deshace,
porque entre la suya envuelve
por más fuerza la de amor.
La niebla del Senador525
hoy en sangre la resuelve.
VITELIO
¡Plega a Dios que este nublado
no llueva sobre la nuestra!
 

(Sale CAMILA.)

 
CAMILA
¡Oh, mi Vitelio! Hoy te muestra
liberal enamorado.530
Dame albricias, que ya queda
hecho de Fabia concierto
para que, Catulo muerto,
casarse contigo pueda.
VITELIO
¡Buenas nuevas! ¿Y es sin duda535
que ha de ser hoy?
CAMILA
Hoy será,
que ya el homicida va
la media espada desnuda.
VITELIO
Dime, ¿quién es?
CAMILA
No te importa.
VITELIO
Acaba.
CAMILA
Yo no lo sé,
540
solo decirte podré
que ya su vida se acorta,
y que le van a matar.
Vitelio, ¿de qué te encoges?
VITELIO
¡El corazón me recoges545
al más estrecho lugar!
¿Dónde?
CAMILA
Donde topare
el resoluto agresor.
VITELIO
Esto es hecho. ¡Ah, fiero amor!,
¿quién habrá que te repare550
por mí? Seguro me voy,
Camila, al templo de Marte.
Estaré en aquella parte
que algunas siestas estoy.
Envíame con la nueva555
algún paje, en siendo muerto.
CAMILA
Irá, Vitelio, el más cierto.
VITELIO
Pues alto, tú me la lleva.
-fol. 517-
No perderás las albricias.

 [Vase.] 

CAMILA
¿Ansí se va? Venga acá.560
FABRICIO
¿Ves que mi amo se va,
y detenerme codicias?
CAMILA
Diga, ¿y él no me promete
que se casará conmigo?
FABRICIO
Digo que lo estoy contigo.565
CAMILA
Ea pues, cachorro, vete,
y por los ojos que tienes,
desta pendencia te guardes.
FABRICIO
Mis brazos tienen cobardes
tus enojos y desdenes.570
Al templo me voy también.
CAMILA
Bien haces, sigue tu igual.
FABRICIO
Recelo que pare en mal.
 

(Queda CAMILA sola.)

 
CAMILA
¡Júpiter lo vuelva en bien!
¡Oh bellaco rapacillo,575
hijo de aquella ramera
que te dio la flecha fiera
y no de padre el martillo!
Tuyas son estas proezas;
amor falso pierde sesos,580
hechizo quebranta huesos,
quiebra piernas y cabezas.
¡Miren por qué laberinto
nos va llevando a la muerte!
 

(LELIO, MARANDRO y BELARDO.)

 
LELIO
Fiado en tu brazo fuerte,585
el aviso fue sucinto.
No es menester alargarme.
CAMILA
Pues capitán, queda hecho.
LELIO
Camila, asegura el pecho.
CAMILA
¿De qué puedo asegurarme?590
LELIO
De que viene al mismo punto,
que Lelio le espera ya,
pues desde el Senado acá
le acompaña el pueblo junto.
Agora trae dos criados,595
y aunque seis, Camila, fueran,
he concertado que mueran
a manos destos soldados.
CAMILA
Señor, allí viene, adiós.

 [Vase.] 

LELIO
Di, pues nos ves a los dos,600
la brevedad de sus días;
asegúrale su muerte.

 [A MARANDRO y BELARDO.] 

Mirad que hasta que le dé
no se mueva mano o pie,
que podéis errar la suerte.605
 

(Sale el SENADOR, y criados.)

 
CATULO
¡Cuánto escándalo queda en el Senado
viéndome de sus cosas tan remoto
que, siendo su decreto confirmado,
negase a Marco el merecido voto!
¡Tanto puede el enojo que me ha dado610
de aquella mi enemiga el alboroto
con que quiere sin Dios, sin alma y honra,
mi indigna muerte y su inmortal deshonra!
 

(Agora estará LELIO, sacada la daga, haciendo que acomete a darle, y lo mismo los soldados a los criados, cada uno al suyo.)

 
¿Cómo es posible que a Vitelio escriba
que ha mandado a un soldado que me mate615
para que, muerto yo, la vengativa
-fol. 518-
su casamiento injustamente trate?
¿Qué si a Vitelio adoras? ¡Di, lasciva!
LELIO

 [Aparte.] 

Compraste con la lengua tu rescate,
que si un momento solo te detienes,620
dejas la vida, y a la muerte vienes.
Oigamos lo que dice.
CATULO
Di, Eritreo,
¿conoces a Vitelio?
ERITREO
Nada o poco;
de vista le conozco, que le veo
mil veces por aquí, gallardo y loco.625
CATULO
Ya de su muerte la ocasión deseo.
LELIO

 [Aparte.] 

Con un furor tan fiero me provoco,
y así la injuria me ha encendido en rabia,
que a ver a Fabia aquí, matara a Fabia.
¡Falsa mujer! Mandabas que matase630
a tu marido por casar conmigo,
y era porque yo solo peligrase
a manos del Senado y del castigo,
para que libre y salvo te quedase
ese tu amigo infame, y mi enemigo.635
¡Ah, cómo he sido loco! Pues, en suma,
creí dos rasgos de una falsa pluma,
dos falsos rasgos que escribió la mano
de una mujer de loco pensamiento,
que ella y su intento malicioso y vano,640
como la pluma, se los lleva el viento.
CATULO
Paréceme que el cielo soberano
quiere favorecer mi atrevimiento.
¿Lelio es aqueste?
LELIO

 [Aparte.] 

Catulo me ha visto.
¡Fabia cruel, de la intención desisto!645
CATULO
¿Tan presto te has creído?
LELIO

 [Aparte.] 

¿Pues no fuera
furor de la pasión que me entretiene
que una maldad tan clara no entendiera?
Si el amor que a Vitelio Fabia tiene
a Lelio en este punto le tuviera,650
este negocio que encomienda a Lelio
pusiérale en las manos de Vitelio.
CATULO
Quiero llegarle a hablar.

 [A LELIO.] 

La fuerte mano,
Lelio, te ayude dél furiosamente.
LELIO
¡Oh Senador, tu paz prospere Jano655
y tu silencio de su guerra aparte!
CATULO
Lelio, no he visto yo joven romano
-fol. 519-
que pueda en noble término igualarte.
¡Eres muy noble!
LELIO
Agora lo creyeras
si un poco en el hablar te detuvieras.660
Siempre entendí, señor, que de tu oficio
y de ese gran valor que te acompaña
me resultara aqueste beneficio
y honroso cargo que me lleva a España.
¿Qué decreta el Senado?
CATULO
Tiene indicio
665
que aquella tierra, que humedece y baña
el claro Betis, se rebela a Roma,
y que por libertad las armas toma.
Entiendo que provee Celibio Craso
que el rebelión castigue y que reduzga670
la gente amotinada.
LELIO
¡Bravo caso!
¿Está bien dado el cargo?
CATULO
Tú lo juzga.
LELIO
Señales voy notando a cada paso
que algún dolor te oprime y te sojuzga.
Si tienes algún mal, dame licencia,675
no te fastidie y canse mi presencia.
CATULO
¡Ay Lelio, Lelio! No es la pena mía
tal que se ofenda de tu brazo fuerte,
que por ventura, Lelio, ser podría
quien me librase de afrentosa muerte.680
LELIO

 [Aparte.] 

Sí supo cómo dársela quería.
¡Oh cielos rigurosos, desta suerte
por un engaño de mujer te veo!
CATULO
Comunicarte quiero mi deseo.

 [Aparte.] 

¡Ay triste!, no me atrevo, que es muy grave685
y peligroso si lo digo en duda.
LELIO

 [Aparte.] 

¡Apostaré que mi negocio sabe!
Falta de sangre, la color me muda.
CATULO

 [Aparte.] 

¡Bravo rigor entre soldados cabe!
En este pienso hallar dichosa ayuda;690
este por poco precio desta suerte
a mi mujer dará violenta muerte.
Quiero decirle el caso, y ofrecelle
gran suma de dinero.
LELIO

 [Aparte.] 

Soy perdido.
Quiérome disculpar y deshacelle695
todo lo que de mí tiene entendido.
CATULO

 [Aparte.] 

Aqueste el interés ha de movelle,
-fol. 520-
y como, al fin, es hombre forajido,
no dejará de hacello. Al fin pretendo
que aqueste mate a Fabia.
LELIO

 [Aparte.] 

No le entiendo;
700
quiero esperar a ver lo que me dice,
que está sin armas, y sin guarda alguna.
CATULO
Agora quiero ver si contradice,
oh Lelio, a tu nobleza mi fortuna.
Ya pues que de tus prendas satisface705
el crédito que debo, y la oportuna
ocasión me ha mostrado los cabellos,
quiero cogerla, quiero asirle de ellos.
Lelio, tu gran nobleza me provoca
a que, con voz dispuesta y resoluta,710
con gran furor reviente por la boca
del corazón enfermo la cicuta.
A ti mi honor y mi defensa toca,
tú la sentencia firma, y ejecuta,
pues mi falsa mujer, ¡mi mujer, Lelio!,715
ha sido, ha sido incasta con Vitelio.
LELIO
Aquesto es hecho, ¡oh Catulo benigno!
Yo me humillo a tus pies, mas oye, advierte,
que si de tu mujer el desatino
quiso obligarme a que te diese muerte,720
no lo dije, por Júpiter divino,
que yo lo haría con rigor tan fuerte
si no tuviera intento de avisarte,
cual ya me has visto en una y otra parte.
Desenojarte puedes y premiarme,725
que yo te he sido amigo verdadero.
CATULO
¿Que te mandaba la crüel matarme?

 ([Aparte.] 

¡Peor está el negocio que primero!
Bastante causa tengo de vengarme,
y pues que Fabia con intento fiero730
deste se quiso aprovechar, la suerte
le ha de trocar, pues le dará la muerte.)
Lelio, bien conozco; Lelio, basta
que de tu voluntad ansí me avises,
no en balde tus agüelos de la casta735
decienden13 del famoso hijo de Anquises.
Si acabas el dolor que me contrasta,
haré que el suelo de tu patria pises14
-fol. 521-
sin que te agravie nadie, y también15 sabes
que del Erario tengo yo las llaves.740
Mira, Lelio, los hombres bien nacidos
han de perder el gusto por la honra;
reniega tú de aquellos atrevidos
que le quieren tener con su deshonra.
Yo en Fabia tengo el alma y los sentidos,745
mas, ¿qué aprovecha? Fabia no me honra.
Pues muera el gusto y el honor, que estriba
en la muerte de Fabia, ¡oh Lelio!, viva.
Quisiera yo poder matar a Fabia,
mas tanto a Fabia mi enemiga adoro,750
que cuanto me encendiere enojo y rabia,
me puede helar su rostro y tierno lloro.
Es, como sabes, elocuente y sabia,
y de su ingenio y celestial tesoro
sacará tales cosas que decirme,755
que al lince ablande cuando esté más firme.
Por eso quiero que tu brazo airado
le dé la muerte, ¡oh Lelio!, de secreto,
porque mi corazón enamorado
me privará las fuerzas al efeto,760
y pues que sé que vives de soldado,
veinte y cinco sestercios16 te prometo.
Responde agora si te viene al justo
mirar por tu provecho y darme gusto.
LELIO
Cuando de tu amistad no resultara765
darme ocasión que a todos me aventaje,
por tan buen interés aventurara
a darte la mitad de mi linaje,
y creo que sí en él la ejecutara
por lo que siento el afrentoso ultraje770
que de Fabia recibo con su engaño.
CATULO
Tú sólo puedes remediar mi daño.
LELIO
¿Cómo me piensas dar tanta moneda?
CATULO
Aquesta noche al punto necesario
iremos con mi gente, porque puedas775
sacarlo libremente del Erario.
LELIO
De aquesa suerte, mi dinero, quedas
mejor que entre las manos del contrario.
Vamos, que por vengarte estoy ardiendo.
  -fol. 522-  
CATULO
Con un engaño sosegarla entiendo,780
Aurelio, mientras vamos a la plaza
del Capitolio hacer nuestro concierto.
Con buena industria, disimulo y traza
a Fabia la dirás que quedo muerto,
y si pudieres, júntame la caza,785
que voy de hallarla temeroso y muerto.
AURELIO
Fía de mí con justa confïanza,
que el cielo favorece tu venganza.
 

(Vanse todos y queda AURELIO solo.)

 
AURELIO
Juntos la piedad y amor
que a Fabia avise me dicen790
lo que intenta el Senador,
y tantos me contradicen
mi obligación y su honor.
Cuanto la piedad enciende,
la razón me reprehende,795
que entiendo que el cielo gusta
que muera la vida injusta
que darle muerte pretende.
 

(Sale[n] FABIA y CAMILA.)

 
FABIA
¿Juntos dices que quedaban?
CAMILA
Juntos, mi señora, y vilos800
que ya por detrás llegaban,
y que desnudos los filos,
sus cuellos amenazaban.
AURELIO

 [Aparte.] 

¿Miraba mi lengua? Toque
y a comenzar me provoque.805
CAMILA
¿Aurelio es este que viene?
FABIA
¡Santos dioses! ¿Cómo tiene
todo desnudo el estoque?
AURELIO
¡Oh Fabia!, agora es tiempo que te valgas
de aquese gran valor y entendimiento810
para que libre de escucharme salgas,
fue tu alma mi lloroso acento,
con tal blandura que lugar te quede
para vivir después del sentimiento.
FABIA
Aurelio, ¿qué es aquesto?
AURELIO
¿Cómo puede
815
mover mi helada lengua el mudo labio
sin que pegada al paladar se quede?
Aquel humilde, aquel famoso y sabio,
del repúblico bien coluna fuerte,
piadoso amparo del común agravio,820
el que los cielos por contraria suerte
dieron por hijo a Roma, a mí por dueño,
y por marido a ti.
FABIA
Prosigue.
AURELIO
Advierte:
saliendo, que parece que lo sueño,
agora del Senado bien seguro,825
que nuestra vida humana es sombra, es sueño,
un soldado feroz, un hombre escuro,
un bajo maltrapillo, por el pecho
-fol. 523-
seis veces le ha pasado el yerro duro.
Mataron a Eritreo y, sin provecho,830
me dejaron, señora, con la vida,
pues vengo huyendo, huyendo a mi despecho.
FABIA
¡Ningún consuelo ni17 remedio impida
mi justa muerte! ¡Yo soy muerta!
CAMILA
¡Ay triste,
qué gran desmayo!
AURELIO

 [Aparte.] 

¡Oh Fabia fementida!
835
No importa, Fabia, no, que si fingiste
ese desmayo, yo también el cuento.
CAMILA
¡Ah, mi señora, tu dolor resiste!
Aurelio, ten el cuerpo, que yo siento
que le ha faltado el alma a la cuitada,840
que amaba mucho.
AURELIO

 ([Aparte.] 

¡Estraño fingimiento!)
De eso puedes estar bien descuidada,
que voy a ver a mi señor al templo,
adonde queda Roma alborotada.
CAMILA
Pues mira, si allá vas, aqueste ejemplo845
de mujeres casadas le publica.
AURELIO

 [Aparte.] 

¡Orando como un Tulio me contemplo!
CAMILA
Aqueste grande amor le significa,
cuenta aqueste desmayo, y por extenso,
el buen ingenio al buen sujeto aplica.850
AURELIO
Pagarle en esto lo que debo pienso.

 [Vase.] 

CAMILA
Alma y vida de Vitelio,
vïuda mía, recuerda.
FABIA
Cumplió su palabra Lelio.
CAMILA
Has sido en estremo cuerda.855
FABIA
¡Qué engañado parte Aurelio!
Agora es cuando en el templo
aqueste necio contemplo
que dice con muchas voces:
«¡Oh Roma!, ¿que no conoces860
de Penélope18 el ejemplo?»
¿Quién duda que no me llame
uno Evadne19, otro Artemisa?
Pues mi engaño les avisa,
que la muerte del infame865
me tiene muerta de risa.
¿Has enviado a llamar
a Vitelio?
CAMILA
Ya envié.
FABIA
Pues puédesle asegurar
que, en el punto que enviudé,870
en ese me he de casar.
 

(Sale un PAJE.)

 
PAJE
Como mandaste he traído
a Vitelio.
FABIA
Mi marido,
y a tu señor dirás bien.
 

(Sale[n] VITELIO y FABRICIO.)

 
VITELIO
Los dioses favor te den.875
FABIA
Harto me han favorecido,
pues ya mi marido muerto,
es bien que te restituya
la prenda, que al fin es tuya.
Cumple, Vitelio, el concierto,880
y entre los dos se concluya.
Toma esta mano dichosa,
que soy y seré tu esposa.
  -fol. 524-  
VITELIO
Espera, mi Fabia, espera.
FABIA
¿Déjasme desta manera885
de tu valor recelosa?
Aquesa mano te pido,
y la palabra también
de que serás mi marido.
VITELIO
Lo menos de tanto bien890
me dejara20 enriquecido,
pero, mi Fabia, perdona,
que solo un miedo apasiona
mi alma con tanta fuerza,
que a no te la dar me fuerza.895
Ya su disculpa me abona.
FABIA
¿Cómo la mano me niegas,
por Júpiter, que me obligas
a creer...?
VITELIO
Paso, no digas
que tan de balde te entregas,900
pues en balde te fatigas.
Ya, Fabia, todo el amor
se ha trocado en desamor;
lo que has hecho te agradezco
con decir que te aborrezco905
con otro tanto rigor.
Vete, mujer inhumana,
donde no te vea más,
y aquesa mano tirana
que por esposa me das910
cortara de buena gana.
¿Cómo pretendes, crüel,
ser a Vitelio fiel,
puesto que bien me has querido,
habiendo muerto un marido915
tan honrado como aquel?
Que habiéndole muerto ansí,
ya que a ser tuyo me ofrezca,
por el primero que a ti
mejor que yo te parezca920
me darás la muerte a mí.
¡Bueno es que me deslumbres
tan patentes pesadumbres,
si en la muerte de aquel viejo
tengo, Fabia, un claro espejo925
de tus infames costumbres!
No más, que no habrá disculpa
con que ya me satisfagas;
ya quien te adora, te culpa.
 

(Va[n]se VITELIO y FABRICIO.)

 
CAMILA
Y también se va el amigo;930
luego desa condición,
ya no se casa conmigo.
FABIA
¡Vete con la maldición!
¡Cien mil veces te maldigo!
CAMILA
¿Hay traición que llegue a aquesta?935
¿Qué te parece la fiesta?
¡Buenas quedamos las dos!
FABIA
No sé, Camila, cuál Dios
así me aflige y molesta.
¡Ah tirano engañador,940
injusto, aleve y traidor!
CAMILA
¡Bien es que traidor le nombres!
Fïad, fïad en los hombres.
¡Maldiga Dios el mejor!
¡Ah perros, quien os entrega945
su alma y su libertad,
mal haya tu liviandad
y la mujer que se ciega
y rinde su voluntad!
FABIA
¡Bien se ha cumplido el concierto!950
CAMILA
Cese tu llanto excesivo,
pues es un remedio incierto.
FABIA
No lloro el amigo vivo,
ya lloro el marido muerto,
¡oh Camila!, porque, fiera,955
tan grande hazaña se hiciera,
que aun fingida no mostrara
alegre el alma o la cara
con las palabras siquiera.
 

(Sale un PAJE.)

 
PAJE
Lelio quiere entrar a verte.960
FABIA
Pues no le niegues la puerta,
que pues lo quiere mi suerte
o la suya lo concierta,
-fol. 525-
pagarle quiero la muerte.
Este pues que tuvo amor,965
y mostró tanto valor,
quiero, Camila, escoger
para más aborrecer
las prendas de aquel traidor.
CAMILA
Bien haces, prueba ventura,970
que al fin aqueste te adora.
FABIA
De su amor estoy segura.
 

(Sale LELIO.)

 
LELIO
Los cielos, dulce señora,
logren tu edad y hermosura.
He cumplido lo que debo.975
FABIA
Tan bien21, que apenas me atrevo
a darte mi vida en pago.
LELIO
Con menos me satisfago.
 

(Sale el SENADOR tras dellos.)

 
CATULO
¿Adónde los pasos muevo?
¿Posible es que llega el punto980
en que mirar determino
sangriento, helado y defunto
de Fabia el rostro divino?
LELIO

 [Aparte.] 

Al fin queda el pueblo junto.
 

(Va sacando la daga LELIO y, en volviendo la cabeza FABIA, tórnala a esconder algunas veces. El SENADOR hará estremos.)

 
Con grandes contrarios lucho,985
y la razón puede mucho.
FABIA
¿Qué dices?
LELIO
Que mucho puede
amor, que todo lo excede.
FABIA
Dulces palabras escucho.
¡Qué cerca estoy de abrazarte!990
LELIO

 [Aparte.] 

Ninguna cosa es razón
que del intento me aparte.
FABIA
¿Tiénesme mucha afición?
LELIO
Fabia, soy testigo, y parte
al alma se lo pregunta.995
CATULO

 [Aparte.] 

¡Ay triste, que ya la punta22
el bello pecho amenaza!
LELIO
Y al fin quedaba en la plaza
la piedad del pueblo junta.
FABIA
No me trates de su muerte,1000
sino ordena de la suerte
que me has de poner en cobro.
CATULO

 [Aparte.] 

Todo el ánimo que cobro,
Fabia, me afemina el verte.
¡Ay honra, seas maldita,1005
que sufres tanto rigor!
¿Qué piensas?
LELIO

 [Aparte.] 

Cuanto me incita
el enojo, un tierno amor
el brazo me dibilita.
CATULO

 [Aparte.] 

¡Oh triste!, ¿en qué se detiene?1010
LELIO
Pienso, Fabia, que conviene
finjas que mucho te pesa,
porque el pueblo muy apriesa
a darte el pésame viene,
y traerán a tu marido.1015
FABIA
Bien has dicho. Pues yo quiero
ponerme un luto fingido.
LELIO
Sí, mas recibe primero
el galardón merecido.
 

(Llega el SENADOR y tiénele el brazo.)

 
CATULO
Tente, Lelio, el brazo ten.1020
FABIA
¡Ay triste! ¿Cómo o por quién
me das la muerte, traidor?
 

(Huyan las dos.)

 
CAMILA
¡Ay señora! ¡Mi señor!
LELIO
¿Parécete aquesto bien?
¿Es este el fingido hablar1025
del honor que publicabas?
CATULO
Amor me fuerza a callar.
LELIO
Si no la había de matar,
¿para qué me lo mandabas?
¡Por Dios, gentil embarazo!1030
CATULO
¡Oh Lelio!, con la pasión,
vine a detenerte el brazo.
Hasta allí pudo el honor
traer mi ardiente furor,
que casi muerta23 la vi.1035
-fol. 526-
Mas, ¡ay!, que pasar de allí
no lo consiente el amor.
Grande fue el atrevimiento,
y grande en el punto fue
el justo arrepentimiento;1040
basta que a Fabia maté
dentro de mi pensamiento.
Si tuve falso concepto
de Fabia, como discreto
he vengado el corazón,1045
si es que la imaginación
basta para hacer efeto,
y nadie me reprehenda,
que a mi dulce amada prenda
yo la he castigado bien,1050
y será loco también
si no propone la enmienda.
Desto quedo satisfecho.
LELIO
Digo que lo has acertado
y que miras tu provecho;1055
tu mujer has castigado
bien a costa de mi pecho.
¿Podrá ser que satisfaga
en parte la pena mía?
CATULO
¿Qué paga?
LELIO
¡Bueno sería
1060
que me negases la paga!
CATULO
Si tú la muerte le dieras,
cumpliera lo concertado.
LELIO
Y yo, si tú no vinieras
a tenerme el brazo airado.1065
Pagarás aunque no quieras.
CATULO
¿Cómo, si no la mataste?
LELIO
Sí maté.
CATULO
¡Bien te engañaste!
LELIO
Probarete cómo.
CATULO
Dilo.
LELIO
Juzga tú por el estilo1070
que en estas causas juzg[a]ste:
si entrara en tu tribunal
un hombre a quien se probara
que fue a matar otro igual,
y que hasta su cama entrara1075
alzado el brazo y puñal,
¿condenárasle a la muerte?
CATULO
Sí, porque ya es hecho fuerte,
consentida voluntad.
LELIO
Tú juzgaste la verdad1080
y aseguraste24 mi suerte.
Yo he sido el que aquesta daga
alzó con brazo robusto
para secutar la llaga.
Jüez, pues eres tan justo,1085
lo que me debes me paga.
CATULO
Vete, que burlas.
LELIO
Bien dices,
y tu avaricia notoria
permitiré que autorices
con la ropa senatoria,1090
de cuyas prendas desdices.
¿Parézcote muy grosero?
¿Piensas infame, sin honra,
que no entiendo, o que no quiero,
que por no darme el dinero1095
quieres vivir en deshonra?
Bien conozco, avaro triste,
que el brazo me detuviste
solo por no me pagar,
mas yo te haré tresdoblar1100
lo que allí me prometiste.
CATULO
¿Fïeros me haces?
LELIO
Mírame
a esta cara, que algún día...

 (Vase.) 

CATULO
¿Quieres que mi gente llame?
Haré que tu valentía1105
tu propia sangre derrame.
¡Aurelio, Eritreo!
 

(Salen AURELIO y ERITREO.)

 
AURELIO
¿Señor?
CATULO
Pero váyase esta vez,
¡por vida del Senador!,
que le he de ser un juez1110
que no consienta favor.
¿Dónde está Fabia?
ERITREO
En la torre
se ha subido, y encerrado.
  -fol. 527-  
CATULO
¡A buena defensa corre!
Sosiegue el pecho alterado,1115
que otra mayor la socorre;
párese los abrazos
que, como vid en sus lazos,
mil veces suelen tenerme,
que ya me muero por verme1120
hecho Narciso en sus brazos.

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