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  -fol. 541-  

ArribaActo III

 

Salen LELIO, VITELIO y FABRICIO.

 
VITELIO
¡Bien estarás satisfecho
de lo que has hecho conmigo!
LELIO
No tengo, el cielo es testigo,
culpa del mal que sospecho.
Ya mi inocencia se sabe,5
y la culpa considera,
que cuando yo la tuviera,
muy buena parte me cabe.
Buena parte de dolor
me cabe deste suceso,10
y tanto que pierdo el seso
entre el honor y el amor.
¡Bueno es que sea tercero
de aquella prenda que adoro!
VITELIO
Mi suerte y la tuya adoro.15
Si desesperas, yo muero.
¡Ah Lelio, mal haya el día
que a Fabia mis ojos vieron!
LELIO
Y aquel que los suyos fueron
cárcel del ánima mía,20
que tú tienes cirujano.
VITELIO
¡Con buen lance me convidas!
Si de las viejas heridas
aún no estoy del todo sano,
que en memorias me deshago,25
porque temo, justamente,
que la sangre me reviente
con esta fuerza que hago.
LELIO
Yo solo estimo la honra,
y no sé cómo me atreva30
a darle tan mala nueva
a costa de mi deshonra.
¡Cómo! ¿Yo tengo de hablar
a Fabia de ajeno amor?
VITELIO
¡Cómo! ¿Que al Emperador35
a Fabia le he de llevar?
LELIO
¿Que he de llevar por lo menos
a Fabia a tales abrazos?
VITELIO
¿Que la prenda de mis brazos
lleve a los brazos ajenos?40
LELIO
De Roma quiero ausentarme
si tan de veras lo toma.
VITELIO
Quiero ausentarme de Roma,
y no a su gusto obligarme.
LELIO
Vitelio, yo determino45
salirme de Roma al punto.
VITELIO
Yo, Lelio, contigo junto
quiero tomar el camino.
LELIO
¡Ah, qué industria imaginaba,
si tú la hicieras posible!50
VITELIO
Di, Lelio, aquese imposible,
que si en mi mano la pones,
no dudo en la propria vida.
LELIO
Si fuere industria perdida,
piérdanse cuatro razones,55
y tú responde una sola:
¿quieres a Brisena?
VITELIO
Tanto
como el áspid al encanto
y la abeja a la amapola.
Tanto me espanta su habla60
como el favor de su gusto.
LELIO
La sospecha viene al justo,
y nuestro enredo se entabla.
Al fin, ¿nunca te dio pena?
VITELIO
Ni me la da, ni la quita.65
LELIO
Pues, Vitelio, solicita
que llevemos a Brisena,
que Nerón no la conoce
y podrá pensar que es ella,
y no la viendo tan bella,70
podrá ser que no la goce.
¿Qué te parece?
VITELIO
Un enredo
-fol. 542-
de tu raro ingenio digno,
y veremos de camino
lo que con Brisena puedo,75
que será suma fineza,
mas yo lo sabré trazar.
¡No me acabo de espantar
de tu aguda sutileza!
LELIO
A propósito sucede.80
Brisena la calle pasa.
VITELIO
¿Sin falta viene a su casa?
LELIO
Hagamos que fuera quede.
VITELIO
Háblala luego.
LELIO
Yo voy.
 

(BRISENA con un PAJE.)

 
BRISENA
¡Qué tarde a casa llegamos!85
PAJE
Tarde, pero cerca estamos.
VITELIO
Y yo de mi bien lo estoy.
¿De dónde bueno?
BRISENA
De ver
a Flabia, mi hermana.
VITELIO
Basta,
que el amor de vuestra casta90
me quiere echar a perder.
¡Ha dos horas que os aguardo!
BRISENA
¿Por una vez tantos fieros?
VITELIO
Son del deseo de veros,
que en mirándoos me acobardo.95
Haced que el paje se aparte,
que me importa hablar con vós.
BRISENA
Evandro, vete con Dios.
PAJE
¿Aguardo en alguna parte?
BRISENA
No, bien te puedes volver,100
y a mi hermana me encomienda.
 

[Vase el PAJE.]

 
¿Queréis que Lelio lo entienda?
VITELIO
Sí, bien lo puede entender.
Brisena, ya de mi amor,
como yo de la fe vuestra,105
tenéis conocida muestra.
BRISENA
Antes muy poca, señor,
que me habéis sido del alma
un dulce verdugo.
VITELIO
Entiendo
que ya os burláis, conociendo110
que desta os rindo la palma.
¿Sabéis cómo os he querido?
¿Sabéis que os tengo en mis ojos?
Porque si os he dado enojos,
por ajena culpa ha sido.115
Mas ya ninguna ocasión
ha de ser, Brisena, parte
para que de vós se aparte
sin la muerte el corazón.
BRISENA
Dejemos cosas pasadas.120
VITELIO
Agora te doy mil vidas,
que bellas prendas perdidas
fueron por mi bien halladas.
BRISENA
¡Oh señor, cuánto me debes!
¡Cuánta lágrima y suspiro!125
Cuando tus maldades miro,
esta helada sangre mueves.
¡Cuántos desprecios me has hecho!
¡A cuánta rabia me obliga
ver tan loca a mi enemiga130
de las prendas de mi pecho!
Mas ninguna cosa es fuerte,
de cuantas la razón pide,
a que las tuyas olvide
en la vida ni en la muerte.135
LELIO

 ([Aparte.] 

¡Bien se funda lo que intenta!
VITELIO
¡Oh Lelio, y cuánto me adora!
LELIO
Pues alto, díselo agora,
no aguardes que se arrepienta,
que es palabra de mujer,140
y averiguado argumento,
que en este proprio momento
mudará de parecer.)
VITELIO
¡Ah, quién pudiera, Brisena,
tras toda aquesa esperanza,145
con segura confïanza
darte cuenta de mi pena!
¡Triste de mí! ¡Cuál estoy!
BRISENA
¿Qué novedad es aquesta?
-fol. 543-
Vitelio, ¿qué te melesta?150
VITELIO
El ver que tan pobre soy.
BRISENA
Desecha aquesa tristeza,
que si lo dices por mí,
no quiero después de ti,
Vitelio, mayor riqueza.155
Galas tengo que traer
y hacienda con que vivir;
bien te puedes persuadir
que no te puedo ofender.
Si te da mala señal160
que se acabarán sin duda,
si por ti quedo desnuda,
no he de parecerte mal.
¿No es esto lo que decías?
VITELIO
No.
BRISENA
Pues declara tu intento.
165
VITELIO
Es la pobreza que siento,
Brisena, de cosas mías.
Triste, mi padre está preso
por deudas, y al fin no sale,
que a lo que su hacienda vale170
le hacen notable exceso.
LELIO

 ([Aparte.] 

¿Pues qué tiene eso que ver
con el concierto, Vitelio?
VITELIO
Calla, no me impidas, Lelio.
LELIO
No te acabo de entender.)175
BRISENA
Quisiérate remediar,
mas darete lo que tengo.
VITELIO
No, Brisena, yo no vengo.
BRISENA
Paso, no has de replicar;
toma aquestas pocas prendas180
y entra conmigo, Fabricio,
y la plata de servicio
te daré para que vendas.
LELIO

 [Aparte.] 

¡Qué mujer esta, oh mujeres,
para las que agora se usan!185
VITELIO
Dos mil razones me escusan.
Conozco lo que me quieres,
es grande la cantidad.
Esto no basta, Brisena.
Toma tu anillo y cadena,190
recibo la voluntad.
De otra manera podrías
remediarme.
BRISENA
¿De qué suerte?
Dilo, y importe la muerte.
¿Cómo de mí desconfías?195
¿Quieres que me venda?
VITELIO
Espera,
no me obligues tanto, no,
que el ver, mi bien, que soy yo
me avergüenza y desespera;
y más puede avergonzarme200
lo que me mandas que diga,
mas no quiera Dios prosiga
en ofenderte y matarme.
BRISENA
Acaba, que eres estraño.
VITELIO
No se determina el pecho205
a decirte su provecho
con el miedo de su daño,
mas vaya aparte el temor.
Sabrás, Brisena, que ayer...
¡Ay!
BRISENA
Dilo.
VITELIO
...te pudo ver
210
este nuestro emperador.
Informose de quién eras,
y dijéronle que mía,
que es o soy cortesanía
entre las lenguas parleras,215
que esto en la corte se halla
de ordinario al maldiciente.
¡Mal haya quien lo consiente
y la justicia que calla!
Al fin me envió a llamar,220
y quiere que yo te lleve
porque mayor muerte pruebe
de cuantas me pudo dar.
Fuera de que es imposible
escusarte deste mal,225
porque a un rey, a un hombre tal,
-fol. 544-
Brisena, todo es posible.
Con la mucha paga puedes
escusar mi desventura.
LELIO

 [Aparte a VITELIO.] 

Buena escusa, y muy segura.230
Digo que a Sinón excedes.
BRISENA
¡Ah Vitelio, hombre sin honra!
Cuando tú amor me tuvieras,
por ninguno permitieras
tu maldad y mi deshonra.235
Haste afrentado y causado
en mi alma tal rigor,
que todo el pasado amor
en desamor has trocado.
¡Vete, infamia de los hombres,240
con Fabia, a quien tú deseas!
Ni me busques, ni me veas,
ni solomente me nombres,
y no me toque a la puerta,
que haré a la puerta matalle.245

 (Vase.) 

LELIO
Helo aquí echado en la calle.
¡Qué bonico se concierta!
¡Ha, Vitelio, razón tiene!
Tú lo has echado a perder.
VITELIO
Di, ¿qué más se pudo hacer?250
LELIO
Que no te alargues conviene.
No hay disculpa que te cuadre.
VITELIO
Que me des la razón quiero.
LELIO
Dijiste que era el dinero
para soltar a tu padre,255
que a fe que si la dijeras
que fuera para sus galas,
que los pies tuvieran alas
más que los vientos ligeras.
Esto es hecho; de aquí vamos,260
que a Fabia hablar nos importa,
porque ya el día se acorta
y este negocio alargamos.
¿Qué dudas, pues ha de ser?
VITELIO
No dudo en nada, antes quiero265
ser muy honrado tercero
de tan honrada mujer.
LELIO
Yo fío que no lo dude.
VITELIO
Fabricio, quédate ahí,
y miraré por aquí270
si alguno a la calle acude,
que esta nueva libertad
tendrá su dime y direte.
LELIO
Vamos, señor alcagüete
de su real Majestad.275
 

(Váyanse, y queda FABRICIO.)

 
FABRICIO
¡Por Dios, estremados van
los dos señores terceros
en figura de romeros!
¡No los conozca Galván!
¿Cuánto les dan por la presa?280
¿Es de buen precio la moza?
Guárdense de la conza,
que es la justicia traviesa.
Debo de estar olvidado,
pues desta vez no me asombro.285
¡Pesia tal!, la soga nombro
en casa del ahorcado.
Huélguense vuesas mercedes,
que no es mi vidrio tan fino
que tire piedra al vecino290
y le rompa las paredes.
¡Oh, como está el mundo lleno
deste ordinario cuidado,
debe mirar su pecado
quien reprehende el ajeno!295
 

(BRISENA con manto.)

 
BRISENA
Huélgome que se han partido.
¡Fabricio, hola! ¡Ah, Fabricio!
FABRICIO
¿En qué te hago servicio?
BRISENA
¿Fuese tu señor?
FABRICIO
Ya es ido.
BRISENA
¿Quieres tenerme un secreto?300
FABRICIO
Si a ti no, señora, ¿a quién?
BRISENA
Pues como le guardes bien,
el galardón te prometo.
Vente a palacio conmigo.
FABRICIO
¿Qué quieres hacer en él?305
  -fol. 545-  
BRISENA
Ser honrada y ser fiel
a tu señor, mi enemigo.
Remediar su pena quiero
sin que lo entienda, y diré
que en otra parte busqué310
la cantidad del dinero.
La mujer noble y discreta,
Fabricio, cuando40 resbala
y ha de ser por fuerza mala,
procure serlo secreta.315
FABRICIO
¡Ah Brisena!, ¿quién podría
encarecer tu valor
y ese ingenio a quien amor
enseña filosofía?
Cúbrete, ¡pobre de mí!,320
que sale de aquella casa
una mujer.
 

(Entre CAMILA.)

 
CAMILA
¿Esto pasa?
¡Cómo!, ¿delante de mí?
¡No en mis días, Fabricio!
¡Bellacona, desatápese!325
FABRICIO
Vuesa merced calle y tápese,
que tiene endiablado pico.
Déjame pasar, marcica.
CAMILA
¿Qué p[asa]? ¡Mal haya yo
si no se le quite yo,330
si el rebozo no se quita!
FABRICIO
Vamos, y déjala hablar.
Calla, por tu vida, amor,
que es dama de mi señor.
Malo estaba de juzgar.335
A su casa se la llevo.
CAMILA
Pues si no se me declara,
¿él y ella tuvieran cara?
¡No, por la muerte que debo!
 

(Vanse los dos, y queda CAMILA.)

 
¡Ya Vitelio tiene dama!340
Por Dios, pagado se han,
que tiene nuevo gelán,
puédolo decir, mi ama.
A fe que no están contentos,
aunque disimulen más,345
que a este amor es por demás
aplicar medicamentos.
 

(Entran FABIA y BELARISO41.)

 
BELARISO
Si permites que te alabe,
advierte que me diviertes
con las dulzuras que viertes350
de aquesa boca suave.
Fabia, de perder me temo;
manda que de ti me aparte,
que llegado en adorarte
desde el principio al estremo355
por fuerza me he de perder.
FABIA
Antes engañado vas,
que si en el estremo estás,
no te queda qué temer
ni pasarás adelante.360
BELARISO
Como tu fe lo consienta,
pasaré por más tormenta
que la fortuna levante,
que tienes mil cosas nuevas
estudiadas en amor365
con que al oyente amador
atraes, rindes y elevas.
Eres divino maestro;
premio y laurel se te dé.
FABIA
A lo menos en la fe370
que a mi dicípulo muestro
gran caudal he descubierto
de tu peregrino trato.
BELARISO
Y yo en el tuyo un retrato,
de glorias un seguro puerto.375
CAMILA
¿Para qué es tanto42 almacén
con tanto dime y direte?
No sé para qué se mete
tan hondo el que quiere bien.
Las razones estudiadas380
tienen mucho de fingidas,
-fol. 546-
y son más presto creídas
las que se dicen turbadas.
¡Bien haya yo, que no digo
más de un sí medio entre dientes!385
BELARISO
Hay pasiones diferentes.
CAMILA
Y él es diferente amigo,
pues digo, ¿puede él mirar
el pie de aquel Fabricelo
la cara de Cupidillo390
acabado de azotar,
los vivos ojos y lengua,
la voz graciosa y suave?
BELARISO
Eso y más, Camila, cabe
en cosa de tanta mengua.395
FABIA
No haya más, por vida mía.
 

(Entran LELIO y VITELIO.)

 
LELIO
Temblando llego.
VITELIO
Y yo, y todo.
LELIO
Fabia, a los dos deste modo
el Emperador envía.
Negocios pienso que son400
de tu marido.
VITELIO
Ansí es;
manda que vamos los tres
a averiguar la traición.
FABIA
¿Mas no sea que intentéis
alguna para mi daño?405
LELIO
Segura vive de engaño.
FABIA
¿Tan segura me tenéis?
Belariso43 se irá conmigo.
Alto, yo me entro a cubrir;
adelante podéis ir.410
LELIO
Irnos queremos contigo,
basta que vayas con él,
aunque si ésta traición fuera,
claro está que no viniera
Vitelio, ni yo con él.415
Lleva también tus crïados.
BELARISO
Yo basto, no hayas temor.
LELIO

 [Aparte.] 

¡A fe que tiene el señor
parte de nuestros cuidados!
FABIA
Vamos, y tú mira bien420
si alguno en la calle está.
LELIO
Ansí, señora, se hará.
Manda que el manto te den.
 

(Éntranse todos. Sale[n] NERÓN y criados.)

 
NERÓN
Váseme haciendo cada punto y hora
un año desigual, un siglo eterno:425
tanto mi alma aquella Fabia adora
que de mi libertad tiene el gobierno;
en ella vive, en mis sentidos mora,
que en fuego me consume el pecho tierno.
Si imaginada no hay quien la resista,430
ceniza quedaré después de vista.
De suerte, amor, me pintas y figuras
dentro en la idea tu divina imagen,
que mil perfectas vivas hermosuras
no quieren que a la muerte se aventajen,435
y tanta gloria en ella me aseguras
que, por más que se cansen y trabajen
sus invidiosas manos a bordalla,
con más paciencia vuelves a pintalla.
  -fol. 547-  
 

(Entre un PAJE.)

 
PAJE
Un criado está aquí de aquel soldado440
que fue por la mujer.
NERÓN
Mi gloria es cierta.
¿Y viene solo?
PAJE
Viene acompañado.
NERÓN
Dime, ¿de quién?
PAJE
De una mujer cubierta.
NERÓN
Entren.
 

(Entren FABRICIO y BRISENA.)

 
FABRICIO
Aquí, señor, por tu mandado
viene Fabia.
NERÓN
No tengas encubierta
445
la gloria que me das, ni eclipse tanto
mi sol divino tan nublado manto.
BRISENA
Cual mandas, vengo, señor,
y humilde a tus pies me postro.
NERÓN
No tienes, Fabia, buen rostro;450
quitado se me ha el amor.
¡Por Dios, engañado estaba!
Sin cumplir muere el deseo.
Muy diferente la veo
de como la imaginaba.455
No verte fuera ocasión
de mayor gloria y ventura,
por no perder la dulzura
de aquella imaginación.
¡Oh locos desvanecidos,460
al fin, como amantes ciegos!
¿Por quién publican sus fuegos
y se precian de perdidos?
Traedme aquí el Senador,
quitadle aquellas prisiones,465
hablarele dos razones44.
¿Entendeislo?
PAJE
Sí, señor.
NERÓN
Por Dios, Fabia, que le estás
obligada a la fortuna.
BRISENA
Mas no habrá mujer alguna470
que della se queje más.
NERÓN
¿Por qué, pues de tantos modos
tantos te quieren ansí?
BRISENA
Porque no te agrado a ti,
que eres mejor que no todos.475
NERÓN
Ya Fabia, como hablas bien,
no me pareces tan mal.
BRISENA
Por favor y merced tal
muchas gracias se te den.
La hermosura en breve rato480
se goza, cuando más es;
lo que enamora después
es el ingenio, y el trato.
NERÓN
Aciertas en las dos cosas,
aunque tu causa rodeas:485
yo he visto mujeres feas
que, tratadas, son hermosas.
La hermosura desvanece
con la edad o enfermedad,
pero el ingenio es verdad490
que el tiempo no le envejece.
Mas no desputemos, sabia;
de las dos, sea cualquiera,
más hermosa te quisiera,
aunque fueras menos sabia.495
No es cuerdo el hombre, antes loco,
que busca mujer discreta.
BRISENA
¿Por qué?
NERÓN
Porque se sujeta
a quien ya le tenga en poco.
-fol. 548-
Entenderá su flaqueza,500
y con su bachillería
le ofenderá noche y día
a costa de su cabeza.
La mujer ha de tener
un ingenio moderado,505
no agudo, libre, alterado,
atrevido y bachiller,
que en siendo por este modo,
no se puede tolerar,
que quieren luego mandar510
y ser cabeza de todo.
 

(Sale un PAJE.)

 
PAJE
El preso queda a la puerta.
NERÓN
Fabia, cubrirte podrás,
que menos daño harás
cubierta que descubierta.515
 

(El SENADOR y gente.)

 
CATULO
¿Qué manda tu Majestad?
NERÓN
Mando45 desaprisionarte,
Catulo, por sentenciarte.
CATULO
Cúmplase tu voluntad,
senténciame. Sin embargo,520
yo cedo mis diligencias.
Hoy me prendéis sentencias
sin admitirme el descargo.
¿Qué mandas hacer de mí?
NERÓN
Un gran castigo te doy,525
y por la fe de quien soy
que lo fuera para mí.
Tu mujer mirando estás.
Vete con Dios, y con ella,
que yo te condeno a ella530
por cuatro meses no más.
Esto lleva por sentencia.
CATULO
¿Tan mala te ha parecido?
Yo la consiento, y te pido
que me alargues la licencia.535

 (Descúbrela.) 

¿Mi Fabia? ¡Cielos!, ¿qué es esto?
¡Aquesta no es mi mujer!
NERÓN
¡Cómo! ¿Cómo puede ser
que me haya engañado en esto?
¿No es tu mujer?
CATULO
No, señor.
540
NERÓN
Ya tengo el caso entendido;
muy buena disculpa ha sido.
Prendedme aquel embaidor.
 

(Asen a FABRICIO.)

 
¡Hola, vosotros! ¿Qué hacéis?
Al que así engañarme quiso545
por toda Roma os aviso
que en el punto me busquéis,
o juro por mi corona
que, si no parece luego,
de cordel, cuchillo o fuego550
no se me libre persona.
CATULO
¿A qué propósito has hecho
que salga de la prisión?
NERÓN
Engañome la traición
de aqueste fingido pecho.555
Y tú, mujer, di quién eres.
¡Habla! ¿Por qué enmudeciste?
BRISENA
La afrenta de las mujeres,
mas yo he venido engañada
por aquel falso Vitelio560
y por el capitán Lelio,
de quien he sido burlada.
Dijéronme que me amabas,
y agora por cierto tengo
que en lugar de Fabia vengo,565
pues a Fabia deseabas.
NERÓN
¿A mí se me sufre hacer
tal burla? ¡Ah, Lelio traidor!
Hola, dime, Senador,
¿adónde está tu mujer?570
¿Hallaranla donde vives?
CATULO
¡Señor, vuelve por mi honra!
Según eso a mi deshonra
pensaré que te apercibes.
Tú quieres suma defensa,575
no me maltrates mi honor.
  -fol. 549-  
NERÓN
No, que de un emperador
honra se llama la ofensa;
por las mujeres lo advierte,
que ya tienen por disculpa580
cualquiera maldad y culpa
que cometen desta suerte.
Son yerros muy bien pagados,
y aunque tan públicos son,
tienen por satisfación585
que son yerros aceitados.
Y no te fatigue, no,
juzgarme por atrevido,
que alguno la habrá servido
no tan bueno como yo.590
CATULO
Ya, señor, que tanta mengua
de hacerme esta afrenta cobras,
pues me deshonran tus obras,
no me deshonre tu lengua,
que si yo hubiera sabido595
de mi mujer cosa incasta,
yo la acabara, y bien basta
lo que tienes entendido.
Yo la he tenido por buena,
y pues te tengo por bueno,600
no hagas con nombre ajeno
tuya la mujer ajena.
Diga toda la ciudad
si tiene contrario indicio.
Mira, señor, mi servicio,605
o mira tu gran bondad.
Eres de virtud el templo,
y ansí considerarás
que más obligado estás
a dar a todos ejemplo,610
que si tu sumo poder
me deja así deshonrado,
no tendrá el pueblo a pecado
quitar la ajena mujer.
NERÓN
No me pienses tú enseñar.615
¿No sabes que soy su rey?
CATULO
Sí.
NERÓN
Pues quien hace la ley,
ese la puede quitar.
CATULO
A su fuerza nadie iguala,
es cosa del Rey ajena620
que quite la ley que es buena
y ponga la ley que es mala.
Y si es que al Rey no resiste
quitar ley que pudo dar,
esta no la has de quitar,625
pues que tú no la pusiste,
que no es dado a tu grandeza,
puesto que gobierna el suelo,
quebrantar la ley del cielo,
razón y naturaleza.630
NERÓN
No más, que mucho te alargas.
CATULO
Es mucho el daño que veo.
NERÓN
Y colérico el deseo
para razones tan largas.
Allá en las aulas podrás,635
en estudios y academias,
mostrar cuánto al bueno premias
y el castigo que me das.
Y si pretendes enmienda,
compón un libro de aquí640
y dirígemele a mí,
que yo haré que se te venda.
CATULO
Aun eso pudiera ser,
pero tengo más temor.
 

(Entran LELIO, VITELIO, FABIA y BELARISO.)

 
LELIO
Aquí está Fabia, señor,645
la que mandaste traer.
NERÓN
¡Estraño enredo, por Dios!
La palabra habéis cumplido;
sin duda que habéis temido
perder las vidas los dos.650
Yo os perdono lo pasado
por el regalo presente.
¡Oh Fabia, bien diferente
original del traslado!
-fol. 550-
¡Gentil y perfecta unión655
de miembros y compostura
que dan a la hermosura
el nombre de perfección!
Tienes un divino agrado,
has confirmado mi amor,660
que aun me pareces mejor
que te había imaginado,
porque entonces se le aplica
la perfección, o la forma,
cuando a la idea conforma665
del autor que la fabrica,
y pues sales tan perfeta
como yo te imaginé,
mi alma, mi amor y fe
se rinde, humilla y sujeta.670
BELARISO
¡Cegaran antes mis ojos
que a ver su muerte vinieran!
LELIO
¡Y los míos que pudieran
escusar tantos enojos!
FABIA
Señor, si a aqueso me llamas,675
¿por qué causa has permitido
que nos vea mi marido,
cuya nobleza disfamas?
¡Muy grande agravio recibo
del bien que quieres hacerme!680
CATULO
No, Fabia, no ha de ofenderme
mientras estuviere vivo.
Pues pretende mi deshonra,
vea en este caso tal
lo que un hombre principal685
sabe volver por su honra.
¡Oh Roma, escucha el agüero
desta víctima ofrecida,
que ya te ofrezco la vida,
y alegre y contento muero!690
El cielo forma sentencia
contra ti, pues en rigor,
te ha dado un emperador
tu cuchillo y pestilencia.
¡Y qué te ha de hacer infame695
su tirana monarquía!
Veraste con sus hazañas
abatida, y infeliz,
y tu indomable cerviz
pisarán plantas estrañas;700
faltará en ti la justicia,
será el malo engrandecido,
verase el bueno abatido
por envidia o por malicia;
tendrá perpetuo destierro705
de tus hijos la verdad,
será muy peor edad
que la de alambre y de yerro.
¡Al fin reinarás, tirano!
NERÓN
¡Hola, quitadle la vida!710
CATULO
¡No es tan baja y abatida
que ha de acabar de tu mano!
¡Mi muerte traigo en la mano!
Adiós, Fabia. Fabia, adiós.
 

(Queriéndole asir dos criados, hará que chupa la piedra de una sortija, y caerá muerto.)

 
NERÓN
Ved que se acuerda de vós,715
Fabia, en el postrero día.
FABIA
¡Tiene mucha obligación!
Yo se la pienso pagar.
NERÓN
Deja, Fabia, de llorar
y muestra buen corazón,720
que si pierdes buen marido,
bueno le cobras en mí.
Llevad ese hombre de ahí,
y paso, sin hacer ruido.
FABIA
Señor, gran crueldad es esta,725
que a mi marido me quitas.
Aunque más lo facilites,
al cielo y tierra molesta.
¿Qué puedo fiar de un hombre
que así finge que me ama730
-fol. 552 [551]-
en los ojos de una dama?
NERÓN
Eres tú, vino en tu nombre,
díjome que Fabia era.
Mira el rostro.
VITELIO
¡Por Dios, bien!
LELIO
Brisena, Brisena, ¿quién735
te trujo desta manera?
NERÓN
¿Conós[cesl]a?
LELIO
Sí, señor.
VITELIO
Dime, ¿quién te trujo aquí?
BRISENA
¡Traidor, remediarte a ti,
tan a costa de mi honor!740
NERÓN
¿Lloras, mi Fabia? Advierte
que te quiero mucho.
FABIA
¡Ay triste,
que aquel daño que me hiciste
pide lágrimas y muerte!
¡Bien viste que a mi marido745
dio muerte por causa mía
el veneno que traía
en la sortija metido!
¿Pues qué piensas que he de hacer?
NERÓN
No me digas lo que harás.750
Fabia, detente no más,
convierte el llanto en placer,
y ven conmigo, que quiero
que deseches los enojos.
FABIA
¡No lo verán esos ojos,755
romano crüel y fiero,
que en esta sortija está
el fin de todos mis llantos!

 (Pone la piedra en la boca y cae en el suelo.) 

NERÓN
¡Paso, por los dioses santos,
que se mató, muerto se ha!760
¡Ah, Júpiter enemigo!,
¿cómo quisiste poner
tal furia en una mujer?
¡Dos mil veces te maldigo!
¡Hermosa Fabia! ¡Ah, mi Fabia!765
El alma salir porfía
y el... ¡Ah, señora!, ¡ah, gloria mía!,
y el hermoso cuerpo agravia.
¡Ved vueltos los bellos ojos
y ved el sol ya vengado770
de aquellos que le han quitado
sus altares y despojos!
¡Ved muerta la viva grana
y ved la nieve amarilla,
y en una y otra mejilla775
la de la muerte inhumana!
¡Mirad cárdeno el rubí,
la mano ya helada y floja,
y entre esta pena y congoja,
miradme, miradme a mí!780
¿Quién creyera tal suceso,
oh romana ilustre y bella?
Irme quiero por no vella,
que habré de perder el seso.

 (Vase NERÓN.) 

VITELIO
¡Gloria de mi pensamiento!785
¡Dulce prenda de mi pecho!
¡Tú que muriendo me has hecho
morir viviendo en tormento!
¡Si hasta agora he yo callado
tu amor poderoso y fuerte,790
agora, agora en la muerte,
quede al mundo declarado
que quiero tanto llorar
que la propria sangre acabe!
BRISENA
¡Mirad lo que en hombres cabe!795
¡Aprended a confïar!
¿Quién le vio fingir conmigo
tan locas hazañerías?
Entonces muy bien fingías,
pero no agora, enemigo.800
¡Quisiera con una lanza
pasarle el pecho traidor!
Aunque esta ha sido mayor
y más alegre venganza.
Pues yo, ¿qué le pido al cielo?805
-fol. 552-
¡Llora, llora, muere, rabia,
y pide que te dé Fabia
a tus lágrimas consuelo!
¿Qué mujer se ha de fiar
de pecho de hombre aunque vea810
que ya su muerte desea
y queda para espirar?
Créanme a mí, si me entienden,
que cuando piensan que adoran,
si en su presencia las lloran,815
en otra parte las venden.
Lelio, ¿qué dices de aquesto?
LELIO
Ha sido la confusión
tan grande, que en suspensión
alma y sentidos me ha puesto.820
¡Oh Fabia!
BRISENA
Todos lloráis,
y yo, que más causa tengo,
a tanta desdicha vengo
que mi muerte celebráis.
Causa tengo principal825
de dar lágrimas también,
que apenas supe del bien,
cuando ya me busca el mal.
LELIO
Brisena, yo estoy de suerte
que si de aquí no me voy,830
te juro a fe de quien soy
que me procure la muerte.
Vamos si quieres.
BRISENA
¡Ay, Lelio!
 

(Vanse.)

 
 

(FABIA en lo alto de la torre con el NIÑO.)

 
FABIA
Si aquesto no fuera ansí,
de mi desdicha y de mí835
quedara ejemplo en el suelo.
CATULO
Hijo, ¿no me habláis de amor?
NIÑO
Estoy agora muy alto,
y pensando en aquel salto.
Sin lengua estoy de temor;840
abajo nos hablaremos46,
y haré lo que me mande
con un abrazo muy grande.
CATULO
¡Oh medio en tales estremos!
Ya retratas, hijo mío,845
de Fabia el ingenio raro,
que me ha costado tan caro
cuanto47 mostrarte confío.
 

(Entran los criados con MARCO ATILIO y BELARISO, su hijo.)

 
ATILIO
¡Estrañeza tien[e el viento]!
ERITREO
Y pasará como [te di]go.850
ATILIO
¡Oh Catulo!
CATULO
¡Oh Atilio amigo!
ATILIO
¿En qué os sirvo?
CATULO
Estadme atento;
de miedo de haberme visto
con enojo vïolento,
porque el primer movimiento855
muy pocas veces resisto,
mi mujer, mi Fabia bella,
allí se quiere encerrar,
y ha jurado no bajar
si tú no juras por ella860
que has de hacer las amistades.
ATILIO
¡Buenos andan los señores!
BELARISO
Ellos son finos amores,
si va a decir las verdades.
Aunque soy moro, te envidio.865
ATILIO
Calla, Belariso, calla,
que del amor la batalla
muy tarde causa fastidio.
CATULO
Basta, que ya vuestro hijo
hace burla de los viejos.870
ATILIO
Con hartos buenos consejos
su libertad le corrijo.
Ahora, ¡sus! Quiérole hablar.
¡Señora Fabia!
FABIA
¿Señor?
ATILIO
¿Basto yo por fïador?875
FABIA
Siempre bastó porfïar.
Como vós vengáis, subí.
ATILIO
¿Y abrireisnos a los dos?
FABIA
Sí, como venga con vós.
  -fol. 553-  
CATULO
¿Qué? ¿Mandas que suba?
FABIA
Sí.
880
ATILIO
Quédate aquí, Belariso.
CATULO
Hijo, esperemos aquí.
BELARISO
Y que te guardes de mí
de hoy más, Senador, te aviso.
¡Ah Fabia mala y aquel885
que a tal hombre te entregó!
¡Oh el tirano que causó
la envida que tengo dél!
¡Oh, cómo es justo suspires
y eclipses los ojos bellos890
cuando tus rubios cabellos
y sus blancas canas mires!
No bajes, Fabia, a morir,
o allá mejor te sería
que con esta compañía895
solo un minuto vivir.
Si bajas hecha pedazos,
no temas, pobre mujer,
¿qué te puede suceder
como entregarte en sus brazos?900
Pero como tengo en poco
la honra de un hombre tal,
accidentes son del mal,
del mal que me tiene loco.
¡Ay adorado imposible!905
¡Oh fuego nacido en nieve!
¿Cómo en un tiempo tan breve
eres un tiempo insufrible?
¿Qué me quieres, vano amor,
nacido de cuatro días?910
¿Qué buscas en casas mías,
tan a costa de mi honor?
Mira que es grande traición,
siendo48 Catulo mi amigo,
¿mas quién se pone contigo915
a persuadirte razón?
 

(Entran ATILIO, CATULO, FABIA y CAMILA.)

 
ATILIO
Huélgome que en paz estéis,
y por ese abrazo estrecho
me habéis, Fabia, satisfecho
lo mucho que me debéis.920
Haz, Catulo, que te apriete,
y abrázala tú también.
BELARISO

 ([Aparte.] 

Basta, padre, que estáis bien
en lo que toca alcagüete.
ATILIO
Pues tórnale a dar sus brazos.925
BELARISO
¿Cómo no te satisfaces,
sino que a todos nos haces
testigos de sus abrazos?
ATILIO
Eres un desvergonzado.
¿Quién te mete a ti en esto?930
BELARISO
Más tengo, pobre de mí,
de invidioso enamorado.)
CATULO
Atilio, mucho me obligas
con este bien que me das;
siempre acudes, siempre estás935
a remediar mis fatigas.
Este sol de que me adornas
ya no le agradezco yo
al cielo que me le dio,
sino a ti que me le tornas,940
que le gané por tu auxilio.
ATILIO
¡Bien me sabes obligar!
CATULO
Hoy os quiero convidar
a ti, y a tu hijo, Atilio.
ATILIO
¡No, no, por vida de aqueste!945
CATULO
Fabia os lo puede mandar.
FABIA
¿Yo, mi señor? Suplicar,
y que muy mucho me cueste.
No hay réplica a tal merced.
¡Ea!, a comer nos entremos.950
CATULO
¡Hola! Haced que no49 esperemos;
lo necesario traed.
ATILIO
¿Vienes, Belariso?
BELARISO
Voy.

 [Aparte a AURELIO.] 

Aurelio, venme a llamar
cuando quieran comenzar.955
AURELIO
Ya sabes que tuyo soy.
 

(Vanse todos, y queda BELARISO.)

 
  -fol. 554-  
BELARISO
Y yo de aquella hermosura
que llevarme el alma prueba,
que es piedra imán que se lleva
el hierro de mi ventura,960
que si la tuve contigo
en merecerte querer,
fue gran hierro pretender
prendas que son de amigo.
Mas esta culpa es ajena,965
pues, ¡triste!, ¿qué me molesta
si buena ocasión es esta
para decirle mi pena?
Que en la mesa mis enojos
a Fabia publicaré,970
y a falta de voz haré
que le den voces mis ojos.
Tendrelos en una calma,
que ella me entiende sin duda,
pues son una lengua muda975
de las razones del alma.
Y más que el paso me allana
decirse por cierta cosa
que Fabia es alma piadosa
y por estremo liviana.980
¡Oh pesada necedad
digna que en mi mal redunde,
que mi esperanza se funde
en su mucha liviandad!
Esto los hombres tenemos,985
que si de una dama el lance
seguimos por darla alcance,
que fuese mala queremos,
y en alcanzando su vuelo,
todos queremos, en fin,990
que habiéndola hecho ruin,
fuese la mejor del suelo.
¡Oh Fabia, yo te suplico
seas mala! Gente viene.
 

(Salen LELIO, VITELIO y criados.)

 
LELIO
¡Por Dios, Vitelio, que tiene995
Brisena salado pico!
Resistir puede el encuentro
de la dama que os abrasa.
BELARISO
Gente sale de la casa
de mi vecina, yo me entro.1000
Mis ojos, amor permita
sepáis hablar de mi mal.

 (Vase.) 

VITELIO
Yo os digo, Lelio, que es tal,
que su memoria me quita.
LELIO
Si de aquella hermosa mano1005
estábades tan herido,
por Dios que habéis acudido
al más cierto cirujano.
VITELIO
En la amorosa dolencia,
aunque trata con rigor,1010
oigo decir que es mejor
el cirujano de ausencia.
LELIO
Muy engañado estuvistes,
que es a costa de más daño,
y si no pasa de un año,1015
os volveréis como fuistes.
No os andéis a padecer
larga ausencia y desventura,
que amor de mujer se cura
con amor de otra mujer.1020
Dejad de ausencia los celos
y Brisena cure a Fabia,
que es mordedura que rabia
y sanará con los pelos.
Tenéis bastante experiencia,1025
porque, para conclüir,
por el dolor del partir
se ha de escusar el ausencia.
VITELIO
Según eso, yo me alegro,
que mi salud cierta es.1030
LELIO
Yo os fío que antes de un mes
desechéis el luto negro.
 

(Entra AURELIO.)

 
AURELIO
¿A cuándo, señor, aguardas?
Entra, que están en la mesa.
Ya debe de haber entrado.1035
  -fol. 555-  
LELIO
¡Hola! Espera un poco, Aurelio.
AURELIO
¿Quién es? ¡Oh, mi señor Lelio!
¿Qué mandas a tu crïado?
LELIO
Mucho regalo me hacéis.
AURELIO
Merécelo tu presencia.1040
LELIO
¿En que paró la pendencia?
AURELIO
Confirmáronse las paces.
LELIO
Fue muy necia confïanza.
AURELIO
De otra mejor se socorre.
LELIO
¿Pues no bajó de la torre?1045
AURELIO
Bajó con una fïanza.
LELIO
¡Por Dios que fue desatino!
AURELIO
De los daños fue el menor.
LELIO
¿Quién salió por fïador?
AURELIO
Atilio, nuestro vecino.1050
LELIO
¿Y él no pidió que señale
fïador que será buena?
AURELIO
Fiad de puño de arena,
que por los dedos se sale
quien la había de fiar.1055
LELIO
Nadie con tanta deshonra,
porque no es deuda la honra
que el fiador puede pagar.
AURELIO
Ahora quedan haciendo
entre sus conciertos uno,1060
que no ha tenido ninguno
mayores voces ni estruendo.
Él pide50, y tiene por bueno,
que cuando con ella coma,
porque se teme que en Roma1065
se suele usar el veneno,
lo pruebe primero Fabia,
que teme algún mal suceso.
LELIO
¿Y ella qué responde a eso?
AURELIO
Que sí responde.
LELIO
Es muy sabia,
1070
y así quiere prevenir
de algún cauteloso engaño.
Como puede a vuestro daño
con el remedio acudir,
desde hoy no receles más,1075
que es el temor sin provecho.
VITELIO
¡Con cuánta fuerza en el pecho
de tu firme amante estás,
que si mi vida te agravia,
la muerte, la muerte pido!1080
 

(Sale FABIA.)

 
FABIA
No, no, Vitelio querido,
que está viva vuestra Fabia.
VITELIO
¡Santos dioses! ¿Qué es aquesto?
¡Ha vuelto de la otra vida!
Detente, Fabia querida.1085
Vuelve allá, vuélvete presto,
que todo temblando estoy.
No, aguarda, juntos iremos.
FABIA
No hagas tales estremos.
Vida tengo, viva estoy,1090
que aquella muerte fingí
porque el traidor me dejase.
VITELIO
Aunque tus brazos tocase,
no estoy seguro de ti.
FABIA
Sosiega, Vitelio, el pecho.1095
VITELIO
Fabia, es gran temeridad.
FABIA
En prueba de que es verdad,
recibe este abrazo estrecho.
VITELIO
Señora, el temor me asombra.
FABIA
Estiende, Vitelio, el brazo.1100
VITELIO
Sin duda que a Fabia abrazo,
vivo cuerpo o muerta sombra,
gloria de mi vida, y alma.
FABIA
¡Dulce Vitelio, mi bien!
VITELIO
¡Gracias al cielo se den1105
y a vós la vitoria y palma!
Otra vez, Fabia querida,
me dad un abrazo fuerte,
que no pensé de la muerte
sacar tan alegre vida.1110
FABIA
Ya como el fénix me mira.
VITELIO
¿Y cómo, si lo eres cierta,
que de la ceniza muerta
a nueva vida respira?
FABIA
En esa muerte perdí1115
-fol. 556-
la vida que ya pasé,
y en la nueva que saqué
otra salgo para ti.
Ya murieron mis costumbres;
otra soy, y siempre tuya.1120
VITELIO
Aquí, mi Fabia, concluya.
Dame, señora, tu mano,
y atadas recibe aquestas.
FABIA
Vitelio, mucho me cuestas,
mas ya de nuevo te gano.1125
VITELIO
¡Eres por estremo sabia!
FABIA
Esta mano me remedia.
VITELIO
Aquí acaba la comedia
de Los embustes de Fabia.


 
 
FIN DESTE LIBRO.
 
 


Con licencia,
en Zaragoza, por la viuda de Pedro Verges.
Año de M.DC.XXXXVII.