Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.
 

71

Según A. Rumeau, siguiendo la cronología de los poemas, se puede dividir la trayectoria poética de Larra en tres etapas: «Jusqu’à la fin de 1827, il afronte les genres sérieux, voire nobles. De la fin de 1827 au mois d’avril 1829, il semble avoir renoncé à la poésie: c’est le moment où il publie El Duende Satírico del Día. Au printemps de 1829 il redevient poète, mais il remplace la “cítara entonada” par la lyre aimable et légère de Meléndez Valdés et d’Anacréon. Cette deuxième tentative s’arrête vers la fin de la même anné. En 1830, Larra a renoncé, explicitement, à la poésie. Il devient dramaturge, romancier, journaliste. S’il écrit encore des vers, ce ne sont que des vers de circonstance ou des messages intimes. Ces derniers ne sont pas les moins intéressants. Tel est le schéma de la courbe qui va être parcourue». Artículo cit., pág. 512.

 

72

Véase José Escobar, «Un soneto político de Larra», BHi, LXXI (1969), págs. 280-85.

 

73

Historia del movimiento romántico español, I, páginas 172-3. La primera traducción del Genio del Cristianismo es de 1806, según el mismo autor en su artículo «La influencia de Chateaubriand en España», RFE, XI (1924), págs. 351-82.

 

74

Espronceda. Madrid, 1961, págs. 108-109.

 

75

Véase J. Sarrailh, «Cultura utilitaria y cultura dirigida», en La España Ilustrada, trad. de Antonio Alatorre. Méjico, 1957, págs. 174-93.

 

76

Además de los artículos citados sobre la poesía de Martínez de la Rosa y J. B. Alonso, véase la conocida «profesión de fe» del 18 de enero de 1836 en El Español (Obras, II, págs. 130-134) y el artículo sobre Salas y Quiroga (La Revista Española, núm. 234, 12 de junio de 1834) y sus «Reflexiones sobre nuestra poesía moderna» (El Español, núm. 246, 3 de julio de 1836), no incluidos en ninguna colección de sus obras. Para la valoración de los juicios que Larra hace en el art. cit. sobre J. B. Alonso, véase lo que decimos más adelante en la nota 27 [88] [En las referencias desde nota a otro número de nota corregimos el original reproduciendo nuestra numeración entre corchetes (N. del E.)] de este capítulo.

 

77

Vid. N. Glendinning, Vida y obra de Cadalso. Madrid, 1962; pág. 28. El texto de las Cartas Marruecas se halla en la carta LXXVII, ed. de L. Dupuis y N. Glendinning. Londres, 1966, pág. 174.

 

78

Obras, I, 198 a-b.

 

79

«Epístola XI, en prosa y verso», BAE, LXIII, página 87 b. Véase también del mismo poeta la «Epístola III. Escrita en 9 de septiembre de 1777, respondiendo a un amigo que instaba al autor a que sacase a luz algunas composiciones», Ibíd., págs. 26-28. Larra cita dos versos de la «Epístola II» de Iriarte («Que si él hablaba lengua castellana, yo hablo la lengua que me da la gana», ibíd., pág. 25 b), en su artículo «El álbum», Revista Mensajero, 3 de mayo de 1835, Obras, II, 84 a. Sobre la presencia de Iriarte como polemista en el Duende Satírico del Día trataremos al estudiar más adelante la polémica del Duende con el Correo Literario y Mercantil.

 

80

M. C. Randolph, «The Structural Design of the Formal Verse Satire», Philological Quarterly, XXI (1942), páginas 368-84.