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1

Para las sucesivas redacciones de este texto y los manuscritos conservados, véase la introducción. Sancha, 1812, titula: Memoria sobre las diversiones públicas, escrita por don Gaspar Melchor de Jovellanos, Académico de número, y leída en Junta Pública de la Real Academia de la Historia el 11 de julio de 1796. Cádiz, 1812: Informe dado a la Real Academia de la Historia sobre juegos, espectáculos y diversiones públicas por don Gaspar Melchor de Jovellanos. BAE, Memoria para el arreglo de la policía de los espectáculos y diversiones públicas, y sobre su origen en España.

 

2

Esta Advertencia hubo de ser redactada en el segundo período de revisión, pues no aparece en Cádiz, 1812, ni en el manuscrito [«Informe que se leyó en la Academia de la Historia a principios del año de 1791 sobre teatros y espectáculos, por Don Gaspar Melchor de Jovellanos, individuo de ella»] del ITB (ni en el de la Real Academia de la Historia.

 

3

Según las Memorias de la Academia, ésta había encargado a Jovellanos este trabajo «sin dejar de comisionar por esto a otros de sus individuos, para reunir materiales sobre algunos juegos o diversiones particulares». Véase «Advertencia», en Memorias de la Real Academia de la Historia, tomo V, Madrid, Imprenta de Sancha, 1817, p. 8.

 

4

Variante textual. 1839, BAE y AR [«Informe [...] en el expediente de Ley Agraria» (fragmentos) y «Memoria para el arreglo de la policía de los espectáculos y diversiones públicas», en Obras escogidas, edición de Ángel del Río, Madrid, Espasa-Calpe, 1965-1966, 2 vols.], Las vi.

 

5

Este es el oficio: «Enterado el Consejo del expediente formado en él acerca de que en las ciudades, capitales y pueblos del reino de numeroso vecindario, comercio y juventud se establezcan diversiones lícitas y honestas en lugar de las representaciones de comedias, y enterado asimismo de no haber hecho hasta ahora la Real Academia de la Historia el informe que se la pidió por orden de 28 de abril de 1786, y se la recordó su ejecución por otra de 2 de setiembre del de 1789, relativo a los juegos, espectáculos y diversiones públicas que se usaron y ejercitaron en lo antiguo en las respectivas provincias de España, ha resuelto este Supremo Tribunal, después de haber oído el dictamen del señor Fiscal, se haga recuerdo a la citada Real Academia, para que con la posible brevedad ejecute y remita por mi mano el informe que la está encargado en el asunto. Y de orden del Consejo lo participo a V.S., para que, haciéndolo presente en ella, disponga su cumplimiento, y en el ínterin se servirá V.S. darme aviso del recibo de ésta, a fin de trasladarlo a su superior noticia. Dios guarde a V.S. muchos años. Madrid, 13 de octubre de 1790. D. Pedro Escolano de Arrieta», RAH, 9-32-7-7470 (1); Obras completas, tomo II, pp. 434-435.

 

6

Antonio Capmany, secretario de la Academia, escribe a Jovellanos el 14 de noviembre de 1790, diciéndole que ésta dispone «que se pregunte a V.S. en qué estado tenga o haya dejado el citado asunto», Obras completas, tomo II, p. 434. El asunto estaba casi listo, así que Jovellanos remite desde Gijón el informe el 29 de diciembre de 1790, «haciéndole presente no haberle podido despachar con más brevedad por falta de amanuense que copiase mi letra», Obras completas, tomo II, pp. 436-437.

 

7

En realidad, la Memoria se lee en junta pública en dos ocasiones. José de Vargas Ponce la lee en la Academia, en presencia de su director, Campomanes, el 4 de febrero de 1791, según testimonio del duque de Almodóvar y Capmany. Éste escribe el mismo día a Jovellanos para informarlo de que había sido leída «con grandísima satisfacción de todos los oyentes y del señor Director», y muy celebrada «la elocuencia, la energía y la sana política y filosofía con que V.S. ha desempeñado un encargo tan arduo e importante en tan breve tiempo y falto de los auxilios que podía proporcionarle la corte» (Obras completas, tomo II, pp. 439-440.) Almodóvar, al día siguiente, le comenta que «fue general y vivo el aplauso, y aun el mismo Director le acompañó solemnemente, bien que dudo fuesen muy de su gusto algunas especies que se tocan en los pliegos que se leyeron» (Obras completas, tomo II, pp. 440-441.) Tales testimonios contradictorios sobre la actitud de Campomanes sumen a Jovellanos en la perplejidad, como indica la carta que envía a González de Posada: «El director asistió, y lo oyó todo arrectis auribus. Dice uno que se le caía la baba. Almodóvar, Ribero, Campmany, todos, todos me escriben y confunden»; pero Jovellanos es consciente del éxito del informe: un año después, al hilo del Informe en el Expediente de Ley Agraria le señala: «Espero que éste no desmerezca la opinión que gané sin pensarlo en el de espectáculos» Obras completas, tomo II, p. 546. La Memoria vuelve a leerse en junta pública de la Academia el 11 de julio de 1796, que es la lectura a la que se refiere Jovellanos. Tras ésta, según las Memorias de la Real Academia de la Historia, «inmediatamente se propagaron copias manuscritas entre los curiosos, y la Academia, que había retardado su edición por condescender a los deseos y aun a los encargos de su autor, pudo al fin obtener de él, luego que volvió de su destierro de Mallorca, una copia más correcta y adicionada, por la cual se ha impreso la que se publica, y es conforme con la que el año de 1812 se dio a luz suelta en octavo mayor para satisfacer el ansia con que la buscaban los curiosos y literatos», Memorias de la Real Academia de la Historia, tomo V, p. 8.

 

8

Esta introducción hubo de ser redactada en el segundo período de revisión, pues no aparece en Cádiz, 1812, ni en el manuscrito del ITB, ni en el de la Real Academia de la Historia.

 

9

Aquí y así empieza la edición de Cádiz, 1812: España tuvo bajo la dominación romana los juegos y espectáculos de este gran pueblo.

 

10

Variante textual. Manuscritos 5.818, 9.327, 19.575, 19.659, 21.038, Real Academia de la Historia, ITB, Cádiz, 1812 y 1820: En Toledo, en Mérida, en Clunia, en Itálica y Murviedro.