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121

Variante textual. Sancha, 1812 y BAE: adjudicada.

 

122

Variante textual. BAE: hí venir, porque facen hí.

 

123

Variante textual. BAE: las.

 

124

Variante textual. Sancha, 1812: hay. BAE: representación hay.

 

125

Titulada: «Cómo los clérigos deben decir las horas et facer las cosas que son buenas et convenientes, et guardarse de las otras», edición de 1807, vol. I, pp. 276-277. La ley XXXVI establece «cómo los clérigos nin otros homes non deben facer juegos de escarnio con hábito de religión».

 

126

Es la ley que condenaba «a los que lidian con fieras bravas por dinero», titulada: «Por cuáles razones es el home enfamado por derecho, faciendo alguna cosa que no debe». Allí leemos: «Otrosí son enfamados los juglares, et los remedadores et los hacedores de los zaharrones que públicamente antel pueblo cantan, o baylan o facen juegos por precio que les den: et esto es porque se envilecen ante todos por aquello que les dan. Mas los que tanxiesen estrumentos o cantasen por solazar a sí mismos, o por facer placer a sus amigos, o dar alegría a los reyes o a los otros señores, non seríen por ende enfamados» (edición de 1807, vol. III, partida VI, título VI, ley 4, pp. 556-557.) Poco más adelante dirá que esta distinción entre quienes entretienen y cobran está en otras leyes, pero ya se ve que está en esta misma. Para contrastar estas opiniones con las investigaciones actuales, véase CASTRO CARIDAD, Eva, «El arte escénico en la Edad Media» y ÁLVAREZ PELLITERO, Ana María, «Los autores y las obras: desde los orígenes hasta el siglo XV», en HUERTA CALVO, Javier (dir.), Historia del teatro español, Madrid, Gredos, 2003, pp. 55-84 y 109-135.

 

127

Variante textual. BAE: unida.

 

128

Zaharrón: «El moharrache o botarga», DRAE, 1737. Moharrache: «el que se disfraza ridículamente en alguna función para alegrar y entretener a otros, haciendo gestos, ademanes y muecas ridículas. Cobarr[ubias] le llama momarrache, y dice se llamó así del nombre de momo, por la libertad que en un tiempo tenían de decir gracias y, a veces, lástimas», y cita como autoridad al Quijote, donde se lee: «y mandaron desterrar y azotar a las mujeres públicas; y a los truhanes o moharraches, que para representar comedias de burlas y chocarrerías o para entrar en máscara, toman hábito de frailes o monjas» (DRAE, 1737.) Más adelante hablará de moharrillas y botargas.

 

129

«Por bando de 21 de abril de 1769 publicado en Madrid se prohibió el abuso de las mayas o muchachas que en el mes de mayo solían manifestarse en las calles con otras, pidiendo con importunidad y un platillo dinero para ellas; bajo la pena de 10 ducados, que se exigirán a los padres o personas a cuyo cargo estuviera el cuidado de las que en esto se ejercitaban» (Novísima Recopilación, vol. I, p. 4, ley XI.)

 

130

«Poesía vulgar» llamaban a la escrita en las lenguas romances; tal tituló Giovanni Mario Crescimbeni, el primer historiador de la literatura italiana, su Istoria della volgar poesia (1698), y Luzán el capítulo III de su Poética: «Del origen de la poesía vulgar».