61
De Jocelyn, véanse las págs. 68-75 y 100-168, ed. Montaner y Simón, (Barcelona, 1913).
62
Rafael, pág. 49.
63
Graziela, (Madrid, 1875), pág. 27.
64
Novalis y Tieck han expresado muy bien sus reacciones líricas frente al espectáculo de la Naturaleza. Mientras los hombres de la antigüedad -según observara Alejandro Humboldt- sentían la belleza de la naturaleza en la medida en que ésta se les mostraba más o menos propicia, los románticos han preferido siempre, sin duda por una adecuación o correspondencia del ánimo, la soledad de los bosques sombríos y las tinieblas de la noche, si bien es cierto que Tieck, Novalis y Guillermo Schlegel han cantado también a Orión.
65
En la literatura danesa, Heiberg ha tocado este tema en Los recién casados.
66
Es una afirmación escalofriante, que encarama a Goethe al pináculo de la gloria, contra el que nada pueden las especulaciones de Ortega y Gasset en su ensayo Goethe desde dentro, (Madrid, 1949).
67
Memorias de mi vida (Madrid, 1922), pág. 179.
68
Historia de la literatura inglesa, por Hipólito Taine, págs. 34, 35, 36, 37 y 38 del t.º II y 298 del IV.
69
Lord Byron (Madrid, 1940), pág. 41.
70
Menéndez y Pelayo lo reproduce en su Historia de las ideas estéticas, (Madrid, 1912), t.º IX, pág. 391.