Escena I
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ISABEL, TERESA
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Aparece ISABEL ricamente vestida,
sentada en un sillón junto a una mesa, sobre la cual
hay un espejo de mano, hecho de metal. TERESA está
acabando de adornar a su ama.
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| TERESA
¿Qué os parece el tocado? Nada, ni me oye. Que os
miréis os digo: tomad el espejo. (Se le da a ISABEL,
que maquinalmente le toma, y deja caer la mano sin mirarse.) A esotra puerta. Miren ¡qué trazas éstas de
novia! - ¡Ved qué preciosa gargantilla voy a poneros!
(ISABEL inclina la cabeza.) Pero alzad la cabeza, Isabel.
Si esto es amortajar a un difunto. |
ISABEL
¡Marsilla! |
| TERESA
Aparte. (Dios le haya perdonado.) Ea, se concluyó.
Bien estáis. Ello, sí, me habéis hecho
perder la paciencia treinta veces. |
ISABEL
¡Madre mía!
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TERESA
Si echáis menos a mi señora, ya os
he dicho que no está en casa, porque para ella la
caridad es antes que todo. El juez de este año, Domingo
Celladas, tenía un hijo en tierra de infieles: Jaime,
ya le conocéis. Hoy, sin que hubiese noticia de que
viniera, se le han encontrado en el camino de Valencia unos
mercaderes, herido y sin conocimiento. Por un rastro de sangre
que iba a parar a un hoyo, se ha comprendido que debieron
echarle dentro; y se cree que hasta poder salir habrá
estado en el hoyo quizá más de un día,
porque las heridas no son recientes. Vuestra madre ha sido
llamada para asistirle; me ha encargado que os aderece; os
he puesto hecha una imagen, y ni siquiera he logrado que
deis una mirada al vestido para ver si os gusta. |
ISABEL
Sí: es el último. |
TERESA
¡El dulcísimo
nombre de Jesús! No lo quiera Dios, Isabelita de mi
alma; no lo querrá Dios: antes os hará tan
dichosa como vos merecéis. Pero salid de ese abatimiento;
mirad que ya van a venir los convidados a la boda, y es menester
no darles que decir. |
| ISABEL
Con sobresalto. ¿Qué
hora es ya? |
TERESA
No tardarán en tocar a vísperas
ahí al lado, en San Pedro. Es la hora en que salió
de Teruel don Diego, y hasta que pase, mi señor no
se considera libre de su promesa. |
ISABEL
Sí, a esa
hora, a esa hora misma partió... para nunca volver.
En este aposento, allí, delante de ese balcón,
estaba yo, llorando sobre mi labor, como ahora sobre mis
galas. Continuamente miraba a la calle por donde había
de pasar, para verle; ahora no miro: no le veré. Por
allí vino, dirigiendo el fogoso alazán enseñado
a pararse bajo mis balcones. Por allí vino, vestida
la cota, lanza en la mano, al brazo la banda, último
don de mi cariño. Hasta la dicha o hasta la tumba,
me dijo. Tuya o muerta, le dije yo; y caí sin aliento
en el balcón mismo, tendidas las manos hacia la mitad
de mi alma que se ausentaba. -¡Suya o muerta! Y voy a dar
la mano a Rodrigo ¡Bien cumplo mi palabra! |
TERESA
Hija mía,
desechad esas ideas. Yo ¿qué os he de decir para consolaros?
Que os he visto nacer, que habéis jugado en mis brazos
y en mis rodillas... y que diera yo porque recobraseis la
paz del alma y fuerais feliz, ¡ay! diera yo todos los días
que me faltan que vivir, menos uno para verlo. |
ISABEL
¿Feliz,
Teresa? Con este vestido, ¿cómo he de ser feliz? ¡Pesa
tanto, me ahoga tanto!... Quítamele, Teresa. (Levantándose.)
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TERESA
Señora, que viene don Rodrigo. |
ISABEL
¡Don
Rodrigo! Busca pronto a mi madre. (Vase
TERESA) |
Escena II
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DON RODRIGO, ISABEL
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| RODRIGO | | Mis ojos por fin os ven | | | A solas, ángel
hermoso. | | | Siempre un amargo desdén | | | Y un recato
rigoroso | | | Me han privado de este bien. | | | Trémula
estáis: ocupad | | | La silla. |
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| RODRIGO | | Esclavo diréis mejor. | | |
Soberana es la beldad | | | En el reino del amor. | |
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| RODRIGO | | De mi rendimiento fiel, | | | Que
dudarais no creía. | | | ¡Si a conocer, Isabel, | | | Llegaseis
el alma mía! | |
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| ISABEL | | ¿Para qué? Señas
ha dado | | | Que indican su índole bella. | |
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| RODRIGO | | Mi
destino desastrado | | | Sólo mostrar me ha dejado | | | Lo
deforme que hay en ella. | | | Un Azagra conocéis | | | Orgulloso
y vengativo; | | | Y otro por fin hallaréis, | | | Que en
vuestro rigor esquivo | | | Figuraros no podéis. | | | El
Azagra que os adora, | | | El Azagra para vos, | | | Aún no
le visteis, señora, | | | Y nos conviene a los dos | | | Una
explicación ahora. | |
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| ISABEL | | Mis padres pueden mandar, | | | Yo tengo que obedecer; | | | Nada pretendo saber: | | | Hiciera
bien en callar | | | Quien ha logrado vencer. | |
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| RODRIGO | | El vencedor,
que aparece | | | Lleno ante vos de amargura, | | | Manifestaros
ofrece | | | Que sabe lo que merece | | | Doña Isabel de Segura. | | | Os vi, y en vos admiré | | | Virtud y belleza rara, | | | Digno de vos me juzgué, | | | Y uniros a mí juré | | | Costara lo que costara. | | | Maldición más espantosa | | | No pudo echarme jamás | | | Una lengua venenosa, | | | Que
decir:-No lograrás | | | Hacer a Isabel tu esposa. | | | -Lidiaré,
si es necesario, | | | Por ella con todo el orbe, | | | Clamaba yo
de ordinario. | | | ¡Infeliz el que me estorbe, | | | Competidor
o contrario! | | | En mi celoso furor | | | Cabe hasta lo que denigre | | | Mi calidad y mi honor. | | | Amo con ira de tigre... | | | Porque
es muy grande mi amor. | | | -No el vuestro, tan delicado, | | |
Me pintéis para mi mengua: | | | Quizá no lo haya
expresado | | | En seis años vuestra lengua, | | | Sin que
me lo hayan contado. | | | Cuantas cartas escribió | | | Marsilla
ausente, leí; | | | Él su retrato no vio, | | | Yo
sí: junto a vos aquí | | | Siempre tuve un guarda
yo. | | | Ha sido mi ocupación | | | Observaros noche y día, | | | Y abandonaba a Monzón | | | Siempre que lo permitía | | | La marcial obligación. | | | Viendoos al balcón
sentada | | | Por las noches a la luna, | | | Mi fatiga era pagada: | | | Jamás fue mujer ninguna | | | De amante más respetada. | | | Para romper mis prisiones, | | | Para defectos hallaros | | | Fueron
mis indagaciones, | | | Y siempre para adoraros | | | Encontré
nuevas razones. | | | Seducido el pensamiento | | | De lisonjeros
engaños, | | | Un favorable momento | | | Espero hace ya seis
años, | | | Y aún llegado no lo cuento. | | | Pero,
por dicha, quizá | | | No deba estar muy distante, | |
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| ISABEL | |
¡Qué! ¿Pensáis que cesará | | | Mi pasión,
muerto mi amante? | | | No: lo que yo vivirá. | |
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| RODRIGO | |
Pues bien, amad, Isabel, | | | Y decidlo sin reparo; | | | Que con
ese amor tan fiel, | | | Aunque a mí me cueste caro, | | |
Nunca me hallaréis cruel. | | | Mas si ese afecto amoroso, | | | Cuya expresión no limito, | | | Mantener os es forzoso, | | | Yo, mi bien, yo necesito | | | El nombre de vuestro esposo. | | | No más que el nombre, y concluyo | | | De desear y pedir; | | | Todas mis dichas incluyo | | | En la dicha de decir: | | | ¡Me
tienen por dueño suyo. | | | Separada habitación, | | | Distinto lecho tendréis... | | | ¿Queréis más
separación? | | | Vos en Teruel viviréis, | | | Yo
en la corte de Aragón. | | | ¿Teméis que la soledad | | | Bajo mi techo os consuma? | | | Vuestros padres os llevad | | |
Con vos; mudaréis en suma | | | De casa y de vecindad. | | | Nunca sin vuestra licencia | | | Veré esos divinos ojos... | | | ¡Ay! dádmela con frecuencia. | | | Si os oprimen los
enojos, | | | Hablad, y mi diligencia | | | Ya un festín,
ya una batida, | | | Ya un torneo dispondrá. | | | Si lloráis...
¡Prenda querida! | | | Cuando lloréis, ¿qué os
dirá | | | Quien no ha llorado en su vida? | | | Míseros
ambos, hacer | | | Con la indulgencia podemos | | | Menor nuestro
padecer. | | | Ahora, aunque nos casemos, | | | ¿Me podréis
aborrecer? | |
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| ISABEL | | ¡Don Rodrigo! ¡Don Rodrigo! | | (Sollozando.) |
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| RODRIGO | | ¡Lloráis! ¿Es porque me muestro | | | Digno de
ser vuestro amigo? | | | ¿No sufrí del odio vuestro | | |
Bastante el duro castigo? | |
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| ISABEL | | ¡Oh! no, no: mi corazón | | | Palpitar de odio no sabe. | |
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| RODRIGO | | Ni al mirar vuestra
aflicción | | | Hay fuerza en mí que no acabe | | |
Rindiéndose a discreción. | | | Es ya el caso
de manera | | | Que el infausto desposorio | | | Viene a ser obligatorio | | | Para ambos: lo demás fuera | | | Dar escándalo
notorio. | | | Pero el amor que os consagro | | | Se ha vuelto a
vos tan propicio, | | | Que si Dios en su alto juicio | | | Quiere
obrar hoy un milagro... | | | Contad con un sacrificio. | | | Ayer,
si resucitara | | | Mi aciago rival Marsilla, | | | Sin compasión
le matara, | | | Y sin limpiar la cuchilla | | | Corriera con vos
al ara. | | | Hoy, resucitado o no, | | | Si antes que me deis el
sí | | | Viene... que triunfe de mí. | |
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| ISABEL | | ¡Vos
sí que triunfáis así | | | De esta débil
mujer! | (El llanto le ahoga la voz por unos instantes; luego,
al ver a DON PEDRO y a los que le acompañan, se contiene,
exclamando:) | ¡Oh! | |
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Escena III
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DON PEDRO, DON MARTÍN,
DAMAS, CABALLEROS, PAJES.-ISABEL, DON RODRIGO. Después,
TERESA
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| PEDRO
Hijos, el sacerdote que ha de bendecir
vuestra unión ya nos está esperando en la iglesia.
Tanto mis deudos como los de Azagra me instan a que apresure
la ceremonia; pero aún no ha fenecido el plazo que
otorgué a don Diego. Al toque de vísperas
de un domingo salió de su patria el malogrado joven,
seis años y siete días hace: hasta que suene
aquella señal en mi oído, no tengo libertad
para disponer de mi hija. (A DON MARTÍN.) Porque
veáis de qué modo cumplo mi promesa, os he
rogado que vinierais aquí. |
MARTÍN
¡Inútil
escrupulosidad! No os detengáis. No romperá
mi hijo el seno de la tierra para reconveniros. |
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ISABEL
Aparte. (¡Infeliz!) |
PEDRO
Fiel a lo que juré me verá
desde el túmulo, cual me hallaría viviendo. (Sale
TERESA.) |
RODRIGO
Isabel deseará la compañía
de su madre: pudiéramos pasar por casa del juez...
|
TERESA
Ahora empezaba el herido a volver en su conocimiento.
Si antes de vísperas no se halla mi señora
en la iglesia, es señal de que no puede asistir a
los desposorios: esto me ha dicho. |
PEDRO
La esperaremos
en el templo. (A DON MARTÍN.) Si la pesadumbre os
permite acompañarnos, venid... |
MARTÍN
Excusadme
el presenciar un acto que debe serme tan doloroso. |
PEDRO
Estad seguro de que mientras no oigáis las campanas,
no habrá dado su mano Isabel. Estos caballeros podrán
atestiguar que se esperó hasta el cabal vencimiento
del plazo. Marchemos. |
| ISABEL
Aparte. (¡Morada de mi pasado
bien, adiós para siempre!) |
|
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(Vanse todos, menos DON
MARTÍN.)
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Escena V
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ADEL, DON MARTÍN
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| ADEL
Cristiano, busco a Martín Marsilla, que
está aquí, según se me dice. ¿Eres tú?
|
MARTÍN
Yo soy. |
ADEL
¿Qué sabes de tu hijo?
|
MARTÍN
¡Moro!... su muerte. |
ADEL
Esa noticia...
¿quién la ha traído? |
MARTÍN
Un joven
forastero. |
ADEL
¿En dónde para? |
MARTÍN
Apenas
se detuvo en Teruel: yo no pude verle. |
ADEL
¿Qué
ha pasado con Jaime Celladas? |
MARTÍN
Le han herido
gravemente al llegar a la villa: en su lecho yace todavía
sin voz ni conocimiento. |
ADEL
¿Luego tú nada sabes?
|
MARTÍN
¿Qué vas a decirme? |
ADEL
Acabo de
averiguar que disfrazada con traje de hombre, ha entrado
en Teruel Zulima, la esposa del Amir de Valencia. |
MARTÍN
¿La que fue causa de la pérdida de mi hijo? |
ADEL
Él la desdeñó, y ella se ha vengado
mintiendo. |
MARTÍN
¿Mintiendo? |
ADEL
¡Anciano! Bendice
al Señor: aún eres padre. |
MARTÍN
¡Dios
poderoso! |
ADEL
Tu hijo libró de un asesinato pérfido
al Amir de Valencia, y el Amir le ha colmado de riquezas
y honores. Herido en un combate, no se le permitió
caminar hasta reponerse. Jaime venía delante para
anunciar su vuelta. Sígueme, y no pararé hasta
poner a Marsilla en tus brazos. (Vase.)
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| MARTÍN
Alzando las manos al cielo, arrebatado de
júbilo. ¡Señor! ¡Señor!
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Escena VI
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MARGARITA, DON MARTÍN
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| MARGARITA | |
Dentro. | | | ¡Isabel! ¡Isabel! (Sale y repara en DON MARTÍN,
que se retiraba con ADEL.) don Martín. | |
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| MARTÍN | Deteniéndose. | | Margarita, sabedlo... | |
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| MARGARITA | |
Sabedlo el primero. Jaime Celladas... | |
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| MARGARITA | | Lo ha dicho Jaime. Corred, impedid
ese casamiento. | | (Óyese el toque de vísperas.) |
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| MARGARITA | | ¡Dios ha rechazado
mi sacrificio! | |
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| MARGARITA | | ¡Hija
de mis entrañas! | | (Vase.) |
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Escena VIII
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ZULIMA, en traje de hombre.-MARSILLA.
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| MARSILLA | | ¡Cielos! ¡Zulima! | | | ¡Tú aquí! ( Aparte. ¡Presagio horrendo!) | |
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| ZULIMA | | Vecinos de Teruel vienen
corriendo | | | A quienes más que a mí toca librarte: | | | Yo sólo en esta parte | | | Me debo detener mientras
te digo | | | Que Isabel es mujer de don Rodrigo | |
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| MARSILLA | | ¡Gran
Dios! Mas no: me engañas, impostora. | |
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| ZULIMA | | Zaén,
que llega de Teruel ahora, | | | Zaén ha visto dar aquella
mano | | | Tan ansiada por ti. |
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| MARSILLA | Finges
en vano. | | | Tú ignoras que mi próxima llegada | | | Previno un mensajero. |
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| ZULIMA | Tú
no sabes | | | Que un tirador certero | | | Supo dejar tu previsión
burlada, | | | Saliéndole al camino al mensajero. | | | Yo
hablé con Isabel; yo de tu muerte | | | La noticia le
dí, y a los bandidos | | | Encargué que tu viaje
detuvieran. | | | Yo, celebradas de Isabel las bodas, | | | Te las
vengo a anunciar. | |
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| ZULIMA | |
Mírame bien, y dúdalo si puedes. | | | Inútiles
mercedes | | | Rey te prodigó: más he podido | | |
Prófuga yo que mi real marido. | | | Yo mi amor te ofrecí,
bienes y honores, | | | Y te inmolé mi fe y el ser que
tengo; | | | Tú preferiste ingrato mis rencores: | | | Me
ofendiste cruel, cruel me vengo. | | | Adiós: en mi partida | | | Te dejo por ahora con la vida, | | | Mientras padeces en el
duro potro | | | De ver a tu Isabel en brazos de otro. | | (Vase.) |
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Escena XI
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DON MARTÍN, CABALLEROS,
CRIADOS.-MARSILLA
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| MARSILLA | ¡Mi
padre! | VOCES, dentro. | Él
es. |
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| MARTÍN | Dentro. | ¡Hijo
mío! | | | Subid, corred, volad: líbradle pronto. | | | Salen caballeros y criados. | |
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| MARSILLA | | Desatadme, decidme... | (Desatan
a MARSILLA) |
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| MARSILLA | Decid...
¿Es tarde? | | | Yo quisiera dudar... Mi mal ¿es cierto? | |
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| MARTÍN | |
Respóndante las lágrimas que vierto. | | | Hijo
del alma, a quien su hierro ardiente | | | La desgracia al nacer
marcó en la frente, | | | Tu triste padre, que por verte
vive, | | | Con dolor en sus brazos te recibe. | | | ¿Quién
tu llegada ha retardado? |
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| MARSILLA | El
cielo... | | | El infierno... No sé... Facinerosos... | | | Una mujer... Dejadme. |
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| MARTÍN | ¿La
Sultana? | | | ¿Esos bandidos que cobardes huyen | | | De los guerreros
que conmigo traje? | | | ¿Te han herido? |
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| MARSILLA | | Nada he perdido. La esperanza solo. | |
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| MARTÍN | | ¡Suerte cruel! Cuando el fatal sonido | | | De
la campana término ponía... | |
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| MARSILLA | | ¡Esa
tigre anunció la muerte mía! | |
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| MARTÍN | ¡Horror!
Entonces era | | | Cuando Jaime, el sentido recobrando, | | | La
traidora noticia desmentía. | | | Corro al templo a saber...
Miro, enmudezco... | | | ¡Eran esposos ya! Tu bien perdiste... | | | Dios lo ha querido así... Pero aún te quedan | | | Padres que lloren tu destino triste. | |
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| MARSILLA | | El ajeno
dolor no quita el mío. | | | ¿Con qué llenáis
el hórrido vacío | | | Que el alma siente, de su
bien privada? | | | ¡Padre! sin Isabel, para Marsilla | | | No hay
en el mundo nada. | | | Por eso en mi doliente desvarío | | | Sed bárbara de sangre me devora. | | | Verterla a ríos
para hartarme quiero, | | | Y cuando más que derramar
no tenga, | | | La de mis venas soltará mi acero. | |
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| MARSILLA | ¿Quién
osa | | | Hijo llamarme ya? ¡Fuera ese nombre! | | | La desventura
quiebra | | | Los vínculos del hombre con el hombre | | |
Y con la vida y la virtud. Ahora, | | | Que tiemble mi rival,
tiemble la mora. | | | Breve será su victorioso alarde: | | | Para acabar con ambos aún no es tarde. | |
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| MARTÍN | |
¡Desgraciado! ¿qué intentas? |
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| MARSILLA | Con
el crimen | | | El crimen castigar. Una serpiente | | | Se me enreda
en los pies: mi pie destroce | | | Su garganta infernal. Un enemigo | | | Me aparta de Isabel: desaparezca. | |
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| MARSILLA | ¡Maldecido | | | Mi nombre sea, si la sangre odiosa | | | De mi rival no vierto! |
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| MARTÍN | Mil
deudos le acompañan... | |
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| MARTÍN | merézcate
respeto | | | Ese lazo... |
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| MARTÍN | | En presencia de
Dios formado ha sido. | |
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| MARSILLA | | Con mi presencia queda destruido. | |
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