11
«Comoedi sunt qui privatorum hominum acta dictis aut gestu cantabant, atque stupra virginum et amores meretricum in suis fabulis exprimebant»
(Etimologiarum, XVIII, 46).
12
Aristóteles, Retórica. «Los jóvenes son por carácter concupiscentes e inclinados a hacer aquello que desean. Y en cuanto a las pasiones corporales son especialmente sumisos a las de Venus e incontinentes a éstas. También son variables y fáciles de hartarse en sus pasiones, y desean fuertemente, pero se les pasa deprisa... Todo lo hacen con exceso: aman con exceso y odian con exceso...»
(II, 12, 1389 a 0-6).
13
Luis Vives, Las disciplinas, cap. III, lib. V, parte II, en Obras completas, t. II, ed. de Lorenzo Riber, Valencia, Aguilar y Generalitat Valenciana, 1992, p. 658.
14
Y pone el clásico ejemplo de los lacedemonios, los cuales prestaban los esclavos ebrios a sus hijos para que estos, vista la fealdad del semblante de la borrachera, tomaran escarmiento de la embriaguez ajena.
15
Vid. Kenneth R. Scholberg, Sátira e invectiva en la España medieval, Madrid. Gredos, 1971, p. 11.
16
Luis Vives, Tratado del alma, lib. III, cap. IV, ed. cit., pág. 1264.
17
Santo Tomás, en su Suma de Teología, II, I.ª-II.ª, cuestión 77, había perfectamente definido que el apetito sensitivo es causa de pecado mortal, puesto que «la pasión del apetito sensitivo no puede arrastrar o mover la voluntad directamente, pero puede hacerlo indirectamente...».
«La pasión es causa del pecado por parte de la conversión (a las criaturas). Mas la gravedad del pecado se mide más bien por parte de la aversión (a Dios)...»
(art. 6).
18
Ética a Nicómaco, lib. VI, cap. 8, 1151 a, ed. y traducción de María Araujo y Julián Marías, Madrid, Centro de Estudios Constitucionales, 1985, p. 113.
19
Comedia Serafina, ed. de J. L. Canet, en De la comedia humanística al teatro representable, Valencia. Universitat de València, UNED, Universidad de Sevilla, 1993, p. 317.
20
Vid. el punto de vista de Santo Tomás, nota 17.