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Esta frase da una idea absolutamente inexacta de la práctica religiosa a que se refiere. Los Mexicanos no manifestaban la adoración comiendo tierra. Únicamente tocaban con el dedo el suelo, llevándolo luego a la boca. Este era un símbolo general de respeto que se tributaba, lo mismo a la divinidad que al rey y a las personas constituidas en alta dignidad. Igual acatamiento hacían a Cortés. Las nociones que da el autor son en extremo exageradas; así como es de todo punto inverosímil que en esa fatal y congojosa noche oscura los indios repararan en el salto de Alvarado, pues que ellos a su vez se encontraban en idéntica situación que Bernal Díaz, y podían decir como él, «que en aquel tiempo ningún soldado se paró a verlo si saltaba poco o mucho, que harto tenían en qué mirar y salvar sus vidas». R.

 

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Necesario es presumir en este pasaje una omisión o error de pluma, porque Camargo no podía dar tan absurda traducción. Nauhollin es una palabra compuesta del numeral Nahui (cuatro) y de Ollin derivado que indudablemente reconoce como primitivo la palabra Olli o Ulli, nombre de la goma elástica, que corruptamente denominamos Ule y de cuya propiedad se tomó también la significación. El común de los escritores traduce aquella por cuatro movimientos, y los intérpretes mexicanos del Siglo XVI que virtieron al castellano el texto del Códice Mendocino, lo mismo que los escritores de su época, traducen cuatro temblores, versión más significativa y apropiada, pero que todavía no reproduce su idea original y primitiva. Esa voz, tomada en su sentido recto, denota simplemente el día 4º de la 2ª trecena de un período ritual de 260 días, denominado generalmente Tonalamatl. En sentido mitológico designa al sol, y en el cosmogónico se enlaza con la antiquísima tradición que mecionan Gomara, Ixtlilxochitl, Veytia, etc., etc., y según la cual el mundo ha sido destruido cuatro veces por agua, fuego, huracanes y terremotos. La lápida esculpida y colocada al pie de la torre de la Catedral, conocida con el nombre vulgar de calendario mexicano, contiene la representación del símbolo Nahui-Ollin. R.

 

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Así dice en el manuscrito de Panes, del cual se copió este pasaje entre asteriscos, por parecer mutilado en el otro. Parece que lo que se quiso expresar en esas palabras discordantes es, que además del peligro que corría Cortés con las flechas y lanzas de los indios mexicanos, una india hacía esfuerzos para ahogarlo. En la traducción francesa se lee: «Cortés etait tombé dans un bourbier d'ou il ne pouvait se tirer et une vieille indienne s'etait jetée sur lui pour le noyer par son poids, quand les indiens arrivèrent avec Christobal de Quiñones».

 

334

Antes lo llama Temazahuatzin.

 

335

Hoy Tacuba. R.

 

336

En la lámina vigésima primera del Lienzo de Tlaxcala se llama Teocalhueyacan.

 

337

«a diez u nueve leguas, etc.», manuscrito de Panes. En la traducción francesa se compendió este pasaje y omitió el numeral. R.

 

338

En la lámina vigésima sexta del Lienzo de Tlaxcala se representa la batalla de Otumba. Aquí el autor dice que el combate tuvo lugar en los llanos de Aztaquemecam, inmediatos a Otumba; pero en la lámina vigésima quinta del Lienzo se ve, que ahí no hubo batalla en forma, sino que los indios de limitaron a hostilizar la marcha de Cortés. La verdadera batalla tuvo lugar al día siguiente en las llanuras de Temalacatitlan, que se extendían adelante de Otumba; y en la citada lámina vigésima sexta se lee este nombre en caracteres góticos. En ella se ve a Cortés en el centro, de punta en blanco y a caballo, que da muerte con su lanza al jefe contrario. En nombre de este lugar es Petzicatla, el cual además de estar escrito, se significa con su jeroglífico, que se compone de tres tallos de la hierba petzicatl.

El estandarte que a dicho jefe quitó Cortés era el del ejército mexica, en efecto de oro y muy rica plumería; era el Quetzalteopamitl, que aquí el autor llama Tlahuizuntlazopilli. Pero no es cierto que lo diese a Maxixcatzin, pues en la lámina vigésima novena del Lienzo lo presenta, ya en Tlaxcala, a Xicotencatl. En esta lámina se ve claramente la forma del estandarte, que era un sol de oro rodeado de riquísimas plumas de quetzal, el cual estaba montado en un aparato de madera, a propósito para llevarlo en una asta o a la espalda del jefe.

 

339

Aquí falta algo para el sentido del período, como por ejemplo: quedaron derrotados los indios, o se acabó la batalla.

 

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Este recibimiento está representado en la lámina vigésima octava del Lienzo de Tlaxcala: en ella Maxixcatzin, con un gran acompañamiento de nobles tlaxcaltecas presenta a Cortés un ramo de rosas, en señal de bienvenida.

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