111
De la misma entrevista en ¡Siempre!, p. 6. (N. del A.)
112
Además de las varias crónicas de viajes y documentos de época interpolados en la narración, el apéndice contiene una serie de notas, circulares, documentos pasados y presentes escritos sobre el dictador, varios sobre la extraña suerte de sus restos. (N. del A.)
113
En «Paranoia in Paraguay», Times Literary Supplement, 15 August, 1975, p. 925. (N. del A.)
114
En una conferencia titulada «Ideology and Politics in Latin American Fiction», dada en la Universidad Stanford el 6 de mayo de 1977. (N. del A.)
115
Temporalmente, como en el caso de Pedro Páramo, la acción se ubica post mortem. Durante el transcurso de esa «escritura» que es la novela, el dictador prácticamente no se mueve de la silla imaginaria en que dicta, comenta y corrige lo que va escribiendo Patiño. (N. del A.)
116
Este pasquín, señala Jean Franco (en «Paranoia in Paraguay»), «becomes a metaphor for the treachery of words» ya que «his [la del dictador] fiercest battle is with print itself». Hay que recordar que ese hombre que en vida siempre trató a enemigos, conspiradores y autores de pasquines con severidad inapelable, está después de todo (y ya muerto) luchando contra lo único que perdura: la palabra escrita. Y en este caso particular, el dictador se encuentra «finally at the mercy of the words which have been written about him», como apunta la conocida hispanista. Se puede agregar también que el pasquín, en cuanto «imitación» de la letra del dictador y en cuanto «desmembramiento» de su cuerpo después de muerto, puede ser paralelamente metáfora que aluda a las imitaciones distorsionadas y tergiversadas que de su política, doctrina e ideales se vale hoy día la dictadura actual usando la fama, el respeto y la admiración que el pueblo paraguayo aún siente (en su gran mayoría) por el doctor Francia, pero cambiando totalmente el sentido y espíritu de la política gubernativa de éste. (N. del A.)
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Para una comprensión más acabada de las varias alusiones a los saltos y presas del texto, debemos tener en mente los términos del famoso tratado de Itaipú, firmado en 1973 entre Brasil y Paraguay, y donde se detallan los planes para la construcción de la represa hidroeléctrica «más grande del mundo», en lo que respecta a capacidad productiva de energía de ese origen. Debido a que el Paraguay carece del capital necesario para financiar su parte del proyecto, el Brasil le da un préstamo en extremo desfavorable para el país. Por una parte, le obliga a hipotecarse económicamente por muchos años, para amortizar su deuda; y por otra, incentiva el desarrollo industrial brasilero. Finalmente, al no poder absorber la energía producida, Paraguay promete vendérsela totalmente al Brasil, a un precio ridículo. Como diría el Supremo, un trato de verdaderos «bandidescos bandeirantes». (N. del A.)
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Para más detalles y datos relacionados con una lectura de esta obra como crítica y denuncia de la dictadura actual, ver capítulo 5, pp. 172-75. (N. del A.)
119
Citado en Feito, El Paraguay en la obra de Gabriel Casaccia, p. 34. (N. del A.)
120
Ver «3 escritores: 3 visiones de la novela», p. 4. (N. del A.)