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ArribaAbajoJornada II


Scena I

 

Interlocutores: TEÓGENES y CORAVINO, con otros cuatro numantinos, gobernadores de Numancia, y MARQUINO, hechicero, y un cuerpo muerto, que saldrá a su tiempo. Siéntanse a consejo, y los cuatro numantinos que no tienen nombres se señalan así: 1.º, 2.º, 3.º, 4.º

 
TEÓGENES
Paréceme, varones esforzados,
que en nuestros daños con rigor influyen
los tristes signos y contrarios hados,
pues nuestra fuerza y maña desminuyen.540
Tiénennos los romanos encerrados
y con cobardes mañas nos destruyen;
ni con matar muriendo no hay vengarnos,
ni podemos sin alas escaparnos.
Y no solo a vencernos se despiertan545
los que habemos vencido veces tantas,
que también españoles se conciertan
con ellos a segar nuestras gargantas,
tan gran maldad los cielos no consientan:
con rayos hieran las ligeras plantas550
que se mueven en daño del amigo,
favoreciendo al pérfido enemigo.
Mirad si imagináis algún remedio
para salir de tanta desventura,
porque este largo y trabajoso asedio555
solo promete presta sepultura;
el ancho foso nos estorba el medio
de probar con las armas la ventura,
aunque a veces valientes, fuertes brazos,
rompen mil contrapue[s]tos embarazos.560
CORAVINO
¡A Júpiter pluguiera soberano
que nuestra juventud sola se viera
con todo el bravo ejército romano
adonde el brazo rodear pudiera!
Que allí al valor de la española mano565
la mesma muerte poco estorbo fuera
para dejar de abrir ancho camino
a la salud del pueblo numantino.
Mas, pues en tales términos nos vemos,
que estamos como damas encerrados,570
hagamos todo cuanto hacer podremos
para mostrar los ánimos osados:
a nuestros enemigos convidemos
a singular batalla, que, cansados
deste cerco tan largo, ser podría575
quisiesen acabarle por tal vía.
Y cuando este remedio no subceda
a la justa medida del deseo,
otro camino de intentar nos queda,
aunque más trabajoso a lo que creo:580
este foso y muralla que nos veda
el paso al enemigo que allí veo,
en un tropel de noche le rompamos
y por ayuda a los amigos vamos.
1.º
O sea por el foso o por la muerte,585
de abrir tenemos paso a nuestra vida,
que es dolor insufrible el de la muerte
si llega cuando más vive la vida;
remedio a las miserias es la muerte,
si se acrecientan ellas con la vida,590
y suele tanto más ser excelente,
cuanto se muere más honradamente.
2.º
¿Con qué más honra pueden apartarse
de nuestros cuerpos estas almas nuestras,
que en las romanas armas arrojarse595
y en su daño mover las fuertes diestras?
En la ciudad podrá muy bien quedarse
quien gusta de cobarde dar las muestras,
que yo mi gusto pongo en quedar muerto
en el cerrado foso o campo abierto.600
3.º
Esta insufrible hambre macilenta
que tanto nos persigue y nos rodea
hace que en vuestro parecer consienta,
puesto que temerario y duro sea.
Muriendo escusaremos tanta afrenta;605
mas quien morir de hambre no desea,
arrójese conmigo al foso y haga
camino a su remedio con la daga.
4.º
Primero que vengáis al trance duro
desta resolución que habéis tomado,610
paréceme ser bien que desde el muro
nuestro fiero enemigo sea avisado,
diciéndole que dé campo seguro
a un numantino y otro su soldado
y que la muerte de uno sea sentencia615
que acabe nuestra antigua diferencia.
Son los romanos tan soberbia gente
que luego aceptarán este partido
y si lo aceptan, creo firmemente
que nuestro amargo daño ha fenecido,620
pues esta numantino aquí presente,
cuyo valor me tiene persuadido
que él solo contra tres bravos romanos
quitará la victoria de las manos.
También será acertado que Marquino,625
pues es un agorero tan famoso,
mire qué estrella, qué planeta o signo
nos amenaza muerte o fin honroso
y si puede hallar algún camino
que nos pueda mostrar si del dudoso630
cerco crüel do estamos oprimidos
saldremos vencedores o vencidos.
También primero encargo que se haga
a Júpiter solene sacrificio,
de quien podremos esperar la paga635
harto mayor que nuestro beneficio;
cúrese luego la profunda llaga
del arraigado acostumbrado vicio,
quizá con esto mudará de intento
el hado esquivo y nos dará contento.640
Para morir, jamás le falta tiempo
al que quiere morir desesperado;
siempre seremos a sazón y a tiempo
para mostrar muriendo el pecho osado;
mas porque no se pase en balde el tiempo,645
mirad si os cuadra lo que aquí he ordenado
y, si no os pareciere, dad un modo
que mejor venga y que convenga a todo.
MARQUINO
Esa razón que muestran tus razones
es aprobada del intento mío.650
Háganse sacrificios y oblaciones
y póngase en efeto el desafío,
que yo no perderé las ocasiones
de mostrar de mi ciencia el poderío;
yo sacaré del hondo centro escuro655
quien nos declare el bien o el mal futuro.
TEÓGENES
Yo desde aquí me ofrezco, si os parece
que puede de mi esfuerzo algo fiarse,
de salir a este duelo que se ofrece,
si por ventura viene a efetuarse.660
CORAVINO
Más honra tu valor raro merece,
bien pueden de tu esfuerzo confiarse
más difíciles cosas y mayores
por ser el que es mejor de los mejores.
Y pues tú ocupas el lugar primero665
de la honra y valor con causa justa,
yo, que en todo me cuento por postrero,
quiero ser el haraldo desta justa.
1.º
Pues yo con todo el pueblo me prefiero
hacer de lo que Júpiter más gusta,670
que son los sacrificios y oraciones,
si van con enmendados corazones.
2.º
Vámonos, y con presta diligencia
hagamos cuanto aquí propuesto habemos,
antes que la pestífera dolencia675
de la hambre nos ponga en los extremos.
3.º
Si tiene el cielo dada la sentencia
de que en este rigor fiero acabemos,
revóquela, si acaso lo merece
la justa enmienda que Numancia ofrece.680


Segunda cena de la segunda jornada

 

Entran primero dos soldados numantinos, MARANDRO y LEONCIO.

 
LEONCIO
Marandro, amigo, ¿a dó vas,
o hacia dó mueves el pie?
MARANDRO
Si yo mismo no lo sé,
tampoco tú lo sabrás.
LEONCIO
¡Cómo te saca de seso685
tu amoroso pensamiento!
MARANDRO
Antes, después que le siento
tengo más razón y peso.
LEONCIO
Eso ya está averiguado,
que el que sirviere al amor690
ha de ser, por su dolor,
con razón muy más pesado.
MARANDRO
De malicia o de agudeza
no escapa lo que dijiste.
LEONCIO
Tú mi agudeza entendiste;695
mas yo entiendo tu simpleza.
MARANDRO
¿Que soy simple en querer bien?
LEONCIO
Sí, si a el querer no se mide
como la razón lo pide,
con cuándo, cómo y a quién.700
MARANDRO
¿Reglas quies poner a Amor?
LEONCIO
La razón puede ponellas.
MARANDRO
Razonables serán ellas,
mas no de mucho primor.
LEONCIO
En la amorosa porfía,705
a razón no hay conocella.
MARANDRO
Amor no va contra ella,
aunque della se desvía.
LEONCIO
¿No es contra la razón,
siendo tú tan buen soldado,710
andar tan enamorado
en esta estrecha ocasión?
¿Al tiempo que del dios Marte
has de pedir el furor,
te entretienes con Amor,715
que mil blanduras reparte?
¿Ves la patria consumida
y de enemigos cercada,
y tu memoria turbada
por amor della se olvida?720
MARANDRO
En ira mi pecho se arde
por verte hablar sin cordura.
¿Hizo el Amor, por ventura,
a ningún pecho cobarde?
¿Dejo yo la centinela725
por ir donde está mi dama
o estoy durmiendo en la cama
cuando mi capitán vela?
¿Hasme tú visto faltar
de lo que debo a mi oficio730
por algún regalo o vicio,
ni menos por bien amar?
Y si nada has hallado
de que deba dar disculpa,
¿por qué me das tanta culpa735
de que sea enamorado?
Y si de conversación
me ves que ando siempre ajeno,
mete la mano en tu seno:
verás si tengo razón.740
¿No sabes los muchos años
que tras Lira ando perdido?
¿No sabes que era venido
el fin de mis tristes daños,
porque su padre ordenaba745
de dármela por mujer
y que Lira su querer
con el mío concertaba?
También sabes que llegó
en tan dulce coyuntura750
esta fuerte guerra dura,
por quien mi gloria cesó.
Dilatose el casamiento
hasta acabar esta guerra,
porque no está nuestra tierra755
para fiestas y contento.
¡Mira cuán poca esperanza
puedo tener de mi gloria,
pues está nuestra victoria
toda en la enemiga lanza.760
De la hambre fatigados,
sin medio de algún remedio,
tal muralla y foso en medio,
pocos y esos encerrados.
Pues como veo llevar765
mis esperanzas del viento,
ando triste y descontento
ansí cual me ves andar.
LEONCIO
Sosiega, Marandro, el pecho;
vuelve al brío que tenías,770
quizá por ocultas vías
se ordena nuestro provecho,
que Júpiter soberano
nos descubrirá camino
por do el pueblo numantino775
quede libre del romano;
y en dulce paz y sosiego
de tu esposa gozarás
y las llamas templarás
deste tu amoroso fuego;780
que, para tener propicio
al gran Júpiter Tonante,
hoy Numancia en este instante
le quiere hacer sacrificio.
Ya el pueblo viene y se muestra785
con las víctimas e incienso.
¡Oh Júpiter, padre imenso,
mira la miseria nuestra!
 

(Han de salir agora dos numantinos vestidos como sacerdotes antiguos, y traen asido de los cuernos en medio de entrambos un carnero grande, coronado de oliva o yedra y otras flores, y un PAJE con una fuente de plata y una toalla al hombro; otro, con un jarro de plata lleno de agua; otro, con otro lleno de vino; otro, con otro plato de plata con un poco de incienso; otro, con fuego y leña; otro, que ponga una mesa con un tapete, donde se ponga todo esto. Y salgan en esta cena todos los que hubiere en la comedia en hábito de numantinos, y luego los SACERDOTES, y dejando el uno el carnero de la mano, diga.)

 
SACERDOTE 1.º
Señales ciertas de dolores ciertos
se me han representado en el camino,790
y los canos cabellos tengo yertos.
SEGUNDO
Si acaso yo no soy mal adevino,
nunca con bien saldremos desta impresa.
¡Ay, desdichado pueblo numantino!
1.º
Hagamos nuestro oficio con la priesa795
que nos incitan los agüeros tristes.
2.º
Poned, amigos, hacia aquí esa mesa;
el vino, encienso y agua que trujistes
poneldo encima y apartaos afuera
y arrepentíos de cuanto mal hicistes,800
que la oblación mejor y la primera
que se debe ofrecer al alto cielo,
es alma limpia y voluntad sincera.
1.º
El fuego no le hagáis vos en el suelo,
que aquí viene brasero para ello,805
que ansí lo pide el religioso celo.
2.º
Lavaos las manos y limpiaos el cuello.
1.º
Dad acá el agua. ¿El fuego no se enciende?
UNO
No hay quien pueda, señores, encendello.
2.º
¡Oh Júpiter! ¿Qué es esto que pretende810
de hacer en nuestro daño el hado esquivo?
¿Cómo el fuego en la tea no se emprende?
UNO
Ya parece, señor, que está algo vivo.
1.º
Quítate afuera, oh flaca llama escura,
que dolor en mirarte así recibo.815
¿No miras cómo el humo se apresura
a caminar al lado del poniente
y la amarilla llama mal sigura
sus puntas encamina hacia el oriente?
¡Desdichada señal! Señal notoria820
que nuestro mal y daño está presente.
2.º
Aunque lleven romanos la victoria
de nuestra muerte, en humo ha de tornarse
y en llamas vivas nuestra muerte y gloria.
1.º
Pues debe con el vino rociarse825
el sacro fuego, dad acá ese vino
y el incienso también que ha de quemarse.
 

(Rocían el fuego, y a la redonda, con el vino y luego ponen el incienso en el fuego y dice.)

 
2.º
Al bien del triste pueblo numantino
endereza, ¡oh gran Júpiter!, la fuerza
propricia del contrario amargo signo.830
1.º
Ansí como este ardiente fuego fuerza
a que en humo se vaya el sacro incienso,
ansí se haga al enemigo fuerza
para que en humo eterno, padre imenso,
todo su bien, toda su gloria vaya,835
ansí como tú puedes y yo pienso.
2.º
Tengan los cielos su poder a raya,
ansí como esta víctima tenemos,
y lo que ella ha de haber, él también haya.
1.º
¡Mal responde el agüero! Mal podremos840
ofrecer esperanza al pueblo triste
para salir del mal que poseemos.
 

(Hágase ruido debajo del tablado con un barril lleno de piedras y dispárese un cohete volador.)

 
2.º
¿No oyes un ruido, amigo? ¿Amigo, viste
el rayo ardiente que pasó volando?
Presago verdadero desto fuiste.845
1.º
Turbado estoy; de miedo estoy temblando.
¡Oh, qué señales en el aire veo
que amargo fin nos van pronosticando!
¿No ves un escuadrón airado y feo
de unas águilas fieras que pelean850
con otras aves en marcial rodeo?
2.º
Solo su esfuerzo y su rigor emplean
en encerrar las aves en un cabo,
y con astucia y arte las rodean.
1.º
Tal señal vitupero y no la alabo.855
¿Águilas impiriales vencedoras?
¡Tú verás de Numancia presto el cabo!
2.º
¡Águilas de gran mal anunciadoras,
partíos, que ya el agüero vuestro entiendo
y a el efecto contadas son las horas!860
1.º
Con todo, el sacrificio hacer pretendo
desta inocente víctima guardada
para aplacar el dios del rostro horrendo.
¡Oh gran Plutón, a quien por suerte dada
le fue la habitación del reino oscuro865
y el mando en la infernal triste morada!
Ansí vivas en paz, cierto y seguro
de que la hija de la sacra Ceres
corresponde a tu amor con amor puro,
que en todo aquello que en provecho vieres870
venir del pueblo triste que te invoca
lo allegues, cual se espera de quien eres.
Atapa la profunda escura boca
por do salen las tres fieras hermanas
a hacernos el daño que nos toca,875
y sean de dañarnos tan livianas
sus intenciones que las lleve el viento,
como se lleva el pelo destas lanas.
 

(Quite algunos pelos al carnero y échelos al aire.)

 
Y ansí como yo baño y ensangriento
este cuchillo en esta sangre pura,880
con alma limpia y limpio pensamiento,
ansí la tierra de Numancia dura
se bañe con la sangre de romanos
y aun les sirva también de sepultura.
 

(Aquí ha de salir por los huecos del tablado un DEMONIO hasta el medio cuerpo, y ha de arrebatar el carnero y meterle dentro, y tornar luego a salir, y derramar y esparcir el fuego y todos los sacrificios.)

 
Mas, ¿quién me ha arrebatado de las manos885
la víctima? ¿Qué es esto, dioses santos?
¿Qué prodigios son esos tan insanos?
¿No os han enternecido ya los llantos
deste pueblo lloroso y afligido
ni la sagrada voz de nuestros cantos?890
2.º
Antes creo que se han endurecido,
cual se puede inferir de las señales
tan fieras como aquí han acontecido.
Nuestros vivos remedios son mortales;
toda es pereza nuestra diligencia895
y los bienes ajenos, nuestros males.
UNO DEL PUEBLO
En fin, dado han los cielos la sentencia
de nuestro fin amargo y miserable;
no nos quiere valer ya su clemencia.
OTRO
Lloremos, pues, en son tan lamentable900
nuestra desdicha que en la edad postrera
dél y de nuestro esfuerzo siempre se hable.
Marquino haga la espiriencia entera
de todo su saber y sepa cuánto
nos promete de mal la lastimera905
suerte, que ha vuelto nuestra risa en llanto.
 

(Sálense todos y quedan solos MARANDRO y LEONCIO.)

 
MARANDRO
Leoncio, ¿qué te parece?
¿Tendrán remedio mis males
con estas buenas señales
que aquí el cielo nos ofrece?910
¿Tendrá fin mi desventura
cuando se acabe la guerra,
que será cuando la tierra
me sirva de sepultura?
LEONCIO
Marandro, al que es buen soldado915
agüeros no le dan pena,
que pone la suerte buena
en el ánimo esforzado;
y esas vanas apariencias
nunca le turban el tino:920
su brazo es su estrella y signo;
su valor, sus influencias.
Pero si quieres creer
en este notorio engaño,
aún quedan, si no me engaño,925
espiriencias más que hacer;
que Marquino las hará,
las mejores de su sciencia,
y el fin de nuestra dolencia
ser bueno o malo sabrá.930
Paréceme que le veo.
¡En qué estraño traje viene!
MARANDRO
Quien con feos se entretiene
no es mucho que venga feo.
¿Será acertado seguirle?935
LEONCIO
Acertado me parece,
por si acaso se le ofrece
algo en que poder servirle.
 

(Aquí sale MARQUINO con una ropa negra de bocací ancha y una cabellera negra, y los pies descalzos; y en la cinta traerá, de modo que se le vean, tres redomillas llenas de agua: la una negra, la otra teñida con azafrán y la otra clara; y en la una mano, una lanza barnizada de negro, y en la otra, un libro; y viene uno con él y así como entran, se ponen a un lado LEONCIO y MARANDRO, MARQUINO y MILVIO.)

 
MARQUINO
¿Dó dices, Milvio, que está el joven triste?
MILVIO
En esta sepultura está enterrado.940
MARQUINO
No yerres el lugar do le pusiste.
MILVIO
No, que con esta piedra señalado
dejé el lugar adonde el mozo tierno
fue con lágrimas tiernas sepultado.
MARQUINO
¿De qué murió?
MILVIO
Murió de mal gobierno:
945
la flaca hambre le acabó la vida,
peste cruel salida del infierno.
MARQUINO
En fin, ¿que dices que ninguna herida
le cortó el hilo del vital aliento,
ni fue cáncer ni llaga su homicida?950
Esto te digo, porque hace al cuento
de mi saber que esté este cuerpo entero,
organizado todo y en su asiento.
MILVIO
Habrá tres horas que le di el postrero
reposo y le entregué a la sepultura,955
y de hambre murió, como refiero.
MARQUINO
Está muy bien y es buena coyuntura
la que me ofrecen los propicios signos
para invocar de la región obscura
los feroces espíritus malinos.960
Presta atentos oídos a mis versos,
fiero Plutón, que en la región obscura
entre ministros de ánimos perversos
te cupo de reinar suerte y ventura;
haz, aunque sean de tu gusto adversos,965
cumplidos mis deseos y en la dura
ocasión que te invoco no te tardes,
ni a ser más oprimido de mí aguardes.
Quiero que al cuerpo que aquí está enterrado
vuelvas el alma que le daba vida,970
aunque el fiero Carón del otro lado
la tenga en la ribera denegrida
y aunque en las tres gargantas del airado
Cerbero esté penada y escondida,
salga y torne a la luz del mundo nuestro,975
que luego tornará al escuro vuestro.
Y pues ha de salir, salga informada
del fin que ha de tener guerra tan cruda,
y desto no me encubra o calle nada,
ni me deje confuso y con más dubda;980
la plática desta alma desdichada
de toda ambigüidad libre y desnuda
tiene de ser. ¡Invíala! ¿Qué esperas?
¿Esperas a que hable con más veras?
¿No revolvéis la piedra, desleales?985
Decid, ministros falsos, ¿qué os detiene?
¿Cómo no me habéis dado ya señales
de que hacéis lo que digo y me conviene?
¿Buscáis con deteneros vuestros males,
o gustáis de que yo al momento ordene990
de poner en efecto los conjuros
que ablandan vuestros fieros pechos duros?
Ea, pues, vil canalla mentirosa,
aparejaos a duro sentimiento,
pues sabéis que mi voz es poderosa995
de doblaros la rabia y el tormento.
Dime, traidor esposo de la esposa
que seis meses del año a su contento
está sin ti, haciéndote cornudo,
¿por qué a mis peticiones estás mudo?1000
Este hierro, bañado en la agua clara
que al suelo no tocó en el mes de mayo
herirá en esta piedra y hará clara
y patente la fuerza deste ensayo.
 

(Con el agua de la redoma clara baña el hierro de la lanza y luego hiere en la tabla, y debajo o suéltense cohetes o hágase el rumor con el barril de piedras.)

 
Ya parece, canalla, que a la clara1005
dais muestras de que os toma cruel desmayo.
¿Qué rumores son estos? ¡Ea, malvados,
que al fin venís, aunque venís forzados!
Levantad esta piedra, fementidos,
y descubridme el cuerpo que aquí yace.1010
¿Qué es esto? ¿Qué tardáis? ¿A dó sois idos?
¿Cómo mi mandado al punto no se hace?
¿No os curáis de amenazas, descreídos?
Pues no esperéis que más os amenace;
esta agua negra del Estigio lago1015
dará a vuestra tardanza presto el pago.
Agua de la fatal negra laguna,
cogida en triste noche, escura y negra,
por el poder que en ti junto se aúna,
a quien otro poder ninguno quiebra,1020
a la banda diabólica importuna
y a quien la primer forma de culebra
tomó, conjuro, apremio, pido y mando
que venga a obedecerme aquí volando.
 

(Rocía con el agua la sepultura y ábrese la sepultura.)

 
¡Oh, mal logrado mozo!, sal ya fuera1025
y vuelve a ver el sol claro y sereno;
deja aquella región do no se espera
en ella un día sosegado y bueno.
Dame, pues puedes, relación entera
de lo que has visto en el profundo seno;1030
digo de aquello a que mandado eres,
y más, si al caso toca y tú pudieres.
 

(Sale EL CUERPO amortajado, con un rostro de máscara descolorido, como de muerto, y va saliendo poco a poco y en saliendo, déjase caer en el teatro, sin mover pie ni mano hasta su tiempo.)

 
¿Qué es esto? ¿No respondes, no revives?
¿Otra vez has gustado de la muerte?
Pues yo haré que con tu pena avives1035
y tengas el hablar a buena suerte.
Pues eres de los nuestros, no te esquives
de hablarme y responderme; mira, advierte
que si callas, haré que con tu mengua
sueltes la atada y encogida lengua.1040
 

(Rocía EL CUERPO con el agua amarilla y luego le azota con un azote.)

 
Espíritus malinos, ¿no aprovecha?
Pues esperad, saldrá el agua encantada
que hará mi voluntad tan satisfecha
cuanto es la vuestra pérfida y dañada;
y aunque esta carne fuera polvos hecha,1045
siendo con este azote castigada,
cobrará nueva, aunque ligera vida,
del áspero rigor suyo oprimida.
Alma rebelde, vuelve al aposento
que pocas horas ha desocupaste.1050
Ya vuelves, ya lo muestras, ya te siento;
que al fin, a tu pesar, en él te entraste.
 

(Menéase y estremécese EL CUERPO a este punto.)

 
EL CUERPO
Cese la furia del rigor violento
tuyo, Marquino; baste, triste, baste
la que yo paso en la región escura,1055
sin que tú crezcas más mi desventura.
Engáñaste si piensas que recibo
contento de volver a esta penosa,
mísera y corta vida que ahora vivo,
que ya me va faltando presurosa;1060
antes me causas un dolor esquivo,
pues otra vez la muerte rigurosa
triunfará de mi vida y de mi alma;
mi enemigo tendrá doblada palma.
El cual, con otros del escuro bando1065
de los que son sujetos a aguardarte,
está con rabia, en torno aquí esperando
a que acabe, Marquino, de informarte
del lamentable fin, del mal nefando
que de Numancia puedo asegurarte;1070
la cual acabará a las mismas manos
de los que son a ella más cercanos.
No llevarán romanos la victoria
de la fuerte Numancia ni ella menos
tendrá del enemigo triunfo o gloria,1075
amigos y enemigos siendo buenos.
No entiendas que de paz habrá memoria,
que rabia alberga en sus contrarios senos;
el amigo cuchillo el homicida
de Numancia será, y será su vida.1080
 

(Arrójase en la sepultura y dice.)

 
Y quédate, Marquino, que los hados
no me conceden más hablar contigo;
y aunque mis dichos tengas por trocados,
al fin saldrá verdad lo que te digo.
MARQUINO
¡Oh tristes signos, signos desdichados!1085
¡Si esto ha de subceder del pueblo amigo,
primero que mirar tal desventura,
mi vida acabe en esta sepultura!
 

(Arrójase MARQUINO en la sepultura.)

 
MARANDRO
¡Mira, Leoncio, si ves
por dó yo pueda decir1090
que no me haya de salir
todo mi gusto al revés!
De toda nuestra ventura
cerrado está ya el camino;
si no, dígalo Marquino,1095
el muerto y la sepultura.
LEONCIO
¡Que todas son ilusiones,
quimeras y fantasías,
agüeros y hechicerías,
diabólicas invenciones!1100
No muestres que tienes poca
ciencia en creer desconciertos,
que poco cuidan los muertos
de lo que a los vivos toca.
MILVIO
Nunca Marquino hiciera1105
desatino tan estraño,
si nuestro futuro daño
como presente no viera.
Avisemos este caso
al pueblo, que está mortal;1110
mas, para dar nueva tal,
¿quién podrá mover el paso?