Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.


ArribaActo III


Escena I

 

BETY sentada en una silla inmediata a la puerta del cuarto de NANCY. En otra silla estará el vestido de SIDNEY. Una luz sobre la mesa. Son las cinco de la mañana

 
BETY
¡Oh qué noche tan cruel
y tan inquieta he pasado!
Pero, gracias a los cielos,
que ya logra algún descanso
Milady Nancy; su riesgo, 5
y el improviso cuidado
del Gobernador, que haciendo
varias pesquisas ha estado
en la posada, me tienen
cercada de sobresaltos. 10
¿Será posible que fuese
Sidney quien..., no; yo no acabo
de persuadirme que tenga
un carácter tan malvado.
Sola es su mala conducta 15
la que puede así acusarlo,
y dar motivo a pensar...
Pero Smith.

 (Se levanta.) 



Escena II

 

SMITH. BETY.

 
SMITH
¿Se ha levantado
Milord Sidney?
BETY
No por cierto;
¿no veis que aún es muy temprano? 20
SMITH
¿Es posible que el tropel
de esta noche no ha bastado
a despertarle? Pues yo
ni un instante que he cerrado
los ojos; y cuando fueron 25
a mi cuarto, y me llamaron
de orden del Gobernador,
me puse tan trastornado,
que apenas en su presencia
pude desplegar mis labios,30
ni responder con acierto
lo que fue preguntando.
BETY
Se conoce; todavía
parece que estáis temblando.
¿Y qué os preguntó?
SMITH
Lo mismo
35
que a vos. ¿ Qué había cenado
Milady Nancy? ¿Quién era
el que la dio por su mano
el alimento? Y en fin,
lo que había resultado 40
de su accidente improvisto.
Hube de cantar de plano;
porque ya veis..., mis respuestas
todas las iba apuntando
en su cartera; me temo45
que caiga sobre mi amo
algún golpe, que le traiga
un castigo inesperado.
Yo me quiero despedir:
sabéis que estuve observando50
que anoche en el chocolate...


Escena III

 

DICHOS. NELSON.

 
LORD NELSON

  (A BETY.) 

Decidme ¿se ha mejorado
Nancy?
BETY
Sí, Milord; dos horas
hace que está descansando.
Los vómitos, aunque fueron55
terribles, la han aliviado,
NELSON

  (A SMITH.) 

¿Y qué haces tú aquí?
SMITH
Esperar
que se levante mi amo,
para que ajustemos cuentas,
y que me pague el salario 60
que me debe; pues no quiero
que me suceda algún chasco
por servirle.
LORD NELSON
No le pidas
nada; espérame en mi cuarto,
me dirás cuánto es la deuda; 65
yo de pagarte me encargo.
SMITH
Nelson, el cielo os bendiga;
no sabéis cuánto trabajo
me excusáis, pues así cobro
sin trampas y sin engaños. 70

 (Aparte.) 

Ya he salido de servir
a maulas; Dios sea loado.
 

(Se va.)

 


Escena IV

 

NELSON. BETY.

 
BETY
Nelson, que hagáis ese obsequio
por Milord Sidney lo extraño;
si fuera por su mujer... 75
LORD NELSON
Por ella sólo lo hago.
El temor de Smith me sirve
para alejar un criado
malicioso, que pudiera
perjudicarla a su lado.80
Pero vamos a otra cosa.
Tened el mayor cuidado
con Milady, y no carezca
del auxilio necesario
en su desgracia.
BETY
Milord,
85
bien sabéis que es excusado
encargarme su asistencia;
sin que pagaseis el gasto
de Nancy, yo por mí misma
arriesgara cuanto valgo90
por servirla.
LORD NELSON
Muy bien, Bety;
muy pocas en vuestro estado
piensan así; pero, amiga,
que nunca sepa la mano
que la socorre; el que hace 95
el beneficio ocultarlo
debe, por no avergonzar
al que llega a disfrutarlo.
BETY
Milady piensa hasta ahora,
que por mí sola me encargo 100
de asistirla; algunas veces
su agradecimiento es tanto,
que me llena de rubor.
Pero ¿qué habéis sospechado
de todas las diligencias 105
del Gobernador?
LORD NELSON
Bien claro
es el motivo; Sidney
las medidas ha llenado
de sus delitos; la pobre
Nancy vive de milagro. 110
Antes que ella aquí viniese
ya se estaba averiguando
la conducta de su esposo;
pero yo se lo he ocultado,
por no darla pesadumbre. 115
Al fin todo ha sido en vano.
BETY
A no verlo, no creyera
que Sidney fuese tan malo.
Era siempre en mi concepto
un joven atolondrado, 120
libertino y egoísta;
pero...
LORD NELSON
Y bien ¿qué estáis dudando?
Si tiene esas cualidades
estaba bien preparado
a la atrocidad; creedme; 125
el egoísmo ayudado
del libertinaje es causa
de mayores atentados.
BETY
Y por precio de los suyos
Sidney se verá premiado. 130
Yo sé que su esposa Nancy
solicita colocarlo.
LORD NELSON
Inútilmente: a esta hora
debe estar ya decretado
el castigo de su esposo. 135
Yo voy a ver si descanso
un par de horas; no he dormido
nada. De nuevo os encargo
a Nancy, y que me aviséis
si se la ofreciere algo. 140
 

(Se va.)

 


Escena V

 

BETY. Después SIDNEY.

 
BETY
¡Qué buen señor! ¡Ah!, tampoco
serán muchos los que usando
como él de su opulencia
socorran al desgraciado.
En el día el hombre rico 145
todo lo gasta en el fausto
de su persona y su casa,
y en sus caprichos extraños;
y si hay alguno que alivie
al pobre será muy raro; 150
que el egoísmo de todos
va la piedad desterrando.
 

(SIDNEY sale.)

 
MILORD SIDNEY
Bety, ¿qué hacéis a esta hora
aquí dentro?
BETY
Buen descanso
tenéis, si no habéis sentido 155
ruido ninguno en el cuarto
esta noche.
MILORD SIDNEY
No por cierto.
BETY
Por eso habéis madrugado.
MILORD SIDNEY
Pues ¿qué ha habido?
BETY
Que Milady
de tanto peligro ha estado, 160
que me llamó a media noche.
Si vierais lo que ha pasado.

 (Observando a SIDNEY.) 

¡Qué fatigas, qué dolores
y qué angustias! Pero al paso
que padecía, callaba, 165
Milord, por no despertaros.
MILORD SIDNEY
¡Válgame Dios!, ¿y por qué,
Bety, no me habéis, llamado?
BETY
Bueno; pues ¿no estáis oyendo
que temía incomodaros? 170
MILORD SIDNEY
¿Y se alivió?
BETY
Sí, Milord;
después que hubo vomitado
mucho, y ahora está durmiendo.
MILORD SIDNEY
¿Conque vomitó? Esto es malo.

 (Aparte.) 

Yo no quiero despertarla. 175

 (A BETY.) 

Voy a ver al Secretario
del Ministro, y a saber
por fin si me han despachado.
Cuidadla mientras yo vuelvo.

 (Toma el sombrero.) 

BETY
Milord, aún es muy temprano. 180
MILORD SIDNEY
Os engañáis; las ventanas
abrid, porque ya hace rato
que salió el sol.
BETY
Es verdad.
 

(Abriendo se aclara el teatro.)

 
MILORD SIDNEY
Hasta después.
 

(Se va.)

 
BETY
¡Qué cuidado
ha puesto para ocultar 185
su turbación! Yo no extraño
verlo a esta hora vestido,
ni que esté tan agitado.
Seguramente que nunca
habrá madrugado tanto. 190
Pero Nancy.

 (Mirando adentro.) 



Escena VI

 

BETY. NANCY en traje de levantarse.

 
BETY

 (Continúa.) 

¡Oh Dios! Milady,
¿por qué os habéis levantado?
Permitid que os riña.
NANCY
Bety,
no hay motivo. He descansado,
y aunque me siento muy débil, 195
no ha de causar sobresalto
mi enfermedad a mi esposo.
Bien sabéis cuánto lo amo.
BETY
Sin duda vuestro cariño
está muy bien empleado; 200
y si es cierto lo que dicen
también tiene muy buen pago.
NANCY
¿Para qué me atormentáis?
Yo conozco que es ingrato
Sidney, pero es imposible 205
que pueda dejar de amarlo.
BETY
Por esa razón intenta
libraros de ese trabajo.
¿Sabéis que el Gobernador
del sitio ha estado indagando 210
quién os dio a noche la cena?
¿Sabéis que se escamó tanto
Smith que se ha despedido?
¿Sabéis que está ya en palacio
tras de su maldito empleo, 215
a ver si lo han despachado,
vuestro esposo? En fin, ¿sabéis
que aunque le conté el estado
en que os hallabais, tomó
la puerta muy estirado? 220
Sabéis...
NANCY
No me digáis más;
bastante sé. ¡Oh, cielo santo!
¡Qué horroroso pensamiento
llena mi pecho de espanto!
¿Será posible? Será... 225
BETY
¡Oh! Sí será todo cuanto
penséis de Milord Sidney,
con tal que ello sea malo.
NANCY
¡Ah Bety!
BETY
No hay que afligirse;
pensad sólo en tomar algo, 230
Milady, que estáis endeble.
NANCY
No quiero nada; postrado
mi corazón con el peso
de esta ingratitud, no hallo
otro consuelo, otro alivio, 235
que el desahogo del llanto.
Dejadme sola.
BETY
Milady,
vuestra aflicción es en vano;
pues no podéis remediar
con ella lo que ha pasado. 240
Mirad que tenéis un hijo
que necesita el amparo
de su madre.
NANCY
¡Oh hijo mío!
¡Hijo infeliz!
BETY
Consolaos;
y antes que venga Milord 245
procurad, fortificaros;
sobre todo no volváis
a recibir de su mano
ningún alimento. Luego
volveré yo, por si acaso 250
me necesitáis. ¡Oh Dios!

 (Aparte al irse.) 

Doleos de su quebranto.
 

(Se va.)

 


Escena VII

 

NANCY. Después CARLOS.

 
NANCY
No sé dónde estoy; preciso
es buscar el desengaño
de lo que me ha dicho Bety. 255
Es tan grande el atentado
que sospecho, que no puedo
sin horror, considerarlo.
Y si es verdad, fácilmente
conseguirá averiguarlo 260
mi diligencia. El descuido
de mi esposo ha sido tanto
con sus secretos, que todos
a mi noticia han llegado,
por el continuo abandono 265
de sus papeles; veamos
lo primero este vestido,
que llevó a noche a palacio.

 (Registrando un bolsillo, y saca una baraja.) 

¡Una baraja!, fatal
vicio, vicio que ha causado 270
mi ruina. ¿Mas qué son
estos polvos?...
 

(Saca del otro los polvos que guardó SIDNEY, y un papel con ellos.)

 
¡Ah!, leamos
el papel que está con ellos.
¡Ay cielos!, yo estoy temblando.
«Método  (Leyendo.)  de administrar 275
el veneno preparado,
que va en el papel adjunto,
sin que cause mucho estrago.
Son dos tomas; la primera...».

 (Deja de leer, y examina los papeles.) 

Aquí no hay, según reparo, 280
más que una..., la otra..., sin duda:
¡ay de mí!, ¿por qué me canso
en aclarar mi desgracia?
Si convencida me hallo
por todos mis sufrimientos, 285
por todo lo que he escuchado
y por todas las maldades
atroces de un hombre ingrato,
de la verdad, de la triste

 (Llorando.) 

Verdad. Dios, a quien consagro 290
mis pesares, sostened
mi corazón angustiado.
¡Oh día!, ¡día terrible!
El más funesto y amargo
de mi vida.
 

(CARLOS sale.)

 
CARLOS
Madre mía,
295
¿por qué estáis ahora llorando?
¿Qué? ¿Se ha marchado mi padre
segunda vez?
NANCY
¡Oh!, hijo amado

 (Abrazándolo.) 

de mi corazón... Yo muero,
estréchate entre mis brazos, 300
quizá por la última vez.
CARLOS
¡Qué!, ¿queréis dejar a Carlos?
Ay no, yo me moriré
primero.
NANCY
Hijo idolatrado,
del cariño de tu madre 305
te priva... ¿Qué estoy hablando?

 (Volviendo en sí.) 

¿Hasta dónde me conduce
el extravío insensato
de mi dolor? ¿Cómo cedo
sin reserva y sin reparo 310
a la voz de la ternura?
Disimulemos. Ve, Carlos,
al cuarto de Nelson, dile,
que en volviendo de palacio
tu padre, venga aquí dentro, 315
y que me tenga buscado
un coche con que a Glocester
en este día volvamos.
CARLOS
Voy corriendo, madre mía;
no lloraréis entretanto, 320
porque yo estoy muy contento
con saber que nos marchamos.
 

(Se va.)

 
NANCY
Cielos, si es inevitable
mi muerte, morir aguardo
lejos de un hombre perverso 325
en la soledad del campo.
Yo te perdono, Sidney;
vive feliz en el rango
a que te eleva una esposa,
cuyo fin has procurado. 330


Escena VIII

 

NANCY. BELFORD.

 
MILORD BELFORD
¿Conque estáis viva? Me alegro
de que el gran picaronazo
de Sidney no se saliera
con la suya; es un malvado.
Aquí estoy yo, y vos también; 335
ya veréis la que le armamos
entre los dos.
NANCY
¿Qué decís?
MILORD BELFORD
Lo que digo está bien claro.
Smith, que se ha despedido,
todo el lance me ha contado, 340
y en la posada me han dicho
lo demás.
NANCY
Si sabéis tanto,
también espero, Belford,
que sabréis callar.
MILORD BELFORD
Si callo,
será por hacer con vos 345
mérito, y acompañaros
a Glocester, que tampoco
ignoro que andáis buscando
un coche; pero, Milady,
sin dejar escarmentado 350
a Sidney no partiréis.
Yo puedo...
NANCY
¿Qué estáis hablando?
¡Vos acompañarme! ¡Vos
amenazar sin reparo
a mi esposo! ¿Conocéis 355
quién soy? ¿Qué? ¿Habéis olvidado
mi carácter, mi nobleza?
¿Vos tomar en mis agravios
parte? ¿Quién os dio el derecho?
Mas, cielo, yo me arrebato 360
inútilmente. Belford,
aprended a moderaros;
y si queréis agradarme,
que calléis es necesario.
 

(Se va.)

 
MILORD BELFORD
¿Que calle?, ¿y por qué? No quiero 365
callar. Este bribonazo
de Sidney tiene una linda
mujer; mas, si no me engaño,
es un poco tonta, y sufre
como una bestia; si acaso 370
su marido no me vuelve
todo lo que me ha ganado
a noche, que se prepare,
que voy al punto a acusarlo
de alta traición contra Nancy. 375


Escena IX

 

BELFORD. SIDNEY.

 
MILORD SIDNEY
Belford, ¿conque estás gritando
solo?
MILORD BELFORD
¿Me has oído?
MILORD SIDNEY
Sí.
MILORD BELFORD
Me alegro. Estás enterado
de que lo sé todo. Pero...,
callaré como partamos 380
el dinero que tú sabes.
MILORD SIDNEY
Hombre, si no me ha quedado
ni una guinea. ¿No ves
que a noche me vi apretado
del Gobernador, y tuve 385
precisión de regalarlo.
MILORD BELFORD
No te creo.
MILORD SIDNEY
No me importa.
MILORD BELFORD
¡Hola!, que te haces el guapo,
y conmigo. ¿Se te olvida
que yo he sido tu contrario 390
en Londres?, cuando saliste
valerosamente al campo
a reñir, de dos amigos
antiguos acompañado.
Ya te conozco Sidney. 395
MILORD SIDNEY
¿Y te atreves, temerario,
a provocarme?
MILORD BELFORD
Silencio;
aquí no hay que alborotarnos.
Detrás del parque en el bosque
hasta el medio día aguardo. 400
 

(Se va.)

 
MILORD SIDNEY
Y Allá puedes esperarme,
que yo tengo otros cuidados
más urgentes. ¿Si estará
despierta Nancy?

  (Mirando al cuarto de NANCY.)  

¿Si acaso
obrará el veneno? Cielos, 405
aquí viene; estoy pasmado.


Escena X

 

SIDNEY. NANCY. Después BETY.

 
NANCY
Pues ¿qué es esto, Nancy mía?
¿Para qué te has levantado?
Yo sé que toda la noche
has estado mala.
NANCY

 (Aparte.) 

Ah falso.
410
Tranquilízate, Sidney,

 (A él con intención.) 

Que no es mi peligro tanto
como piensas.
MILORD SIDNEY
Yo no pienso

 (Turbado.) 

nada...
NANCY
Y ¿está despachado
tu memorial?
MILORD SIDNEY
Todavía
415
no sé cómo. El Secretario
me ha dicho que mandará
el decreto, que ha firmado
el Rey, dentro de una hora.
Pero no estará negado, 420
según se explicó. Disponte,
para que luego partamos
a Londres.
NANCY
Yo partiré
acompañada de Carlos
a Glocester.
 

(BETY sale.)

 
BETY
¿Qué, Milady,
425
de improviso habéis pensado
iros sin decirme nada?
NANCY
No, Bety, vuestro agasajo,
antes que me vaya, es fuerza
que quede recompensado. 430
Aunque sabéis mi escasez,
bien puede pagar los gastos
de la posada el valor
de mi equipaje.
BETY
¡Qué agravio
me hacéis en imaginar, 435
que en el interés fundado,
puede estar mi sentimiento!
NANCY
No; pero es justo pagaros.
BETY
¿Y qué me debéis? Ha tiempo
que lo poco que yo valgo 440
lo destinaba con gusto
a serviros.
MILORD SIDNEY
Yo no acabo
de comprehender lo que habláis.
¡Un viaje proyectado
sin mi noticia, y resuelto 445
sin saber cómo ni cuando!
¿No soy yo vuestro marido?
¿Pues que podéis separaros
de mi sin contar conmigo?
Ya lo veremos despacio. 450
Bety, no se va mi esposa
todavía; sosegaos;
y si nos servís de balde
a los dos...
BETY
No; ni pensarlo.
Por vuestra esposa ya tenga 455
todos los gastos pagados.
Pero los que vos hagáis,
es negocio separado.
MILORD SIDNEY
Pues ¿quién paga por Milady?
BETY
Por ahora suspendamos 460
la conversación,

 (Mirando adentro.) 

que viene
Nelson, no quiero estorbaros
 

(Se va.)

 


Escena XI

 

SIDNEY. NANCY. NELSON.

 
NELSON
Aquí me tenéis, Milady;
el coche dentro de un rato
vendrá.
MILORD SIDNEY
Si sabéis, Milord,
465
el viaje que ha pensado
mi esposa, sabed también
que no puede efectuarlo
sin mi permiso.
NANCY
Sidney,
ya la ocasión ha llegado 470
de responderte, y que sepas
que no puedes estorbarlo.
MILORD SIDNEY
¿Cómo? ¿Qué dices?
NANCY
Que el cielo,
aunque bendice los santos
vínculos del matrimonio, 475
también manda separarlos,
si la salud o la vida
en él están arriesgados.
Bien sabes mi amor, Sidney,
y cuánto me habrá costado 480
el resolverme a vivir
siempre lejos de tu lado.
MILORD SIDNEY
Disimulemos.  (Aparte.)  Sin duda
que tú tienes trastornado
el juicio.

 (A ella.) 

NANCY
¡Ojalá, Sidney!,
485
no fueran, no, mis quebrantos
tan crueles, si tú fueras
a mi amor menos ingrato.
MILORD SIDNEY
Pero Nancy...,  (Turbado.)  no te entiendo.
NANCY
Pudiera hablarte más claro, 490
mas no quiero confundirte.
MILORD NELSON
Pero al fin, ¿en qué quedamos?
¿Os vais, o no?
MILORD SIDNEY
Yo no puedo
consentirlo. ¿Quién te ha dado
libertad para pensar 495
que podemos separarnos
como tú quieras? Conmigo
permaneceréis tú y Carlos
a tu pesar. Nadie puede
arrancarte de mis manos, 500
sin que pruebe de mi enojo
el castigo.
NANCY
Hombre malvado,
hombre insensible al delito
y al amor, hombre de mármol,
aquí está de mi divorcio 505

 (Sacando los papeles del vestido.) 

la sentencia; aquí guardado
está tu oprobio y mi muerte.
Mi muerte, que has procurado
anticipar, y si el cielo
de tu maldad me ha salvado 510
hasta ahora, en adelante
lejos de ti, sepultando
mis quejas y mis desgracias,
vivir más segura, aguardo.
MILORD SIDNEY
Estoy confundido.

 (Va a registrar la faltriquera de su vestido donde estaban los polvos.) 

MILORD NELSON
A ver
515
esos papeles.
NANCY
Tomadlos.

 Dándoselos.) 

Ellos descubren la causa
del estado en que me hallo.
MILORD NELSON
«Son  (Leyendo.)  dos tomas...» ¿Y la otra
Sidney? 520

 (A SIDNEY, dejando de leer.) 

MILORD SIDNEY
Nelson...,

 (Muy turbado.) 

yo..., buscando...
¿Qué decís?
MILORD NELSON
Que me horrorizo
de veros, hombre inhumano;
y que, a pesar de Milady,
no seré tan insensato; 525
que os permita impunemente
gozar de vuestro atentado.
¿Tenéis espada?
NANCY
¿Qué hacéis,
Nelson, estáis delirando?
¿Queréis echar a perder 530
todo el fruto de mi llanto?
Yo lo perdono. Bastante
será para atormentarlo
el cruel remordimiento
de su arrojo temerario. 535
MILORD SIDNEY
Pero escucha..., yo no he sido...,
quien intentó...

 (Turbado.) 

MILORD NELSON
¿Y a negarlo
os atrevéis todavía?
Está bien justificado
vuestro delito.
MILORD SIDNEY
Yo tiemblo.
540

 (Aparte.) 

No me dejes,  (A ella.)  Nancy.
NANCY
En vano
es tu ruego. Ya están rotos
del amor los dulces lazos
que nos unieron. Tú solo,
de tu furor arrastrado, 545
con mi muerte pretendías
romperlos: mas ¡cuándo! ¿Cuándo?
En aquel mismo momento
en que yo, sacrificando
por ti todos mis haberes, 550
la mayor prueba te he dado
de mi constancia. Cruel,
¿en qué te ofendí? ¿Este pago
guardabas a mi cariño?
¿Este premio a mis cuidados, 555
y a mi sufrimiento? ¡Oh Dios
de eterna bondad! Si acaso
hasta tu trono mis ruegos
y mis penas se elevaron,
duélete de mí, aniquila 560
el egoísmo; tu brazo
justiciero hunda por siempre
este vicio detestado;
este vicio, que destruye
los vínculos sacrosantos 565
de la piedad; que convierte
en tigres a los humanos;
y que se goza insensible
en los suspiros y el llanto.
Puedan libres de este monstruo 570
respirar los desgraciados;
pueda la beneficencia
socorrer con grata mano
al mísero, y a su vista
huya siempre avergonzado 575
el hombre, que nació a ser
oprobio de sus hermanos.
MILORD SIDNEY
Nancy...
MILORD NELSON
No la interrumpáis.
NANCY
¡Ah! Sidney,

 (Con dulzura.) 

tú no has logrado
el gozo de hacer felices; 580
nunca este placer tan grato
conoció tu corazón.
¡Qué infeliz eres! Odiado
de todos tus semejantes,
has vivido maquinando 585
sacrificar a tu orgullo,
y a tu capricho insensato
todos los seres que forman
la sociedad; deslumbrado
por el egoísmo, has sido 590
el azote y el tirano
de tus amigos, y en fin,
el verdugo sanguinario
de tu esposa; sí, de aquella
que siempre te ha idolatrado. 595
MILORD SIDNEY
¡Cielos! ¿Dónde estoy?
MILORD NELSON
¡Oh! Nancy,
por piedad tranquilizaos;
que no puedo contener
mis lágrimas.


Escena XII

 

DICHOS. CARLOS corriendo.

 
CARLOS
Vamos, vamos,
madre mía; ya está el coche 600
a la puerta.
MILORD SIDNEY
Espera; Carlos,
tú te has de quedar.
NANCY
Sidney,
¿pudiera yo, abandonando
a mi hijo, separarle,
para siempre de mi lado? 605
Aunque el amor maternal
no me estuviera gritando,
el temor de que aprendiese
las máximas que odio tanto
con tu ejemplo, bastaría 610
para tenerlo apartado
de su padre; tú no puedes
oponerte ni estorbarlo.
Pero ¿qué es esto, Dios mío?
 

(Ruido dentro, y mira NANCY.)

 
¿En mi habitación soldados? 615


Escena XIII

 

DICHOS. EL GOBERNADOR y comparsa de soldados. Después BELFORD.

 
MILORD SIDNEY

 (Aparte.) 

¡El Gobernador!
EL GOBERNADOR

  (A NANCY.) 

Milady,
perdonadme; pero el cargo
de mi empleo me conduce
aquí con un aparato
desagradable; me alegro 620
de que os hayáis mejorado;
y vos, Sidney, al instante
habéis de seguir mis pasos
de orden del Rey.
MILORD SIDNEY
¿Por qué causa?
EL GOBERNADOR
Porque así me lo ha mandado. 625
MILORD SIDNEY
No puede ser vuestra orden
dictada del Soberano.
Si ignoráis quién soy, sabed
que ya estará mi despacho
para un gobierno en la India 630
justamente decretado.
Mis servicios, las ofertas
de mi mujer alcanzaron
esta distinción; vos mismo
habéis merecido un rasgo 635
de mi nobleza en la casa
de juego.
EL GOBERNADOR
No está olvidado
vuestro proceder en nada.
La suma que me habéis dado
a noche se la he devuelto 640
a su dueño propietario
el irlandés, a quien vos
tranquilo habéis estafado.
MILORD SIDNEY
¿Qué decís?
EL GOBERNADOR
Que los avisos
de esta intriga me obligaron 645
a ir a la casa de juego:
pues aunque estén tolerados
en nuestra patria, el gobierno
siempre cela con cuidado
que no encubra la fortuna 650
la astucia de los malvados.
Y en cuanto a vuestro carácter
y vuestro empleo me hallo
con orden de que salgáis
para siempre desterrado 655
de Inglaterra...
MILORD SIDNEY
¿Cómo?...
EL GOBERNADOR
Oídme.
Era este primer mandato
por el total abandono
con que os habéis manejado,
en Londres, de que el gobierno 660
de oficio se halla informado.
Pero el último delito
que habéis hecho, conspirando
contra la inapreciable vida
de vuestra esposa, ha mudado 665
el destierro en la prisión,
adonde vendréis, en tanto
que se decreta a castigo
digno de tal atentado.
MILORD SIDNEY
¡Cielos! ¿Qué escucho? 670
NANCY
Aunque lo hayan acusado
en mi favor, pues yo vivo,
nada está justificado.
MILORD SIDNEY
¿Quién os ha dicho?...
 

(BELFORD sale.)

 
MILORD BELFORD
Sidney...

 (Reparando en la tropa.) 

Mas ¿qué es esto?
MILORD SIDNEY
Amigo falso,
675
esto es verme por tu lengua
injustamente infamado.

  (Al GOBERNADOR.)  

Milord, decidme, ¿no es este
mi acusador?
EL GOBERNADOR
¡Qué engañado
estáis! Vuestro acusador 680
es el mismo boticario,
que os ha vendido en lugar
de un veneno preparado
un vomitivo: y sabiendo
vuestro nombre me ha avisado 685
cumpliendo con su deber.
Lo demás por los criados
de la posada y el vuestro
tengo bien averiguado;
y en esta bolsa  (Sacándola.)  está el precio 690
del bárbaro asesinato.
Seguidme.
NANCY
Esperad, Milord;
yo no puedo abandonarlo.
MILORD NELSON
En vano es el oponeros;
pues si para castigarlo 695
falta alguna prueba, aquí
está el resto que ha quedado
del veneno.
 

(Da al GOBERNADOR los papeles que le dio NANCY.)

 
NANCY
Ved Nelson...
MILORD NELSON
Lo que debo es lo que hago.
EL GOBERNADOR
Este solo testimonio 700
me faltaba; y aunque alabo
vuestro proceder, Milady,
no me es posible agradaros.
El crimen que ha cometido,
vuestra muerte procurando, 705
en ninguna parte dejan
impune los Magistrados.
NANCY
Pero, Milord...
EL GOBERNADOR
No hay remedio.
MILORD SIDNEY

  (A NANCY.) 

No te canses: ya ha llegado
el castigo a mis delitos, 710
si ellos al colmo llegaron.
He sido una fiera, un monstruo
de ingratitud; arrastrado
por el egoísmo..., ¡oh vicio
detestable! Tú has causado 715
mi desgracia; yo gozaba
los nombres dulces y gratos
de esposo y padre; tenía
amigos, riquezas, fausto
en la sociedad; la dicha 720
seguía siempre mis pasos.
¡Qué mudanza! Este es el fruto
de la maldad; que excitando
la maldición y el oprobio
del universo, ni el llanto 725
de las almas virtuosas
será por mí derramado.
¡Oh!, hijo mío.

 (Abrazando a CARLOS.) 

CARLOS
Padre mío
¿qué?, ¿nos dejáis?
MILORD SIDNEY
Hijo amado,
sí; te dejo: que te sirva 730
mi ejemplo, cuando los años
formen tu razón, de freno
para no verte abismado
en el crimen. Cara esposa,

 (A NANCY.)  

tu perdón llevo grabado 735
en mi corazón. Oh Nancy,
a Dios.
NANCY
¡Ah!, no,  (Lo abraza.)  que en tus brazos
expire. Milord...

 (Al GOBERNADOR.)  

EL GOBERNADOR
Milady,
es preciso separaros
para siempre.
SIDNEY y NANCY
¡Oh dolorosa
740
separación!
EL GOBERNADOR
Milord, vamos.
 

(El GOBERNADOR y los guardias llevan a SIDNEY; NANCY y CARLOS lo siguen hasta la mitad de la escena, y quedan, como los demás actores, en una actitud que exprese la consternación y el sentimiento.

 




 
 
Cae el telón.)