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ArribaAbajoActo Tercero

 

Gabinete rico, adornado de cuadros en las paredes, con varios muebles alrededor de ellas, y una mesa y dos sillones en medio de la estancia. En el fondo una panoplia.

 

Escena I

 

EL SECRETARIO y BRUJOS, en trajes de soldados del Archiduque; cuatro CRIADAS de DON ENRIQUE.

 

SECRETARIO  A ver, niñas, responded a lo que se os pregunte.

CRIADAS   Hablando todas a una vez. Pregunte usted.-No tiene usted más que preguntar.-Hable usted.-Diga usted.

SECRETARIO  ¿Cómo se llama este castillo?

CRIADAS   Todas a un tiempo. Castillo de la cabeza encantada.

SECRETARIO  ¿Por qué?

CRIADAS  Yo le diré a usted...-Hay una cabeza...-Es el caso...-Parece que...

SECRETARIO  Hable una y callen las demás.

CRIADAS  Calla tú.-Calla tú.-Yo hablaré.

SECRETARIO   A una.  Habla tú sola.

CRIADA 1ª  En este castillo hay una cueva...

CRIADA 2ª   Un sótano.

CRIADA 3ª  Un subterráneo.

CRIADA 4ª  Un edificio debajo de tierra.

CRIADA  Y allí hay una cabeza de hombre encantada.

CRIADA 2ª  No, señor; no es cabeza de hombre.

CRIADA 3ª  Pero hay muchos hombres allí.

CRIADA 4ª  Y muchas mujeres.

SECRETARIO  ¿Los habéis visto?

CRIADA 1ª  No, señor; no los ha visto nadie.

SECRETARIO  Pues entonces...

CRIADA 1ª  ¿Cómo quiere usted que los vean, si el que entra allí no vuelve a salir?

SECRETARIO  Pero ¿por quién se saben esas noticias?

CRIADA 1ª  Alguno de los encerrados lo habrá dicho por algún agujero.

CRIADA 2ª  Por el pozo de la sala.

CRIADA 3ª  Porque hay una sala que tiene un pozo.

SECRETARIO  ¿A quién pertenece ahora el castillo?

CRIADA 1ª   Antes era de don Gaspar de Hinojosa;. pero se lo ha vendido al señor Conde de la Biznaga.

SECRETARIO  ¿Dónde está el Conde?

CRIADA 1ª  Salió a paseo con la señora.

SECRETARIO  ¿Cómo se llama la señora?

CRIADA 1ª  Dorotea.

SECRETARIO  ¿Qué personas concurren aquí?

CRIADA 1ª  El antiguo amo del castillo, el señor don Gaspar, y su amigo el señor don Ramón.

SECRETARIO  ¿Y están aquí todos los dependientes del Conde?

CRIADA 1ª  Faltan el mayordomo y la mayordoma, que salieron con los señores. Ahí tiene usted al mayordomo y a mi amo.



Escena II

 

EL CONDE, con uniforme de capitán austriaco; DON LAÍN; dichos.

 

CONDE  Señores...

SECRETARIO  Señor Conde, hemos tenido precisión de penetrar en este castillo por...

CONDE  Nada importa: ya ven ustedes que yo sirvo también al señor Archiduque-Rey.

LAÍN .   A los CRIADOS .Podéis retiraros.  (Vanse los CRIADOS.) 



Escena III

 

EL CONDE, DON LAÍN, EL SECRETARIO; Soldados.

 

SECRETARIO   Al Conde.  Supongo que habréis oído bien el interrogatorio.

CONDE  Perfectamente, señor secretario mágico. Lo que usted me ha dicho es verdad: he hecho muy bien en creerle, en unirme a ustedes y en hacerme su capitán. Este es el castillo del hechicero suplanta or, y él pasea descuidado sus cercanías.

LAÍN  Todos los criados le han tenido a usted aquí por el amo, sin extrañar el uniforme.

CONDE  Saldremos a buscar a ese amigo para apoderarnos de su persona al volver de paseo. ¡Feliz combinación de la suerte! Yo pensé triunfar de Dorotea en este castillo, y en él será mía.  (Al secretario.)  Cunigundifredo, marche usted, que yo me reúno con usted al punto. Quiero antes registrar estas habitaciones.  (Vase.) 



Escena IV

 

DON LAÍN, EL SECRETARIO; Soldados.

 

LAÍN  Señor don Furibundifredo... vuestro apellido es tan enrevesado, que jamás doy con él.

SECRETARIO  Raufenrofenrif.

LAÍN  Es verdad: Rafagón del Rif. Ahora bien, señor don Gruñitundifredo Martagón del Rif, vos os habéis empeñado en que vos y yo hemos hecho conocimiento en la Selva de las aventuras, y yo no he puesto los pies en la selva. Un duplicado mío, un tal Garabito, ¡a quien ojalá engarabate yo por el cuello! habrá sido el que haya estado allí, y a un volver de cabeza se habrá escurrido, poniendo en su lugar mí persona.

SECRETARIO  Si eso fuera cierto, nuestro enemigo sabría ya lo que pasa.

LAÍN  Sépalo o no, vos habéis ofrecido a este desparejado esposo restituirle su periclitante mujer, que no está segura donde pueda aparecérsele mi duplicado.

SECRETARIO  Es verdad.

LAÍN  Pues, amigo mío, hacedme el favor de entregármela inmediatamente.

SECRETARIO  Estoy pronto a ello; pero vos en pago habéis de hacer algún sacrificio.

LAÍN  Estoy pronto a sacrificar... a todos los renteros de mi amo.

SECRETARIO  Eso ya lo hacíais antes.

LAÍN  Sacrificaré más a los míos...

SECRETARIO  El sacrificio que se os pide ha de ser personal.

LAÍN  ¡Ah! bien: oid. A consecuencia de la paliza que me dio mi representante sin poderes y con poder, ha empezado a encorvárseme el espinazo, y el maese albéitar del regimiento asegura que este bulto, que ahora principia, puede adquirir con el tiempo proporciones descomunales.

SECRETARIO  Es muy creíble.

LAÍN  Pues yo, señor don Rafael Ferriz; yo, por abrazar al punto a Pascuala, sacrifico sin reparo alguno mi joroba naciente, con todo su desarrollo futuro. Empleadla donde mejor os parezca.

SECRETARIO  Yo la admito; pero como es una alhaja doméstica, no conviene que salga de vuestra casa. Ahí tenéis a vuestra mujer.  (Vase y con él LOS SOLDADOS.) 



Escena V

 

PASCUALA, saliendo de un reclinatorio desfigurada con una joroba enorme; DON LAÍN

 

LAÍN  ¡Pascualita mía! ¡Jesucristo! ¿Qué tiento aquí?

PASCUALA  ¡Virgen Santa! ¿Qué me sucede que no me cabe la espalda en la ropa?

LAÍN  ¡Reniego de los brujos mil veces! ¡Corcovarme mi esposa!

PASCUALA  ¡Yo jorobada!  (Aparece sobre el reclinatorio un espejo.) 

LAÍN  Mírate allí.  (Se mira de frente al espejo.) 

PASCUALA  ¿Pero soy yo esa? No puede ser.

LAÍN  Ladéate.  (PASCUALA se perfila de un lado y después del otro.) 

PASCUALA  Pero, señor...

LAÍN  Del otro lado.

PASCUALA  Pero, señor, ¿por dónde ha venido sobre mí este costal? Si yo me he levantado hoy más derecha que un huso.

LAÍN  Pues cuando te acuestes ponte media docena de almohadas, porque si no la cabeza se te queda en el aire.

PASCUALA  Tú eres quien me ha puesto así, ¡infame!

LAÍN  ¡Pascuala! Tú siempre me has tratado de vos.

PASCUALA  Tú no eres el canalla de mi marido: tú eres Garabito, que por arte infernal has tomado la figura de don Laín para vengarte de mis desdenes.  (Cogiendo de una panoplia una maza de armas.) Te voy a matar.

LAÍN  No, mujer, no; escúchame, atiende...

CONDE   Dentro. Un poco de silencio, que estoy aquí yo.

PASCUALA  He de hacerte pedazos.

LAÍN  Pero oye, detente; oye, furia del Averno.  (Huye DON LAÍN, y PASCUALA corre tras él.) 



Escena VI

 

EL CONDE, y después GARABITO

 

CONDE  Hasta mis cartas he encontrado en el cuarto de Dorotea. Pero ¿dónde se han ido los dos que disputaban aquí?  (Llama.)  ¡Laín!  (Sale GARABITO por un sillón.) 

GARABITO  ¡Señor! ¡Señor! Acuda usted, que los tudescos han encontrado a nuestro enemigo, y no son bastantes para prenderle.

CONDE  ¡Ah! no se me escapará a mí.

GARABITO  A cien pasos del castillo están peleando con él.  (Vase EL CONDE.) En pasando la puerta, no es fácil que vuelvas a entrar.



Escena VII

 

DON ENRIQUE, con un libro; GARABITO

 

ENRIQUE  Ya estamos en casa Dorotea y yo.

GARABITO  Ya sale el Conde. Ahora levantan el rastrillo.

ENRIQUE  Se logró perfectamente la estratagema que dispusimos. Tratemos ahora de defendernos.

GARABITO  ¿Con qué gente?

ENRIQUE  Con parte de la que hay en la cueva encantada.

GARABITO  ¿Pueden salir de ella?

ENRIQUE  Por pocos días, puede sacarlos uno que no sea yo.

GARABITO  Mándeme usted: ¿qué tengo que hacer?

ENRIQUE  Toma este libro, y lee este conjuro en la sala del pozo. Te encargo que pronuncies con claridad y sencillez las palabras, porque si no las dices bien, en lugar de los hombres que necesitamos pueden salir del pozo gigantes, enanos o monstruos que nos lo echen todo a perder.

GARABITO  Gente joven es lo que hace falta. ¡Verá usted qué regimiento de pollos le traigo!  (Vase.) 



Escena VIII

 

DOROTEA, DON ENRIQUE

 
DOROTEA
Conde, ¿qué tropas son esas
De que estamos rodeados?
ENRIQUE
Son tudescos agregados
A las armas portuguesas.
DOROTEA
¿Pensarán acometer
La casa?
ENRIQUE
Con eso cuento;
Mas yo defenderme intento.
DOROTEA
¿Y cómo?
ENRIQUE
Con mi poder.
DOROTEA
Muy mal en la decisión
De tus criados confías:
Son pocos, y ha cuatro días
Que conocidos te son.
ENRIQUE
Sin embargo, no te azores,
Estás conmigo segura:
La virtud y la hermosura
Siempre tienen defensores.
DOROTEA
Vaya, tu calma celebro.
¿No es cosa que desatina,
Cuando el riesgo se avecina,
Salirme con un requiebro?
Yo tengo el alma en un hilo.
ENRIQUE
Ven, dueño adorado, pon
La mano en mi corazón.
¿Ves cómo late tranquilo?
Pues deja el cuidado, hermosa;
Lánzalo del alma luego:
Mal tuviera yo sosiego
Si peligrara mi esposa.
DOROTEA
Siempre de modo discurres
Que con la tuya te sales;
Pero usas misterios tales,
Que ya, la verdad, me aburres.
Aquí, junto a Portugal,
Me trajiste a ver el Duero,
Sin decir: «Así lo quiero
Por tal razón o por cual;»
Y sobre lo del mesón,
Que fue bien pesado lance,
No hay forma de que yo alcance
Ni una breve explicación.
Esto, Conde, es una ofensa
Que hace usted a su mujer:
Yo quiero y debo saber
Lo que hace usted, dice y piensa.
ENRIQUE
Te vas haciendo curiosa.
DOROTEA
Sí.
ENRIQUE
Riñes mucho conmigo.
DOROTEA
¿Merece menor castigo
Quien reniega de su esposa?
¡Atreverse a desmentir,
Atrevérseme a negar
Que juró al pie del altar
Sólo para mí vivir?
ENRIQUE
No creas que te mintió
Quien en debate prolijo
Esas razones te dijo.
DOROTEA
¿No fuiste tú mismo?
ENRIQUE
No.
DOROTEA
Tú quieres abrir la llaga
Que aún está casi sangrienta.
¿Quién me habló en aquella venta?
ENRIQUE
El Conde de la Biznaga.
DOROTEA
Y usted, que así me responde;
Usted, mi esposo, ¿quién es?
ENRIQUE
Soy un antiguo Marqués...
Muy diferente del Conde.
DOROTEA
Me estás hablando de broma,
Y yo seriedad reclamo.
¿Cómo te llamas?
ENRIQUE
Me llamo
Enrique de la Redoma.
DOROTEA
¿Por qué te has hecho querer
De mí con ajeno nombre?
ENRIQUE
Por libertarte de un hombre
Que te quiso envilecer.
DOROTEA
¿Quién?
ENRIQUE
El Conde
DOROTEA
¿Es esto sueño?
Estoy confundida toda.
ENRIQUE
Con una farsa de boda,
De ti quiso hacerse dueño.
Yo descubrí su intención,
Y aunque me apropié su cara,
Fue legítima en el ara
Mi atrevida usurpación.
DOROTEA
¿Te apropiaste su semblante?
Ya te miro con espanto.
Travieso eres para santo
¿Si serás un nigromante?
ENRIQUE
La magia es mi profesión;
Pero es la blanca, y te aviso
Que la ejerzo con permiso
De la Santa Inquisición.
DOROTEA
¡Muy bien! ¿Con que me redujo
La suerte a vivir al lado?...
ENRIQUE
De un hombre rico y honrado.
DOROTEA
Con sus ínfulas de brujo,
¿Y cuándo te proponías
Que yo el secreto supiera?
ENRIQUE
Sólo cuando yo estuviera
Cierto de que me querías.
DOROTEA
¡Ay, qué mago tan bolonio,
Que no sabe conocer
Si le quiere su mujer
En un mes de matrimonio!
Poca habilidad presagia
Duda tal, y de ella infiero
Que cualquier titiritero
Sabrá más que tú de magia.
ENRIQUE
Te diré, para que adviertas
Que no soy tan ignorante,
Qué piensas en este instante..
DOROTEA
¿Cuánto va que no lo aciertas?
ENRIQUE
¿Cuánto va que al suelo humillas,
Al escucharme, los ojos,
Y vivos matices rojos
Asoman en tus mejillas?
DOROTEA
¿Me he de avergonzar siquiera
De que se me haya ocurrido
Conocer de mi marido
La figura verdadera?
ENRIQUE
Es que tu deseo esconde
Un temor...
DOROTEA
¿Yo temer? ¿Qué?
ENRIQUE
Si como Enrique seré
Más feo que como Conde.
DOROTEA
Yo no pensaba en tal cosa.
ENRIQUE
Habla con sinceridad.
DOROTEA
Y bien, ¿mi curiosidad
No es justa?
ENRIQUE
Es muy peligrosa.
DOROTEA
¿Por qué?
ENRIQUE
Porque si obtuvieres
Que, de tus ruegos vencido,
Te diga donde he vivido,
Cuánto tiempo y cómo; seres
Que viles maquinaciones
Contra mí trazando están
Y pueden mucho, podrán
Sepultarnos en prisiones,
Donde esa belleza tuya,
Con que altos laureles ganas,
Entre arrugas y entre canas
Duro el tiempo la destruya.
DOROTEA
Esas son ponderaciones
No más.
ENRIQUE
Por Dios, que me creas.
DOROTEA
Pues no te doy fe.
ENRIQUE
No seas
Temeraria, que me expones...
DOROTEA
¿A qué?
ENRIQUE
A no encontrar el modo
Ya de tenerte a mi lado.
DOROTEA
Nómbrame tu marquesado
Siquiera.
ENRIQUE
Si eso es el todo.
DOROTEA
Dilo, y con resignación
Me sujeto a cualquier pena.
ENRIQUE
Soy el Marqués de Villena,
Don Enrique de Aragón.
DOROTEA
¡Huy! ¡Más viejo cinco veces
Que mi abuela Margarita!
ENRIQUE
Ahora se necesita
Que vayas donde mereces.
DOROTEA
¿Dónde?
ENRIQUE
Donde mis cofrades
No te puedan ofender,
Y aprendas a contener
También tus curiosidades.


Escena IX

 

GARABITO, asomando la cabeza por un agujero abierto en el suelo; dichos.

 

GARABITO  Señor, el conjuro me ha salido mal.

ENRIQUE  ¡Calla!  (Se oculta Garbito.) 

DOROTEA  ¿Qué era eso?

ENRIQUE  Una combinación mágica que disponía y se ha desgraciado.

DOROTEA  Haz una conmigo. Quiero yo aprender esas cosas también.

ENRIQUE  Para aprender, hay que ir a estudiar. ¡A Madrid, a la escuela!

 

(El gabinete se convierte en una escuela de niñas: DON ENRIQUE desaparece. DOROTEA, con gorra y delantal de niña, se queda donde estaba. De los trastos arrimadas a las paredes salen las niñas con cartilla de madera en la mano.)

 
 

Escuela de niñas.

 


Escena X

 

DOROTEA, NIÑAS

 

NIÑAS  Cri-istus a,-a, a, a, be,-ce, e, e, de,-e,-efe, ge,-hache, i,-jota, Ka,-ele, elle,-eme, ene, eñe,-o, pe, cu,-erre, ese, te, u,-ekis, y,-zeta; a,-e, i, o, u.  (Se levantan y rodean a DOROTEA.) Castigada serás tú.

DOROTEA  ¿Yo, muñecas?

NIÑAS  Tú, tú, tú.

DOROTEA  ¿Por qué?

UNA NIÑA  Por lo de siempre. Porque, a pesar de ser la más grandullona, eres la más torpe de la escuela.

DOROTEA  ¡Me alegro de saberlo!

NIÑA  Y la más desaplicada.

DOROTEA  Mejor.

NIÑA  Y la más perseguida de la maestra.

DOROTEA  ¡En buena posición me hallo!



Escena XI

 

LA MAESTRA; dichas

 

MAESTRA  ¿Qué desorden es éste? Cada una a su puesto... Y tú, zángana, ¿qué haces aquí sin labor y sin libros? Dame al momento la lección de memoria.

DOROTEA  ¿Qué lección, si yo?...

MAESTRA  Mira que si no me la dices bien, te planto en el calabozo de las disciplinas.

DOROTEA  Pero, señora, si yo estoy aquí por...

MAESTRA  Por fuerza, ya lo sé, y por fuerza tienes que obedecerme. A ver si me recitas bien esa fábula.

DOROTEA  Yo no sé más fábula que la de la alacena.

MAESTRA  Ni aun esa la sabías antes de ayer. Veamos hoy qué tal me la dices.

DOROTEA

 Aparte. (Hagamos la niña mientras nos obliguen a ello.)

 (Recita.) 

Caminando un Relator
Del Consejo de Ultramar,
Hizo noche en un lugar
En casa de un labrador.
En servicio del viajero
Iba un paje maragato,
Mozo de excelente olfato,
Y excelente majadero.
Cenaron en paz de Dios,
Trataron de madrugar,
Y hubiéronse de acostar
En una alcoba los dos.
Veíanse en los costados
De la estancia frente a frente,
Iguales exactamente,
Cuatro postigos cerrados.
El un par era un balcón,
El otro correspondía
A una alacena, en que había
Seis quesos de Villalón.
Cogió el sueño tarde y mal
El Relator, y durmiendo
Creyó sentir el estruendo
De un turbión descomunal.
Despertó, y al camarada
Le dijo: «Ved si el Oriente
Clarea, y si da el ambiente
Olor de tierra mojada.»
Saltó el paje de su lecho,
Y a tientas de mano y pie,
Por ir al balcón, se fue
A la alacena derecho.
Abrió, zampó la cabeza,
Y aunque miró y remiró,
Tan negro el boquete halló
Como el resto de la pieza.
Pero un olor en seguida
Percibió en aquel recinto,
Que le pareció distinto
Del de tierra humedecida.
Y levantando exprofeso
La voz el muy avestruz,
Dijo: «Ni lluvia ni luz:
Está obscuro y huele a queso.»
Así ciega y tontamente
Críticas hacen famosas
Los que no miran las cosas
Desde el punto conveniente.
Tacha de obscuro y condena
Tal concepto Santillana,
Y es que huye de la ventana
Y se asoma a la alacena.

MAESTRA  Tal cual; pero ¿y la lección de hoy?

DOROTEA  Si no la he visto, ni a usted tampoco.

MAESTRA  ¡Desvergonzada! ¡Al cuarto del encierro! ¡Al calabozo!

DOROTEA  ¡Señora!...

MAESTRA  Vamos, o te llevo de una oreja. Venid vosotras a verle poner la coroza.  (LA MAESTRA coge de la mano a DOROTEA, y las niñas la siguen cantando en coro.) 

NIÑAS  La niña grandona es ésta,

¡bendígala San Antón!

la llevan al calabozo

por no saber la lección.  (Éntranse.) 

 

Acampamento.

 


Escena XII

 

EL CONDE, EL SECRETARIO; Soldados

 

CONDE  Apartaos, alejaos de mí.

SECRETARIO  ¿Qué haréis sin nosotros?

CONDE  ¿De qué me habéis servido hasta ahora?

SECRETARIO  Poco se ha perdido por haber evacuado el castillo.

CONDE  Soldados que me son inútiles, los abandono. Ya que estamos en el cuartel general, renuncio mi grado: encárguese usted de la tropa, y no se me ponga delante ninguno si no quiere experimentar mi cólera.

SECRETARIO   Aparte.  (Su orgullo merece que hagamos lo que nos manda: ya le pesará.) Obedezco y nos retiramos.  (Vase y con él LOS SOLDADOS.) 

CONDE   Solo. ¡Abrazar la vida de campaña sólo con el objeto de apoderarme de Dorotea y de mi rival, y no conseguirlo cuando los tenía casi en mis manos! Donde quiera que halle al pérfido mayordomo, que me hizo salir de la casa para encerrarse allí con mis enemigos...



Escena XIII

 

DON LAÍN y después DON GASPAR y DON RAMÓN; EL CONDE

 

LAÍN   Dentro. Les digo a ustedes que es capitán mi amo.

CONDE  Su voz es ésta.

LAÍN   Dentro. Van ustedes a convencerse...  (Sale.)  Señor, anuncio a usted la llegada...

CONDE   Sacando la espada. Yo te anuncio la de tu hora, pícaro.  (Salen DON GASPAR y DON RAMÓN.) 

LAÍN  Don Ramón, don Gaspar; ampárenme ustedes.

CONDE  Dejadme quitarle la vida.

RAMÓN  ¿Qué te ha hecho ese mentecato?

GASPAR  Si has tenido alguna reyerta con él, basta mantearle.

LAÍN  Señor don Gaspar...

RAMÓN  Córtale las orejas y no te incomodes.

LAÍN  Señor don Ramón...

CONDE  Me has hecho salir del castillo traidoramente.

RAMÓN  Hombre, el que te ha hecho salir he sido yo.

CONDE  ¿Tú?

LAÍN  ¿Ve usted cómo soy inocente? Si hasta ahora me he entretenido en recibir palos de mi Pascuala.

RAMÓN  ¿No te acuerdas del favor que te pedí ayer?

CONDE  ¿Cuándo te he visto yo hace mes y medio?

RAMÓN  ¿No hemos pasado juntos toda la mañana?...

CONDE  ¿Yo con vosotros?

GASPAR  Desde que te vendí el castillo, no hay día que no nos reunamos: con que...

CONDE  ¿A mí venderme tu castillo?

GASPAR  Si me lo quieres volver a comprar, por mí no hay reparo: lo cobraré dos veces.

RAMÓN  Yo presencié el pago.

CONDE   A Gaspar. Tú habrás vendido esa posesión a una persona: tú  (A Ramón.)  habrás presenciado la venta; pero esa persona no soy yo, no es vuestro amigo, y la prueba es que trataba de destruir la casa que me aseguras ser mía.

GASPAR  Busca un simple que te dé crédito.

RAMÓN  ¿Cómo puede ser eso verdad?

CONDE  Como que hay un impostor que ha tomado mi nombre, y que por arte del diablo se parece a mí en términos que todos le equivocan conmigo.

RAMÓN  Vaya, deja cuentos de niños, y explícanos tu conducta, que es harto contradictoria. Nos encargas que salgamos de Madrid para cooperar a tu matrimonio supuesto, y a las dos horas te casas de veras. Como don Enrique, apeteces la paz; como Conde de la Biznaga, te haces de golpe capitán al servicio del austriaco...



Escena XIV

 

DON ENRIQUE; dichos

 

ENRIQUE  El Conde de la Biznaga, aunque disfrazado con este uniforme, ha jurado a Felipe.

RAMÓN Y GASPAR  ¡Dos Condes!

LAÍN  Como hay dos Laínes.

CONDE  Al fin te he hallado, ¡traidor! Uno de los dos es preciso que desaparezca. Desnuda la espada.

ENRIQUE  Veamos qué valor muestra delante de un hombre el que hasta ahora no ha sabido más que perseguir a una dama.

CONDE  Vas a morir, impostor.

ENRIQUE  Defiéndete, falsario.  (Se baten.) 

RAMÓN  ¡Señores, señores!

GASPAR  Deteneos.

LAÍN  Ahora que se han revuelto, ¿quién conoce al verdadero Conde?

LOS DOS  Yo soy.

LAÍN  Quedamos enterados. Nada, el mejor medio de salir de confusiones es dejar que se mate uno: siempre les queda a ustedes su amigo, y a mí mi amo.

CONDE  ¿Es esa la ley que me tienes? Te he de atravesar las entrañas.

ENRIQUE  Guárdese usted de tocar a mi mayordomo.

LAÍN  Este es mi amo: el Conde que me protege es el verdadero Conde.

ENRIQUE  Ramón, ven a recibir el préstamo que habíamos tratado.

RAMÓN  Este es mi amigo: el Conde que presta es el verdadero Conde.

CONDE  Gaspar, mira que es nula la venta del castillo.

GASPAR  ¿Eso es decir que tendría que devolver el dinero que ya he gastado?

ENRIQUE  La venta es válida, Gaspar.

GASPAR  El Conde que compra es el verdadero Conde.

CONDE  Ramón, Gaspar, escuchadme: ved que el engaño que padecéis puede seros funesto.

ENRIQUE  En el castillo nos espera un banquete. Seguidme.

GASPAR  Sigámosle. El Conde que convida es el verdadero Conde.

 

(Vanse todos menos EL CONDE.)

 


Escena XV

 

EL CONDE, y luego EL SECRETARIO y soldados.

 

CONDE  ¡Soldados! Ninguno me oye. No podía haberlos mandado retirar a peor tiempo. ¡Soldados!  (Salen EL SECRETARIO y soldados.) 

SECRETARIO  ¡Señor!...  (Aparte.  Ya sabía yo que me llamarías.)

CONDE  Vamos a asaltar el castillo. No ha de quedar en él piedra sobre piedra.

SECRETARIO  Podríamos volarle.

CONDE  Perecería Dorotea entre sus ruinas.

SECRETARIO  Dorotea no está ya en él.

CONDE  ¡Oh! entonces destruyamos el asilo del hechicero.

SECRETARIO  Preparad vosotros la mina.  (Húndense dos soldados.)  Venid, Conde: no se libra de ésta nuestro contrario.

 

(Vanse todos.)

 
 

Vista exterior del castillo.

 


Escena XVI

 

DON ENRIQUE, DON GASPAR y DON RAMÓN, en las murallas del castillo; CRIADOS armados.

 

ENRIQUE  El enemigo se acerca.

RAMÓN  Manda retirar la avanzada.  (Tocan a retirada.) 

GASPAR   Acabando de beber una botella. Ahora que vengan cuando gusten a acometernos. En destripando yo un par de botellas, no me queda títere por delante.

ENRIQUE  Yo os estimaría que os volvieseis a vuestras casas. Con mis dependientes y con los labradores que se han venido aquí, tengo bastante para escarmentar a mis enemigos.

RAMÓN  Nosotros no te abandonamos.

GASPAR  Ni en la mesa ni en el peligro.



Escena XVII

 

GARABITO montado en un cerdo, mandando un pelotón de monos ridículamente vestidos y armados; dichos.

 

GARABITO  Quise hacer pollos elegantes, y a poquito que me descuidé se me volvieron monos; quise mandar a caballo mi fuerza, y no encontré más que este animalito de la cabaña de Cerdán establecida en Guarromán y en Porcuna. Se quedó manco el pobre de una sangría que le hicieron para improvisar unas morcillas extremeñas. ¡Paso, el paso!... ¡Hileras a la izquierda, alto! ¡Prevénganse... Como primera fila!  (Los monos sueltan las armas, y rodean a GARABITO llevándole a un lado y a otro.) ¡Insubordinados, rebeldes!... Soltadme para que os forme consejo de guerra.

UN CENTINELA   (De las murallas.)  ¡El enemigo, el enemigo!

GARABITO  ¡A las armas!  (Los cogen las carabinas, se las ponen por caballito, y se van unos por un lado y otros por otro, para subir a las murallas.) Mi tropa se volvió de caballería: que los mande un jefe de su arma.  (Éntrase.) 



Escena XVIII

 

EL CONDE, EL SECRETARIO; soldados; dichos

 

CONDE  Rendíos, si queréis salvar las vidas: el castillo está minado.

GASPAR  Esta es nuestra respuesta.  (Lo tira una botella.) 

ENRIQUE  ¡Fuego!  (Descargas de ambas partes.) 

CONDE  ¡Fuego!

GASPAR  Ladrillazos en ellos.

CONDE  ¡Perros! ¡Cómo se defienden!

SECRETARIO  Apelemos al último recurso.  (Explosión de la mina: arruinase el castillo.) 

TODOS  ¡Oh!

LOS DEL CONDE   ¡Victoria, victoria!  (Penetran por la brecha y desarman a las defensores de DON ENRIQUE: éste se retira peleando.)