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ArribaAbajoActo Segundo

 

Decoración de jardín magnífico. Bancos de piedra, asientos rústicos, etc.

 

Escena I

 

DON ENRIQUE, GARABITO

 
GARABITO
¿Con que renuncia usted a la sorpresa
Que al mundo causaría
Revelando su nombre verdadero?
Bien hecho podrá ser; pero me pesa.
ENRIQUE
Ya en mis tiempos obtuve nombradía;
Modesta paz en adelante quiero.
GARABITO
Nuestro secreto morirá conmigo,
Aunque en hacerlo público tenía
El interés de parte y de testigo.
ENRIQUE
Un siglo no es bastante,
Contando a maravilla por instante,
Para gozar completo el portentoso
Espectáculo nuevo
Que a tu mano benéfica le debo.
Álzate del sepulcro tenebroso,
Ruda generación, cuya demencia,
Confundiendo el saber con los delitos,
A ceniza redujo mis escritos:
Contempla de otra edad en la experiencia
Los magníficos frutos de la ciencia.
Cruza Colón las indomadas olas
Del férvido Océano,
Y allá en un mundo incógnito su mano
Pone audaz las banderas españolas;
Abre a la ilustración canal fecundo
La prensa, voz y vínculo del mundo;
La cristalina lente
Por el cielo esplendente,
Siguiendo el giro de sus luces bellas,
Avecina del suelo las estrellas;
Y la mal disfrazada alegoría,
Tímido ensayo de la pluma mía,
De interés, de verdad, de pompa ornada,
Ya de puñal armada,
Ya tomando la máscara risueña,
Deleite ofrece a sentimiento y juicio,
Y en ingeniosas fábulas enseña
Respeto a la virtud, horror al vicio.
¡Siglo feliz, que con veloz progreso
Ves a la perfección en todas partes
Las costumbres correr, las ciencias y artes!
GARABITO
Y por más que lo nieguen, algo es eso.
ENRIQUE
Mengua. el crimen y el mal; no tan austera
La virtud, se reviste de dulzura;
Y ocupando su puesto la hermosura,
La hace el hombre, de esclava, compañera.
La guerra, vuelto el musulmán temido
A las arenas de África vencido,
Menos bárbara es ya, menos impía.
GARABITO
¡Ay! no falta materia para lloros;
Huéspedes hay en casa todavía,
Que hacen más daño que si fueran moros.
¿Cómo no echa usted mano de sus untos,
Y a los aliados contra España juntos
No me los despampana de un porrazo
En la cumbre del monte Chimborazo?
ENRIQUE
Ya la suerte del trono don Felipe
Deja en Villaviciosa decidida:
Nube será, que leve se disipe,
La furia de la hueste que en su saña
Huye de muerte herida.
Próxima está la paz, y la campaña
Tenido hubiera duración más corta,
Sino fuese hasta aquí suerte de España
Tarde entender lo que a su bien importa,
Tal mi destino fue también un día,
Y me costó el error perder mi estado,
Y cuanto fue mi bien. Escarmentado
Vuelvo por fin a la segura vía,
Y en el presente empeño,
La postrimera vez será sin duda
Que a mis recursos mágicos acuda.
De posesiones ducho,
Donde practique la virtud sin brillo;
Retirado tal vez en un castillo,
En la corte tal vez, y en esta aldea,
Desconocido viviré en reposo,
Felicísimo esposo
De mi dulce y hermosa Dorotea.
GARABITO
¡Qué ajeno estará el Conde
De la función que aquí se solemniza!
¿Cómo ha de imaginarse, ni por dónde,
Que la boda que en falso preparaba
Usted se la realiza,
Tomando su figura, nombre y traje?
Bramando de coraje
Vagará por Madrid, buscando el coche
Que llevó a ustedes a casarse anoche.
ENRIQUE
Castigo mereciera más severo
Que usurparle la dama, sus deslices.
GARABITO
Díganlo mis costillas infelices.
Mas desquitarme espero.
ENRIQUE
Desecha pensamientos inhumanos:
La venganza es deleite de villanos.
GARABITO
Esa razón me favorece al doble:
Ni él como Conde obró, ni yo soy noble.
ENRIQUE
Culparán en la sala mi tardanza
Los convidados ya. Toma: te dejo
Ese mágico anillo,
Que te dará completa semejanza
Con don Laín...
GARABITO
¡Señor! ¡tras vieja, viejo!
¡Por Dios!...
ENRIQUE
Parecerás el mayordomo
Y joven quedarás.
GARABITO
¿No es más sencillo
Que no me deje ver?
ENRIQUE
¡Eh! toma.
GARABITO
Tomo
La facha, pues, del ínclito Cornejo.
 

(Recibe GARABITO el anillo y toma con él la figura de DON LAÍN.- Vase el Marqués.)

 


Escena II

GARABITO
Aquí en la boda está la infiel Pascuala,
Y luego don Laín vendrá sin duda;
No es la ocasión para mis celos mala,
Ya que en otro por magia se me muda:
Con el auxilio de la faz postiza,
Vengaré calabazas y paliza.
Esta flexible vara, que es la propia,

 (Cogiendo una que estaba en un banco.) 

Marque a mi original profundamente,
Porque no se confunda con la copia.
Hátenos frente a frente.


Escena III

 

DON LAÍN, GARABITO

 

LAÍN   Aparte. (A esta quinta se ha encaminado, según me dicen un carruaje con Dorotea. Preguntemos.) Guarde Dios a usted, camarada.

GARABITO  Servidor, hidalgo.

LAÍN  ¿Pudiera usted decirme si ha visto algún coche por estas inmediaciones?

GARABITO  Una docena de ellos paró aquí a mediodía.

LAÍN  Pues no tiene traza de parador este edificio.

GARABITO  Ya lo creo: es el palacio del señor Conde de la Biznaga.

LAÍN  ¡Del señor Conde de...! ¿A quién dice usted que pertenece esta finca?

GARABITO  Repito que al señor Conde de la Biznaga.

LAÍN  ¿Sabe usted que habla con quien tiene en la uña todas las haciendas del señor Conde?

GARABITO  Pues, amigo, ésta se ha escapado de las uñas de usted.

LAÍN  Sin duda es compra muy reciente de su señoría; tan reciente acaso, que todavía no la habrá visto.

GARABITO  Si come hoy aquí...

LAÍN  ¿Aquí está el Conde?

GARABITO  Hombre, usted se admira de todo. ¿Qué tiene de particular que un Conde coma en su casa?

LAÍN  Maldito, y tampoco lo tendrá que participe yo de su mesa. Con permiso de usted, mi dueño.

GARABITO  ¿A dónde va usted tan diligente?

LAÍN  A ver a mi amo.

GARABITO  ¿Usted sirve al Conde de la Biznaga?

LAÍN  ¡Bueno sería que me lo quisiera usted disputar!

GARABITO  Yo conozco a todos los dependientes de su señoría, y jamás he tenido el poco envidiable gusto de mirar ese coranvobis de fariseo.

LAÍN  ¿Si querrá usted conocer a los criados del Conde mejor que yo?

GARABITO  ¿Pues quién es usted para conocerlos?

LAÍN  Su mayordomo.

GARABITO  ¿Su mayordomo?

LAÍN  Sí, señor: don Laín Cornejo.

GARABITO  ¿Sabe usted que voy sintiendo una comezón irresistible de cargarle de leña?

LAÍN  Haga usted por dominar esa tentación, a lo menos hasta que yo sepa la causa.

GARABITO  Usted se atreve a usurpar el nombre de Laín Cornejo, vinculación perpetua de mi familia.

LAÍN  Yo no usurpo nada a nadie: ese nombre lo he llevado yo desde el día de mi bateo.

GARABITO  Tal será la opinión de usted; pero la mía en este particular es enteramente contraria, y va usted a probar el peso de mis argumentos. (Meneando la vara.) 

LAÍN  Pero, hombre, ¿qué le importa a usted que yo me llame don Laín o don Periquito Fernández?

GARABITO  Sepa usted, para que se confunda, que quien se, llama Laín Cornejo; quien es mayordomo del señor Conde de la Biznaga, soy yo.

LAÍN  ¿Usted? ¿Está usted seguro de ello?

GARABITO  ¿Quién, sino yo, há veinticinco años que reduce a la mitad las rentas del Conde? ¿Quién le arruina y le presta a cincuenta por ciento el mismo dinero que le estafa? ¿Quién le induce a que pase la vida entre parásitos, busconcillas y tahures, para que sus gastos se aumenten y no repare en las cuentas?

LAÍN   Aparte. (¡Dios de Israel! Si este hombre no es don Laín, ¿cómo sabe tanto? Sobre que ya voy teniendo dudas... Y en verdad, ahora que reparo en él, que se parece a mí como se parecen dos cosas cuando son iguales.) Amigo mío, por las señas que usted me da, pudiera ser usted el que dice; pero como yo pudiera dar muchas más, debo creer que el verdadero don Laín no es distinto de mi persona.

GARABITO  La prueba. ¿Conoce usted a un gallardo mozo, natural de Móstoles, cuya fama vuela por las ventanas de Madrid, llamado Garabito?

LAÍN  Sí, señor, que le conozco. Y ¿qué

GARABITO  Y ¿quién es ese hombre?

LAÍN  Un galopo solemne.

GARABITO  No se quite usted sus cualidades para encajárselas a otro. Yo hablaba del oficio de ese mancebo insigne.

LAÍN  Es vidriero... y torpe, y carcro, y descortés.

GARABITO  Usted parece de su gremio, según le elogia. ¿Qué ha trabajado el tal para el Conde?

LAÍN  Valor de ochenta pesos, salva la rebaja correspondiente.

GARABITO  Y esa obra, ¿se le ha pagado?

LAÍN  Con una veintena de palos cabal, y alguna fracción insignificante.

GARABITO  Y ¿quién dispuso que se le satisficiese en tan buena moneda?

LAÍN  La propuesta fue mía, y el decreto de ejecución fue de mi amo.

GARABITO  ¡Oiga! Y ¿qué ha hecho usted de la novia del susodicho?

LAÍN  Mi mujer.

GARABITO  Y con respecto a él, ¿se ha encargado usted de algún negociejo?

LAÍN  De enviarle a ganar un curso de rebenque bajo la dirección de un cómitre de buenos humos.

GARABITO  ¿Sí, eh? Viejo canalla, recibe el premio de tus maldades. (Le apalea.) 

LAÍN  ¡Ay, ay! ¿Dónde me refugio?  (Va a huir por entre dos bastidores, de entre los cuales salen varias piernas calzadas con botas de diferentes hechuras, y le amenazan con puntapiés; va al lado opuesto, y le pasa otro tanto: en el ínterin GARABITO sigue apaleándole.)  ¡Huy! Pies, ¿para qué os quiero? ¡Misericordia! Por nuestra Señora de la Piedad, por el Señor atado a la columna...

GARABITO  ¿Es usted don Laín todavía?

LAÍN  No, señor: ya no soy más que un hombre molido a palos. Sus argumentos de usted me han hecho conocer que me he equivocado de nombre hasta el día de la fecha.

GARABITO  ¿Volverá usted a usar el mío?

LAÍN  No, señor, a fe de Laín Cornejo.

GARABITO  Pícaro, toma para que tengas memoria.

LAÍN  San Dimas, ¡favorecedme! (Huye.) 



Escena IV

 

PASCUALA, GARABITO

 
PASCUALA
¡Qué alboroto! Yo sin duda
Que os mataban me creí.
GARABITO
¿Y te hace salir aquí
La gana de verte viuda?

 (Aparte. 

No puede ser mis propicia
La ocasión, para que lleve
Su merecido esta aleve,
Que me vendió por codicia.)
PASCUALA
¿Cómo habéis aquí venido,
Contra mi expreso mandato?
Cuando de esparcirme trato,
Lejos hoy de mi marido.
Lo tengo dicho mil veces.
GARABITO
Yo lo oigo por vez primera.
PASCUALA
Os faltaba la sordera,
Tras tantas ridiculeces.
GARABITO

 Aparte. 

(Para enfilar una riña
Se va preparando bien.)
Y dígame usted, ¿a quién
Se figura que habla, niña?
PASCUALA
Al hombre que se obligó
Con toda formalidad
A no tener voluntad,
Porque le sufriera yo.
Solamente puedo así
No echar menos los amantes
Que me pretendieron antes
Que os acordarais de mí;
Finos todos y atildados,
Y uno de ellos de alto porte,
De lo mejor que en la corte
Pasea... por los tejados.
GARABITO
¡A un hombre de mi calibre
Decir desvergüenza tal!
PASCUALA
¡Eh! déjeme el carcamal
Hoy de su presencia libre.
GARABITO
Tú te propones hacerme
Que te mida las espaldas.
PASCUALA
Guardad respeto a las faldas;
No despertéis a quien duerme.
Mirad que diré clarito,
Porque a Lucifer os deis,
Que ni besar ni merecéis
Donde pise Garabito.
GARABITO
¡Qué oigo!
PASCUALA
Es un bobalicón,
A quien no estuviera mal
Ir atado de un ramal
A beber en un pilón;
Pero a una mujer la esponja
Mucho el mimo y el regalo
De un joven.
GARABITO

 Aparte. 

(¡Dé usted un palo
Después de tanta lisonja!)
PASCUALA
Vos gruñís a troche y moche
Todo lo que dura el día,
Y él a mi reja venía
Más rendido cada noche.
GARABITO

 Aparte. 

(¡Qué tarde mi amor se aprecia,
Tan fino, puro y brillante
Como punta de diamante,
Como cristal de Venecia!)
PASCUALA
Desde que en vos el autor
Miro de su zarandeo,
Ha subido vuestro feo
A la línea del horror.
¡Pobrecillo!
GARABITO
Sí, vindícalo;
Y a tu podrigorio, béfalo;
Que es...
PASCUALA
Un hurón.
GARABITO
Un cernícalo.
PASCUALA
Un avestruz.
GARABITO
Un bucéfalo.
PASCUALA
Un hipopótamo.
GARABITO
Un
Rinoceronte.
PASCUALA
Un jirafo.
GARABITO
Tullido se quede y gafo.
PASCUALA
Así os volvierais atún.
GARABITO
Si no le rompí el bautismo
Há poco al tal mayordomo,
Fue...
PASCUALA
¿Qué estáis diciendo? ¿Cómo
Habláis así de vos mismo?
GARABITO

 Aparte. 

(Soy, mucho favor haciéndome,
El asno mayor de Móstoles.)
Hija, por los doce Apóstoles,
Cree... que voy conociéndome,
Y es por eso benemérita
Mi acusación hiperbólica,
Pues quiero, entre paz bucólica,
Mi vida enmendar pretérita.
Milagro del Lavapiés,
Guardillero serafín,
No mires a don Laín
En el botarga que ves:
Mira una persona ambigua,
Que une con prodigio nuevo
Un corazón de mancebo
Y una cara de estantigua;
Y aunque tu razón no entienda
De mi discurso el busilis,
Haz por no hablarme con bilis:
Dulcifícate, mi prenda,
Y halle en tus brazos hermosos
Mi ansia de amor su específico.
PASCUALA
Don Laín, eso es magnífico:
Así han de ser los esposos.
Habláis con tal expresión,
Que rinde su dulce imperio.
Perdonad tanto improperio
Que os dije sin ton ni son.
GARABITO
Yo no soy hombre a quien hiere
Una salida de tono:
Cualquier ofensa perdono
Que a don Laín se le hiciere.
PASCUALA
Doráis con tales maneras
Vuestra fecha y vuestra facha:
Desde hoy, aunque soy muchacha,
Os voy a querer de veras.
GARABITO
Soy feliz.  (Aparte.  ¡Ay! no lo soy:
De otro es la felicidad.)
PASCUALA
Por el abrazo llegad:
Con toda el alma os le doy.
GARABITO
Pues, señor...
PASCUALA
Aunque una hiena
Parezco, mi genio es blando,
GARABITO

 Aparte. 

(Pues ¿no la estoy abrazando,
Sin recordar que es ajena?)
PASCUALA
¿Qué decís entre vos?
GARABITO
Rezo
Y digo...
PASCUALA
¿Qué?
GARABITO
Que tú eres,
Entre todas las mujeres,
De mi virtud el tropiezo.
PASCUALA
Acto es de virtud perfecta
Quererse según se pacta.
GARABITO

 Aparte. 

(No está mi nombre en el acta
Que a tu consorcio respecta.)
PASCUALA
¿Qué habláis?
GARABITO

 Aparte. 

(Genios, cuya acción
Detiene al galán más ágil,
Haced que un vidriero frágil
No caiga en la tentación.)

 VOZ, dentro. 

¡Pascuala!
PASCUALA
Aquí estoy.

 VOZ, dentro. 

Ven presto.
PASCUALA
Voy. Adiós, mi viejecito.
GARABITO
Aguarda.
PASCUALA
Vuelvo.
GARABITO
Un poquito.
PASCUALA
Adiós.
GARABITO
Espera.  (Vase PASCUALA.) ¿Qué es esto?
 

(Las matas del jardín se estrechan por un lado y otro, dejando sólo en medio un angosto paso.)

 


Escena V

 

GARABITO, y luego una VOZ

 
GARABITO
¡Oiga! me angostan el paso
De modo que sin molestia
No cabe en medio una bestia
De carga, pongo por caso.

 VOZ, dentro. 

Como tú... no has de pasar...
GARABITO
¡Como el que habla es un marica!
VOZ
Soy un genio que abanica.
GARABITO
¿Qué es eso de abanicar?
VOZ
Ven, verás.
 

(Una mano pequeña sale de entre las ramas de un costado, y toca a GARABITO suavemente varias veces en una mejilla.)

 
GARABITO
¡Oh gracia suma!
Tal como de niña o niño.
Me hace en el rostro un cariño
Una manita de pluma.
 

(Sale otra mano por el lado opuesto y hace lo mismo.)

 
Ya son dos, a cual más blanda
Y linda. La que yo atrape,
Me la como.

 (Quiere cogerlas.) 

VOZ
Quita.
 

(Se retiran las dos manos pequeñas y salen otras de regular tamaño que sacuden a GARABITO dos buenas bofetadas.)

 
GARABITO
¡Zape!
El par de manos agranda,
Y no hacen ya la mamola,
Sino plantan soplamocos
Tales, que sentara pocos
Más recios una manola.
Genios de genio burlón,
Larguimanos duendecillos,
Dejad pasó.

 (Dos manos grandes abofetean a GARABITO.) 

¡Ay, mis carrillos!
No juguéis al abejón,
Manotas, que yo no veo
Cara en que pegar. Señores
Genios abanicadores,
Baste ya de abaniqueo.
Una escena interesante
Pascuala y yo principiamos,
Y...
VOZ
Si vas, te abanicamos.
 

 (Aparecen a un lado y otro varias manos colosales.) 

GARABITO
¡Qué manazas de gigante!
Sola una me hiciera añicos:
Con dos dedos me estrangula.
A la cola, de una mula
Falsa tales abanicos.
Pies atrás.

 (Vase y ensánchase el jardín, quedando como antes.) 



Escena VI

 

DON RAMÓN, DON GASPAR, DON ENRIQUE, DOROTEA; SEÑORAS, CABALLEROS, CRIADOS

 
GASPAR

 Dentro. 

Síganme ustedes
Al jardín.

 VOCES, dentro. 

Al jardín.
GASPAR
Ea,
Dame ese brazo, Matea.
Tú, Ramón, con la Mercedes.

 (Salen.) 

RAMÓN
Con tiento, Gaspar, con tiento,
Que era muy fuerte el Jerez.
GASPAR
Perdonen por esta vez
Las leyes del miramiento.
Ayer sin maravedí,
Y hoy bien repleto el bolsillo
Con la paga del castillo
Que a nuestro amigo vendí,
Justo es que bebiendo invoque
Al numen de la alegría,
Pues no hay boda sin orgía
Ni venta sin alboroque.
ENRIQUE
¿Nada me dice mi hermosa?
DOROTEA
¿No se revela el placer
En esta frente ardorosa?
¿No ves en tu tierna esposa
La más felice mujer?
ENRIQUE
Miro en tus ojos lucir
Ternura y felicidad;
Mas quiere mi vanidad
Ufanarse con oír
Tan lisonjera verdad.
DOROTEA
Yo pidiera, en premio justo
De esa verdad lisonjera,
Que mi esposo me dijera,
El origen del disgusto
Que a veces su rostro altera.
ENRIQUE
¿Disgusto notas en mí?
DOROTEA
Duda, inquietud... ¿qué sé yo?
ENRIQUE
No: tu amor se alucinó.
DOROTEA
Me ha sonado como sí
El acento de ese no.
Habla.
ENRIQUE
Me acosa un desvelo...
DOROTEA
Vamos, ¿qué te sobresalta?
ENRIQUE
¡Será tal mi desconsuelo
Si un día tu amor me falta!
DOROTEA
Faltárale el sol al cielo.
ENRIQUE
Puedo perder mis blasones...
DOROTEA
No es pérdida de llorar.
ENRIQUE
Puede mi suerte cambiar,
Y aun en otras mis facciones
Se pudieran transformar.
DOROTEA
¡Qué temores tan extraños!
Comunes a todos son
Tales mudanzas y daños:
En mí verás con los años
La misma transformación.
ENRIQUE
Si mi nombre o mi figura
Fuese lo que en mí te agrada...
DOROTEA
El nombre no importa nada,
Y en materia de hermosura
No te cupo demasiada.
No te ofenda la franqueza
De un cariño verdadero;
Lo que yo en mi esposo quiero
No es fausto, ni gentileza,
Ni títulos, ni dinero:
Quien merece mi afición
No es el señor, es el hombre
Que me hace de su alma don;
Quiero en él su corazón,
Y allí no hay rostro ni nombre.
ENRIQUE
Cesaron, ídolo mío,
Mis amargas inquietudes;
A la suerte desafío,
Pues tengo con tus virtudes
Sujeto su poderío.
Dicha en la ciencia busqué,
Y en la gloria y los honores:
¡Ay! ¡cuánto me equivoqué!
La hiel de los sinsabores
En copa de oro apuré.
Que no es dichoso en la tierra
Quien entre muros sombríos
Montones de plata encierra,
Ni quien vierte sangre a ríos
En los campos de la guerra,
Ni quien a fuerza de dar
Tormento al sabio discurso,
Logró poder señalar
A las estrellas el curso
Que en el cielo han de llevar.
Amor es el bien mayor
Que en esta obscura morada
Le dio al hombre su Hacedor,
Que le crió de la nada
Por un impulso de amor.
GASPAR
Conde, jugar convendría
Un poco: el naipe es mi encanto.

 (Saca una baraja.) 

ENRIQUE
Guarda tu baraja, en tanto
Que yo te muestro la mía.
 

(Sale una mascarada de baile compuesta de las cuarenta figuras de la baraja.)

 
GASPAR
Llueve, señores: mi centro

 (Acabado el baile) 

No es agua.
DOROTEA
Gotas arroja
Gruesas la nube.
ENRIQUE
Se moja
Mi baraja. Adentro.
TODOS
Adentro.
 

(Vanse.)

 
 

Sala de una posada.

 


Escena VII

 

EL CONDE, DON LAÍN

 
CONDE
Bebido, borracho estás.
LAÍN
Juro, por treinta millares
De mayordomos, que no.
CONDE
Esfuérzate a serenarte,
Y dime...
LAÍN
¿Qué?
CONDE
La verdad.
LAÍN
Pero ¿cómo? ¿Sin disfraces,
O callando lo que a usted
Pudiera desagradarle?
CONDE
Lo que te haya sucedido
Quiero saber.
LAÍN
Adelante.
Pregúnteme usted.
CONDE
Anoche,
Al punto que averiguaste
La fuga de Dorotea,
Te encargué que la buscases
Por aquí, mientras que yo
Recorría otros lugares.
¿Qué fue lo que hiciste, luego
Que de mi te separaste?
LAÍN
Renegar de usted cien veces
Y de su encargo.
CONDE
¡Bergante!
LAÍN
¿Incomodo por sincero?
Mentiré: nada más fácil.
CONDE
¡Buen ánimo de servirme!
Y por esos andurriales,
¿Qué te pasó?
LAÍN
Andar a obscuras
hasta que el alba asomase.
CONDE
¿Y qué más?
LAÍN
Tener un miedo...
Colosal, inmensurable.
CONDE
Ya: siempre fuiste un gallina.
LAÍN
Caprichos con que uno nace.
A usted le gusta exponer
Su pellejo: a mí guardarle.
CONDE
¿Supiste qué dirección
Tomó con su carruaje
Dorotea, y a esa quinta
Cercana te encaminaste?
LAÍN
Pues: me colé en los jardines
Sin que me tosiera nadie,
Hasta que tuve un encuentro
Fatal entre los fatales.
CONDE
¿Con quién?
LAÍN
Con un quídam, con
Una entidad improbable,
Inverosímil, absurda;
Pero que existe, no obstante.
Con un don Laín Cornejo,
Con otro yo, que más sabe
De negocios míos, que este
Yo, que tiene usted delante.
CONDE
¿Sabes, Laín, que me estás
Contando mil disparates?
LAÍN
Señor, si es la verdad pura.
Yo, que pensaba ignorante
Que era un solo don Laín,
Original incopiable,
Me vi en el jardín aquel
Partido en dos ejemplares,
Oración de dos personas,
La que padece y la que hace.
CONDE
El diablo que te comprenda.
Pero ve diciendo: ¿entraste?
LAÍN
¿Entrar? Ni pise siquiera
Del palacio los umbrales.
CONDE
¿Por qué no?
LAÍN
Porque intervino
Cierto garrote en el lance,
Que me hizo ver las estrellas
A la mitad de la tarde.
CONDE
¿Con que te han apaleado, Laín?
LAÍN
¡Pero muy en grande!
CONDE
¿Y quién fue?
LAÍN
Yo.
CONDE
¿Tú?
LAÍN
Yo.
CONDE
¿Cómo?
¿Tú a ti mismo te zurraste?
LAÍN
Distingo: yo zurró a mí;
Al yo antiguo el yo flamante,
Que según sienta costuras
Parece oficial de sastre.
CONDE
Cargue el infierno contigo.
¿Y a Dorotea, la hallaste?
¿La viste?
LAÍN
Ni hallé ni vi,
Sino leña en mí.
CONDE
¿Qué diantre
Has hecho entonces?
LAÍN
Yo, nada.
Sufrir que me batanasen
Por usted.
CONDE
¿No es Dorotea
La que viene?
LAÍN
No hay escape.
Ella es... digo, si no hay otra
Con quien pueda equivocarse.


Escena VIII

 

DOROTEA, UN POSADERO, CRIADOS, CRIADAS; dichos.

 
DOROTEA
Vuestra posada es muy buena,
Vecino.
POSADERO
Pues lo restante.
Aún es mejor. Vuestro esposo
Acostumbraba alojarse
Aquí mismo.
CONDE
¡Dorotea!
DOROTEA
¡Tú por aquí! Vienes antes
De lo que yo me pensé.
CONDE
¡Hola! ¿Con que no dudaste
Que te hallaría?
DOROTEA
No tal:
Tu deber era buscarme.
Quedamos en eso.
CONDE
Y ¿qué?
¿Debí esperar encontrarte
Aquí? ¿Para qué viniste?
¿Quiénes son esos patanes
Que te acompañan?
DOROTEA

 En voz baja al CONDE. 

¿No ves
Cómo debiste escucharme,
Cuando te pedí en la mesa
Que ya la copa dejases?
CONDE
¡Cómo!
DOROTEA
Mira, vuelve a casa.
CONDE
Gracias por el hospedaje;
Pero, ¿dónde vive usted?
DOROTEA
Me figuré al desposarme
Que era la de mi marido
Mi casa.
CONDE
Como ese enlace
Lo ignoraba yo...
DOROTEA
Pues es
Ignorancia bien notable
Para un casado de anoche.
Tu memoria es harto frágil.
CONDE
¡Yo estoy casado contigo!
DOROTEA
¿Será preciso que mande
A Madrid por la partida
De matrimonio? Dejadme.
 

(Vanse los que vinieron con ella.)

 
CONDE
Laín, ¿qué dices?
LAÍN
Que sea
Con muchas felicidades.
CONDE
Dorotea, va tomando
Giro tan extravagante
Nuestro diálogo, que dudo
Cómo contigo explicarme:
Si me queje... si me olvide...
DOROTEA
¿No has olvidado bastante?
CONDE
Dime: a estas horas ayer...
A ti y a la que de madre
Te sirve, ¿qué dije yo?
DOROTEA
Que aspirabas a casarte
Conmigo...
LAÍN

 Aparte. 

(Pues: mintió mi amo,
Y en mí la pena recae.)
DOROTEA
Que querías en secreto
Verificar nuestro enlace
En un castillo, a la raya
De Portugal; que al instante
Para salir de Madrid
Aviara mi equipaje...
Te di las gracias.
CONDE
Y yo...
DOROTEA
Tú, a poco, te retiraste.
CONDE
Para volver en tu busca.
DOROTEA
Y volviste, más amante
Y tierno que nunca...
CONDE
¡Yo!
DOROTEA
Con Mercedes y su padre.
CONDE
¿Yo?
DOROTEA
Y entonces me dijiste
Que no era ya nuestro viaje
Al castillo, sino aquí,
Porque nuestros esponsales
Se anticipaban... -Parece
Que oyes unas novedades
Extrañas, según se pinta
La sorpresa en tu semblante.
CONDE
Prosigue esa relación.

 (Aparte. Rabio de celos aparte.) 

DOROTEA
Pues ¿no te acuerdas?
CONDE
De nada.
DOROTEA

 Aparte. 

(Si es un capricho, sigámosle;
Si es distracción, pasará.)
LAÍN

 Aparte. 

(¿Habrá también dos galanes
Como hay dobles mayordomos?)
CONDE
Haz que mi ansiedad acabe.
DOROTEA
¡Marchamos a la parroquia...
Allí, puedo asegurarte
Que no sé qué me pasó.
Mi felicidad tan grande,
Mi mérito tan humilde,
Tu nobleza, los desaires
Con que un día recelosa
Hice de tu amor examen...
¡Oh! mil recuerdos a un tiempo,
Con repetidos ataques,
El corazón asaltaban,
Sólo por ti palpitante.
CONDE
Al hecho.
DOROTEA
Desde la iglesia,
Con nuestros acompañantes,
Fuimos...
CONDE
¿A dónde?
DOROTEA
A tu casa.
LAÍN
No era hora de pasearse
A las tantas de la noche.
CONDE
¿Quieres callar, badulaque?
DOROTEA
Sobre cena se trató
De venir a este paraje;
Nos quedamos con mi abuela:
Me abrazaba... me abrazaste...
CONDE
Y tú a mí.
DOROTEA
¡Gracias a Dios
Que te acuerdas de algo!
CONDE
¡Infame
Traición!
DOROTEA
¿De quién?
CONDE
De quien pudo,
Con incomprensibles artes,
Mi persona suplantar,
Desbaratando mis planes.
Ni anoche te hablé, ni tengo
Por aquí mis heredades,
Ni soy tu esposo.
DOROTEA
Esa farsa,
Señor Conde, ¿qué carácter
Tiene?
CONDE
Terrible, señora,
Porque ha de acabar con sangre.
Mi amor, si al principio niño,
Creció entre dificultades,
Y elévase con los celos
Amenazador, gigante.
Ven a la quinta conmigo;
Ven, y a mi rival señálame;
Señálame el pecho vil
Donde este acero se clave.
DOROTEA
Basta, hombre pérfido, basta:
No más en fingir te canses;
Con tus iras, que no creo,
Tu intención me revelaste.
Ya te comprendo: deseas
De tu lado separarme,
Porque mi amor te parece
Afrenta de tu linaje.
Yo te debí conocer:
Bien es que mi yerro pague.
Te complaceré: ya nunca
Me verás.
CONDE
Escucha.
DOROTEA
Apártate.
CONDE
No.
LAÍN
Señora...
DOROTEA
No me sigas,
Que me eres insoportable.

 (Yéndose.) 

LAÍN
Señor Conde...
CONDE
Nada oigo
Hasta que logre vengarme.

 (Siguen a DOROTEA.) 

 

Otro cuarto de la misma posada. Una cama y una mesa de cabecera. A un lado una ventana.

 


Escena IX

 

EL POSADERO, tres MOZOS de la posada.

 

POSADERO  Tenedme bien servido este cuarto, que es el que me da de cenar.

UN MOZO   ¿Cómo es eso, nuestramo?

POSADERO  Verás. La tía Marizápalos era o es si vive, una bruja de muy mal genio, y tenía una hija de peor genio que la madre; y la hija se casó con un mozo de esta posada, que era más bárbaro que Pichote.

MOZO  Pichote me llamaban a mí en mi lugar.

POSADERO  Pues aún era más animal que tú, que, con este calor, andas arropado en la manta. Una noche, antes de cenar, se encerraron en este cuarto la tía Marizápalos, la hija y el yerno: el yerno, que había empinado bien el codo, quiso apalear a las dos, y desaparecieron los tres.

MOZO  ¿Sin salir por la puerta?

POSADERO  Dejándola cerrada. Desde entonces, todos los caminantes que toman este cuarto pagan el gasto con anticipación; se olvidan de pedir la cena, y se marchan no se sabe por dónde.

MOZO  Y la cena es pa usté y el ama.

POSADERO  Por eso digo que este cuarto me da de cenar.



Escena X

 

DON LAÍN; dichos.

 

LAÍN  Posadero, yo me quedo aquí, y he pagado ya la asistencia al ama.

POSADERO  Bien está, señor. ¿Nos manda usted algo?

LAÍN  Si se me ocurre, ya llamaré.

POSADERO  Cuando usted quiera.

 

(Vanse EL POSADERO y los MOZOS.)

 


Escena XI

DON LAÍN  Se ha empeñado el Conde en que no le acompañe: pernoctaré en esta posada, paradero o venta, que de todo tiene algo. Vamos echando cuentas. En la vida habíamos conocido mi amo ni yo ese par de gemelos que tan de repente se nos han agregado: con que no debe ser cosa natural, sino, brujería. ¿No vi yo al mismo maese vidriero convertirse en la tía Marizápalos? Ahora bien; la mismísima Zápalos, la sola inquilina que se salió con no pagarme un cuarto, me enseñó un conjuro para casos como el presente: pongámoslo en práctica, a fin de saber quiénes son nuestras duplicidades y restablecer la unidad.  (Llama.)  ¡Posadero! El conjuro se reducía a cortar dos tiras de papel, colocarlas en cierta forma debajo de una mesa de cabecera, pronunciar entre dientes una palabra mágica y echarse a dormir.



Escena XII

 

EL POSADERO, con una linterna encendida; DON LAÍN

 

POSADERO  ¿Quiere usted cenar ya, caballero?

LAÍN  Hombre, no: es muy temprano. Déjeme usted esa linterna.

POSADERO  Traeré un candelero.

LAÍN  No hace falta: váyase usted.

POSADERO  Como usted guste.  (Vase) 



Escena XIII

DON LAÍN  El mueble para el caso...  (Abre, mira y vuelve a cerrar la puertecilla de la mesa.)  Está en regla. Papel... Yo lo traigo.  (Saca uno del bolsillo y corta dos tiras.)  Muy bien. Ahora... esto se debe mazcullar entre dientes... Rople-lam-dralón.  (Pone los papeles debajo de la mesa.)  Está hecho: aguardemos el resultado. ¡Posadero!  (Se quita la casaca.) 



Escena XIV

 

EL POSADERO, DON LAÍN

 

POSADERO  ¡Señor!

LAÍN  Ya puede usted llevarse la linterna.

POSADERO  Buenas noches, mi amo.  (Coge la linterna; pero la vela se queda en la mesa.)  Si quiere usted un gorro para dormir, ahí tiene usted varios.

LAÍN  Al caso hacen. Pero, hombre, ¿no se lleva usted esa luz?

POSADERO  Si tengo la linterna en la mano.

LAÍN  Pero ha dejado usted la vela en su sitio.

POSADERO  ¡Mire! Y es verdad. Me la llevaré, me la llevaré.  (Coge la vela y se encamina a la puerta; pero queda otra luz en la mesa.) 

LAÍN  Por esta ventana se cuela un remusguillo...  (La cierra; pero la puerta se abre por el lado exterior. Se pone un gorro, y se le va de la cabeza, quedándose en el aire.) ¡Eh!  (Al POSADERO) Que se deja usted la luz otra vez.

POSADERO  Señor, véala usted aquí.

LAÍN  Señor, véala usted acá. Mas yo la echaré fuera.  (Coge la vela: queda otra.) 

POSADERO  También a usted se le queda otra.

LAÍN  También la quitaré.  (Lo hace: brota otra luz.) 

POSADERO  Hay más.

LAÍN  Quitaré la que haya.

POSADERO  Falta otra, mi amo.

LAÍN  No falta, que sobra. Dormiré con luz: retírese usted.

POSADERO   Aparte. (Este huésped es brujo.)

LAÍN   Aparte.  (El posadero debe ser alumno de Marizápalos.)  (Vase EL POSADERO) 



Escena XV

DON LAÍN   (Se pone otro gorro y también se le va.) Juraría yo que había cerrado antes esta ventana.  (La cierra; pero la puerta pasa y se abre al otro lado.) Juraría yo, y votaría, que me había calado un gorro, y luego otro, que son dos gorros en toda tierra de garbanzos, y voto y juro que me hallo sin ninguno. Otro a la cabeza, ya que los hay.  (Se pone otro y también se le escapa.) ¡Calle, calle! El aire ha abierto otra vez la ventana dichosa: cerraremos de nuevo.  (Cierra: vuelve a abrirse.) Por tercera vez se me figura que me ha faltado el gorro de la cabeza: vaya el cuarto.  (Se le pone: se lo va también.) ¿Si acertaré a meter en su marco ese infernal postigo?  (Cierra: se abre.) También el cuarto gorro se me marchó: ¿dónde demontres andan? ¡Ah! ya los veo: no andan, que vuelan: cojámoslos al vuelo.  (Se levantan más en el aire al querer echarles la mano.) Sí, sí: a escopetazos puede que se dejasen pillar; pero de otro modo...  nequaquam.  ¡No hay duda que el conjuro de mi inquilina gratis produce su efecto! Pero ¡qué simple soy! Hecho el sortilegio, debería haberme tendido a la larga, y ¡me entretengo cazando gorritos! A la cama, a ver si despierto donde me proporcionen medios para deshacerme del otro Laín.  (La cama se va a otro lado, y deja un banco en su lugar.) ¡Bueno! La cama se me huye, y me regala un banco de roble. Gracias: prefiero la cama al banco.  (Se acuesta.) Por fin me veo tendido a gusto.  (La cama se divide por medio: cada mitad echa por su lado, y en cada una aparecen dos figuras de mujer colosales. DON LAÍN queda tendido en otro banco.) ¡Con mil diantres! ¿Qué es esto? La cama se ha partido por medio y cada mitad tira por su lado. ¡Ya! Es que estaban acostadas en ella invisiblemente esas dos gigantonas. Pues: aquélla me dice que sí. Siento mucho haber incomodado a ustedes, señoritas... digo, señorazas. ¡Qué hermosura de colchón me ha quedado! No es de roble este banco, pero es de fresno, mullidito como una losa. Fresno antes encima de mis espaldas, y fresno ahora debajo, es cuanto hay que apetecer para descansar.  (Se echa.) ¡Ay, ay! ¡Ay mi Pascuala! ¡Ay mi yo! Fresno... fresno... fresno para él...  (Duérmese.) 



Escena XVI

 

EL POSADERO, tres MOZOS; DON LAÍN, dormido

 

POSADERO  A ver si ha desaparecido ya el huésped.

MOZO  Él no: lo que ha desaparecido es la cama.

POSADERO  ¡Canario! El uso de la cama lo tiene pagado; la cama no. Lleguémonos a él.  (De la mesa de cabecera sale una fantasma que tiene asido de los cabellos a un joven, cuyo cuerpo rodea una sierpe enorme.)  ¡Huy!

MOZO  ¡Huy! lo que sale allí.

POSADERO  Aquélla es la tía Marizápalos, peinando a su yerno.

MOZO  ¿Y aquella culebra?

POSADERO  Todita se parece a su hija. Siempre fue un serpentón. Suben... suben...

MOZO  Siguen subiendo...

POSADERO  Se van. ¡Gracias a Dios que se han retirado!

MOZO  Este huésped es brujo: ¿qué hacemos con él?

POSADERO  Los que duermen en este cuarto desaparecen por sí: desaparezcamos nosotros a éste, a ver si a aparece la cama.

MOZO   Soltando la manta. Prensémosle entre estos dos bancos primero, a ver si la suelta. Puede que se la haya guardado entre cuero y carne.  (A otro mozo) . Agarra de ahí.

POSADERO  ¡Mire, mire cómo se ensancha! Estrujarle bien.

MOZO  Se aplastó. Parece una galleta recortá en figura de hombre, como las que venden los bolleros a los muchachos.

POSADERO  ¡Remojadle para que hinche! Tiradle al estanque.

MOZO  Ladrón camero de Satanás, al agua vas.

 

(Envuelven a DON LAÍN en la manta del mozo, y le arrojan por la ventana.)

 
 

Decoración de selva con rocas.

 


Escena XVII

 

GARABITO, EL SECRETARIO; BRUJOS

 

SECRETARIO  Venga usted aquí, señor don Laín, venga usted a este punto, que es lo más espeso de la Selva de las aventuras.

GARABITO   Aparte. (Este fue secretario mío cuando fui yo archibruja.)

SECRETARIO  Ha sido una felicidad para nosotros encontrar con usted.

GARABITO  Siento no poder decir otro tanto.

SECRETARIO  Usted lo dirá cuando se le informe. Nosotros hemos sido...

GARABITO  Sí, brujos, y luego ricos, y luego pobres: ya sé.

SECRETARIO  ¿Cómo sabe usted tanto?

GARABITO   Aparte.  (¿A que me pierdo por mi imprudencia?)

BRUJO 1º  Sí, don Laín fue casero y amigo de la tía Marizápalos.

GARABITO  Eso es, señor secretario.

SECRETARIO  ¿También sabe usted que fui secretario?

GARABITO  Sí tal, del ministerio de Barahona.

SECRETARIO  Pues, señor don Laín, el Marqués de Villena, culpándonos de haber ejercido malamente las artes mágicas, nos ha despojado de nuestros bienes y nos tiene presos en esta selva: se trata de salir de aquí, y encerrar al Marqués donde no se nos huya.

GARABITO  Y ¿qué puedo yo hacer por ustedes?

SECRETARIO  Cuanto necesitamos y merecemos.

GARABITO  Y ¿qué merecen ustedes más? ¿Presidio, galeras, horca?

BRUJO 2º   ¿Qué modo de hablar es ese?

GARABITO  Es una pregunta indiferente, señores.

SECRETARIO  El Marqués ha tomado la figura del señor Conde de la Biznaga.

GARABITO  Eso, en hechicería, creo yo que será...

SECRETARIO  Cosa corriente, sí, señor, y lo mismo el haberle quitado la dama. Pero ha consentido que ese pillastre de Garabito usurpe la figura de usted.

GARABITO  Le ha caído en gracia al Marqués el tal Garabito, que no deja de ser mozo de garabato.

SECRETARIO  Sea de garabato o de tranca, ello es que usted ha recibido un meneo decente.

GARABITO  Ya, ya. Orejas y cara se me arden aún.

SECRETARIO  Pues ¿no le sentaron a usted la tunda en la espalda?

GARABITO  Cuando me solfean el espinazo, siento yo en los carrillos el escozor. Mi naturaleza. es así.

SECRETARIO  Según nuestras leyes, habiendo golpes queda responsable el poseedor del talismán en fuerza del cual fueron los golpes administrados; pero es menester que el ofendido resigne en nuestro favor su derecho. Cédanos usted su paliza y nos hace felices.

GARABITO   Aparte. (Si digo que no, me fríen como ya me lo insinuaron en Barahona.) Los palos de don Laín son de ustedes; y si es menester, cada uno se les vuelva catorce.

SECRETARIO  Gracias infinitas: ya podemos salir libremente de aquí.

GARABITO  Pues ¿no han salido ustedes para buscarme?

SECRETARIO  Para buscar a usted, sí; para más no podíamos. Compañeros de proscripción, acordemos ahora el plan de campaña.

GARABITO   Aparte. (Bueno es oírlo antes de desertar.)

SECRETARIO  Aquí, donde, fuera de los interesados, nadie nos ve...

 

(Aparece una multitud de ojos entre las ramas de los árboles.)

 

GARABITO  Ojos a las márgenes.

BRUJOS 1º, 2º y 3º   ¿Qué es esto?

SECRETARIO  Burlas del genio de esta selva, inútiles ya para detenernos. El genio se queda aquí y nosotros nos vamos. Nos disfrazaremos de soldados del Archiduque: al Conde de la Biznaga le daremos cuenta de todo, y le haremos nuestro capitán: yo seré teniente con el misterioso nombre de... Que nadie lo oiga sino nosotros...

GARABITO  Hagamos las orejas chiquitas.

SECRETARIO  Mi nombre será... Cunigundifredo Raufenrofenrif.  (Aparecen entre los árboles orejas grandes.) 

GARABITO  Orejas como esas se necesitan para que les quepa ese nombre.

BRUJOS  ¡Demonio!

BRUJO 1º  Los árboles oyen como las paredes.

SECRETARIO  No hay que amedrentarse. Lo que importa es que en saliendo de aquí y empezando la persecución al Marqués, ninguno lo huela.  (Narices por todas partes.) 

GARABITO  No será por falta de narices.

BRUJO 2º   Ya nos barruntan.

SECRETARIO  Mucho sigilo, camaradas, mucha reserva. Hablar tudesco, si es necesario; y si no silencio profundo. En boca cerrada no entran moscas.  (Aparte en bocas grandes abiertas.) 

GARABITO  Pues en esas pueden anidar avestruces.

BRUJOS  ¡Aaah!

SECRETARIO  Todo será en vano. Venga nuestra numerosa falange a desplegar ante don Laín su aspecto imponente.

GARABITO  Yo me asusto de ver malas caras, y me temo que la tropa de ustedes no peque de sobrado bonita: si vienen, que sea con menos luz que hay.

SECRETARIO  Lleguen los nuestros en medio de una obscuridad como de boca de lobo.  (Llénase de faroles encendidos la selva.) 

GARABITO  Amigo, le sirven a usted a pedir de boca. Obscuridad más farolera no la he visto en mi vida.

SECRETARIO  ¡Muera el que así nos burla! ¡Muera Villena!

BRUJOS  ¡Muera!

SECRETARIO  Dé usted el muera de Garabito.

GARABITO  ¡Muera ese pícaro que se me parece!  (Aparte. Por DON LAÍN lo digo.) 

BRUJOS  ¡Muera!  (Salen por todas partes soldados infernales con banda de brujas, tambores y otras de cantineras. Cantan y evolucionan.) 

CORO DE BRUJOS
Fiera hueste lidiando redima
Los tesoros que guarda el Marqués:
En cadenas le haremos que gima,
En su frente poniendo los pies.

GARABITO

 Cantando aparte. 

Mascarones, que al veros da grima,
Perseguid al ilustre Marqués:
Él os plante las botas encima,
Y él os vuelva el pellejo al revés.