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ArribaAbajoDoña Mencía

Drama en tres actos en verso Estrenado en el teatro del Principal a 9 de noviembre de 1838


Personas
 

 
DOÑA MENCÍA
DOÑA INÉS
DON GONZALO
DON GUTIERRE
CHACÓN
SALOMÉ
Seis damas, una tornera de un convento, religiosas, un comisario de la Inquisición, alguaciles de la Inquisición, una criada, criados.
 

La escena es en Madrid: el primer acto en un jardín y el segundo en una sala de casa de DOÑA MENCÍA; el último en un convento.

   

La acción pasa a principios del siglo XVII.

 


ArribaAbajoActo Primero

 

El teatro representa un jardín. Por la derecha del actor se va a una puerta que da a la calle; por la izquierda, a la que comunica con la casa. Un cenador en el fondo, y dos mesas de piedra en el proscenio, una a cada lado. Es de noche.

 

Escena I

 

DOÑA MENCÍA, DON GUTIERRE, CHACÓN

 
 

(Salen los tres por la izquierda: DOÑA MENCÍA en traje como de beata, y DON GUTIERRE con el escudo de la Inquisición.)

 
MENCÍA
¿Es aquí la cita?
CHACÓN
Aquí.
MENCÍA
¡Gentil enredo averiguo!
Y un criado tan antiguo
Como tú, ¡me vende así!
CHACÓN
Yo nunca traiciones hago.
Cuando de Madrid partió
Vuesarced, ¿a quién dejó
Por ama?
MENCÍA
Aquí y en Santiago
Yo era siempre la señora,
Y en ti mi hermana debía...
CHACÓN
¡Haber tenido un espía
De sus pasos! En buen hora,
Si se me hubiese mandado.
Mandóseme obedecer:
¿Qué me tocaba?
GUTIERRE
Oír y ver...
CHACÓN
Y callar, como he callado.
GUTIERRE
Y denunciarnos el nombre
Y señas...
CHACÓN
¿Sé yo escribir
Acaso?
GUTIERRE
Y no recibir
Dinero de ese buen hombre.
CHACHÓN
¡Yo!
GUTIERRE
Vaya, hermano Chacón,
No me lo quiera negar:
Sabe que soy familiar
De la santa Inquisición.
Adelante, pues, confiesa
La culpa de fautoría.
CHACÓN
Ya dije cuanto sabía.
GUTIERRE
Mala escapatoria es esa.
MENCÍA
Vamos, declara...
CHACÓN
Sin fruto
Me atosigan usarcedes;
Que a no mentir...
GUTIERRE
No te quedes
Confidente diminuto.
MENCÍA
Ese galán, di, ¿quién es?
GUTIERRE
Trata de espontanearte.
CHACÓN
Es un hombre de buen arte
Que pretende a doña Inés,
Y se llama don Gonzalo.
¿No lo he dicho ya?
¡Qué afán!
MENCÍA
Prosigue... o pierdes mi pan.
GUTIERRRE
Prosigue... y te haré un regalo.
CHACÓN
No me trastornen el juicio.
GUTIERRE
Canta por bien...
CHACÓN
Don Gutierre,
Si sé más, que se me encierre
Mañana en el santo oficio.
MENCÍA
¿Y hay en ese galanteo
Cada día su papel
De él a ella?
CHACÓN
Y de ella a él.
GUTIERRE
Y Chacón es el correo.
MENCÍA
¿Es cierto que no ha tenido
Nunca del jardín la llave
Don Gonzalo, y que no sabe
Mi casa ni mi apellido?
CHACÓN
Primera vez que trasnocha
Es ésta: no se han hablado
Sino en el Parque, en el Prado
En el Soto... y en Atocha.
GUTIERRE
Mira...
CHACÓN
Usarcedes recelan
Sin causa de mí.
MENCÍA
Veremos.
GUTIERRE
Por ahora le daremos
Absolución ad cautelam,
Si fiel y debidamente
Nos sirve.
CHACÓN
Gallego soy,
MENCÍA
Ve por ese galán.
CHACÓN
Voy,
Que ya le tendré impaciente.

 (Vase por la derecha.) 



Escena II

 

DOÑA MENCÍA, DON GUTIERRE

 
MENCÍA
¡Amoríos en mi casa,
Templo de la honestidad!
GUTIERRE
Ahora determinad,
Ya que os dije cuanto pasa.
De vuestra hermana y de vos
He tenido la tutela,
Y os puede servir de escuela
Mi conducta con las dos.
La templanza en caso igual
Hace...
MENCÍA
Pecáis de indulgente.
GUTIERRE
Aprende uno a ser clemente
De aquel santo tribunal.
Yo, cuando la fe se salva,
Disculpo cualquier error,
¡Ay! y para los de amor
Fui siempre como una malva.
MENCÍA
Yo más rígida seré.
GUTIERRE
Vos sois joven todavía:
No digáis, doña Mencía,
«De este agua no beberé.»
MENCÍA
Quien los veinticinco cuenta
Sin que al amor se sujete...
GUTIERRE
Puede amar de veintisiete,
Y aun pudiera de cuarenta.
MENCÍA
Vos sabéis que amar no debo,
Y me conocéis a fondo.
GUTIERRE
Pues yo de mí no respondo,
Y no soy ningún mancebo.
MENCÍA
Pronto mi pecho vestido
Veréis de un hábito ya,
Y él mi defensa será
Contra el arco de Cupido.
¿Habrá quien mi gusto tilde
Que en lo mejor se ha cifrado?
GUTIERRE
Toda ambición es pecado:
Debierais ser más humilde.
MENCÍA
Si presumo, es de constante.
GUTIERRE
Quisiera, por esos fieros,
Bien enamorada veros,
Siendo a mi gusto el amante.
MENCÍA
Desde niña vocación
Tuve yo de religiosa:..
Vos...
GUTIERRE
Hízomela dudosa
Lo verde de la razón.
Es al mundano Babel
Santo y bueno renunciar;
Mas antes conviene entrar
Y ver lo que pasa en él;
Que si luego con fervor
Pide una doncella el velo,
Elegida está en el cielo
Para esposa del Señor.
Vuestro carácter adusto,
Que yo no supe regir,
Os hizo en casa vivir
Cautiva de vuestro gusto;
Y acosábame la idea
De que pudieran un día
Pesaros en demasía
El hábito y la correa,
Y que diríais quizá:
«Yo jamás el mundo vi,
Yo no sé lo que hay allí,
Pero me consumo acá;
Y en tentación horrorosa,
El ánimo vacilante,
Me recuerda cada instante
Que fui rica y soy hermosa.»
Por eso fue empeño mío
(Y fue empeño de prudencia)
Negaros siempre licencia
Para el ansiado monjío.
Ya que estáis en libertad,
Cumplid vuestro anhelo santo;
Mas no exijáis otro tanto
De Inés en su corta edad.
Es niña, y en esto fundo
De su yerro la disculpa,
Que a los diez y seis no es culpa
Tener afición al mundo;
Y su mísera orfandad
Y el feo doble borrón
Que mancha su frente, son
Harto dignos de piedad.
Yo, en ese galante trato,
Por más que en su examen entro,
Ni aun leve sospecha encuentro
De herejía de recato,
Voto que una monición
Hagáis a Inés, y solemne;
Pero ha de quedarle indemne
Toda vuestra protección.
MENCÍA
Y bien que yo compadezca
De Inés el amor fatal,
¿No debo cortar el mal
Sin dar lugar a que crezca?
¿Es mi hermana por ventura
Libre de elegir estado,
Cuando su destino airado
La condena a la clausura?
Vos mismo, ¿no convenís
En que ésta la noche sea
Que por vez última vea
Inés a su Belianís;
Y que antes que la pasión
Aumente dificultades,
Del siglo las vanidades
Inmole a la religión?
Pues si en mí no hay más rigores
Para Inés que los que en ella
Vierte su enemiga estrella,
¿De qué son vuestros temores?
¿Sentís que sus ojos bellos
Se humedezcan si la riño,
O teméis que yo el cariño
La saque por los cabellos?
GUTIERRE
Severo es quien nunca erró.
MENCÍA
¿Es reprensión o lisonja?
GUTIERRE
Es verdad.
MENCÍA
Yo he de ser monja:
No es Inés mejor que yo.
GUTIERRE
Eso hace que os aconseje
Olvidar por un momento
Su bastardo nacimiento,
Y que fue su madre hereje.
MENCÍA
Ya vienen aquí por fin

 (Mirando a la izquierda.) 

Dama y dueña. Las oiré.
GUTIERRE
Yo tengo llave: saldré
Por la puerta del jardín.
 

(DON GUTIERRE se va por la derecha; DOÑA MENCÍA se retira al cenador.)

 


Escena III

 

DOÑA INÉS, ataviada con esmero; SALOMÉ

 
INÉS
Salomé, pisa más quedo.
SALOMÉ
¡Ánimas del purgatorio!
Si está de aquí el dormitorio
De la señora...
INÉS
No puedo
Desechar mi sobresalto.
Temo... siento haber venido,
SALOMÉ
Entonces...
INÉS
Este vestido,
¿No tiene el talle muy alto?
SALOMÉ
¿A estas horas reparáis
En el talle?
INÉS
Ya se ve.
¿Cómo le pareceré?
SALOMÉ
Bien pronto a saberlo vais.
INÉS
Pero ¿hay desventura tal?
La única vez de mi vida
Que me he visto bien prendida,
¡Enredarme en un rosal
La cabeza! ¿Se conoce?...
SALOMÉ
No, que estáis hecha un lucero.
INÉS
Salomé... ¡Cuánto te quiero!
¿Verdad que hoy hasta las doce
Nos detendremos?
SALOMÉ
Es mucho.
INÉS
Media hora, poco más.
SALOMÉ
No, no.
INÉS
Rigorosa estás.
¡Soy tan feliz cuando escucho
De don Gonzalo el acento!
Y esta noche que es preciso
Decirle, según tu aviso,
Que trate mi casamiento;
Que ya de su romería
Vino mi hermana y tutora;
Que soy... ¿Quién en media hora
Encaja esa letanía?
SALOMÉ
Ya veréis como yo igualo
La plática al tiempo bien.
INÉS
A raya mi lengua ten;
Mas deja hablar a Gonzalo.
SALOMÉ
¡Mucho habremos conseguido!
¡Apenas soléis decirle
Sí o no!
INÉS
Si para oírle
Me falta tiempo y sentido.
SALOMÉ
Ya; pero esa timidez
Tanto de cartuja peca,
Que sospechoso la trueca
Don Gonzalo en esquivez.
INÉS
¡Oh! no tal: cuerdo varón
Es él, y mi amor primero:
Conocerá que le quiero
Con todo mi corazón.
Nunca el día olvidaré
Cuando un astro que bendigo,
Le trajo a encontrar conmigo
En aquel auto de fe.
¡Con qué arrogante ademán
Me abrió paso entre la gente!
SALOMÉ
Traza tiene de valiente
Sin duda el buen capitán.
INÉS
¡Con qué dulzura afeó,
Sacándome del tropel,
La curiosidad cruel
Que a la función me llevó!
SALOMÉ
Esta noche hay que tratar
De función más importante:
de cuándo con vuestro amante
Iréis al pie del altar.
Con mi señora en Madrid,
Es imposible que siga
El galanteo.
INÉS
¡Ay, amiga!
Yo tiemblo...
SALOMÉ
¿De qué? Decid.
INÉS
De mi destino tirano,
Cuyo rigor me acobarda.
¿Querrá a la pobre bastarda
Gonzalo entregar su mano?
SALOMÉ
Sólo debe un caballero
Ver la palabra que dio;
Que nadie se enamoró
Que fuese a mirar primero,
Para dar vuelo a su llama,
Si el parroquial testimonio
Daba fe del matrimonio
De los padres de la dama.
Lunares pueden más negros
Que el que a vos os incomoda,
Perdonarse en una boda
Que al novio no le da suegros.
INÉS
¡Qué has dicho, loca de ti !
¿Gimiera yo como gimo
Si tuviese el dulce arrimo
De la madre que perdí?
Yo me arrojara en su seno,
Y al revelar mi pasión,
De maternal compasión
Sé que lo encontrara lleno.
También por su daño supo
Lo que es amar la infeliz,
Y por un leve desliz
Baldón eterno le cupo.
Ella la muda elocuencia
Comprendiera de mi llanto;
Pero ¡ay! ¡cuánto temo, cuánto,
La rígida indiferencia
De una hermana que latir
Jamás con tierno desvelo
Sintió su pecho de hielo;
Que me destinó a vestir
La mortaja por adorno;
Que de monja me ensayó,
Y claustro en casa me dio
Sin locutorio y con torno!
¿Qué hará conmigo al saber
Que inobediente a su imperio
Abjuré del monasterio?


Escena IV

 

DOÑA MENCÍA, saliendo rápidamente del cenador; DOÑA INÉS, SALOMÉ

 
MENCÍA
Ella viene a responder.
INÉS
¡Cielos!
MENCÍA
Idos.

 (A SALOMÉ.) 

SALOMÉ
¡Oh Dios!

 (Vase.) 

MENCÍA
Ven a este lado;
Ven aquí, donde rota la espesura
Del frondoso jardín, plácida vierte
Sus resplandores mágicos la luna;
Ven, que admirar a mi placer deseo
Tu gentil atavío y apostura.
¡Traje rico y galán! Parda estameña
No el brillo ya de tu beldad ofusca;
Tornasolada seda y albo encaje
Realzan de tu tez la rosa pura,
Y compartida en rizos y trenzado
Tu cabellera con primor se anuda.
¡Mal empleado afán! Sólo a mis ojos
Tu gala lucirás y tu hermosura.
INÉS
Mencía, compasión: eres mi hermana.
Si conoces mi error, oye mi excusa.
MENCÍA
Quien voluntario en el peligro cae,
¿cómo de su imprudencia se disculpa?
Cuando yo, de mi voto en cumplimiento,
Fui del apóstol a besar la tumba,
¿Qué me oiste decir? «Sola te quedas:
El que de ti cuidó y en mí renuncia
Su cargo tutelar, conmigo parte;
De ti fiamos la custodia tuya.
Si tu sosiego, si tu dicha quieres,
No quebrantes la rígida clausura
Que guardamos las dos. Sólo el camino
Que desde casa al templo te conduzca
Debes saber, y atravesarle sólo
Cuando principie a derramar confusa
Su luz el alba: con tupido velo
Tu semblante solícito se cubra,
Y cerrados a plática liviana
Ten los oídos, y la boca muda,
Pues mujer que del hombre ser no puede,
Fuerza es, Inés, que de los hombres huya.»
¿No fueron estas mis palabras?
INÉS
Ellas
Acaso de mi eterna desventura
La sentencia: serán. ¿No adivinaste
Que al decirme: «De hacer lo que te cumpla
Te doy poder; pero de usarlo tiembla,
Porque a grave peligro te aventuras,»
Iba a exclamar mi voluntad curiosa:
«Quiero ese riesgo ver con que me asustan?»
De nuestra patria Méjico en los años
En que la luz de la razón despunta
Vine aquí; y en domésticas labores
Ocupada y en místicas lecturas,
Yo de la corte del tercer Felipe
Bien lejos de gozar la pompa nunca,
Sólo la casa vi que nos encierra,
Una calle, un altar y una tribuna,
Árida sí, pero tranquila el alma,
No anhelaba quebrar las ligaduras
Que no echaba de ver: a conocerlas,
A romperlas, tu voz inoportuna
Me enseñó y alentó. Tú me vedaste
Ver, y por eso vi: tuya es mi culpa.
MENCÍA
¿Fui yo quien a los brazos de Gonzalo?...
INÉS
Me puso en ellos mi cruel fortuna.
Yo, muerta de terror...
MENCÍA
Debió por cierto,
Sí, debió ser gravísima tu angustia
En aquella ocasión. ¿Y no has pensado
Por qué a ti sola, de la inmensa turba
Que el tremendo espectáculo miraba,
Piedad causó la descreída chusma?
¿Cómo no recordaste que enemigos
De Dios, a cuya fe con loca furia
Traidora guerra entre tinieblas hacen,
Órganos del infierno y sus hechuras,
La pena de morir ardiendo vivos
Aun para tanto crimen no era mucha?
En tanto que sardónicos apodos
Excitaba el color, la catadura
De cetrinos sectarios de Mahoma,
Sucios hebreos y arrugadas brujas,
¿qué viste tú que de dolor y asombro
Te derribó en el suelo moribunda?
INÉS
Vi una mujer ¡oh Dios! joven, hermosa,
Suelta la larga cabellera rubia,
Sobre la frente la coroza llena
De emblemáticas, hórridas figuras,
Atrás sujetas con rigor las manos,
Sujeto el labio con mordaza ruda,
Por el temor quizá de que sus ayes
Hasta en el alma de sayón más dura
Despertasen piedad. Cuando los ojos
Puse en aquella faz cárdena y mustia;
Cuando el lloro entendí que le arrancaba
El reciente dolor de la tortura;
Cuando cayó la triste, y arrastrando
Vi llevarla a quemar casi difunta...
MENCÍA
La imagen propia de tu madre viste.
INÉS
¡De mi madre! ¡Gran Dios!
MENCÍA
Secuaz ilusa
Beatriz de los errores de Lutero...
INÉS
¡Luterana!
MENCÍA
Así en Méjico su culpa
Fue al brasero a expiar.
INÉS
¡Madre infelice!
Y yo ignorante de su fin...
MENCÍA
Y oculta
Siempre su suerte para ti quedara
Sin la insana afición que se conjura
Contra mi cuerdo plan. El desgraciado
Que un traidor a la fe cuenta en su alcurnia,
Resentido, defectos a los jueces
De rectitud o de saber imputa;
Cegado ya con tan falaz idea,
Disculpar al apóstata procura;
De las disculpas al examen pasa
Del contagioso error; le ve, le gusta,
Le da su sangre pérfido consejo,
Brillante la mentira le deslumbra,
Y tenaz abrazándose con ella
De su linaje el crimen perpetua.
Crimen que si perdón jamás alcanza,
Sólo es porque quizá jamás se purga.
INÉS
¡Bárbara proscripción! ¡Horrible pena!
MENCÍA
Horrible, Inés, y sin embargo justa.
Un traidor, un falsario, un asesino,
Una consorte desleal, se acusan
De su crimen al cielo que perdona,
Y su infamia con ellos se sepulta,
Y el mundo a las virtudes de los hijos
El yerro de los padres disimula;
Mas cuando Dios condenación eterna
Contra el impío pertinaz pronuncia,
Si el hombre compasivo le mirara,
¿No escarneciera la Justicia Suma?
Por eso, Inés, el mísero que nace
Con esa mancha original impura
Causa a todos horror: temen la lepra
Que retoñar en él puede fecunda;
Témenla con razón, húyenle todos,
Un mendigo famélico le insulta,
Y este anatema general impide
Que la herética peste se difunda.
INÉS
Pero ¿con qué delito los rigores
De ese anatema merecí?
MENCÍA
Pregunta,
Pregúntame ¿por qué la sacra toca
Quiero en tu frente colocar? ¿Quién busca,
Quién, di, de una mujer la mano acepta,
Si el sambenito vil se alza en su cuna?
INÉS
¡Hija de luterana!
MENCÍA
No imagines
Que el peso de tu afrenta no me abruma.
De nuestro padre en el cristiano pecho,
Sí, Beatriz Coronel sembró la duda;
Sábelo, y a oprobiosa penitencia
El noble don Alfonso de Lanuza
Se hubo de sujetar.
INÉS
Todo a mi daño
Concurre.
MENCÍA
Y todo contra mí se junta.
Los cinco lustros de cumplir acabo,
Mis vanidades el espejo adula,
Y las rejas de hierro de mi calle
De oro las puedo hacer. ¿Y qué disfruta
De tantos dones tu infeliz hermana?
Traje humilde su cuerpo desfigura...
Soledad y oración sus horas llenan...
Y con todo la sangre que circula
Por mis venas es llama, y enmi pecho
Tal vez el corazón pide ternura.
Pretendientes también tuvo mi dote;
Pero ¿qué suerte la nupcial coyunda
Me podía ofrecer?
INÉS
Si eras amada...
MENCÍA
Inés, el himeneo desanuda
La venda del amor. Viera mi esposo
En sus parientes esquivez adusta,
Viera en los superiores menosprecio,
Viera en el vulgo desacato y burla;
Y al hallar de su afrenta y abandono
La causa en su mujer, cual leve espuma
Su amor, ya de deber, se disipara,
Y vendría el desdén, la queja injusta,
Y el triste al fin, el sepulcral olvido.
Del vicio entonces en el ara inmunda
Su corazón y su caudal pusiera,
Y raro huésped en la casa suya,
En ella sólo con placer entrara
De su esposa a mandar la sepultura.
Si esta vida me diera el matrimonio,
¿Cuál puedes esperar?
INÉS
¡Oh! ¡cómo injurias
De Gonzalo el amor! Las opiniones
Tú del mundo sabrás; yo sé la suma
De cariño que el pecho de Gonzalo
Fiel atesora para mí.
MENCÍA
No dura
Ese cariño, Inés.
INÉS
Durará el mío,
Que es el primero.
MENCÍA
Es fuerza que concluya,
Y que el velo de esposa del Eterno
La ignominiosa marca nos encubra.
INÉS
Si puedo con Gonzalo ser dichosa,
¿Por qué han de arrebatarme mi ventura?
MENCÍA
Yo tengo autoridad...
INÉS
Es imposible
Que un mandato cruel mi pecho cumpla.
MENCÍA
¡Inés! ¡Inés! a mi furor te expones,
INÉS
Mi orfandad propia contra ti me escuda.
MENCÍA
Me debes el vivir...
INÉS
Esclava...
MENCÍA
¿Sabe
Mi pupila que tal desenvoltura,
Nada por cierto de su sangre ajena,
Puedo yo escarmentar? ¿Que si se escucha
Cerca de aquí mi voz, mis gentes llegan,
Y a una seña esas galas le desnudan,
Se las truecan en áspero cilicio,
Y cortado el cabello, la sepultan
Donde olvide que hay sol?
INÉS
Allí a Gonzalo
Conservaré mi fe.
MENCÍA
¿Con que rehúsas
Mis órdenes cumplir?
INÉS
Yo no respeto
Caprichos de una hermana furibunda,
Que envidiosa quizá...
MENCÍA
¿De ti ? Te juro
Que ha de costarte cara la calumnia.
INÉS
Prueba a arrancar, si quieres, de mi pecho
La imagen que hay en él.
MENCÍA

 Aparte. 

(Valga la astucia:
Finjamos.) Bien: y si Gonzalo fuera...
INÉS
¿Qué? ¿Infiel?
MENCÍA
Infiel a Dios.
INÉS
No me confundas.
¿Cómo?...
MENCÍA
Si fuera hereje...
INÉS
¡Santo cielo!
¡Hereje!
MENCÍA
Si encargada su captura
Don Gutierre tuviera...
INÉS
¡Oh! que le salve,
Que le salve por Dios. Corro en su busca.
MENCÍA
Va a venir al momento: aquí a Gonzalo
Prenderá.
INÉS
Compadece mi amargura.
Si peligra mi bien, anonadada,
Gimiendo imploro tu favor y ayuda.
Libra a mi amante, líbrale.
MENCÍA
¿Prometes?...
INÉS
¿Qué? Di.
MENCÍA
Dar al olvido esa locura.
INÉS
Si no lo he de cumplir, ¿a qué ofrecerlo?
MENCÍA
Pues Gonzalo será...
INÉS
¡Suerte iracunda!
MENCÍA
Tú lo quieres.
INÉS
Me rindo.
MENCÍA
¿A todo?
INÉS
A todo.
MENCÍA
Escríbele un papel...
INÉS
¡Una repulsa!
MENCÍA
Clara, indudable.
INÉS
¡Hermana!
MENCÍA
De otra suerte...
INÉS
Basta, yo escribiré. Mienta la pluma,
Que es virtud el mentir. ¡Me sacrifico
Por él! ¡y él creerá que soy perjura!
MENCÍA
Vete, y sin dilación la carta escribe:
Por ella enviaré. Fía en mi industria
La suerte de Gonzalo.
INÉS
¿Y no he de verle?
MENCÍA
Jamás. Importa que con presta fuga
Salga de España.
INÉS
Sí, y a mí entre tanto
Que mi dolor agudo me consuma.
MENCÍA
En breve el tiempo curará esa pena.
INÉS
La mía sin la muerte no se cura.
MENCÍA
Pena que da el amor, ofende poco.
INÉS
¡Permita Dios que como yo la sufras!

 (Vase.) 



Escena V

 

DOÑA MENCÍA; después CHACÓN

 
MENCÍA
Creo que no la reduzco
Sin esta superchería.
Discúlpeme la intención
Del uso de la mentira.

 (Sale CHACÓN.) 

CHACÓN
Don Gonzalo está a la puerta.
MENCÍA
No le habrás dicho...
CHACÓN
Ni pizca.
El recado que le di
Es el de doña Inesita.
MENCÍA
Dile que venga, y después...
CHACÓN
Después dejaré que riñan
Vuesas mercedes a gusto,
Y salvaré mi costilla.
MENCÍA
Has de traerme un papel
De Inés, y una luz.
CHACÓN
¿Misiva
Tenemos?
MENCÍA
Y me la entregas
Con sigilo.
CHACÓN

 Aparte. 

(Dios me asista,
Y entre tantos enemigos
Me libre de una paliza.)

 (Vase.) 

MENCÍA

 Sola. 

Quiero conocer al hombre
Que tiene tan derretida
Y tan briosa a mi hermana.
Tal vez será un estantigua;
Pero ella, que sólo ha visto
Al tutor...


Escena VI

 

DON GONZALO, DOÑA MENCÍA

 
GONZALO
¡Inés querida!
MENCÍA
No es Inés a quien habláis,
Ni vendrá.
GONZALO
Señora mía...
MENCÍA
Señor don Gonzalo, creo
Que os habrá dado noticia
Inés de mí.
GONZALO
¿Sois su hermana?
MENCÍA
Sí: perdonad la visita
Que, sin desearlo vos,
Os hace doña Mencía.
GONZALO
No la esperaba por cierto,
Y no sé qué vaticina.
Falta a vuestro lado, falta
La estrella que aquí me guía,
Y entre esperanza y temor
Incierta el alma vacila.
MENCÍA
Por las palabras que os oigo
Y el tono que las anima,
Veo que amáis... Digo, creo
Que el amor así se indica,
Pues como yo nunca amé,
No tengo en esto pericia.
GONZALO
¿No amasteis? ¿Qué empleo dais
A las gracias peregrinas
Que os atribuye la fama?
MENCÍA
Cuales sean, ofrecidas
Están a Dios.
GONZALO
Se le deben
Las prendas de más valía.
MENCÍA
Mejor, según esa regla,
Las de mi hermana debían
Consagrársele. Yo soy
La noche, y ella es el día.
GONZALO
Señora, ¿qué me anunciáis?
Cruel recuerdo me agita.
Inés creo que me habló
De un arreglo de familia
Que al claustro la destinaba.
MENCÍA
Fue resolución precisa,
Y así...
GONZALO
¿Me vais a mandar
Que de su amor me despida?
¿Me llamáis con ese fin?
Hablad: ¿sois vos quien me priva
De su cariño, o es ella
Quien mis promesas olvida?
MENCÍA
Quisiera que me escuchaseis
Con el alma más tranquila.
GONZALO
Si a una nueva dolorosa
Con reflexiones prolijas
Me pretendéis preparar,
Excusad esa fatiga.
La costumbre de sufrir
Con el mal familiariza,
Y yo debo al infortunio
Muy frecuente compañía.


Escena VII

 

CHACÓN, con una carta y una luz; DOÑA MENCÍA, DON GONZALO

 
CHACÓN
Señora.
MENCÍA
Si dais licencia...
GONZALO
Vos no debierais pedirla.
 

(Hablan bajo DOÑA MENCÍA y CHACÓN)

 
MENCÍA
¿Traes la carta de Inés?
CHACÓN
Llorando a lágrima viva
Me la entregó.
MENCÍA
Dame, y vete.

 (Da una ojada al billete a la luz de la bujía, puesta por CHACÓN en una de las mesas de piedra.) 

Está como yo quería.
CHACÓN

 Aparte. 

(¿En qué parará el enredo?)

 (Vase.) 



Escena VIII

 

DOÑA MENCÍA, DON GONZALO

 
MENCÍA
Decidme: ¿os es conocida
La letra de Inés?
GONZALO
Sí.
MENCÍA
Ved
A la luz de la bujía
Esa carta.

 (Se la da.) 

GONZALO

 Abre y lee la carta. 

Es de su mano.
MENCÍA
Inés de Lanuza firma.
GONZALO
¡Me abandona!
MENCÍA
(Pues no tuvo

 (Aparte, mirando a DON GONZALO mientras éste lee.) 

Tan mal gusto mi hermanita.)
GONZALO
Ya lo comprendo: por esto
A mi lado la veía
Confusa, callada... Bien.
MENCÍA

 Aparte. 

(Quiere vencerse.)
GONZALO
¡Ah!
MENCÍA

 Aparte. 

(Suspira.)
GONZALO
Sí, de tres lustros a ocho
La distancia es infinita.
Niña al fin. Sea en el claustro
Feliz.
MENCÍA

 Aparte. 

(¡Cómo se querían!
¿Y un hombre de su edad ama
Así?)
GONZALO

 Leyendo. 

«Olvidadme: movida
De noble impulso...»

 (Rasga la carta.) 

Se habrá
Figurado que está linda
Con la toca, y esto basta.
MENCÍA

 Aparte. 

(Pena da...)
GONZALO
¿Mas por qué había
De ser la joven que amé
Del vulgo de ellas distinta?
Presuntuosas, falaces
Y volubles, todas miran
El amor cual pasatiempo,
Que cansa si no varía.
Quien las conoce y las ama,
Que de juguete les sirva.
MENCÍA
Males hay que bienes hacen.
Quizá ese papel os libra
De algún arrepentimiento.
GONZALO
¿De qué me arrepentiría?
MENCÍA
Es bastarda Inés.
GONZALO
Bastardo
Ha sido un rey de Castilla,
Y no el peor.
MENCÍA
Tiene luego
Contra sí...
GONZALO
¿Qué?
MENCÍA
La ignominia
De...
GONZALO
¿Cuál?
MENCÍA
La del aspa roja,
Que no es una niñería.
GONZALO
No os escandalice oír
Que eso poco significa
Para mí.
MENCÍA
Me huelgo mucho
De vuestra filosofía.
GONZALO
Yo no me dejo arrastrar
De la opinión que domina,
Si justa no me parece.
Virtud y amor necesita
Mi corazón, no blasones,
Que más que ilustren, engrían.
Por eso a Inés adoré:
Me la figuré sencilla,
Capaz de amarme... Lo supo
Fingir bien. He de hacer trizas
La imagen que mis pinceles...
MENCÍA
¿Pintar sabéis?
GONZALO
Yo servía
En Flandes; fui prisionero
Muchos años, y reunidas
Necesidad y afición...
MENCÍA
Entonces no es maravilla.
Y ¿habéis retratado a Inés?...
GONZALO
Pintaba una alegoría,
Y di a la Felicidad
El rostro de mi querida.
MENCÍA
Si vos feriarme quisierais
Ese cuadro...
GONZALO
No es artista
En España, es capitán
Don Gonzalo de Mejía,
Y su obra sin interés,
Si os agrada, os la dedica.
MENCÍA
Mil gracias. Si las facciones
Que trazasteis con delicia
Ya os atormentan, podéis
Con otras sustituirlas.
Borráis la cara de Inés,
Y en su lugar...
GONZALO
Temería,
Si no tuviese delante
Un modelo, repetirla.
Un modelo hermoso.
MENCÍA
Tanto
Como Inés.
GONZALO
Más todavía.
MENCÍA
Y ¿dónde hallaréis tan rara
Beldad?
GONZALO
La tengo a la vista.
MENCÍA
Es de noche: no veis bien;
Las sombras os alucinan.
GONZALO
Si entre las sombras erré,
La luz mi engaño corrija.

 (Toma de la mesa la luz, y contempla el rostro de DOÑA MENCÍA.) 

MENCÍA
Quitad.
GONZALO
Permitid que admire
Ese rostro, donde unidas
La modestia y la belleza
Respeto plácido inspiran.
O son memorias o sueños
Míos; pero esa caída
Dulce de ojos, ese tierno
Rosicler de las mejillas,
Esos labios agitados
Por la ligera sonrisa
De un goce interno, inocente,
Me ofrecen la imagen viva
Que de la felicidad
Se creó mi fantasía.
MENCÍA
Acabad, no estáis ahora
Retratándome.

 (Le quita la luz y la apaga.) 

GONZALO
Consiga
Yo de vos ese favor.
Con una sola visita
Que os dignéis de concederme
MENCÍA
¿No fuera descortesía
Tachar el rostro de Inés
En presencia de ella misma?
GONZALO
¿En su presencia? ¿Pensáis
Que a verme se atrevería?
MENCÍA
Además, el barrio sabe
Que sólo mi estrado pisa
Un anciano, y si venís
A casa, lo notarían.
GONZALO
Pasar a la mía vos
Fuera bondad excesiva;
Pero...
MENCÍA
Yendo disfrazada
Nada el recato peligra.
GONZALO
¡Tanta merced!
MENCÍA
Quiero ver
Si Inés está parecida.
GONZALO
Es retrato de memoria.
¿Cuándo os espero? Querría
Concluir pronto mi cuadro,
Y ofrecérosle en primicias
De mi amistad.
MENCÍA
Decid vos
Cuándo os acomodaría
Que os visitase.
GONZALO
Mañana,
Si no hay cosa que os lo impida.
MENCÍA
Iré con mi camarera
Mañana después de misa.
GONZALO
Dobláis mi agradecimiento.
MENCÍA
Basta ya de cortesías.
Perdonad, tengo cuidados
Que a despediros me obligan.
GONZALO
Culpad vos a vuestra suma
Bondad, que al abuso incita,
Si ya no me retiré.
MENCÍA
Venid, seré vuestra guía,

 (Dándole la mano.) 

Porque es de esos emparrados
La hojarasca tan tupida,
Que no veréis el camino.
GONZALO
Vuestros ojos lo iluminan.
MENCÍA
Entonces excuso daros
La mano.

 (Suelta la de DON GONZALO.) 

GONZALO
Yo puedo asirla.

 (Lo hace.) 

MENCÍA
Quedo, que la tratáis mal.
GONZALO
Sujeto a una fugitiva.
MENCÍA
Si os viera en este momento
Inés...
GONZALO
¡Ah! me vengaría...
MENCÍA
¿Cómo?
GONZALO
¿Cómo? Así.

 (Besa la mano a DOÑA MENCÍA.) 

MENCÍA

 Con dignidad. 

¿Qué es eso?
GONZALO
Un desquite de justicia,
Un tributo a la virtud.
MENCÍA
Una licencia atrevida.
GONZALO
Perdonad...
MENCÍA
Respetuoso
Os quiero.
GONZALO
Yo a vos benigna.

 (Se encaminan a la puerta.) 

MENCÍA

 Aparte. 

(Galán es el don Gonzalo.)
GONZALO

 Aparte. 

(Hermosa es doña Mencía.)

 (Vanse.)