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ArribaAbajoActo Segundo

 

Sala con dos ventanas, una en el fondo, que cae a un jardín, y otra la derecha, que da a la calle; ambas adornadas con cortinas de damasco. Tres puertas, dos a la izquierda y una a la derecha. Tapices, sillería guarnecida también de damasco, mesa y escritorio de nogal, etc.

 

Escena I

 

DOÑA INÉS, DON GUTIERRE, SEIS DAMAS JÓVENES

 
 

(DOÑA INÉS, bizarramente vestida, y DON GUTIERRE, sentados. Tres de las damas aparecen agrupadas alrededor de Inés; otra tañe la vihuela, y las dos últimas bailan.)

 
GUTIERRE

 Acabado el baile. 

Gallardamente bailado.
DAMA 1ª
Muy bien, amigas.
OTRAS DAMAS
Muy bien.
DAMA 2ª
Muchas gracias, don Gutierre.
DAMA 3ª
Nada dice doña Inés.
INÉS
¿Qué he de decir yo de baile,
Si no sé mover un pie?
DAMA 1ª
Pues eso más os harán
En el convento aprender.
DAMA 3ª
¿También en los monasterios
Se usa la danza?
GUTIERRE
También
Se gozan ratos allí
De desahogo y placer.
DAMA 3ª
El padrino del monjío
Parece que sabe...
GUTIERRE
Sé
Lo que hay de verjas adentro,
Porque administro...

 (Habla bajo con la DAMA 3ª.) 

DAMA 1ª
Tened
Valor, doña Inés: mirad,
Nosotras, toditas seis,
Tarde o pronto religiosas
Como vos hemos de ser,
Y sin embargo vivimos
Más contentas que un Belén.
INÉS
Soy yo poco bulliciosa,
Y este día...
DAMA 4ª
Ya se ve;
Día de mudar estado,
¿No ha de dar en qué entender?
Loca estoy de discurrir,
Y eso que me falta un mes
Para entrar en el convento,
Qué padrino elegiré.
TODAS
Un buen mozo.
GUTIERRE
Niñas, dar
Viso de ridiculez
A estas materias, no es justo.
¡Qué diantre! ya que charléis...
DAMA 5ª
Para misereres, harto
Tiempo nos queda después.
DAMA 1ª
Hoy que entra doña Inesita
En religión, es de ley,
Por despedida del mundo,
Loquear cuanto nos dé
La gana.

 (Levántanse las seis jóvenes y rodean a DON GUTIERRE.) 

DAMA 2ª
Señor padrino,
Respete vuestra merced
Nuestros derechos.
DAMA 4ª
Señor
Padrino, hay que conceder
Alguna cosa a los pobres
Que, mal su grado tal vez,
Se encierran en una celda
Sólo por obedecer.
GUTIERRE
Pero escuchad.
DAMA 1ª
Nada escucho.
Yo, tuerta como me veis,
Y corcovada y sin novio
(¿Quién diablos me ha de querer?),
Tenía una repugnancia
Feroz al santo fardel;
Y ¿sabéis cómo me han hecho
Decir que lo tomaré?
Arguyendo a mi joroba
Mi madre con un cordel.
DAMA 6ª
Yo fui destinada al velo
Un mes antes de nacer.
DAMA 2ª
Las tres somos segundonas.

 (Señalando a las DAMAS 4ª y 5ª.) 

DAMA 3ª
Yo soy noble como el rey,
Bien que pobre: me quería
Un ricote portugués;
Pero fue su quinto abuelo
Mesonero en Santarén,
Y adiós boda: otra no sale;
Paso ya de veintitrés:
¿Qué han de hacer conmigo?
GUTIERRE
Pero...
DAMA 1ª
Callad.
DAMA 2ª
No nos repliquéis.
GUTIERRE
Es que...
DAMA 3ª
Dejadnos en paz.
DAMA 4ª
Echarle de aquí.
TODAS
Eso es.
DAMA 1ª
¿Para qué queremos viejos?
TODAS
Afuera, afuera con él.

 (Asen de DON GUTIERRE y le empujan entre las seis hacia la puerta.) 

INÉS
Señoras, oid.
GUTIERRE
Soltadme,
Familia de Lucifer.
TODAS
Fuera estorbos.


Escena II

 

DOÑA MENCÍA, UNA CRIADA, los mismos.

 
MENCÍA
¿Qué sucede
Por aquí?
GUTIERRE
Mirad...
DAMA 2ª
Sabed...
DAMA 3ª
Don Gutierre se desmanda
Con nosotras.
GUTIERRE
¡Yo!
TODAS
¿Pues quién?
MENCÍA
¡Eh! basta de necedades.
Decid, ¿dónde dispondré
Que os sirvan el agasajo?
¿En el jardín, en aquel
Cenador, o en esta sala?
TODAS
En el jardín.
MENCÍA

 A la criada. 

¿Lo entendéis?
Avisad al punto,

 (Vase la criada.) 

DAMA 1ª
Vamos,
Vamos todas en tropel
Al jardín. Inés conmigo.
INÉS

 Aparte. 

(¡Qué infeliz es la mujer!)
DAMA 1ª
Dios os guarde, don Gutierre.
TODAS
Padrinito, hasta después.

 (Vanse DOÑA INÉS y las seis damas.) 



Escena III

 

DOÑA MENCÍA, DON GUTIERRE

 
MENCÍA
¡Buena gavilla de locas
Me fuisteis vos a traer!
¡Y que ofrezcan al Señor
Muñecas de este jaez!
GUTIERRE
¿Qué tiene de singular?
El claustro es el almacén
De los frutos conyugales
Difíciles de vender.
MENCÍA
No decís mal.
GUTIERRE
Por supuesto;
Y aunque vuestra hermana esté...
MENCÍA
Inés se llama.
GUTIERRE
Costumbre
Vieja, mala de perder.
Y eso que infinitas veces
He leído ese papel
Que, muerta ya vuestra madre,
Con los suyos encontré.
MENCÍA
Desde que lo he recibido
De vos, lo he vuelto a leer
Veinte veces hoy. ¡Qué dama
La tal Beatriz Coronel!
GUTIERRE
Esa sumaria dejad
Suspensa, y sobreseed
En el asunto. Yo dije:
¿Quiere en religión poner
Doña Mencía a Inesita?
Vea el escrito, y después
Que la dote como quiera.
Yo mi obligación haré
De este modo, aunque Dios sabe...
MENCÍA
¿Qué razón hay de temer?
¿Qué hay allí que deje duda?
GUTIERRE
Pues yo sí dudo.
MENCÍA
Atended.

 (Saca de un escritorio un papel y lee.) 

Cuando llegue a Méjico esta carta, Beatriz hermosa, ya habré pisado yo las playas europeas. Mi único consuelo, al separarme para siempre de la mujer que adoro, es la certeza de que su reputación queda salva; pero ¡cuántas penas acibaran esta idea consoladora! Hay en Méjico un hombre, un caballero, cruelmente engañado; un hombre que llama hija suya a la que tú sabes que es mía, fruto de mi oculto amor. Este recuerdo me envilece a mis ojos hasta el punto de desconocer que de aquel engaño pende quizá nuestra vida. Adiós, Beatriz: borra de tu memoria los vínculos que nos unen, y sé tan feliz como yo me ausento desgraciado.

¿A quién escribe este amante
Que se firma don Guillén
Herrera?
GUTIERRE
A la luterana
Beatriz, la madre de Inés.
MENCÍA
¿Y el hombre que llama hija
A la que no ha dado el ser?...
GUTIERRE
Parece que es don Alfonso
Lanuza.
MENCÍA
Sí, con soez
Artificio, de mi padre
Burlaron la buena fe
Beatriz y el galán oculto
Por su común interés.

 (Pone el papel en el escritorio.) 

Misterios del sentimiento
Vengo al fin a comprender:
Esos renglones explican
El origen del desdén
Que hacia Inés mal de mi grado
Sentí desde la niñez.
Mi corazón rehusaba,
Sin que supiese por qué,
Sangre de origen extraño
Por mía reconocer.
Nada me toca.
GUTIERRE
Con todo,
Yo vuelvo a mi pesadez.
Vuestra madre doña Juana
Leonor de Villarroel;
vuestra madre, que debía
Ese secreto saber,
¿Por qué razón lo calló?
MENCÍA
Porque un tiempo amiga fue
De Beatriz.
GUTIERRE
Porque temió
Un engaño padecer;
Porque, como yo, dudaba
Mucho lo que vos creéis.
A pesar de todo, vos
Dotáis con esplendidez
A esa muchacha, la dais
Estado...
MENCÍA
¿Qué puedo hacer
Más?
GUTIERRE
Quemar ese billete.
Ya ¿para qué lo queréis?
Sin fecha de lugar, ni año...
Y ha de ser falso también.
¿Quién escribe a una querida
Con tan seca rigidez,
Sin doscientos ay-de-míes,
Sin lo de ingrata, cruel,
Fiera?...


Escena IV

 

SALOMÉ, con un bolsillo vacío en la mano; DOÑA MENCÍA, DON GUTIERRE

 
SALOMÉ
Señor don Gutierre,
Doña Brígida Garcés,
La corcovadita, os ruega
Que de pasar os dignéis
Un rato al jardín, y añade
Que ya podéis recoger
Este bolsillo.
GUTIERRE

 Tomándolo. 

¡Es el mío!
Por la cara de Jaén
Que me le quitaron.
SALOMÉ
¡Huy!
¡Jesús qué desfachatez!
GUTIERRE
Y sin blanca me le vuelven.
MENCÍA
¡Lindo juego!
SALOMÉ

 A DON GUTIERRE. 

No os quejéis.
Veinte pobres a la puerta
La generosa merced
Agradecen...
GUTIERRE
Pues he sido
Generoso sin querer.
SALOMÉ
Hacer bien nunca se pierde.
GUTIERRE
¡Maldita de Dios amén
La tuerta! El chasco sabrá
Su confesor; y pardiez,
Que ha de tenerla ocho días
A cilicio y sin comer.

 (Vase.) 



Escena V

 

DOÑA MENCÍA, SALOMÉ

 
SALOMÉ
¡Qué niñas éstas de hogaño!
¡Miren qué damas de prez!
Desenvueltas, bellaconas,
Bachilleras... Pues volved
La vista a los mancebitos.
El mejor no vale tres
Ardites. ¡Tan estragados!
Sin respeto a la vejez...
Ni a la juventud tampoco;
Porque en diciendo que ven
Dos ojos negros, al punto
A minar, a corromper
La lealtad de las criadas,
Para que tercien...
MENCÍA
¿Y qué?
¿Venís con carta de algún
Almibarado doncel?
SALOMÉ
¡Para esos tratos soy yo!
MENCÍA
Acabad.
SALOMÉ
¡Buena sandez
Fuera! ¿No me despedisteis
Por don Gonzalo? Al revés:
Aunque supiera que vos
Me habíais de agradecer
La mensajería...
MENCÍA
¿Cómo?
SALOMÉ
Entereza es menester,
Eso sí; pero primero
Soy yo.-Que tengo interés
Grande en hablar con tu ama.
No, señor, no soy infiel.-
Que me importa honor y vida
Verla.-Pues no la veréis.-
Que voy a salir al punto
De Madrid. -Marchad, y buen
Viaje.-Que no es Inesita
Con quien deseo tener
Esta explicación forzosa,
Que es doña Mencía.-Bien;
Que lo sea.
MENCÍA
¿Quién te hablaba
De esa manera? ¿Se fue?
¿Qué le has dicho?
SALOMÉ
Yo le dije:
Tan embozada traéis
La cara, que no conozco
Si sois don Gonzalo o quién.
MENCÍA
¡Gonzalo!
SALOMÉ
Me dio un anillo
Y me ofreció un puntapié,
Y, para quejarme a vos,
Eché de miedo a correr.
Ponedmele de atrevido...
MENCÍA
Sí, yo le reprenderé.
Marcha a buscarle al momento.
SALOMÉ
Si tuvo la avilantez
De seguirme.  (Llama.)  don Gonzalo
MENCÍA
¿Está aquí?

 (Sale DON GONZALO.) 

SALOMÉ
Miradle.
MENCÍA
Ved
Que a nadie...
SALOMÉ
¡Jesús! ¡Poquito
Me lo habrá encargado él!
MENCÍA
Salid ahora.
SALOMÉ
Sí, voy
Al jardín con Doña Inés.

 (Vase.) 



Escena VI

 

DON GONZALO, DOÑA MENCÍA

 
GONZALO
¡Mencía!
MENCÍA
¡Qué atrevimiento!
¡Qué imprudencia! Pero vienes
Turbado. ¿De qué? ¿Qué tienes?
GONZALO
Mencía, de ti me ausento.
MENCÍA
Cuando mi afición honesta
En deber se va a trocar;
Cuando me vas a llamar
Esposa, ¿qué ausencia es ésta?
¿Es verdad, Gonzalo mío?
¡Tú me dejas, inhumano!
GONZALO
Contra mí se alza una mano
Que puede más que mi brío.
MENCÍA
Contra cualquiera poder
Que te amenace sañudo,
Mi amor te ofrece un escudo
Que nadie podrá romper.
En mi casa encontrarás
Seguridad y regalo.
¿No me quieres ya, Gonzalo?
No, si de Madrid te vas.
GONZALO
¡Si te quiero me preguntas!
¿No es ésta tu mano blanca
La que de mi pecho arranca
Mil emponzoñadas puntas,
Que en él me clavó el pesar
Desde mis años primeros?
Hasta que vi tus luceros,
¿Supe de veras amar?
¿Amar con afecto blando,
Sin conocer inquietud,
Descansando en la virtud
Y en la dicha descansando?
Creía yo que era amor
Un fuego ardiente y voraz,
Una guerra en que la paz
Disgusto daba y temor;
Mas tú descubrir me has hecho,
Estrella de mi ventura,
Del amor la parte pura
Que estaba oculta en mi pecho;
Y me parece el amarte
Tan justo y santo deber,
Como el de adorar al Ser
Que la vida nos reparte.
No es mi amor llama que oscila
Movida de viento vario:
Es luz que en un santuario
Arde callada y tranquila;
Es la afección natural
Que se tienen dos gemelos
Trasladados a los cielos
Desde el seno maternal.
MENCÍA
¡Y me abandonas, infiel!
Quédate: no me abandones.
GONZALO
Con ocultarme te expones
A persecución cruel.
MENCÍA
Venga la persecución
Como te deje a mi lado.
GONZALO
¿Sabes que estoy denunciado?...
MENCÍA
¿A quién?
GONZALO
A la Inquisición.
MENCÍA
¿Es posible? Tú me engañas.
GONZALO
A ser otro el enemigo,
¿Huyera yo de él?
MENCÍA

 Aparte. 

(Castigo
Parece de mis marañas.)
Mas ¿cómo supiste?...
GONZALO
Aviso
Me ha dado mi delator.
MENCÍA
Prémiele Dios el favor.
GONZALO
Pero anduvo tan remiso,
Que yo el piadoso billete
Todavía repasaba,
Y ya en centinela estaba
Frente a mi casa un corchete.
MENCÍA
En grave peligro estás.

 (Corre las cortinas de la ventana del fondo.) 

GONZALO
Me salvaré: no te azores.
MENCÍA
Pero a los inquisidores,
¿Por qué sospecha les das?
¿Por qué temes que el severo
Tribunal su rayo lance?
GONZALO
Tengo una Biblia en romance
Y un retrato de Lutero.
MENCÍA
¡Ay, Gonzalo de mi vida!
GONZALO
Y por esto se me acusa.
MENCÍA
No tienes ninguna excusa.
Perdido estás, yo perdida.
Mas yo para ti soy mucho.
¿Harás lo que yo te ruegue?
GONZALO
¿Qué habrá que mi amor te niegue?
MENCÍA
Ve y denúnciate...
GONZALO
¡Qué escucho!
¡Que doble yo la rodilla
Al santo oficio!
MENCÍA
El monarca
Se la dobla, y cuanto abarca
La corona de Castilla,
Círculo entero del sol.
¿Serás hombre de más cuenta?...
GONZALO
La Inquisición es la afrenta
Del claro nombre español.
MENCÍA
¿Qué has dicho? Sin duda fue
Ilusión lo que entendí.
Ningún cristiano habla así
Del tribunal de la fe.
GONZALO
Codicia y pérfida saña
Crearon ese instituto,
Que a cien reinos dando luto
Despuéblaselos a España.
Con la sospecha por guía,
Ciego tribunal sentencia
Rigores a la inocencia,
Perdón a la hipocresía.
Propicio al denunciador,
Contrario del acusado,
Allí el triste calumniado
Perece sin defensor.
Piérdele su noble aliento
Al que sin crimen está,
Y a morir al fuego va
Quien no miente en el tormento.
Poder que al abrigo crece
Del altar y del dosel,
A los dos se finge fiel
Y a los dos desobedece.
Queriendo a la fe servir,
Su moral desacredita;
Queriendo vengarla, irrita
En lugar de convertir;
Y con disculpa menor
Que la ceguedad indiana,
Banquetes de carne humana
Da por culto al Criador.
MENCÍA
Cierra ese labio blasfemo,
Porque oyéndote desmayo,
Y ante mis ojos un rayo
Que te haga ceniza temo.
Yo misma, yo, que te adoro,
Yo ya me debo acusar
De que te pude escuchar.
Parte. ¿Necesitas oro?
¿Necesitas un caballo?
Uno y otro te daré,
Y un guía, y te salvaré.
GONZALO
Si hay voces, yo no las hallo
Para pintar la efusión
De este pecho agradecido.
MENCÍA
Ibas a ser mi marido:
Cumplo con mi obligación.
Pide, si quieres, mi fama,
Mi caudal, más: mi existencia;
Pero de mí mi conciencia
Deber más alto reclama.
Huye, pues quieres huir:
Yo imploraré tu perdón
Aquí de la Inquisición.
GONZALO
Nunca lo he de permitir.
De culpa que no cometo
A nadie perdón le pido.
MENCÍA
Si culpa no has cometido,
¿Por qué temes el decreto
Del tribunal? Él sabrá...
GONZALO
¿Y me juzgará inocente
Si escucha mi voz valiente,
Que quizá le acusará?
Furioso de que acrimine
Sus fanáticos excesos,
Astillas me hará los huesos
Para que Dios me ilumine.
MENCÍA
De la vergüenza y del potro
Te libras según indico.
GONZALO
Yo ni miento ni suplico,
Y allí es preciso uno y otro.
Pasar yo por delincuente
Y respetar el error,
Es vileza, es deshonor
Que mi sangre no consiente.
Dejemos, pues, de consuno
Este mísero confín:
En él de los dos al fin
No tuvo cuna ninguno.
¿Quién quiere vivir tampoco
De tanto riesgo cercado,
Como pájaro entregado
A los caprichos de un loco,
Donde hace la tiranía
Que pone a las almas yugo,
De un sacerdote un verdugo,
De cada fiel un espía?
Las palabras del contento,
Las figuras del decir,
El saludarse, el vestir,
El holgar, el alimento,
Todo bajo aspecto falso
Aquí se manda mirar,
Y todo puede llevar
Al español al cadalso.
¿Qué sosiego no alborota,
La fama tener, la vida,
De los labios suspendida
De un escrupuloso idiota?
MENCÍA
No más, Gonzalo, no más:
Harto sufrí tus extremos.
Vete.
GONZALO
¡Nos separaremos!
MENCÍA
Para no vernos jamás.
Tú no me has amado; tú
No eres noble ni cristiano,
Ni es tu origen castellano,
Ni has nacido en el Perú.
¿A Dios humillarte dudas,
Rogándotelo tu amada?
Contigo, ¿no puedo nada?
GONZALO
No a las lágrimas acudas
Para vencer mi entereza.
MENCÍA
¿Y es sacrificio pequeño
Reconocerte por dueño,
Rindiéndote mi aspereza?
Yo que de la sociedad
Repelida me miraba,
Y en el claustro me encerraba
Por despecho y vanidad;
Yo que al amor en buen hora
Renunciaba por no oír
A mi marido decir:
«Soy mejor que vos, señora;»
Yo que bajo el peso enorme
De un baldón, acaso justo,
Vivía, si no con gusto,
Con mi ignominia conforme;
Y apelando a noble ardid
Que la ignominia cubriese,
Quería que me debiese
Un rico templo Madrid,
Donde entre vírgenes puras,
Modelos de caridad,
Hallase yo la igualdad
Y de la paz las dulzuras;
¡Yo nada te sacrifico!
¡De mi opinión la mudanza
Nada merece ni alcanza
De aquél a quien la dedico!
¿Nada es atraerme toda
La befa del vulgo atroz,
Que sin piedad a una voz
Escarneciera mi boda?
¿Por qué en el pérfido halago
De tus palabras creí?
¡Desventurada de mí!
¡A tanto amor este pago!
 

(Al decir DOÑA MENCÍA el verso «yo nada te sacrifico,» se han asomado con precaución DOÑA INÉS y SALOMÉ a la ventana del fondo, entreabriendo las cortinas.-DOÑA MENCÍA se apoya en un sillón, volviendo la espalda a DON GONZALO para ocultar sus lágrimas; DON GONZALO se acerca a ella con ternura.)

 


Escena VII

 

DOÑA INÉS y SALOMÉ, a la ventana; DOÑA MENCÍA y DON GONZALO, sin verlas.

 
INÉS

 Bajo a SALOMÉ. 

Ves ¡qué hermana!
SALOMÉ

 Bajo a DOÑA INÉS. 

Reprimíos.
GONZALO

 A DOÑA MENCÍA. 

¿Así de mi amor te atreves
A dudar?
INÉS

 Aparte. 

(¡Aleve! ¡Aleves!
No puedo ver más.)
SALOMÉ

 Bajo a DOÑA INÉS. 

Veníos.

 (Quítanse de la ventana.) 



Escena VIII

 

DOÑA MENCÍA, DON GONZALO

 
GONZALO
Resuélvete a la partida.
MENCÍA
¿Dónde piensas ir?
GONZALO
A Flandes.
MENCÍA
Sí, son alicientes grandes
La creencia y la querida.
GONZALO
Me injurias.
MENCÍA
Mucho labró
El trato herético en ti.
GONZALO
No; pero la contra oí,
Y tú sabes sólo el pro.
MENCÍA
Si tu fe viviera aún
Tan pura como debía...
GONZALO
En España es herejía
Tener sentido común.
MENCÍA
Di tú que nunca me amaste,
Y cese el disimular.
A Flandes vas a buscar
A la dama que dejaste.
GONZALO
¡Yo!
MENCÍA
Tú. ¿No me has confesado?...
GONZALO
El amor de que te hablé
Una vez, en Lima fue.
MENCÍA
De Lima te has ausentado,
Y hacerlo tu dama pudo.
GONZALO
Sólo a Méjico pasó:
Allí cruel la llevó...
MENCÍA
¿Quién?
GONZALO
Un padre testarudo.
MENCÍA
Tú sin duda la seguiste.
GONZALO
Era mi primer cariño,
Y yo entonces casi niño.
MENCÍA
¿Con que en Méjico viviste?
GONZALO
Poco tiempo, y encubierto
Con otro nombre.
MENCÍA
¿Cuál era?
GONZALO
El de don Guillén...
MENCÍA
¿Herrera?
GONZALO
¿Por dónde lo has descubierto?
MENCÍA
¡Qué oigo! Beatriz Coronel
¿Fue acaso?...
GONZALO
Fue la que dio...
He sabido que murió.
MENCÍA
¿Has escrito este papel?

 (Preséntale el que antes a DON GUTIERRE.) 

GONZALO
Sí, para ella. ¿Dónde está
Mi hija? De esa infeliz
¿Sabes como de Beatriz?
MENCÍA
Sí, sí.
GONZALO
Dime...
DAMAS 1ª Y 2ª
¡Ah, ah, ah!

 (Riendo dentro.) 

MENCÍA
Vienen: ocúltate.

 (Tómale el papel, y se lo guarda en el pecho.) 

GONZALO
Quiero
Saber...
MENCÍA
Que vas a perderte.
GONZALO
No: revélame la suerte...
MENCÍA
Retirarte es lo primero.
Ven.

 (Conduce a DON GONZALO hasta la primera puerta de la izquierda, y desde el umbral le señala el aposento donde debe ocultarse.) 

Allí,


Escena IX

 

LAS DAMAS lª y 2ª, DOÑA MENCÍA

 
DAMA 1ª
Señora, trate
De hacerse menos huraña;
Venga en amor y compaña
A tomar el chocolate.
MENCÍA
Yo tenía que hacer...
DAMA 2ª
Uno
Mi ruego, si es necesario.
DAMA 1ª
Si rezabais el rosario,
Después...
MENCÍA

 Aparte. 

(¡Empeño importuno!)
Estaré un instante.
DAMA lª
¡Bueno!
Veréis allí, ¡qué alborozo!
Don Gutierre está hecho un mozo;
Pero al pobre le condeno.
MENCÍA
Juicio.
DAMA 1ª
Cuando el caso llega,
Le tengo.
MENCÍA
¡Valiente loca!
DAMA 1ª
La más fruncida de boca
Es la que mejor la pega.

 (Vanse por la derecha.) 



Escena X

 

DOÑA INÉS, saliendo por la segunda puerta de la izquierda.

 
Ninguno está. Se llevaron
A la traidora de aquí.
¿Es cierto que yo le vi?
Mis ojos ¿no me engañaron?
Ellos eran: me burlaron;
Y aquel riesgo tan temido
Villano artificio ha sido
Para que sumisa diera
Mi cabello a la tijera,
Mis amores al olvido.
¿Ésta de un hombre es la fe?
¿Merecía tal traición
Mi sencillo corazón?
Yo, que ciega le adoré,
¿Le ofendí jamás? ¿En qué?
¿Será mi hermana más bella?
¿Es que a Gonzalo engañó
Como a mí? No importa, no:
Perjuro es él, vil es ella.

 (Llégase a la puerta por donde se entró DON GONZALO.) 

Cerrado. Aquí está el infiel.
¿Para qué le quiero hablar?
Me está esperando el altar.
¡Bien dispuesta voy a él!
No es mi corazón cruel;
Mas ¿puede tener templanza
La mujer que a ver alcanza
Su candor escarnecido,
Ajeno su bien querido?
Venganza, celos, venganza.


Escena XI

 

DON GUTIERRE, DOÑA INÉS

 
GUTIERRE
¿Sola aquí Inesita? Sí,
Que ya basta de bureo.
Que me place el encontrarte.
INÉS
Yo de que vengáis me alegro.
Necesito consultaros.
GUTIERRE
Yo preguntarte. Sentémonos.

 (Siéntanse.) 

Inés, quien impune deja
Un delito, se hace reo
De aquel delito.
INÉS
Es verdad.
GUTIERRE
¡Friolera! Si es proverbio
Inquisitorial. ¡Oh! y es
Cuanto cabe encarecerlo,
Porque el santo oficio debe
A Dios su establecimiento,
Que antes de crear el mundo
Le puso...
INÉS
¿Dónde?
GUTIERRE
En el cielo.
Allí en auto general
Dios, inquisidor primero,
Condenó al ángel hereje
Con sus cómplices al fuego.
Él a Adán heretizante,
Porque del castigo impuesto
Se atrevió a dudar, formó
Secretamente proceso;
Y el padre de las naciones
Oyó el judicial decreto,
Vestido un saco de piel,
Sambenito de su tiempo,
Y confiscados sus bienes,
Inhábil para el empleo
De guardián del Paraíso,
Pena sufrió de destierro,
Y toda su vida tuvo
Por cárcel el universo.
INÉS
Yo no dudo, don Gutierre...
GUTIERRE
Si consta del Pentateuco
Sara, mujer de Abraham,
Fue contra Ismael protervo
Inquisidora...
INÉS
Esa Sara
Que me decís, ¿tuvo celos?
GUTIERRE
Moisés inquisitorió
A Faraón y a su pueblo,
Samuel al Rey gordo Agag,
David a los filisteos,
Y Nabucodonosor...
INÉS
¿No os parece un sacrilegio
Que a una huérfana infeliz?...
GUTIERRE
Después que vio a los mancebos
Del horno de Babilonia
Salir de la llama ilesos...
INÉS
¿A dónde vais a parar
Con tal preámbulo?
GUTIERRE
A esto:
A decir que la herejía
Es crimen de privilegio;
Crimen, digo, que a la regla
General no está sujeto;
Que es obligación forzosa
De todo fiel verdadero
Delatará los herejes
Que sepa lo son de cierto;
Delatar a los que dude
Si lo son o si lo fueron,
O tema que lo serán
Si no se pone remedio;
Y delatarse a sí mismo
Si en herético concepto
Desplegar el labio pudo
Por malicia o desacuerdo.
INÉS
Don Gutierre, me asustáis.
GUTIERRE
Aunque el temerario acento
Suene en retirada estancia
Sin testigos, no por eso
Se libra el que le profiere
Del anatema tremendo
De la excomunión.
INÉS
¡Jesús!
GUTIERRE
Inés, en este momento
Se me encarga que descubra
De un hereje el paradero.
INÉS

 Con ironía amarga. 

¿De un hereje? ¡Ahora!
GUTIERRE
Inés,
En esta casa le vieron
Entrar; a verte ha venido...
INÉS

 Levantándose. 

Mienten, mienten; ese pérfido
No viene por mí.
GUTIERRE
¿Tú sabes?...
INÉS
Otros ojos le rindieron,
¡Ay! y por eso los míos
Se llenan de lloro acerbo.
GUTIERRE
¿Te olvidas de que hoy sus puertas
Abre para ti el convento,
Y que hay entredicho allí
Para profanos recuerdos?
INÉS
Yo quise bien, quiero aún.
Mi hermana...
GUTIERRE
Obra con acierto...
INÉS
¿Usurpándome mi amor?
¡Qué infamia!
GUTIERRE
Pasmado quedo.
INÉS
A ella busca don Gonzalo:
Requebrándose estuvieron
Aquí.
GUTIERRE
¿Le quiere Mencía?
INÉS
¿Si le quiere? Con extremo.
Menos que yo, sin embargo.
GUTIERRE
¿Y le oculta?...
INÉS
Por supuesto...
De vos, de la Inquisición.
GUTIERRE
¡Cómo! ¿A un secuaz de Lutero?
Brujo es sin duda el hereje,
Y os ha barajado el seso
Con hechizos.
INÉS
Sí, señor,
Bien decís, es hechicero.
GUTIERRE
¿Y dónde está?
INÉS
No os lo digo,
Si no me hacéis juramento
De que no peligrará
En la Inquisición.
GUTIERRE
Prometo
Que le tendrán... bien seguro.
INÉS
Que se ha de salvar.
GUTIERRE
Haremos,
Que se averigüe con él
El mejor padre maestro.
Un alma vale... Y ¿está
En la casa?...
INÉS
Sólo quiero
Que Mencía no se case
Con él, ya que yo le pierdo.
GUTIERRE
¡Casarse con él Mencía!
¿Soy acaso yo tan viejo?
¡Buen lance fuera que al fin
De diez años de silencio,
Cuando ella más madurez,
Cuando yo más prisa tengo,
Viniera ¿quién? un hereje
A trastornar mis proyectos!
INÉS
¿Vos amabais a mi hermana?
GUTIERRE
¿Cuánto ha que en un monasterio
Estaría ella si no?
INÉS
Haced que sus devaneos
Renuncie, y os de la mano.
GUTIERRE
Lo intentaré por lo menos.
INÉS
¡Yo, pobre de mí!...
GUTIERRE
Durante
Tu noviciado, veremos
Qué se puede hacer...
INÉS
¿Por quién?
GUTIERRE
Por ti.
INÉS
Mi agradecimiento...
¿Qué haréis conmigo? ¿Sacarme
De allí?
GUTIERRE
Si ese caballero...
INÉS
Es un traidor, un aleve...
GUTIERRE
Malo.
INÉS
Pero amable...
GUTIERRE
Bueno.
INÉS
Sano corazón...
GUTIERRE
Mejor.
INÉS
Hombre de chapa, discreto,
Bizarro...
GUTIERRE
Un mozo sin tacha,
Como se reduzca al gremio
De la Iglesia.
INÉS
Yo en el coro
Pasaré el día pidiendo
Su conversión al Señor.
Por él ceñiré mi cuerpo
De agudas puntas; por él
Será una losa mi lecho;
Mis rodillas abrirán
Huella profunda en el suelo,
Y la bóveda celeste
Penetrarán mis lamentos.
GUTIERRE
Y él se reconocerá,
Él abjurará en secreto,
Nadie lo sabrá, Mencía
Cederá, y os casaremos.
INÉS
¡Ah! ¡mi bienhechor, mi amigo!.
GUTIERRE
Con que no perdamos tiempo.
Dime: ¿dónde?...
INÉS
Debe estar
Sin duda en el aposento
Que hay al fin de este pasillo.
GUTIERRE
Chit, chit.

 (Salen varios alguaciles de la Inquisición) 

Aquí le tenemos.

 (DON GUTIERRE va a abrir la puerta que le ha designado DOÑA INÉS.) 

INÉS
Está cerrada.
GUTIERRE

 Echando el cerrojo. 

Se pasa
El cerrojo, y queda preso
Por aquí.
INÉS
Del otro lado...
GUTIERRE
Como la llave conservo
Del jardín, y es la maestra,
Si es menester, abro y entro.
Vamos, en nombre de Dios,

 (Santíguase.) 

Hijos. Por allá saldremos.
INÉS

 Con ahínco. 

Tratádmele bien.
GUTIERRE
Descuida.
Nuestro pío ministerio
Tiene por obligación
La dulzura y miramiento,
Y con la gorra en la mano
Al coche le llevaremos.
 

(Vanse DON GUTIERRE y los alguaciles por la segunda puerta de la izquierda.)

 


Escena XII

DOÑA INÉS
Si se acercase a esta puerta...

 (Llégase a la puerta del pasillo y llama blandamente.) 

Si yo... -Gonzalo.- Está lejos.
Y ¿qué me puede decir?
Me engañaría de nuevo.
Huiría, le perdería.
Bien hice, no me arrepiento.


Escena XIII

 

DOÑA MENCÍA, DOÑA INÉS

 
MENCÍA
La hora llegó de que tu adiós reciba
Esta mansión en que viví contigo:
Te llama el claustro a su feliz abrigo,
Y llega ya por ti la comitiva.
INÉS

 Agitada. 

Un instante, un instante.
MENCÍA
Don Gutierre...
INÉS
No le llames: vendrá.
MENCÍA
Tu ánimo esfuerza.
Mengua es que ya tu voluntad se tuerza.
Tu guía es la virtud; nada te aterre.
INÉS
Calla. ¿No oíste?
MENCÍA
¿Qué?
INÉS
Rumor lejano.
MENCÍA
¿Dónde?
INÉS
Aquí... por aquí.

 (Señalando la puerta del pasillo) 

MENCÍA
Todo reposa.
INÉS
No: percibo la marcha silenciosa...
MENCÍA
¡Qué agitación, Inés!
INÉS
Y no es en vano.
¿Cómo no tiemblas si mi susto miras?
MENCÍA
¿Temblar? ¿De qué?
INÉS
Con frialdad lo dices;
Mas pierden tus mejillas sus matices,
Vagan tus ojos, con afán respiras.
Testimonio me dan a ti contrario
Tu seno, tus mejillas y tus ojos.
Para todos, hermana, tiene abrojos
De la vida mortal el campo vario.
MENCÍA
¿Qué me quieres decir?

 (Dando una ojeada furtiva a la puerta que cerró.) 

INÉS
¡Ah! ¡tus miradas
Ya esa puerta hacia sí también atrae!
Sus hojas por tu mano están cerradas;
Mas la víctima al fin tras ellas cae.
Sé tus amores.
MENCÍA

 Asustada y suplicante. 

Compasión, silencio.
INÉS
Yo compasión en el jardín pedía:
¿Qué respondió la bárbara Mencía?
MENCÍA
Por el Señor...
INÉS
Su nombre reverencio
Mas su justicia en mi favor imploro.
Sí, su justicia, que vengarme debe
De una mujer feroz, de un hombre aleve
Que me sumieron en eterno lloro.
MENCÍA
¡Ah! si el peligro de Gonzalo sabes,
No reveles, Inés, que aquí se esconde.
INÉS
Imposible de mí que lo recabes.
A perfidia, perfidia corresponde.
MENCÍA
Sus pasos ya la Inquisición acecha...
INÉS
Lo sé.
MENCÍA
Y si pasa del umbral tremendo...
INÉS
Pasará...
MENCÍA
Un día le verás ardiendo
En hoguera voraz.
INÉS

 Aparte. 

(¡Oh! ¡qué sospecha!)
MENCÍA
Enemigo tenaz del santo oficio
Gonzalo, y orgulloso como noble,
Primero que a la súplica se doble,
Ha de hacer de su vida sacrificio.
INÉS
¿Cielos! ¿Será verdad? ¿Ni habrá clemencia,
Ni es de Gonzalo que vencer se deje?
MENCÍA
Él para el tribunal será un hereje,
Y su tesón a muerte le sentencia.
INÉS
¡A muerte!
MENCÍA
Sí.
INÉS
¡Gran Dios!
MENCÍA
Inés, aparta
De ti el rencor; que del puñal que vibres
No hay medio, no, de que tu pecho libres.
Mira lo que descubro en esa carta
De Gonzalo a tu madre.

 (Se la da.) 

INÉS

 Viendo la firma. 

Guillen dice,
MENCÍA
Es Gonzalo.
INÉS
¡Es su letra! No comprendo...

 (Lee.) 

«Fruto de oculto amor...» Todo lo entiendo.
No soy tu hermana.
MENCÍA
No.
INÉS
¡Qué es lo que hice!
MENCÍA

 Con terror. 

¡Inés!
INÉS
Abre esa puerta: todavía
Puede...
MENCÍA
¿Fuiste capaz?...

 (Se oye un coche que arranca.) 

INÉS
¡Una carroza!
Ya es tarde.
MENCÍA
¡Le prendieron! Goza, goza

 (Asomándose a la ventana de la derecha.) 

Tu venganza, cruel, ella es la mía.
INÉS
¡Desdichada!
MENCÍA
Buscó tu enojo ciego
Dos víctimas: hay tres.
GONZALO

 Dentro. 

Sirve de madre
A mi hija, Mencía.
MENCÍA
Oye a tu padre,
Al que conduces a morir al fuego.
GONZALO
Abrázala por mí.

 (Dentro, ya a mayor distancia.) 

MENCÍA
No: la maldigo.
Vil instrumento de mi suerte esquiva,
Mancha mi nombre, de mi bien me priva.
Si la dejo vivir, es por castigo.
INÉS
Padre, ¡perdón!

 (Yendo hacia la ventana.) 

MENCÍA
Su muerte y mi tormento
Caigan...
INÉS
¡Piedad!

 (Arrojándose a los pies de DOÑA MENCÍA.) 

MENCÍA
Sobre tu frente impura.
INÉS
Ábreme aquí a tus pies la sepultura.
MENCÍA
Ven a espirar de angustia en el convento.

 (Cógela violentamente de un brazo y llévasela consigo.)