Presentación
Por José Carlos Mainer
Blecua hace historia literaria «en el texto», que es su lugar natural, el único del que cabe hablar: haciendo que la historia surja directamente de él y no lo atropelle para imponerle significados. Y, en tal sentido, no hay un sólo trabajo de Blecua ―prólogo a una edición, prefacio a una antología, nota publicada en una revista― que no suponga una lección de auténtica historia de la literatura y se convierta en un hallazgo que aporta luz a las preguntas fundamentales de nuestra historia. Que son, en definitiva y por lo que toca a nuestro campo, unas pocas, exactamente cuatro: determinar cómo se constituye y actúa una tradición intelectual, apreciar la permanente pugna entre la originalidad y la obediencia, analizar la relación de la literatura con la industria que la difunde y con sus parientes inevitables ―la imprenta, las formas de lectura, pero también los planes de educación, las necesidades de la propaganda o las miserias de la censura― y, por último, atender a la relación de los autores y los lectores, entendida en su esencial reciprocidad. Sobre esos tácitos presupuestos, Blecua ha desarrollado una fecunda serie de hipótesis, algunas de las cuales ya son tesis universalmente aceptadas.