Biografía de Manuel Alonso Alcalde
Por María Teresa Escalada Buitrón (Universidad de Valladolid)
Manuel Alonso Alcalde nació en Valladolid el 7 de julio de 1919. Sus padres, Rafael Alonso Ariza y Jesusa Alcalde Ferrer procedían de familias de prósperos comerciantes. En 1921 sus padres dejan Valladolid para instalarse en Barcelona donde ponen un negocio y Alonso Alcalde pasa allí sus primeros años escolares.
En 1929 vuelve a Valladolid para hacer el bachillerato. Entra interno en el colegio de Lourdes de los Hermanos de la Salle y queda a cargo de sus abuelos maternos. Allí será compañero de curso de Miguel Delibes, al que hace partícipe de su afición por la poesía y con el que inicia una duradera amistad. Delibes, en un artículo dedicado a Alonso Alcalde, en el que recordaba esta etapa de sus vidas, declaró: «Manolo me adoctrinaba […] y un día sin saber cómo, me contagió su debilidad literaria».
En estos años conoce al escritor José Suárez Carreño, vecino de sus abuelos y a Gerardo Landrove, mayores que él quienes le presentan a Jorge Guillén. Éste, interesado en el niño poeta, leyó y puntuó una colección de poemas ultraístas que Alonso Alcalde tenía recopilados en un cuaderno de hule negro.
Al terminar el Bachillerato, empieza a colaborar en la revista de poesía Aula del Instituto de Enseñanza Media José Zorrilla a instancias de su catedrático de Literatura D. Narciso Alonso Cortés y en la que ya colaboraba un alumno ceutí, Luis López Anglada, que se convertirá en su gran amigo y compañero de empresas literarias. Se traslada a Barcelona para pasar las vacaciones de verano junto a su familia y allí le sorprende la guerra, permaneciendo en la ciudad hasta sus últimos días. Un episodio conocido en esta etapa, años después, le inspiraría su cuento Noche de gatos y bombas.
En 1939 se matricula en la Facultad de Derecho de la Universidad de Valladolid y en Magisterio. Estando en el primer curso, conoce en el parque del Campo Grande a una alumna del colegio de las Francesas, María Jalón, de la que se enamora profundamente, que se convertiría en la inspiradora de sus poemas amorosos y, años más tarde, en su mujer.
En 1941 publica un breve poemario Los mineros celestiales, que tiene gran éxito. En 1942 se licencia en Derecho y en 1943 aprueba las oposiciones al Cuerpo Jurídico Militar. También en este año obtiene el título de Maestro de Primera Enseñanza.
En los años siguientes, colabora en El Norte de Castilla y el Diario Regional, participa activamente en la vida cultural de Valladolid y publica poemas en revistas literarias como Corcel, Proel, La Estafeta Literaria o Espadaña.
En 1945 interviene en el Juicio Literario a Ana Mariscal que se llevó a cabo en la prensa por su interpretación del papel del protagonista en Don Juan Tenorio, declarando por la Defensa. Ese mismo año, Alonso Alcalde y otros poetas que frecuentaban la tertulia literaria del Salón Rojo del café Cantábrico, como Luis López Anglada, Arcadio Pardo y Fernando González, fundan la revista Halcón de poesía, con la colaboración de Miguel Delibes que aportó su carné de periodista. Asimismo crean la colección Halcón de libros, también de poesía, que según el catedrático Leonardo Romero Tobar es imprescindible para la historia de la lírica moderna.
En 1948 publica su gran poemario de esta etapa, Hoguera viva, que despierta opiniones entusiastas. Con él culmina la etapa vallisoletana de su producción poética que se caracteriza por su intimismo en los temas (el amor, la soledad, el sentimiento religioso) y en la forma, por el predominio de las formas clásicas y una cierta experimentación con el verso libre. Pero lo más característico de esta etapa son las imágenes empleadas, donde lo íntimo adquiere una dimensión cósmica que les confiere una resonancia especial en el ánimo del lector, en cuyo inconsciente se traducen y desvelan todo su significado.
Este mismo año se publica la novela de Miguel Delibes La sombra del ciprés es alargada, ganadora del Premio Nadal en la convocatoria del año anterior, en cuyos preliminares aparecen unos versos de Hoguera viva.
En julio de 1948 asciende a Capitán Auditor y es destinado a Ceuta. Al año siguiente se casa en Valladolid con María Jalón y el matrimonio se instala en «la perla del Mediterráneo» donde vivirán veinte años. Allí cultiva numerosas aficiones como la pintura, la pesca o los deportes al aire libre, pero sobre todo descubre un lugar con un paisaje, una historia, unas circunstancias que le impresionan y una diversidad de tipos humanos como pescadores, contrabandistas, campesinos marroquíes, artistas o jugadores de casino que reflejará en sus obras.
Escribe una serie de sonetos inspirados en la historia, los mitos y los rincones de su nueva ciudad que se publicarán en el poemario Ceuta del mar (1960). Las realidades sociales que descubre y una conversión espiritual que experimenta en torno a 1964 provocan un cambio en su poesía que se hace más coloquial, con predominio del verso libre y que va a tratar de la vida de los hombres, del sentido de su existencia y de su relación con Dios. Los poemas de esta nueva etapa se publicaron en distintas revistas y en los libros Antología íntima (1964) y Encuentro (1965).
En Ceuta escribió dos novelas cortas que narran las peripecias de dos protagonistas jóvenes que buscan su camino en la vida: Ha caído una piedra en el estanque, inédita, ganadora del premio Sésamo de Novela Corta de 1960, con elementos de la vida familiar del autor y con un protagonista que, pese a la presión de su entorno, quiere llevar una vida independiente dedicado a la pintura, y Unos de por ahí, ganadora del Premio Ateneo de Valladolid de Novela Corta en 1966, ambientada en Ceuta y en la península, que narra cómo sobreviven el protagonista y los otros personajes a una situación económica muy precaria, con la única ayuda de su ingenio y su trabajo.
También en Ceuta escribió numerosos cuentos, recogidos en los libros Esos que pasan. Y la muerte (1961) y Se necesita un doble (1967), y varias obras de teatro, entre las que cabe destacar El agua en las manos (1959) y Los héroes sí mueren (1966), con protagonistas que ven su idealismo traicionado; Historia de Romanos (1966), inspirada en las intrigas que dieron lugar a la Conjuración de Catilina; Y no llegó la paz, accésit del Premio Lope de Vega en 1966 y Golpe de estado año 2000 (1969), farsa futurista sobre los ardides de los cortesanos de un país imaginario para influir en su gobierno. En sus cuentos presenta una variadísima galería de tipos humanos, en cuyas vidas y problemas nos introduce a través de un instante, como es la breve duración del cuento, siempre con una mirada aguda y comprensiva. En su teatro predomina una visión desencantada del hombre cuando lucha por el poder.
Entre 1954 y 1959 ejerció como Juez Municipal de Ceuta y en 1959 fue nombrado Asesor Cultural de la Delegación Provincial de dicha ciudad.
En 1969 asciende a Teniente Coronel Auditor y se traslada con su familia a Madrid donde sigue cultivando todos los géneros de la etapa anterior, excepto la novela. Frecuenta una tertulia del café Gijón en la que compartía mesa con los escritores Gerardo Diego, José García Nieto, Fernando González y Leonardo Romero Tobar, entre otros, y sigue colaborando en publicaciones periódicas.
En 1972 recibe el premio Lope de Vega de Teatro por Solos en esta tierra, obra con elementos del teatro del absurdo y del nuevo teatro, sobre la posibilidad del entendimiento humano por encima de las hostilidades entre enemigos, en una situación de destrucción de la tierra, inspirada en la Guerra Fría, con sólo dos supervivientes de los ejércitos enfrentados. Posteriormente se aleja de los temas habituales en su teatro con la obra Los felices años 80 (1982), comedia costumbrista, también con elementos del nuevo teatro, en defensa del idealismo juvenil.
En 1973 obtiene el título de Periodista, profesión por la que siempre se sintió atraído, ya que colaboró en varios periódicos desde su juventud y que en 1955 y 1957 ganó el premio África de periodismo.
En 1981 asciende a General Auditor y unos años más tarde, en 1985 sufre un infarto y una operación a corazón abierto que influyen en su poesía, haciéndose más melancólica y transcendente a partir de entonces. Destacan de esta época los poemas de nostalgia inspirados por las ciudades donde fue feliz en su juventud, como Ceuta y Valladolid, y los poemas religiosos, casi todos ellos recogidos en su último poemario Mirando al otro allí (1988).
En esta etapa sigue escribiendo relatos, la mayoría de los cuales aparecen recogidos en el volumen El hecho de vivir (1977), pero la novedad de su época madrileña es la publicación de varias obras infantiles que Alonso Alcalde había escrito primero para sus hijos y luego para sus nietos. Aunque este género lo había cultivado desde su juventud, es ahora cuando edita varios cuentos y obritas teatrales en los volúmenes titulados Cuentos y más cuentos (1970), Cómprame un caballo (1989), V-X5, antes Mostacilla. La cabaña de la noche (1990) y El país sin risa y cuatro piezas más (1976).
En 1990 fallece a consecuencia de los problemas de corazón que sufría desde hacía años, sucediéndose en los meses siguientes numerosos homenajes en su memoria.