Biografía de Joaquín Varela Suanzes-Carpegna (1954-2018), la trayectoria académica de un jurista-historiador del constitucionalismo

Por Ignacio Fernández Sarasola (Universidad de Oviedo)

Para una amplia biografía del autor, véase Ignacio Fernández Sarasola, «Joaquín Varela, historiador del constitucionalismo», Teoría y Realidad Constitucional, 55 (2025), pp. 457-491.

Joaquín Varela diseña una metodología específica para ofrecer una visión de conjunto entre la historia contemporánea, la historia de las ideas políticas y el derecho constitucional. Fuente: Archivo familiar de Joaquín Varela.

Joaquín Varela Suanzes-Carpegna (Lugo, 1954 - Oviedo, 2018), hijo de Daniel Varela Piñeiro y María Suanzes-Carpegna y Torres, nace en Lugo (1954) en el seno de una familia numerosa, siendo el tercero de diez hermanos. En la casa natal se respiraba un ambiente progresista, con visitas de personas ligadas al republicanismo y al galleguismo. Desde muy joven, demuestra una inclinación política hacia estas tendencias. Sus primeras inquietudes intelectuales se manifiestan durante el Curso de Orientación Universitaria. En esos años se producía un despertar del sentimiento nacionalista entre la juventud gallega, a la que Joaquín pertenecía. Su inclinación literaria estaba muy ligada a su activismo político, que cultivó en su temprana etapa de vida. Militó en la izquierda nacionalista gallega con algún arresto. Este activismo se prolongó durante el inicio de sus estudios de Derecho en la Universidad de Santiago (1971-1972). En estos años tiene diversos incidentes y problemas con las fuerzas de seguridad. En 1976 se licencia en Derecho en Santiago de Compostela, y pone rumbo a Barcelona para continuar su formación académica ligado a Ignacio de Otto y Pardo, su maestro, cuya madre era amiga de su familia, y ejercía como Profesor Adjunto en la Cátedra de Derecho Político. Allí empezó Varela su tesis doctoral con Ignacio de Otto, que en un principio iba a versar sobre el pensamiento político de Antonio Cánovas del Castillo.

La tesis doctoral de Joaquín Varela, Soberanía y reforma constitucional en las Cortes de Cádiz y en la Constitución de 1812 (1982) se publicó, en una primera edición (1983) con el título La teoría del Estado en los orígenes del constitucionalismo hispánico (Las Cortes de Cádiz); casi treinta años más tarde (2011), tuvo una segunda edición, La teoría del Estado en las Cortes de Cádiz: los orígenes del constitucionalismo hispánico. La tesis doctoral fue el inicio de la vocación de Joaquín hacia la historia constitucional, a la que dedicaría su actividad investigadora casi monográficamente durante toda su trayectoria profesional. La Constitución de Cádiz se convirtió en uno de sus grandes temas de trabajo, extendiendo su análisis en una triple perspectiva que marcaría definitivamente el rumbo con el que concebía la historia constitucional: institucional, doctrinal y normativa.

Desde el plano institucional, Joaquín estudió con rigor la aplicación que se realizó de la Constitución de Cádiz durante el Trienio Liberal, dejando claro que la historia constitucional no podía limitarse, como era habitual entre los constitucionalistas, al frío y descontextualizado análisis de su articulado. Varela realizó una aportación de primer orden al mostrar la distancia entre la literalidad constitucional y su aplicación efectiva, conduciendo a lo que definió como una «Monarquía imposible». Consideró que las dos vertientes del liberalismo (exaltados y moderados) que asumieron responsabilidades de gobierno en el Trienio, forzaron el articulado constitucional para poner en práctica dos sistemas de gobiernos antagónicos, el asambleario y el monárquico-constitucional, que ninguno de los dos se ajustaban a la literalidad de los preceptos del texto gaditano.

Portada de un texto manuscrito de la Constitución gaditana de 1812. Memoria del Archivo de la Universidad Complutense de Madrid. Fuente: Archivo Histórico Nacional.

Desde un plano doctrinal, estudió a los protagonistas de la Constitución de Cádiz, dentro y fuera de las Cortes. Su primera monografía versó sobre Francisco Martínez Marina, publicada en 1983, Tradición y liberalismo en Martínez Marina. No tardó en percatarse del protagonismo que los próceres asturianos asumieron en el diseño e implantación de la Constitución gaditana, y dedicó varios estudios a Agustín Argüelles, Flórez Estrada y al Conde de Toreno, y sobre este publica su biografía más autorizada en 2005: El Conde de Toreno: biografía de un liberal (1786-1843). Sobre esta línea de trabajo condensó parte de sus análisis en Asturianos en la política española (2006). Mas allá del protagonismo asturiano, Joaquín Varela no se olvidó del papel de los exiliados durante la represión de Fernando VII, ni de José María Blanco White, figura que consideró una suerte de Marqués de Mirabeau a la española.

Normativamente, Joaquín Varela atendió la repercusión que la Constitución de Cádiz tuvo más allá de su propia vida. Y en particular estudió su impacto en la Constitución de 1837, al haber sido concebida originariamente esta norma como una enmienda de la Constitución de 1812. En 1984 publica uno de sus artículos de mayor impacto académico, La Constitución Española de 1837: una constitución transaccional, donde Varela define el texto del 37 como una «norma transaccional» que pretendía aglutinar elementos programáticos de progresistas y conservadores, en vez de reducirse a una imposición de los primeros.

Inauguración de las Cortes de Cádiz en la Isla de León (24 de septiembre de 1810). Fuente: Museo de las Cortes de Cádiz.

Varela trazó una original división ideológica entre los diputados de las Cortes constituyentes de Cádiz. La historiografía lo hacía desde una perspectiva histórica, dividendo la asamblea entre serviles, liberales y reformistas-ilustrados. En cambio, el planteamiento de Joaquín residía en las posturas que los diputados hubiesen sostenido en torno a las categorías del Estado, soberanía y Constitución. No era una simple categorización política o subjetiva sino que intentaba responder a un planteamiento científico y jurídico. Así diferenciaba entre liberales metropolitanos (partidarios de la soberanía nacional y la Constitución formal), realistas (defensores de la soberanía regia y la Constitución histórica) y americanos (inclinados hacia la idea de soberanía popular y una Constitución formal, pero que debía ser ratificada por los territorios). Particularmente le llamaba la atención el concepto de Constitución histórica y su oposición al modelo racional-normativo. Acuerda con Ignacio de Otto un estudio histórico sobre la disyuntiva entre reforma constitucional y proceso constituyente durante la primera etapa del constitucionalismo español, que cifraba en las Cortes de Cádiz y no en el previo Estatuto de Bayona.

El estudio de la Monarquía en la Historia es el proyecto científico vital del catedrático Joaquín Varela: la Monarquía Parlamentaria en la teoría constitucional y la historia constitucional comparada. Estudia el constitucionalismo francés y británico, acudiendo a las fuentes parlamentarias directas, y la investigación de algunas figuras políticas. Se convierte en uno de los mayores especialistas en la historia constitucional británica. Los estudios de Joaquín se centran en las monarquías europeas y por ello Estados Unidos e Iberoamérica quedan al margen de sus principales investigaciones. Buen conocedor de la Monarquía española en la historia constitucional de España, sobre esta cuestión se publicó un artículo poco tiempo después de su fallecimiento, que incluía un apéndice sobre la «importancia de la Monarquía en la Historia de España».

Vicente Santamaría de Paredes (1853-1924), figura destacada del derecho político español. Fuente: Wikipedia.

Joaquín Varela permaneció fiel a su tesis al mantener una sólida línea de investigación en teoría del Estado y de la Constitución en el aspecto histórico-constitucional. Su interés por la teoría del Estado y de la Constitución también se plasmó en el ámbito docente, primero como Profesor Numerario de Derecho Constitucional desde 1985 a 1990, y posteriormente como catedrático desde esa última fecha. Durante casi veinte años (1995-2014) fue el único profesor que impartió «Historia del Constitucionalismo» como asignatura optativa hasta que las exigencias del plan de Bolonia la eliminó del plan de estudios. Desde el año 2000, Joaquín Varela concibe todos los recursos científicos para que la historia constitucional tenga el estatus de disciplina autónoma y diseña una metodología específica, como resultado de sus relaciones interdisciplinares con juristas e historiadores. Publica en 1998 una de sus obras más populares, Textos básicos de la historia constitucional comparada, que incluía la traducción de algunos de los documentos más importantes de la historia constitucional de Inglaterra, Estados Unidos, Bélgica, Alemania y Austria. Sobresale la periodización que plantea Joaquín como resultado de su reflexión sobre el constitucionalismo comparado. Publica una magna obra en 2007, Política y Constitución en España (1808-1978), una recopilación de estudios previos para crear una sólida monografía de historia constitucional española desde una vertiente normativa, institucional y doctrinal. Como publicación póstuma (2020), dos años después de su fallecimiento (2018), se edita Historia Constitucional de España. Normas, instituciones, doctrinas como su herencia intelectual, compendio de cuarenta años de estudio e investigación del constitucionalismo español.

El profundo conocimiento que Joaquín Varela adquirió del liberalismo español y británico hizo que su pensamiento político personal evolucionara desde el nacionalismo gallego de izquierdas en sus años de juventud hacia el liberalismo progresista en sus años de madurez. Entendía que el liberalismo nacía como concepto en España, ligado a la defensa de los derechos subjetivos y personificado en los pensadores más alejados del absolutismo y los movimientos reaccionarios. En su opinión, Álvaro Flórez Estrada representaba perfectamente el modelo de liberal progresista.

Sobre el constitucionalismo en el siglo XXI, Joaquín Varela manifestaba entre los años 2010 y 2014 que si entendemos por constitucionalismo una determinada manera de concebir y articular el Estado liberal y liberal-democrático, a comienzos del siglo XXI el constitucionalismo sigue siendo sustancialmente igual al que se fue imponiendo en Europa y América tras la Primera Guerra Mundial. Un momento histórico en el que se puso de relieve de forma palmaria que el Estado puramente liberal, no democrático ni social, que había estado en vigor en Occidente durante el siglo XIX era ya tan insostenible como la sociedad de notables en que se había basado. Pero que siga vigente el constitucionalismo que se inició con la Gran Guerra no es óbice para que haya tenido que adaptarse a algunos fenómenos de muy diversa naturaleza surgidos con posterioridad. Sobre esto plantea la incertidumbre que representa el Estado de Derecho en la era de la globalización económica, la desaparición del bloque soviético, las corrientes migratorias, el terrorismo radical, las ideologías ultraderechistas, las amenazas sobre el Estado del bienestar, entre otros aspectos, que hacen que sea incierto reflexionar sobre los retos a los que se enfrenta el constitucionalismo en el siglo XXI.

Disposición final de la Constitución española de 1978 con la firma autógrafa del rey Juan Carlos I y otras autoridades (27 de diciembre de 1978). Fuente: Congreso de los Diputados.

Joaquín Varela era en 2018 el máximo exponente de la historia constitucional en España, y uno de los más reputados de Europa. Sus contribuciones son tantas, en cantidad y calidad, que reflejan lo mucho que aportó a esta disciplina autónoma en la que confluían saberes tan dispares como la Historia Moderna y Contemporánea, el Pensamiento Político, el Derecho Constitucional, la Ciencia Política y la Historia del Derecho y de las Instituciones. Este convencimiento guio su trayectoria académica e intelectual. Como saber complejo, la historia constitucional tal cual la percibía Joaquín, no sólo era útil porque el conocimiento del pasado forja un futuro más cierto, sino también porque, a su modo de ver, resultaba insuficiente que las Constituciones se interpretasen sólo como objetos normativos, y no como productos culturales, fruto de unas ideas, de un contexto histórico, de unas prácticas y de unas inquietudes a las que dar respuesta.

En definitiva, Joaquín Varela concibe la historia del constitucionalismo como una realidad entrelazada entre los diferentes países. Estudiar la historia constitucional era, en definitiva, ser un historiador del constitucionalismo comparado.

Estudios en homenaje a Joaquín Varela Suanzes-Carpegna

El número 24 de Historia Constitucional (2023) recoge un dossier homenaje de reconocimiento a la figura y obra de Joaquín Varela, desde el ámbito académico, científico y personal. Además también se puede consultar algunos artículos en otras publicaciones con el mismo objetivo. Estos contenidos están disponibles en este apartado de Estudios en homenaje.