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Joaquín Varela Suanzes-Carpegna

Presentación del portal Joaquín Varela Suanzes-Carpegna

Por Ignacio Fernández Sarasola (Universidad de Oviedo)

Joaquín Varela y la historia constitucional

Joaquín Varela publicó una colección de documentos históricos del constitucionalismo español. Fuente: Archivo familiar de Joaquín Varela.

Joaquín Varela Suanzes-Carpegna ha sido, sin ningún género de dudas, uno de los más grandes historiadores del constitucionalismo que ha brindado nuestro país. Su producción científica, pero también su esfuerzo por convertir la historia constitucional en una disciplina autónoma así lo acreditan.

El origen académico de Joaquín Varela estuvo ligado a la inmensa figura de Ignacio de Otto, uno de los juristas españoles más brillantes del último tercio del siglo XX. Ignacio de Otto –gallego de nacimiento, como el propio Joaquín Varela– fue el máximo exponente en España del positivismo normativista, siguiendo así las enseñanzas de Hans Kelsen, cuya metodología estrictamente jurídica quiso aplicar a un Derecho Constitucional que, recuperada la democracia, sustituía al Derecho Político, deudor de otras disciplinas como la sociología y la ciencia política.

A pesar de esta conexión con Ignacio de Otto, la deriva intelectual de Joaquín Varela seguiría derroteros muy distintos. Desde su tesis demostró que su interés se circunscribía a la historia constitucional, que él percibía en un primer momento como una disciplina jurídica (de la que asumía el manejo de sus categorías) aunque aplicada al saber histórico. A partir de su tesis doctoral –dirigida por el propio Ignacio de Otto y que versó sobre la teoría del Estado en las Cortes de Cádiz– aquella sería su exclusiva inquietud investigadora, al punto de que sus estudios sobre Derecho Constitucional vigente se pueden contar con los dedos de una mano.

Sus aportaciones a la historia constitucional fueron extraordinarias, no sólo en términos cuantitativos (con más de doscientos trabajos sobre la materia), sino también cualitativos: prácticamente cuanto salía de su pluma se convertía de lectura inevitable y de cita ineludible. Su visión inteligente y analítica se combinaban con una exquisita sensibilidad histórica que se fue además acentuando con el paso del tiempo. De hecho, aunque inicialmente se había visto a sí mismo como un jurista dedicado a la historia, con el paso del tiempo se consideró más bien como un historiador o, por mejor decir, un historiador del constitucionalismo.

El legado de Joaquín Varela fue inmenso, y en muchos sentidos. Por una parte, por sus numerosísimos estudios, que abarcaron la historia constitucional española desde sus orígenes doctrinales en el siglo XVIII hasta lo que podría denominarse como «historia del constitucionalismo presente», que alcanzaría a la actual Constitución del 78 en sus primeros estadios. No sólo atendió a todas las fases de nuestra historia constitucional, sino que profundizó en personajes clave en ella, convirtiéndose en un reputado especialista en figuras tan sobresalientes como el Conde de Toreno, Flórez Estrada, Martínez Marina, Jaime Balmes, o Adolfo Posada, entre otros muchos.

Vista del salón de Cortes en 1821, por autor anónimo. Fuente: Biblioteca Digital Hispánica.

Por otra parte, la aportación de Joaquín Varela se extendió al ámbito de la historia constitucional comparada. El arranque de esta visión holística derivó de su propia tesis, donde descubrió que el constitucionalismo español no podía entenderse cabalmente desligándolo del entorno occidental europeo. A partir de ahí, sus estudios sobre el complejo pero seminal constitucionalismo británico lo convirtieron en un reputado experto de Albión, tanto de sus normas como de su doctrina política y desarrollo institucional. Ahí quedan sus estudios sobre el pensamiento de Henry of Bracton, John Fortescue, John Locke, William Blackstone, Henry St. John Bolingbroke, David Hume o Edmund Burke. Aunque sin duda fueron sus trabajos monográficos sobre Walter Bagehot y, sobre todo, John James Park (de quien se convirtió en su mejor conocedor a nivel internacional) los que ocuparían un lugar particularmente destacado.

Más allá de sus estudios, Joaquín Varela puso un extraordinario empeño en la recuperación de fuentes normativas y doctrinales, aspecto clave para que otros estudiosos pudieran seguir avanzando en sus investigaciones en torno a la historia constitucional. Porque su objetivo último era, en realidad, convertir ésta en una disciplina autónoma, para lo cual incluso diseñó una metodología de estudio específica, creó el primer centro de investigación y la primera revista del mundo dedicados monográficamente a ese saber, e impartió una asignatura optativa sobre la materia en la Universidad de Oviedo.

Todo lo anterior evidencia la importancia objetiva que Joaquín Varela tuvo para la historia constitucional en nuestro país. El magnífico portal diseñado por la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes contribuirá de forma decisiva a difundir su figura y obra universal. Y lo ha hecho con la dedicación, profesionalidad y extraordinario talento que siempre ponen sus gestores en el diseño de sus portales web, auténticos referentes a nivel internacional. A su través, los interesados podrán conocer al autor, indagando en su biografía, visualizando imágenes de Joaquín Varela y navegando a través de una magnífica cronología que relata sus momentos intelectuales y académicos más relevantes. Del mismo modo, tendrá acceso al catálogo de algunas de sus obras más emblemáticas, para lo cual se ha organizado y sistematizado el copioso fondo documental de que dispone la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes en torno al autor. Al margen, se añade una útil relación bibliográfica que permite al lector conocer la totalidad de la importantísima producción de Joaquín Varela. Y, como colofón, varios estudios homenaje sobre él, y una recopilación de enlaces de interés cierran un círculo de amplísimo diámetro que ofrece el más detallado retrato que nunca se ha hecho del autor.

No puedo sino agradecer a los responsables de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes su generosidad al dedicar todo este esfuerzo a la figura que quien fue mi admirado maestro y querido amigo. Y el haberlo hecho con la profesionalidad y buen quehacer que les caracteriza. Agradecimiento que quisiera igualmente personalizar en Emilio La Parra, que siempre apoyó la iniciativa, y José Manuel Díez, artífice capital en su confección.

Me consta que, si nos acompañase, Joaquín Varela se sentiría honrado y agradecido por lo que no puede sino considerarse como un grandioso homenaje a su contribución que, ahora, gracias a la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, lo será aún en mayor medida.

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